jueves, 9 de octubre de 2014

Los tres requisitos de mi amistad. Ruby Sparks

¿Sabéis lo que es pasarse cinco meses sin internet? No, no lo podéis saber. Porque ninguno ha estado en el infierno y ha vuelto para leer este post. Y porque nadie llega al nivel de mala suerte que yo alcanzo.

Pero, por fin, tengo Internet. Desde hace una semana. Y es... la cosa más maravillosa y preciosa del mundo. Es mejor que cualquier otra cosa que llegue a vuestra imaginación. Mejor que el chocolate. Y que el ibuprofeno. Y que el aire acondicionado en verano o la estufa en invierno.

Y una de las razones que hace a Internet tan alucinante, tan cercano a la idea platónica del Bien que creo que habría que inventar un nuevo adjetivo superior a todos los demás para describirlo, es el poder conocer gente de todas partes del mundo.

Veréis: con la idea de practicar inglés, tengo algunas aplicaciones en el móvil para conocer gente aleatoria. Como MeowChat, ePenpal o DokiDoki postbox. Funciona un poco como el conocido "Chat Roulette". Mi favorito es el último, pues es el más anónimo. El problema de estas aplicaciones, es que hay mucho loco suelto y el conocer alguien interesante es cuestión de suerte. Dos de mis amigas suelen tener mucha suerte, pues han conocido a gente bastante interesante. Yo, sin embargo, he tenido bastante mala suerte. Casi siempre me encuentro a gente muy seca y aburrida o guarros. Pero sigue siendo mejor que el caso de otra chica, a la que directamente nadie le habla. Por más que ella manda mensajes, nadie le responde. Pobrecilla.

Pero el que la sigue, la consigue, y si se tiene paciencia se encuentra a gente extraordinaria, como recientemente me ha pasado. He conocido a un chico ¡que es una maravilla! No sólo es muy simpático y a veces gracioso, sino que me está descubriendo cosas nuevas que a lo mejor nunca habría probado de no ser por él.

La cosa fue que, tras algunos días hablando, me preguntó si podía ser mi amigo (to mono el chiquillo) y yo le contesté que para ser mi amigo, debía cumplir tres requisitos:



Es super fácil ser amigo mío, puesto que me gusta prácticamente todo. Hay un cuarto requisito, que es darme comida, que es para ser ya Friends Forever and Ever. Y si es chocolate, ya...

Y el muchacho, diligentemente, está pasando por ellos:

1. Recomendarme una canción:


 Me encanta porque la voz del cantante es muy bonita y grave. Y además, cuando lees la letra, ves que es triste pero esperanzadora. No sé. Yo no paro de escucharla. Por cierto, el chico es de Corea del Sur.


2. Recomendarme una película.

¡¡Por esto estoy escribiendo este post después de tanto tiempo sin pasearme por aquí!!




¡¡¡¡ES QUE QUÉ PEDAZO DE PELÍCULA!!!! A ver, el argumento no es que sea lo más original del mundo. Pero la película es genial. Va de un escritor al que el personaje se le va de las manos. O de un lector que se enamora de un personaje. O de un personaje que, como el protagonista de Unamuno, se encuentra cara a cara con su creador. Es genial en serio.

Está dando para tela. Me gustó tanto, porque es genial, que le dije a mi amiga Margarita que la viera. A ella no sólo le ha encantado, sino que le ha gustado tanto la protagonista de la película, Zoe Kazan, que quiere verse todas sus película, y ya ha visto dos veces (en dos días) la primera de ellas, "In your eyes". Yo la estoy viendo y me está gustando tanto que he tenido que parar para escribir este post, porque me parece impresionante que gracias a una aplicación de móvil, a internet, yo haya acabado viendo esta película tan chula. Probablemente, cuando la acabe, escribiré otro post para decir que hay que verla.


3. Recomendarme una novela.

El maldito chino de las narices... ¡¡¿No había más novelas en este mundo?!! Me ha recomendado "Sauve-moi" de Guillaume Musso. Y no lo he puesto en francés porque me las quiera dar de lista, sino porque parece que no ha sido traducida al español. La he buscado en La Casa del Libro y en Amazon, pero nada. ¡¡Y me la voy a tener que leer en francés!! ¡¿En serio?! ¡¡Hace cuatro años que dejé de estudiar francés!! No es que esté oxidado, es que está podrido. Pero claro, después de esa canción y esa película, cómo no me voy a leer esa novela. En serio, ¡¿está traducida al coreano pero no al español?!

En fin,...



Y esto es todo amigos.

Ved "Ruby Sparks". Y también "In your eyes"

sábado, 9 de agosto de 2014

A veces me doy mucho asco por el daño que dejo que me hagan.

lunes, 21 de abril de 2014

Pocas condenas hay mayores que la inseguridad

Parece ser que hay otra consecuencia a esto de la baja autoestima.

Y es que, una vez aceptado que hay personas que te quieren, que se preocupan por ti, a las que realmente les gusta pasar algún tiempo contigo (por muy loco que pueda parecer), surge el problema de la compensación.

Es que, claro, si crees que es imposible o altamente improbable que alguien te quiera, cuando alguien te quiere pretendes que siga siendo así. En plan: "Si no son éstas poco exigentes personas, ¿quién me va a querer a mi?" Y la inseguridad hace que, sea lo que sea, todo lo que hagas con y/o por esas personas, sea insuficiente o contraproducente.

Lo que en cristiano viene a ser que, tras haber pasado un rato (pequeño o grande) con una persona a la que quiero, después me tiro horas y días pensando en todo lo que hice mal, lo que debería haber dicho, lo que NO debería hacer dicho... Bueno, días... según la metedura de pata, puedo estar con remordimientos el resto de mi vida.

No puedo parar de pensar que siempre hago poco por los demás, que soy una egoísta y hasta que sería mejor alejarme de ellos, pues nadie merece alguien como yo.


Al fin y al cabo, Nueva York tiene calles que es mejor evitar.

A veces me creo una versión de Dorian Gray en la que debo luchar de forma constante para que nadie vea mi verdadero yo profundamente egoísta y demente.


jueves, 6 de marzo de 2014

Cachitos de lo que estoy leyendo: "Dioses menores", de Terry Pratchett.

Lo que yo me estoy riendo con esta novela no es normal. Si no conocéis a Terry Pratchett, mucho estáis tardando.

En serio, esta novela es absolutamente genial. Necesito ampliar mi vocabulario. No tengo palabras para describirlo. Es por eso que voy a compartir uno de los trozos que más me ha hecho reír:

Y entonces una puerta se abrió bruscamente calle abajo y se oyó el chasquido de un ánfora de vino bastante grande siendo hecha añicos encima de la cabeza de alguien.
Un anciano flaco que llevaba una toga se levantó de los adoquines en los que había aterrizado y le lanzó una mirada asesina a la entrada.
—Lo que os estoy diciendo, y a ver si me escucháis de una vez, es que un intelecto finito, eso, finito, no puede llegar a la verdad absoluta de las cosas mediante la comparación, porque siendo por naturaleza indivisible, la verdad excluye los conceptos de "más o "menos" de tal manera que nada salvo la verdad misma puede ser la exacta medida de la verdad. Bastardos—dijo.
—¿Oh, sí? —dijo alguien desde dentro del edificio—. Eso es lo que tú dices.
El viejo ignoró a Brutha (el protagonista) pero, con gran dificultad, extrajo un adoquín y lo sopesó en su mano.
Después entró corriendo en la casa. Hubo un alardido de rabia distante.
—Ah. Filosofía —dijo Om.
Brutha echó un cauteloso vistazo desde detrás de la puerta.
Dentro de la sala había dos grupos de hombres prácticamente idénticos vestidos con togas que trataban de contener a dos de sus colegas. Es una escena que se repite un millón de veces al día en los bares alrededor del multiuniverso: los dos aspirantes a combatientes gruñían y se hacían muecas el uno al otro e intentaban soltarse de las manos de sus amigos, sólo que por supuesto no lo intentaban con demasiada energía, porque no hay nada peor que conseguir liberarse de las manos que te están conteniendo y encontrarse de pronto totalmente solo en el centro del ring con un loco que se dispone a atizarte entre los ojos con una roca.
—Sí —dijo Om—. Filosofía en acción, no hay duda.
—¡Pero se están peleando!
—Un intenso intercambio de opiniones expresadas con toda libertad, sí.
Ahora que podía verlos mejor, Brutha se dio cuenta de que había una o dos diferencias entre los hombres. La barba de uno era más corta y su cara estaba muy roja, y estaba agitando un dedo de manera claramente acusadora.
—¡Me ha acusado de calumnia y difamación! —gritaba.
—¡No lo he hecho! —replicó el otro hombre.
—¡Lo hiciste! ¡Lo hiciste! ¡Cuéntales lo que dijiste!
—Oye, meramente sugería, para indicar la naturaleza de la paradoja, eh, que si Xenón el Efebiano decía "Todos los efebianos son unos mentirosos"...
—¿Veis? ¿Veis? ¡Lo ha vuelto a hacer!
—No, no, escucha, escucha... Entonces, dado que Xenón es un efebiano, eso significa que él mismo es un mentiroso y por consiguiente...
Xenón hizo un decidido esfuerzo para soltarse que arrastró a cuatro desesperados colegas a través del suelo.
—¡Te voy a partir la cara, amigo!
—Disculpadme! —dijo Brutha.
Los filósofos se quedaron inmóviles. Después se volvieron para mirar a Brutha. Se fueron relajando gradualmente y hubo un coro de toses avergonzadas.
—¿Todos sois filósofos? —preguntó Brutha.
El que se llamaba Xenón se pudo bien la toga y dio un paso adelante.
—Exacto —dijo—. Somos filósofos. Pensamos, por lo tanto existimos.
—Existimos —dijo automáticamente el infortunado fabricante de paradojas.
Xenón se encaró con él.
—¡Mira, Ibíd, me tienes hasta las mismísimas narices! —rugió. Después se volvió hacia Brutha—. Existimos, por lo tanto somos —dijo muy seguro de sí mismo—. Eso es.
Varios filósofos se miraron con visible interés.
—Eh, eso es bastante interesante —dijo uno de ellos—. Estás diciendo que la evidencia de nuestra existencia es el hecho de nuestra existencia, ¿no?
—Oh, cállate —dijo Xenón sin mirar alrededor.
—¿Habéis estado peleando? —preguntó Brutha.
Los filósofos adoptaron distintas expresiones de perplejidad y horror.
—¿Peleando? ¿Nosotros? Somo filósofos —dijo Ibíd, consternado.
—Desde luego que lo somos —dijo Xenón.
—Pero estabais... —comenzó Brutha.
Xenón agitó una mano.
—El apasionamiento del debate —dijo.
—Tesis más antítesis igual a histéresis —terció Ibíd—. La astringente puesta a prueba del universo. El martillo del intelecto cayendo sobre el yunque de la verdad fundamental.
—Cállate —dio Xenón—. ¿Y qué podemos hacer por ti, muchacho?
[...] —Uh, quiero saber algunas cosas sobre los dioses —dijo Brutha.
Los filósofos se miraron.
—¿Dioses? —dijo Xenón—. Los dioses no nos interesan en lo más mínimo. Reliquias de un sistema de creencias periclitado, eso es lo que son.
Un rumor de truenos resonó en el cielo despejado del atardecer.
—Salvo el Ciego Io el dios del Trueno —siguió diciendo Xenón, sin que su tono cambiara apenas.
Un relámpago destelló a través del cielo.
—Y Cubal el dios del Fuego —dijo Xenón.
Un ráfaga de viento sacudió las ventanas.
—Aunque Flátulo el dios de los Vientos tampoco está nada mal —dijo Xenón.
Una flecha se materializó en el aire y se incrustó en la mesa junto a la mano de Xenón.
—Seurus el Mensajero de los dioses, uno de los grandes de todos los tiempos —dijo Xenón.
Un pájaro apareció en el umbral. Al menos tenía un vago parecido con un pájaro. Mediría unos treinta centímetros de altura, era blanco y negro, y tenía el pico torcido y una expresión que sugería que lo que más temía que le sucediera, fuera lo que fuese, ya le había sucedido.
—¿Qué es eso? —preguntó Brutha.
—Un pingüino —dijo la voz de Om dentro de su cabeza.
—¿Pátina la diosa de la Sabiduría? No hay otra como ella —dijo Xenón.
El pingüino le soltó un graznido y después se marchó con andares tambaleantes para perderse en la oscuridad.
Los filósofos parecían bastante desconcertados. Finalmente Ibíd dijo:
—¿Foorgol el dios de las Avalanchas? ¿Dónde están las nieves más próximas?
—A doscientos kilómetros de aquí —dijo alguien.
Esperaron. No ocurrió nada.
—Reliquia de un sistema de creencias superado —dijo Xenón.


Obviamente, si tuviera que copiar cada frase buena de la novela, tendría que copiar la mitad aquí, y quiero conservar mis dedos y eso.

Muy, muy, muy recomendado. Lo único que advierto que, o bien no te importa que la gente piense que andas mal de la azotea por reírte sola en el tren, o lees en tu casa. Yo sólo lo digo.

sábado, 22 de febrero de 2014

Tener amigos a distancia es jodido, pero, ¿sabéis qué es lo peor? Saber que necesitan un abrazo y no poder dárselo.


miércoles, 12 de febrero de 2014

Y van 6

Hoy este blog cumple 6 años. Sí, 6

Seis
Six
Sechs
Roku
Yuk

Habrá quien le parezca una tontería, pero este pedacito de internet me pertenece desde hace seis años y desde entonces me es fiel a pesar de haberlo tranformado, renombrado, mutilado, llenado de porquería,...

Feliz Cumpleaños


   Y mi regalo es esta cita del libro que me estoy leyendo, que me ha parecido bastante adecuado:

"...Esa alegría era, por descontado, todo eso, pero era más inmensa aún. Era la toma de conciencia de que sus sueños nunca le habían traicionado, de que sus preguntas angustiadas habían encontrado una respuesta luminosa: uno debe seguir los deseos más profundos de su ser, pues es Dios quien los ha sembrado"
El oráculo de la Luna, Fédéric Lenoir

Y, por último, una cita de mi citador favorito, que hace tiempo que no la pongo por aquí:

"Si ser diferente es un crimen, yo mismo me pondré las cadenas"
Oscar Wilde