lunes, 10 de junio de 2019

Nosotros y nuestros disfraces

Muy buenas mundo.

Hace poco (ayer), recibí un chorlito metafórico en la frente. No un bofetón ni nada agresivo. Sencillamente vi con claridad algo que todos hacemos y en el fondo sabemos: que llevo puesto un disfraz.

O, para ser más concretos, suelo llevar disfraces, en plural. Uno distinto depende de la ocasión.

Voy al grano: ayer trabajé con estas tres fotos mías que os presento a continuación:

Imagen 1. Boda rociera 
Imagen 2. Beatus Ille
Imagen 3. Perfil en LinkedIn



Por favor os pido que no insultéis mi cultura pensando que en la foto en la que voy vestida con mi traje regional, efectivamente estoy disfrazada. Me irrita mucho que llamen disfraz a los trajes de flamenca. Voy vestida de flamenca, con mis arreglos de flamenca (mantoncillo, pendientes, flores y peinecillo), y de hecho, en esta foto, estoy asistiendo a una boda. Una boda de temática rociera, en la que mi traje se considera elegante, no un disfraz.

Aclarado esto, sigamos.

Estas tres imágenes tienen varias cosas en común:
-La modelo es la misma.
-Se han hecho en un espacio de tiempo de dos o tres semanas.
-Se han hecho con un teléfono móvil.
-Y bueno, etcétera, como por ejemplo que se han hecho en la provincia de Sevilla, qué más da, total, si el único punto importante es el primero, vamos, que las tres son una imagen de mi. El resto de puntos ha sido por... yo qué sé... ¿parecer guay?

El caso es que, como he comentado antes, ayer tuve que trabajar con las tres, y figuradamente, las vi unas al lado de las otras. Y me encontré con este pensamiento:
Sólo en una de estas fotos estoy yo.
Es decir, las otras dos son fotos en las que aparezco con un disfraz. ¿Cuál de ellas es la verdadera? ¿La primera, en la que visto mi apreciado traje regional? ¿La segunda, en la que hay un claro filtro, retoques de luz y color y una pose de postureo? ¿La tercera, en la que cumplo unos parámetros de forma para cumplir un objetivo?

La gran mayoría de las veces me digo que yo soy todas esas fotos y muchas otras. Las personas somos así: camaleones, animales que se ponen una determinada piel para poder sobrevivir en nuestro ecosistema, ya sea con objeto de camuflarnos, de aparearnos o de cualquier otra actividad social y necesaria.

Pero ayer... ¿me pilló queriendo ser más una de ellas en lugar de las tres? Supongo que fue eso. Sigo viendo las otras dos y no encontrándome. Son disfraces de la verdadera. También, por supuesto, tiene que ver la situación en la que estaba en cada una de ellas. En la primera estaba rodeada de familia, en la segunda estaba sola salvo con la persona que me hizo la foto y en la tercera estaba con mis apreciados compañeros de academia a los que considero amigos. ¿Quiero estar con mi familia? ¿Quiero estar sola? ¿Quiero estar con mis amigos? Pues en estos momentos sólo quiero una de las tres cosas y huir de las demás.

Bueno, ¿y qué?

Pues que es triste. Es triste porque estoy enfrentada a dos partes de mí. Puede que a más si me encontrara con más fotos recientes. Y todas soy yo aunque ahora tenga que convencerme de ello y ni yo misma me lo crea.

O puede que no. Puede que lo que deba hacer sea centrarme en ser la yo verdadera, puede que sea más feliz si empiezo a acomodar mi vida a mi verdadero yo.

Aunque... ¿y si mi verdadero yo cambia? Y si un día me levanto, y una de las fotos en las que llevo un disfraz de repente me parece mi verdadero yo?

Si eres psicólogo y te gusta trabajar gratis, ponte en contacto conmigo.

Y ya está.

Silbila sin disfraces.



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