martes, 19 de septiembre de 2017

Carta a mi yo de dentro de 2 años

Querida yo del 19 de Septiembre de 2019:

Hola. ¿Qué tal? ¿Cómo va la cosa? ¿Cómo llevas tener 26 años? Oh, dios mío, si me siento vieja ahora con 24. Y eso que sigo pensando que tengo 19. ¿Tú también crees que tienes 19? Pues van 8 de diferencia.

Bueno, te escribo esto porque tengo un presentimiento chungo. No sé si te acordarás, pero cuando estuvimos en Londres la última vez, creo que por marzo, si no me equivoco, fuimos a Camden Town y allí vimos una especie de estudio donde podías hacerte fotos con trajes de época. Costaba unas 15 libras, gasto que no podíamos permitirnos. O no debíamos permitirnos. Teníamos muchas ganas de hacernos esa foto con esos trajes de ensueño, pero finalmente fuimos convencidas de que lo hiciéramos la próxima vez que fuéramos a Londres que, previsiblemente sería apenas unos meses más tardes. Sin embargo, recuerdo perfectamente el mal presentimiento que me dio aquello. No sé si tú te acuerdas ya o no, pero yo te lo refresco. En aquel instante sentimos que debíamos hacernos la foto en ese momento. Aquella era la ocasión de hacerse la foto. No es que sintiéramos que fuese aquel entonces o nunca. Simplemente que tenía que ser ese día. Pero no. No pasó. En cambio pasaron muchas otras cosas y dejamos Reino Unido para volver a España. Para ti hace ya dos años de eso, pero para mí fue solo hace unos meses y aún lo tengo muy fresco.

El caso es que vuelvo a tener ese presentimiento. Contra toda razón, contra todo sentimiento lógico o sensato, quiero llevar a cabo el viaje a Corea que nos propusimos hace ahora cosa de año y medio. Simplemente ahora mismo no se dan las condiciones más idóneas para hacerlo, pero ahora, por primera vez, tengo algunos ahorros suficientes para estar allí unos dos meses. Y dios, hemos soñado tanto con hacer este viaje.

Pero por otro lado, se ha presentado la oportunidad de hacer este máster que espero que hayas hecho y completado con excelentes resultados. Y la razón, la lógica, la sensatez y todo dice que lo haga. Y no me malinterpretes: me muero por hacerlo, también. Estoy deseando ver qué me ofrece, qué aprendo, qué saco de él y bueno, en definitiva, estoy expectante.

Sin embargo, tengo este presentimiento. Este presentimiento de que el momento de hacer este viaje es ahora. El presentimiento de que no debo aprovechar este máster, y, por contrario, embarcarme en el viaje que he estado esperando tanto tiempo. Es como aquel presentimiento en Camden: aquel fue un "ahora" y esta vez es un "no" a hacer el máster. Y odio esto. Porque al mismo tiempo que no creo en "presentimientos", sí tengo esta opresión en el pecho. Nuestra madre dice que es sólo pereza de volver a estudiar. Ojalá sea así y nunca tenga que arrepentirme de esta decisión.

Porque la decisión está tomada. Te escribo esto para que, dentro de dos años, con tiempo más o menos suficiente para evaluar las consecuencias, me cuentes cómo nos ha ido, si fue la decisión correcta oi s, contrariamente, tengo que empezar a creer en los presentimientos y hacer caso de ellos.

Esperando que todo nos vaya bien,

Silbila Millán.

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