martes, 2 de abril de 2013

Cachitos de lo que estoy leyendo: Por amor a Judit, de Meir Shalev

   Como en un arduo y complejo esfuerzo de abstracción, deducción y pensamiento lógico habréis concluido gracias al título del post, estoy leyendo "Por amor a Judit", de Meir Shalev. No me está gustando mucho la historia, pero hay que admitir que está muy bien escrito (en la medida que se puede afirmar eso cuando lo que lees es una traducción, claro) y la lectura resulta muy placentera.

   De hecho, sólo voy por la página 30 y ya quiero compartir un par de fragmentos. Seguro que va a dar para más:

   No se trata de ningún apelativo, sino de mi verdadero nombre. "Zéideleh" era yo. "Zeide", que en yiddish significa "abuelo", fue el nombre que me dio mi madre cuando me trajo al mundo. [...] mi nombre me ha hecho sufrir infinitamente más que las circunstancias de mi nacimiento, Yo no era el único niño del pueblo ni del Valle que había nacido de padre desconocido o de un padre que no fuera el suyo; sin embargo, no había en todo el país, y quizá en el mundo entero, ningún otro niño que se llamara Zeide. En la escuela me llamaban Matusalén y Htiar —"viejo" en árabe—, y, siempre que volvía a casa quejándome del nombre que mi madre me había puesto y preguntándole el porqué, ella me explicaba toda naturalidad:
   —Si llega el Ángel de la Muerte y ve a un niño pequeño que se llama Zeide, al momento se dará cuenta de que se trata de un error y se marchará a otro lugar.
   Como no me quedaba más remedio, me convencí de que mi nombre me protegía de la muerte y me convertí en un niño que no sabía lo que era el miedo. Hasta los temores ancestrales que anidan en el corazón de todo hombre incluso antes de su nacimiento me habían sido arrancados de raíz.

   Los ojos de los niños lo agrandan todo. Eso se lo oí una vez a Bialik. Estuvo aquí, en el pueblo, para dar una conferencia, y dijo: "Los Alpes suizos son unos montes realmente altos, pero no tan altos como el montón de estiércol que había en el patio de mi abuelo en el pueblo cuando yo tenía cinco años." Todo eso dijo Bialik en un hebreo mucho más bonito, pero yo no tengo las palabras de Bialik ni sé hablar como él.

   Eso es todo, amigos.

   Por cierto, es la primera vez que oigo hablar de este escritor. En el libro pone que es bastante famoso en Israel. Quizá no lo conozca porque esto no es Israel. Puede ser, oye.

   Otro por cierto, salen algunas palabras en alemán y... ¡Las entiendo! Qué orgullosa me siento de mí misma. Son muy sencillas, mucho más fácil que, por ejemplo, lo que dice Poirot en francés en las novelas de Agatha Christie

4 comentarios:

  1. Pues los párrafos que has puesto están muy bien, a ver si cuando lo acabes has cambiado de opinión o no xD
    Yo de por allí de oriente sólo conozco al autor de cometas en el cielo y mil soles espléndidos y es de Afganistán... así que fíjate los que conozco de Israel xD

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    1. A ver, a ver,... pero ya te digo que... puff no me está gustando. No es que la historia sea desagradable, sino que no me interesa nada. Es en plan naturalismo y a mí esa corriente nunca me ha gustado, la verdad.
      Yo tampoco conozco a nadie más que a Hosseini. Empecé uno que se llamaba "El callejón de los milagros", pero entre que no me atrapó y que estaba en exámenes,...
      ¡Ah!, bueno, empecé una antología de Las mil y una noches.
      Bueno, ya caerán; tenemos mucho tiempo por delante ^^

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  2. Yo estoy ahora con la ladrona de libros y también salen algunas palabras en alemán, pero ni pajolera idea xD del danke no paso.
    No conocía este libro, parece interesante como mínimo!

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    1. ¡Tengo que leer esa! En honor a ella tiene puesto el nombre mi club de lectura: "Los ladrones de libros". Pero vamos, no creas que yo sé mucho más: lo más complejo que he descifrado es "Mein keind" (si no lo he escrito mal), que significa "mi niño". Ya ves...xD

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