domingo, 27 de noviembre de 2016

Sobre lo ridículo que es el arrepentimiento

A ver si os suena esta escena:

Persona A y Persona B conversan. A y B pueden tener o no algún tipo de parentesto. A es menor que B (A tiene entre 15 y 25 años aproximadamente y B pasa o le queda poco para los 40).

Perosna B: ¿Qué planes tienes de futuro?

Persona A: Quiero llegar a ser X en la vida / Voy a hacer X.

(Siendo X CUALQUIER COSA, desde una visión hogareña de una chimenea en un una choza en el culo del mundo manteniendo un periquito, hasta la vista desde la cúspide de la lista Forbes)

Persona B: Uy, sí pero la vida es muy difícil [insertar aquí discurso interminable sobre las barreras y los diferentes cursos del camino de la vida]

Persona A: Lo sé, pero-

Persona B: [interrumpe y sigue con su discurso]

Persona A: [encuentra un hueco y consigue hablar] Sé que es difícil, pero he estado buscando la manera de llegar a conseguirlo y me estoy haciendo con todas las herramientas necesarias para llevar a cabo mi objetivo.

Persona B: claro, claro, pero la vida da muchas vueltas. Mira, yo [insertar aquí la historia de cómo B también tenía un objetivo y al final ni se acercó a él porque básicamente se rindió o se acomodó en algún momento, tenga que ver la vida de B algo que ver con la vida de A o no]

Persona A: [intenta de algún modo volver a explicar su plan reforzando los puntos clave para demostrar que ya cuenta con los posibles obstáculos que se pueda encontrar y cómo piensa superarlos pero es nuevamente interrumpido por B]

Persona B: [empieza a demostrar que realmente no está escuchando, que le importa más bien poco lo que tenga que decir A y que en realidad lo que quiere es hablar sobre sí mismo] Ya, claro, si yo en mi juentud también... pero antes era mejor... los jóvenes de ahora...

Persona A: [dependiendo de cuantas veces haya tenido ya esta conversación, toma la opción 1) insistir en defender su postura (novatos...) u opción 2) callar y esperar pacientemente hasta que B se de por satisfecho o haya una bendita interrupción].



¿La verdad? Ya estoy un poco cansada de esta escena. A veces, es que ni aun intentado evitarla como sea, puedo hacerlo.

El caso es que las personas B que me he encontrado acaban explicando (de manera más o menos explícita) que tuvieron muchas oportunidades atractivas que podrían haberles llevado a situaciones muy diferentes a aquellas en las que se encuentran ahora. Siempre rematan con un "A ver, que yo estoy muy satisfecho con mi vida y dónde estoy ahora" que grita en silencio un "pero..." al final. Que yo no dudo que las vidas de esos B sean satisfactorias, felices, encantadoras, envidiables,... Pero huelen a "¿Y si...?" desde lejos.

Y, para mí, acaba siendo ridículo. Porque, sin poner en duda en ningún momento lo que dicen, es ridículo comparar a una persona con otra. O creer que porque "el montón" es muy grande, todos los A van a pertenecer tarde o temprano a él. Insistir e insistir en que los sueños de una persona no se van a cumplir simplemente porque tú no cumpliste los tuyos y te arrepientes de ello, es ridículo. Creo que en el mundo hay gente capaz de cumplir sus sueños porque tienen lo que necesitan (y, obviamente, no me refiero al dinero) y hay gente que no.

¿Dónde veo yo el arrepentimiento? Lo veo en las palabras que los B usan. Suelen decir cosas como "Yo siempre quise estar en el lugar Y. Pero mira dónde estoy ahora". Esta frase en concreto la dicen como "Fíjate las vueltas que dan la vida". Pero lo que no dicen es que han dejado de querer estar en aquel lugar Y. Ha desaparecido de sus planes, sí, pero por "cosas de la vida", no porque ellos realmente quieran. Otra frase es "Yo podría haber... Pero mírame ahora". Esta ni siquiera suena como ellos quieren. Ellos quieren que suene a "Mira qué absurdo era mi sueño, cuando en realidad lo que me ha dado la felicidad es esto otro". Pero en realidad es como "Soy un mojón"

Y me revienta mucho.

Señores B, si se paran a escuchar a los A (puede releer la situación arriba), se darán cuenta de que no son cabezas huecas rellenas de pajaritos, sino personas que han pensado, han trazado un camino, un plan, que son inteligentes y que tienen la determinación para llevar a cabo sus planes. Claro, no todo el mundo es una persona A, así que no a todo el mundo le pareceréis ridículos.

Señores A, ¡ánimo!

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