martes, 9 de abril de 2019

Carta de mi yo de hace 5 años

         Querida Yo de dentro de 5 años.
         Más te vale estar en el extranjero. O, como mínimo, haber pasado más de dos meses fuera de España.
         Hola. Estoy en clase de Economía Mundial y Española II, de tercero de carrera. Nueve de Abril de 2014. Son las cuatro y media, aproximadamente. Estoy escuchando a Mª José. Está sentada, gastando saliva. Haciendo aburridas cosas muy interesantes, como es su costumbre.
         Te escribo esto para asegurarme de que no te arrepientes de estos cuatro años de carrera (espero que hayan sido cuatro, y no cinco). Como no sé dónde o cómo estarás y tengo cierto talento para ponerme en lo peor, puedo imaginar la posibilidad de que te encuentres sin trabajo y derrotada o, peor, cobardemente encerrada en un trabajo horrible, aburrido y que detestas; deprimida y odiando a nuestra yo de hace tres años por habernos metido en esta carrera o a la de hace cinco años, por no habernos metido en el bachiller de ciencias.
         ¡No! ¡No te lo permito! Soy perfectamente feliz estudiando esta carrera. Ok, puede que no perfectamente, eso se reserva a si hubiésemos estudiado Ingeniería Mecánica. ¡Pero muy significativamente feliz! No creas, es difícil decirlo porque ahora mismo Mª José está dictando un comentario de un gráfico, la gente lo está copiando y eso me hace perder mucho la fe en la humanidad.
         Este año está siendo muy duro. Quiero que cierres los ojos durante un rato y pienses, recuerdes, cosas que han pasado este año:
-        Presentarte al examen de Dirección Comercial habiendo dormido apenas diez horas en tres días.
-        Cuando sacaste el 0 en el trabajo de Dirección Financiera porque tu compañera no presentó su parte y, de todas formas, tu balance no cuadraba.
-        Christoph hablando alemán, tus compañeros hablando alemán, y tú sintiéndote fatal porque no te enteras de nada.
-        El primer parcial de Dirección de Recursos Humanos. Sin palabras.
-        Las clases de Paco Cossío.
-        El entusiasmo de Teresa Duarte.
-        Cuando Elena dijo esa frase que hasta entonces sólo habíamos oído de nosotras mismas: “Mientras más idiomas conoces, más fácil es el siguiente” y nos quedamos alucinadas con ella.
-        Cuando te dieron el B2 de inglés.
-        El diez en el parcial de Contabilidad.
-       
Muchas cosas buenas y muchas cosas malas (o menos buenas) están pasando en este curso.
Y es duro. 8 asignaturas. 37 horas de clase a la semana (aunque recuerda que apenas asistimos a algo más de la mitad).
Ahora mismo estoy esperando noticias de la Beca Santander de prácticas en empresas. A ver si se dan prisa. Tú ya sabrás si al final me cogieron en alguna empresa o no. O si eché y me dieron la del BBVA. O si no hice nada de nada y me pasé todo el verano estudiando y viendo películas, animes y doramas. Lo de estudiar lo veo, porque no sé si te acuerdas, pero tengo dos parciales y dos globales (de momento) en la misma semana y los dos finales de las contabilidades en la siguiente. ¡Y el oral de alemán! Quedan casi dos meses y ya sé que me voy a poner mala.
Pero a lo que iba: Yo del futuro: soy feliz. Me encanta estudiar aquí y un buen porcentaje de las asignaturas. Haber conocido a algunos profesores que admiro y algunos compañeros que valen la pena. ¿Te acuerdas de Alejandro (el Ubago), Elena, Cristina (si es que se llama así), Tamara, Juanma, Rocío, su amiga (que no sé cómo se llama), etc.
Mira, si con el trabajo que me está costando sacarme esto, ahora te arrepientes, yo voy y te arranco los ojos.
Si es cierto que estás en las hipotéticas situaciones anteriormente descritas, levanta el culo inmediatamente y ponte a buscar trabajo en el extranjero. Profesora de español, au pair, me da igual. O mejor, no levantes el culo, porque tendrás que mirarlo en internet y ya estás en ello. ¡O vete a África de voluntaria! ¡Tiene que ser algo inigualable!
Si no es el caso, que estás trabajando en algo satisfactorio o estudiando otra carrera (Ingeniería Mecánico Estudios Asiáticos, o algún máster,…), entonces bien.
Y, bueno, ¿qué? ¿qué tal? ¿Cómo te va? ¿Qué tal los amigos? ¿Cuántos idiomas sabes?
Ahora mismo confío mucho en mí y soy considerablemente positiva, así que creo que estás siendo capaz de cumplir con todas mis expectativas, que si ahora mismo pudiera saber cómo voy a estar dentro de 5 años, me sentiría muy orgullosa. Si es así, enhorabuena.
Pero la vida da muchas vueltas. Si estás mal y deprimida, que sepas que apestas y no eres digna de mi. ¡Levanta el culo, joder! Siempre he sido una mujer con recursos ¡y siempre lo seré! ¡Dúchate, vístete y tómate un colacao! ¡Quiero que AHORA MISMO te pongas a aprovechar esta condena que llaman madurez y te pongas a cambiar mi vida futura!
También cabe la posibilidad de que me esté maldiciendo por ser una puñetera vaga, una floja, una adicta al mejor de los pecados (bendita pereza). Pues lo siento, pero esto es unidireccional. Puedes contestarme si quieres (estaría bonito), pero como comprenderás, no estaré para leerlo.
Con todo el amor que me tengo,

Tu yo del 9 de Abril de 2014