sábado, 3 de agosto de 2013

The first shop of Coffee Prince

Maldita sea. Malditos coreanos con sus malditos doramas y con sus adorables y malditos personajes. ¿Por qué tienen que ser tan geniales?

The first shop of Coffe Prince o simplemente Coffe Prince (para abreviar) es el segundo dorama coreano que veo y es la cosa más preciosa y maravillosa que he visto en mi maldita vida.

En resumen, es una serie coreana (del 2007) que consta de 17 capítulos de una hora aproximadamente y está protagonizada por Yoon Eun Hye y Gong Yoo. Se trata de uno de los doramas con más éxito de la historia y un clásico del género.


La de la camisa blanca es Eun Chan
Y es que... me ha encantado. Hace bastante tiempo, en un blog que me gusta mucho (Mi friki Mundo), la autora habló de él y me llamó la atención. Han pasado años incluso, pero a mí nunca se me había quitado la espinita. Y por fin, un día, me puse a verla. A ver Coffe Prince y ya está. Me quitó la vida durante los tres días que tardé en terminarla. Durante esos tres días, sólo dormí tres horas cada noche. Fue horrible. Pero es que es tan preciosa la puñetera serie.

Va de una chica de 24 años llamada Eun Chan, que tras el fallecimiento de su padre tuvo que ponerse a trabajar para mantener a su familia (su madre y una hermana pequeña). El caso es que esta chica tiene el problema de ser un poco... andrógina. Y realmente hay muchas ocasiones en las que parece un chico.

Por azares del destino, tiene un feo tropiezo con Han Kyul, un rico niño mimado, que la toma por hombre y y acaba decidiendo contratarlo como tal. Entonces, claro, ¿qué va a hacer la pobre Eun Chan? Como necesita tanto el dinero, cierra el pico y se hace pasar por chico. Y, bueno, sólo queda pensar en las graciosas situaciones que se pueden dar.

Pero Coffe Prince es más que eso. Tenemos a Eun Chan, que es una niña cálida, buena, entusiasta y muy trabajadora. Nunca debes cometer el error de compararte con ella porque sale vapuleado. La ves a ella... y te miras a ti, sentado en el sofá o en la cama, viendo una serie (y además coreana, que manda un par de narices), sin ganas ni intención alguna de moverte en lo más mínimo,... Al menos es mi caso :P. Pero, en serio, esa niña es un ejemplo de esfuerzo, constancia, fuerza, valentía,... Y, para remate, es tela de graciosa. Un personaje al que es fácil cogerle cariño.

Tenemos a Han Kyul, que, aunque lo he llamado rico niño mimado, en realidad es un hombre que sabe lo que hace. Que sí, que lo presentan como un "viva la vida" que hace lo que le da la gana y chupa del dinero de su abuela. Pero sabe ponerse serio u "hacer lo que hay que hacer". Es un tipo estúpido y narcisita, desconsiderado e hipócrita. Pero nos enternecerá con su sonrisa o con su dura batalla contra sí mismo y los sentimientos que intenta rechazar ;)

Tenemos a los príncipes, los empleados de la cafetería. Cada uno con una personalidad muy acentuada y diferente, pero acaban siendo una familia.

Tenemos al productor musical (cuyo nombre nunca recuerdo), un hombre agradable hasta decir basta y que nos enamorará por lo superlindo que es. Con todo, comete muchas estupideces que nos harán enfurecer, pero ya será tarde y le habremos cogido cariño.

Y es que esta serie nos gustará porque nos hará felices, porque nos encontramos con cosas tan bonitas como el amor romántico, el amor de hermanas, la familia, la amistad, la lealtad, la superación,... ¡ES TAN BONITA, JODER!

¡Y NO ES CURSI! A ver, tiene algunas escenas que sí, claro. Alguna tenía que caer. Pero por lo general no es cursi. ¡Y eso es lo que más me fascina, que es preciosísima sin caer en lo cursi! Es genial...

Y además, hay muy pocas cosas feas. No es como en el dorama del que hablé la vez anterior, Winter Sonata, que te pasas la vida llorando y no ha terminado un problema cuando ya hay siete más. Los problemas de Coffe Prince suelen ser más o menos leves y no se pasan cuatro capítulos para pasar página. Y ya digo que son muy, muy pocos.

Bueno, la verdad es que sí hay una cosa fea durante todo el dorama. Y es ella:

Han Yoo Joo

Y diréis: "Qué dices, Silbila, la chiquilla no es fea". De cara no, pero... ¡¡ARGGGGHHH!! ¡CÓMO LA ODIO! La odiaréis. Es odiosaaa. Qué asco de tía. No la puedo ver. Cada vez que aparece en la pantalla
es como si te clavaran una aguja en la espalda.


En serio, no puedo parar de decirlo: hay que ver Coffe Prince. Es necesario en esta vida.


Hay una cosa que debéis saber:
Como recomendé la otra vez, lo mejor es ver esto en VOSE. Lo hay en castellano latino, pero a mí no me gusta. La cosa está en que la cultura coreana, y la asiática en general, es muy diferente a la nuestra y hay algunas cosas sobre las que, sobre todo al principio, no te enteras. Y la más importante es lo de las fórmulas de respeto y los sufijos que se les ponen a los nombre según te corresponda. Podéis buscarlo en google y os saldrán miles de páginas explicándoos el tema. Hay que enterarse bien de lo de "hyun, unnie, oppa, noona, sunbae, donseung,..." Es como todo: al principio parece complicado, pero después es simple.

Y... eso, que veáis Coffe Prince.

Silbila

jueves, 1 de agosto de 2013

Canciones que me animan mucho

Hace tiempo que no escribo por estos lares y más aún que no escribo nada sensato. De hecho, ya apenas escribo nada de nada. Ni aquí ni en ninguna otra parte que no sea un folio listo para albergar un resumen de algún tema de alguna de mis asignaturas.

Las razones son varias, como la falta de tiempo, de seguridad, de ánimos, de tema,...

Pero yo creo que la razón principal es que ya no hay nada sobre lo que me sienta capaz de escribir. Ya no analizo nada, ya no sé nada,... No hago más que darme cuenta de mi ignorancia. Cada día más. Y mientras más días pasan y más mal me siento, con menos derecho me siento a escribir. Le tengo demasiado respeto a mi esfuerzo del pasado como para continuar esta tarea de forma tan desconsiderada.

¿Sobre qué puedo hablar? ¿Sobre el último libro que he leído? Si ya casi no leo en absoluto. ¡No tengo tiempo para leer! Es más, os debo confesar una cosa...: he perdido un libro. Era del club de lectura. Encima he tenido que comprar uno nuevo, pero no lo había de la misma edición y... pufff, es una buena cagada. Pienso dejar el club. El próximo curso no tendré nada de tiempo, y además me siento demasiado abochornada por haber perdido un libro.

Pero bueno, dejando eso a un lado, y haciendo un gran esfuerzo por recordar cuál fue el último libro que leí (entero), ¿qué derecho tengo yo a hablar sobre un libro al que, en realidad, apenas presté atención porque mis responsabilidades han dejado mi mayor afición en un segundo plano? Y aunque lo hubiera hecho, ¿qué nociones sobre el contexto histórico o las alusiones artísticas a las que hace referencia  tengo yo para juzgar su idoneidad o acierto? ¿Quién soy yo para hablar de estilo literario o para interpretar lo que el autor ha querido decir en una u otra ocasión?

Ya no sé nada sobre nada, siempre hago malos juicios, no soy capaz de analizar, interpretar, "ver más allá",... Mi cabeza trabaja al mínimo. No, creo que por debajo.

La Universidad me está absorbiendo la vida y me está matando poco a poco...

Y por eso son necesarias las canciones que nos animan, nos hacen bailar, nos provocan un cosquilleo en el estómago y nos impulsan a movernos al son de su ritmo. Si no fuera por la música haría tiempo que habría enloquecido por completo.

Os traigo algunas de las que más me animan para compartirlas.

La primera pertenece a la película "Hotel Transilvania", que me encanta, ¡me encanta! ¡ME ENCANTA! La canción se llama "Daddy's girl", solo que yo la oigo/canto en español, no en inglés. Pero no he encontrado esta escena en español, y además mi editor de vídeos me odia. En fin, qué se la va a hacer: a falta de pan, tortas.







La siguiente canción viene de un mundo muy oscuro. Nada más lejos de mi intención el llevaros por sendas peligrosas. Pero tampoco hay peligro si sólo la escucháis una vez.
Se trata de una canción de pop asiático. La razón por la que hay que tener cuidado con ese género es que es realmente adictivo. En serio. Esa gente está demasiado avanzada en marketing. Son muy buenos. Las compañías de música de japón y corea crean paquetes perfectos de cantantes. Deben ser guapos, con buena voz, idiomas, varios talentos, muy buenos bailarines, actores y modelos,... La máxima expresión de la comercialidad.
No creáis que sois inmunes. Yo creía serlo, y sin darme cuenta fui cayendo poco a poco en sus garras. Ni los más heavys se salvan, creedme.
Bueno, esta canción se llama "Dazzling girl" y es del grupo coreano SHINee (aunque la canción esté en japonés). No he conseguido poner el MV, por eso traigo un vídeo de un Live.
Me anima porque es bastante pegadiza y tiene mucho ritmo. Cuando la escucho con los auriculares puestos me dan ganas de botar y ponerme como una loca :D. Voici:






Ahora os traigo "Love is our weapon", de NeverShoutNever. Pero decir que esa canción me anima es inexacto: lo que me anima es el disco entero donde aparece. En serio, no sé ni cuántas veces habré escuchado "What is love". Me encanta. Cuando pongo ese disco, es como si ante mis ojos aparecieran praderas verdes con flores llamativas, mariposas y un arcoiris. He puesto "Love is our weapon" porque es la primera y, por tanto, la que me anuncia todas las buenas vibraciones que voy a tener.

Ya os adelanté hace mil que este grupo me encanta y que me da un buen royo que no es ni muy normal. Le debo un post entero.






Y por último (no porque no haya más sino porque esto podría ser eterno), la canción que pondré ahora no es que me "anime" exactamente. Más bien me relaja. Me deja más suave que la seda.
Se trata de "Humoresque" de Dvorak, interpretado por mi adorado David Garrett. Y es... preciosa.





Esto es todo por hoy.

Que... eso, que sigo no muerta y tal.

Y, por cierto, sed bienvenidos los nuevos seguidores. Me parece increíble que haya gente nueva por aquí cuando apenas actualizo, pero chachi ^^

Silbila