miércoles, 12 de junio de 2013

No hacen falta relojes

Estoy en mi facultad. Dentro de dos horas escasas tengo mi examen final de matemáticas y supongo que coincidirá con algún otro...

He bajado a la sala de ordenadores, porque en ella hay otra sala, de estudio. Es pequeña, silenciosa y suele estar bacía, al contrario que los ordenadores, que frecuentemente se encuentran todos ocupados.

Hoy, sin embargo, como se pude suponer, no es el caso. Las tornas se han cambiado. La sala de estudio está prácticamente llena y, conmigo, son dos los ordenadores ocupados. Perdón, se acaba de ir la otra persona, luego soy la única en los más de 50 ordenadores.

Esto me ha traído la típica frase a la cabeza: "Cómo se nota que estamos de exámenes..." Y a su vez, me ha hecho recordar un tema de "Por amor a Judit", de Meir Shalev, del que ya hablé. La tal Judit (si no me equivoco, era ella) le decía a su hijo Zeide que los relojes no eran necesarios, pues el mundo es un reloj que te va indicando la hora, el día, el mes y el paso de los años.

Y es cierto:
Que aún haya algún hueco en la sala de estudios me indica que es temprano. Que el aire acondicionado no me esté congelando, indica que todavía no es verano. Encontrarme con según qué compañero me indica qué día exacto es, por el examen que vamos a hacer. Etc.

Y nada, eso es todo. Es que no tenía ganas de seguir estudiando. Ya me pongo a ello.

Chao

PD: tenéis que ver Coffe Prince

1 comentario:

  1. Me gustó mucho esta entrada :)
    Y luego ya están los días de verano, en los que no se sabe en qué día vives de la semana y lo único que controlas es el mes en el que estás jaja. Pero claro, esa misma situación de "me da igual en qué día vivo" y el sol y calorcito y la playa ya son un reloj como tu dices no?
    Un saludo ^^

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