miércoles, 3 de enero de 2018

Día malo / Día bueno #2

Siguiendo con estos posts en los que, cada vez que tengo un mal día vengo aquí a intentar recordar uno bueno y así animarme, hoy traigo una anécdota que me pasó hace algunas semanas:


Iba yo en el autobús, apoyando mi cabeza en el cristal y siendo la protagonista de mi telenovela. No iba atenta a nada de lo que pasaba a mi al rededor, claro. El autobús se va parando, siempre en los mismos sitios, la gente sube y baja, los coches corren al rededor con una prisa inútil, las gotas caen, etc. En fin, da igual la miles de cosas que pudieran estar pasando porque, claro, todas ocurren en mi periferia y no les estaba prestando atención en absoluto. Como cuando ves una peli pero tú estás pensando en otra cosa: ha habido una sucesión de imágenes, pero la verdad es que no tienes ni idea de lo que ha pasado por delante de tus ojos.

Pues en esas estaba cuando de repente mi cerebro dijo: "ahí hay un bolso y es de esas dos señoras que se están bajando". Total, que empecé a gritar: "¡SEÑORA, EL BOLSO! ¡EL BOLSO! ¡SE HA DEJADO EL BOLSO! ¡CHÓFER PARE!" En estas, un hombre que iba sentado también a mi altura supo reaccionar de verdad y se levantó a coger el bolso de marras y dárselo a las señoras. Yo es que iba demasiado dormida como para entender que debía levantarme a cogerlo. En realidad fue cuestión de segundos, que tampoco es que pareciera parapléjica.

Pero el caso es que gracias a mí y a mi por una vez útil cerebro, esa anciana, que se iba a quedar sin su bolso, puede que sin sus llaves, sin dinero, sin... a saber lo que llevaría en ese bolso, no se vio en el escenario de haberlo perdido. Gracias a mí.

Así que no soy una inútil ni una alelada. Ese día, aunque no fuera de forma consciente, fui una heroína.

Pues eso.