viernes, 29 de noviembre de 2013

Nunca he estado en Nueva York

Se suponía que iba a escribir una estrada por semana, y de verdad que creía que lo estaba consiguiendo. Algo en mi cabeza me decía la semana pasada que ya había publicado algo el lunes o el martes. No ha sido así. Culpa de mi preciosa memoria. Así que vamos a echarle imaginación y hagamos como que esto fue publicado la semana pasada. ¿Vale?



Nunca he estado en Nueva York, y creo que no es algo tan extraño. Probablemente no soy la única. Me parece más delito ser sevillana y no haber estado nunca en Málaga. O en Barcelona, por ejemplo. Gente de todas partes del mundo han estado en Barcelona y en Málaga, pero yo, siendo española y sevillana, nunca he estado en ninguno de esos sitios. Las novelas no cuentan.
Hitch

El día de mañana

Gossip Girl
Desayuno con diamantes
Todos queremos ir algún día a Nueva York. Las promesas que las películas y series nos han hecho sobre esa ciudad son demasiado numerosas, demasiado brillantes como para no tener unas ganas irresistibles de viajar hasta allí, de pasear por cada uno de los lugares que han aparecido en nuestras pantallas.  
(Lo sé, falta "Cómo conocí a vuestra madre")






Pero voy a dejarme de rodeos e iré directamente al grano.

Mis ganas de ir se han disparado (y en consecuencia mi autocompasión por haber nacido pobre) por una razón concreta:

Hace un par de meses, a finales de Septiembre, estuve una semana en Granada con motivo de un curso intensivo de inglés. 24 horas de inglés. Intensivo. INTENSIVO. Por tanto, en las comidas, teníamos que sentarnos con al menos uno de los profesores o asistentes lingüísticos, que vigilaban que no habláramos en español (en realidad eran bastante flexibles) y también sacaban tema de conversación.

En una de estas noches, en mi mesa de sentó Poonam, una profesora, que es una de las personas más maravillosas que he conocido. Por alguna razón no terminó de caerme del todo bien, pero eso no impedía que me diera cuenta de lo extraordinaria y fantástica que es esa mujer. Parecía... en serio, me daba la sensación de que estaba sacada de una película. Tan culta, tan instruida, tan cosmopolita, tan... ideal de mujer. Alguien a quien admirar sin duda.

El caso, que me enrollo, es que esa noche, para hacernos hablar y también supongo que para jugar un poco con nosotros, les estuvo mandando a los de la mesa que intentaran definir a otro comparándolo con algo que ella les indicaba. Como, por ejemplo:
—X, compare Y with a fruit.
La pobre X, que no soportaba a Y nos confesó más tarde que estuvo a punto de decir limón, porque al verla quería poner la misma cara que cuando se muerde uno. Por suerte, no lo dijo.

Entonces, le dijo a una chica (a la que yo no soportaba) que dijera qué ciudad era yo. Con qué ciudad del mundo se me podría comparar.

La chavala, que es tonta (ya he dicho que me caía mal), estuvo un tiempo dudando y diciendo "no sé, no sé, mmmm, no sé". Hasta que Poonam dijo esto:

(lo dijo en inglés, claro, pero os lo dejo directamente traducido. Además, no me acuerdo literalmente de lo que dijo, para qué engañarnos)

—Yo pienso que Silbila es como Nueva York —leve pausa en la que yo me quedé alucinada porque esa sería una de las últimas ciudades que se me habrían venido a mí a la mente—. Porque está llena de sorpresas. Cuando crees que ya lo has visto todo, giras una calle y encuentras otra sorpresa, otro rincón fantástico.

Lo dijo con una solemnidad, con un tono de admiración... Describió Nueva York como una ciudad maravillosa, de la que es imposible cansarse, en la que puedes vivir un millón de experiencias,... Y tras eso, reiteró que yo le recordaba a Nueva York.

Bueno, imaginad cómo me sentí. Apenas hay palabras. Me emocioné muchísimo y... me dejó ¡alucinada! que alguien pudiera tener una opinión tan bonita de mi. Más cuando el tiempo que habíamos pasado bajo una misma habitación era tan escaso.

"Soy como Nueva York"

¿Se puede dar mejor regalo a alguien? ¿Se pueden decir unas palabras más importantes a nadie?

Porque da exactamente igual lo que me pase en el futuro, qué me digan, qué me quieran hacer creer o cómo la vida intente jugarme una mala pasada. Siempre tendré esas palabras en mi cabeza:





He escrito esta entrada con 3 objetivos:
- El primero, suplir la falta de la semana pasada.
- En segundo lugar, gravar esto para que nunca se me olvide. Ya se sabe que mi peor enemiga es mi memoria, y creo que esto es algo que sería imperdonable olvidar. Para ser sincera, dudo mucho que eso pudiera llegar a ocurrir, pero para algo escribo este blog.
- Por último, he escrito esto para que hagamos un ejercicio. ¿Qué ciudad del mundo podría definirnos? Escoged una, que sea genial, que os encante y que creáis que "se parece" mucho a vosotros. Así, cuando tengáis un bajón de autoestima, podréis recordar que sois como Londres, como París, como Los Ángeles, como Tokio, como Ellesméra, Granada, Buenos Aires, Godric's Hollow, Atenas, Moscú, como Seúl, Barcelona, Imre,  Cracovia, Santiago, ... Geniales y llenos de vida, posibilidades, rincones hermosos. Y también podéis darle ese regalo a alguien. Yo no. No lo haré porque me parece demasiado cursi ;P


Y ya está. Sólo era eso.




4 comentarios:

  1. Normal que te sientas así si te comparan con Nueva York. Es muy original y nunca se me había ocurrido, pero comparar a alguien con una buena ciudad es un gran halago. Es más complejo y más "elevado" que compararlo/la con un simple objeto, una planta, un animal... Felicidades por ser Nueva York ^^
    No sé qué ciudad verán los demás en mí, pero yo, después de mucho pensarlo (y considerando sólo las ciudades que he visitado) he decidido que me siento como Berlín, con todo lo que conlleva.

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    1. Mmmm como Berlín... Nunca he estado allí y he oído cosas muy diferentes de ella. ¿Por qué crees que eres como Berlín?

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  2. Desde luego, esa mujer sabe como hacer cumplidos! Yo creo que si me dijeran tal cosa estaría de buen humor durante dos semanas enteras ya jajaja. Y me encantó la imagen del "Yo soy como Nueva York", simplemente genial xD
    Personalmente, no sabría con qué ciudad compararme... Creo que una de mis favoritas es Amsterdam (y Londres también, of course) pero de ahí a identificarme con ellas hay un trecho jaja
    Por cierto, tu curso intensivo de inglés molaba más que el mío, con eso de comer juntos y hablar en inglés y tal T.T El mío era intensivo, sí, pero básicamente era trabajar muchos ejercicios y hacer exámenes xD

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    1. Uy, qué va, qué va. Mi curso era esencialmente práctico. No iba de enseñarnos inglés, sino de obligarnos a usar el que conocemos. Hubo algo de teoría y de corrección de la pronunciación, claro, pero eso fue anecdótico. Estuvo muy bien.
      Es el curso de inmersión lungüística de la Universidad Menéndez Pelayo. Si te dan la beca general del Estado, puedes pedir la beca para este curso. Pero supongo que también habrá cursos ordinarios. Investígalo, te lo recomiendo muchísimo.

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