sábado, 21 de diciembre de 2013

Para leer recomiendo: "Ontromus", de Celia Corral Vázquez

Me siento extraña escribiendo una recomendación de una novela de una escritora que es famosa, pero sólo en potencia. Es extraño. Es como "Yo sé que es famosa, solo que no en este presente, sino en un presente futuro, pero yo estoy hablando sobre ella en el actual". Dentro de unos años, cuando sea nacionalmente conocida, podré decir que yo la conocía de antes. Incluso fui a su primera presentación de una novela.
Es un sentimiento bastante chulo.


En fin, voy al grano: he leído



Es una novela corta e intensa de terror (como quizás se pueda deducir por la portada).
Siguiendo en mi línea de "mientras mejor es lo que recomiendo, menos hablo de ello", no voy a decir mucho de qué va. Tengo muchas ganas de hacerlo, pero sería un crimen. Es de esos relatos que tienes que ir descubriendo poco a poco, meterte dentro y dejarte hacer sentir todo lo que es capaz.

En cuanto a qué me ha parecido, comienzo diciendo que no soy muy fan del género y, aun así, me ha gustado mucho. Es más, la novela tiene un montón de elementos que deberían haberme hecho rechazar la obra: la prota me cae mal; todos los personajes, de hecho, me caen mal; tiene algunas partes un poco aburridas (aunque se entienda que son puentes necesarios); y vi el final como a tres kilómetros. Y, sin embargo, el peso de todo eso es nada comparado con el resultado global. En ese aspecto, la sensación mientras lo leía fue parecida a "Lady Susan" de Jane Austen. Para quien no lo haya notado, acabo de comparar a Celia con una de mis escritoras favoritas, sólo digo eso.

Pero apartando esos elementos, me he encontrado con una lectura de esas que te trasladan a un mundo a parte, en una vorágine de suspense y tensión, donde abandonas tu realidad y te sumerges en la de la protagonista y, para cuando te has dado cuenta, te encuentras en un lugar remoto que sólo conoces por los ojos de la narradora. En serio, han sido de los viajes en tren más frenéticos que he sufrido en estos dos años y medio de carrera.

No es que sea perfecta, claro. Dado que se trata de la primera novela publicada de alguien a quien considero amiga, mi lectura no iba sólo con la intención de disfrutar o descubrir algo nuevo. También tenía un punto de analítica, con la intención de poder contribuir a hacer una crítica constructiva. Y, sin embargo, hay poco que criticar. Esto nos señala dos cosas:

  • Primera, el grandioso trabajo que han realizado para llevar a cabo este proyecto personas sin experiencia en el mundo editorial.
  • Y, segunda, que la escritora, Celia Corral, si sigue trabajando así, realmente se convertirá en alguien importante en el mundo de la literatura. Joder, si es que es jovencísima y ya escribe con este nivel, imaginad cuando lleve cuarenta años haciendo esto.

Celia, la autora, y a la derecha Alberto, el editor.


Ontromus es genial. En serio, la recomiendo muchísimo. Merece bastante la pena.

Aquí os dejo el blog, donde indica cómo conseguirla, cuenta curiosidades y noticias, podéis leer el primer capítulo, etc.

Pincha en la imagen para acceder al blog


¡¡PERO!! Lo más interesante es que hay una promoción navideña. Como podréis leer en el blog, hasta el día 22 podréis conseguirlo gratis en Amazon. Oseasé, hoy y mañana. Hay que leerlo sí o sí.

En fin, pondría una foto de mi preciosísimo ejemplar firmado, pero lo tengo prestado porque las lecturas así hay que compartirlas.

Y desde aquí, Celia, ya que hasta ahora no te había manifestado mi opinión sobre tu pequeño, te doy la enhorabuena por ser la autora de algo tan genial, por tener tanto talento y por haber sido consecuente con la responsabilidad de dar a conocer al mundo esta obra a pesar de todo el esfuerzo que te ha conllevado.






viernes, 29 de noviembre de 2013

Nunca he estado en Nueva York

Se suponía que iba a escribir una estrada por semana, y de verdad que creía que lo estaba consiguiendo. Algo en mi cabeza me decía la semana pasada que ya había publicado algo el lunes o el martes. No ha sido así. Culpa de mi preciosa memoria. Así que vamos a echarle imaginación y hagamos como que esto fue publicado la semana pasada. ¿Vale?



Nunca he estado en Nueva York, y creo que no es algo tan extraño. Probablemente no soy la única. Me parece más delito ser sevillana y no haber estado nunca en Málaga. O en Barcelona, por ejemplo. Gente de todas partes del mundo han estado en Barcelona y en Málaga, pero yo, siendo española y sevillana, nunca he estado en ninguno de esos sitios. Las novelas no cuentan.
Hitch

El día de mañana

Gossip Girl
Desayuno con diamantes
Todos queremos ir algún día a Nueva York. Las promesas que las películas y series nos han hecho sobre esa ciudad son demasiado numerosas, demasiado brillantes como para no tener unas ganas irresistibles de viajar hasta allí, de pasear por cada uno de los lugares que han aparecido en nuestras pantallas.  
(Lo sé, falta "Cómo conocí a vuestra madre")






Pero voy a dejarme de rodeos e iré directamente al grano.

Mis ganas de ir se han disparado (y en consecuencia mi autocompasión por haber nacido pobre) por una razón concreta:

Hace un par de meses, a finales de Septiembre, estuve una semana en Granada con motivo de un curso intensivo de inglés. 24 horas de inglés. Intensivo. INTENSIVO. Por tanto, en las comidas, teníamos que sentarnos con al menos uno de los profesores o asistentes lingüísticos, que vigilaban que no habláramos en español (en realidad eran bastante flexibles) y también sacaban tema de conversación.

En una de estas noches, en mi mesa de sentó Poonam, una profesora, que es una de las personas más maravillosas que he conocido. Por alguna razón no terminó de caerme del todo bien, pero eso no impedía que me diera cuenta de lo extraordinaria y fantástica que es esa mujer. Parecía... en serio, me daba la sensación de que estaba sacada de una película. Tan culta, tan instruida, tan cosmopolita, tan... ideal de mujer. Alguien a quien admirar sin duda.

El caso, que me enrollo, es que esa noche, para hacernos hablar y también supongo que para jugar un poco con nosotros, les estuvo mandando a los de la mesa que intentaran definir a otro comparándolo con algo que ella les indicaba. Como, por ejemplo:
—X, compare Y with a fruit.
La pobre X, que no soportaba a Y nos confesó más tarde que estuvo a punto de decir limón, porque al verla quería poner la misma cara que cuando se muerde uno. Por suerte, no lo dijo.

Entonces, le dijo a una chica (a la que yo no soportaba) que dijera qué ciudad era yo. Con qué ciudad del mundo se me podría comparar.

La chavala, que es tonta (ya he dicho que me caía mal), estuvo un tiempo dudando y diciendo "no sé, no sé, mmmm, no sé". Hasta que Poonam dijo esto:

(lo dijo en inglés, claro, pero os lo dejo directamente traducido. Además, no me acuerdo literalmente de lo que dijo, para qué engañarnos)

—Yo pienso que Silbila es como Nueva York —leve pausa en la que yo me quedé alucinada porque esa sería una de las últimas ciudades que se me habrían venido a mí a la mente—. Porque está llena de sorpresas. Cuando crees que ya lo has visto todo, giras una calle y encuentras otra sorpresa, otro rincón fantástico.

Lo dijo con una solemnidad, con un tono de admiración... Describió Nueva York como una ciudad maravillosa, de la que es imposible cansarse, en la que puedes vivir un millón de experiencias,... Y tras eso, reiteró que yo le recordaba a Nueva York.

Bueno, imaginad cómo me sentí. Apenas hay palabras. Me emocioné muchísimo y... me dejó ¡alucinada! que alguien pudiera tener una opinión tan bonita de mi. Más cuando el tiempo que habíamos pasado bajo una misma habitación era tan escaso.

"Soy como Nueva York"

¿Se puede dar mejor regalo a alguien? ¿Se pueden decir unas palabras más importantes a nadie?

Porque da exactamente igual lo que me pase en el futuro, qué me digan, qué me quieran hacer creer o cómo la vida intente jugarme una mala pasada. Siempre tendré esas palabras en mi cabeza:





He escrito esta entrada con 3 objetivos:
- El primero, suplir la falta de la semana pasada.
- En segundo lugar, gravar esto para que nunca se me olvide. Ya se sabe que mi peor enemiga es mi memoria, y creo que esto es algo que sería imperdonable olvidar. Para ser sincera, dudo mucho que eso pudiera llegar a ocurrir, pero para algo escribo este blog.
- Por último, he escrito esto para que hagamos un ejercicio. ¿Qué ciudad del mundo podría definirnos? Escoged una, que sea genial, que os encante y que creáis que "se parece" mucho a vosotros. Así, cuando tengáis un bajón de autoestima, podréis recordar que sois como Londres, como París, como Los Ángeles, como Tokio, como Ellesméra, Granada, Buenos Aires, Godric's Hollow, Atenas, Moscú, como Seúl, Barcelona, Imre,  Cracovia, Santiago, ... Geniales y llenos de vida, posibilidades, rincones hermosos. Y también podéis darle ese regalo a alguien. Yo no. No lo haré porque me parece demasiado cursi ;P


Y ya está. Sólo era eso.




jueves, 14 de noviembre de 2013

Esta entrada no va sobre Sinsajo

/Warning: me pongo cursi/


Hay cosas que tienen más de un significado.

Voy a explicarlo con un ejemplo, así que pensad en el caso de un piano. Un simple piano normal. Para unos, puede significar sólo eso: piano. Para otros, en cambio, puede significar el origen de muchos sentimientos.  Para su dueño, será la vía o el asiento en el tren con destino evasión, o la puerta que hace la diferencia entre vivir y estar vivo. Para otros puede ser el instrumento que algunos pocos elegidos usan para crear ese arte universal sin el que la mayoría no podemos vivir. Aunque para otros, quizá niños obligados desde pequeños a trabajar sobre esa máquina infernal, puede significar la materialización de la aflicción y el sometimiento.

Y así con todo.

Cada uno tiene la vida llena de ese tipo de cosas. No me refiero solo a objetos; también a sucesos de tu vida, escenas de películas o de la Historia, canciones, personas,…

Hay una cosa que a mí me evoca muchas emociones. Se trata de una palabra: “Sinsajo”. Espero que a estas alturas todo el mundo conozca ya la triología de “Los juegos del hambre” de Suzanne Collins. Creo que no he hablado por estos lares de esa novela y ya os digo que no creo que lo vaya a hacer. Por lo menos de momento. Simplemente tenéis que saber que es genial (con todas sus pegas) y que ya os quiero ver leyéndola. A mí me gusta por muchos motivos y el principal es el estado en el que me metió durante las pocas horas que me duró su lectura. En ese tiempo, yo era otra persona y estaba en otro lugar, y una novela capaz de hacer eso va de cabeza al rincón de mi mente en el que se cincelan los títulos de obras sobresalientes.

Pero, claro, novelas así hay a puñados y es perfectamente normal que una buena novela que nos guste nos deje así.

No, no. Yo he sacado el tema porque cuando “Sinsajo” fue publicada, asistí a una de esas quedadas bloggeras que se organizaron por toda España con el motivo de su salida. Concretamente fui a la de Sevilla (como es lógico). Fue un día perfecto (salvo por el calor) y allí conocí a un montón de chicas geniales.
Ha pasado ya mucho tiempo (¿tres, cuatro años?) y sigo manteniendo el contacto con varias de aquellas chicas que, además, siguen siendo geniales. Absolutamente maravillosas. Personas especiales de esas que no podías imaginar que existieran y mucho menos que pudieras llegar a conocer. De las que no te crees merecedoras. Chicas que, si no hubiera sido por “Sinsajo”, nunca hubiera conocido. Jamás habrían aparecido en mi vida. O quizá sí, quién sabe. Al final, con el tiempo, las personas con las mismas aficiones acaban teniendo la oportunidad de cruzarse en sus respectivos caminos. Pero, ¿se habrían quedado? ¿De verdad podría haber habido otra ocasión en la que encontrarnos?

No lo sé. No se puede saber. Por eso, no dejo de darme cuenta, cada vez que las veo o que intercambio algunas palabras con ellas (o incluso una vergonzosa aparición en una bonita recopilación de relatos), de lo afortunada que soy, me emociono al entender la grandiosa suerte que he tenido de conocerlas y de vez en cuando le agradezco a aquel lejano día el haber podido trenzar mi vida con las suyas y que además sigan apareciendo en ella de vez en cuando.

El pasado viernes vi a dos de las chicas en uno de los momentos más importantes de una de ellas. Al verlas sentí un cariño y una amistad natural que podría parecer imposible que se forje tras sólo seis y tres encuentros y escasas charlas por internet. Pero, ahí estaba, odiando profundamente el tener que irme sin poder estar más tiempo con ellas. O maldiciendo mi petada agenda por no darme margen a decir “Oye, ¿por qué no quedo con esta persona maravillosa y paso un momento que sé que va a ser realmente fantástico con ella? Si total, ya no es sólo que vivamos en el mismo país, es que apenas nos separan unos kilómetros bien comunicados”.


Pero, en serio, al verla a las dos, saludándose con un cariñoso y emocionado abrazo, sintiendo que estaba viendo una de las cosas más bonitas que se pueden ver en el mundo, me pregunté: “¿Cómo es posible que yo esté aquí? ¿Cómo he podido acumular la suerte suficiente para poder estar presente en este momento?”. Y así recordé “Sinsajo”, y que, sin saberlo, ese libro, ese puñado de páginas con una cubierta, ese montón de materia, ese ser completamente inerte,… me dio un regalo irremplazable, unos tesoros de valor infinito, unas joyas embelleciendo mis recuerdos y unos soles iluminando mi vida.

Silbila

PD: lo de vergonzoso es porque ya me dirás tú cómo puedes pretender condensar un relato de 2500 palabras en uno de 1000 y que aquello siga teniendo sentido...

lunes, 4 de noviembre de 2013

What about now?

Se me ocurrió ponerlo cuando debí ponerlo. Pero se me olvidó.

Mientras escribía el post de "El ocho", escuché una y otra y otra vez "What about now", de Westlife. Me recomendaron la canción y ha acabado encantándome. Es muy sencilla, las voces de los cantantes son bastante chulas y termina siendo muy pegadiza.


sábado, 2 de noviembre de 2013

Cachitos de lo que estoy leyendo: "1Q84", de Haruki Murakami

Como sabéis, me enamoré de Murakami cuando leí "Tokio Blues", así que me moría de ganas por leer más de este escritor que me tiene embelesada. Así que después del mal trago que pasé con "El ocho", quería coger algo seguro y entré en la biblioteca directamente a la M.

La razón de haber cogido "1Q84" es por la clara referencia a "1984" de George Orwel, obra que me dejó muy tocada. La clave es que "Q" y "9" se pronuncian igual en japonés ( 9 = 九, kyû).

La novela me está gustando muchísimo. Es muy tristona y hasta un poco grotesca. Parece que es la marca del escritor. Más que por la historia en sí, me gusta por su estilo tan... "él". No puedo describirlo, simplemente me encanta. Pero, sobre todo, me gusta por cómo, poco a poco todo va tomando cuerpo, forma,... cómo me va metiendo en la historia, cómo va llamando mi atención, cómo va entrelazando las historias,... Es genial.

Aquí os traigo algunas frases y citas que llevo cogidas de momento. Espero que os gusten:

     La enseñanza más importante que la Historia ofrece a las personas tal vez sea que "en cierto momento, nadie sabía lo que sucedería en el futuro". (Página 1)

     La agudeza del espíritu nunca nace en un entorno agradable.

     A fuerza de leer montones de novelas mal escritas e insufribles aprendió qué era una novela mal escrita e insufrible.

     ...fría y aguda como una idea despiadada...

     Se considera que toda arte, todo anhelo, así como cualquier acto y búsqueda aspiran a alguna forma de bien. Por consiguiente es aquello a lo que todas las cosas aspiran. ("Ética a Nicómaco" Aristóteles).

     Aomame se preguntaba a menudo qué significaba ser libre. ¿Significaría que, aunque uno escape de una jaula, se encontrará inevitablemente en una diferente y mayor?

     Nuestra memoria está compuesta por la memoria individual y la memoria colectiva —dijo Tengo—. Ambas están estrechamente ligadas. Y la Historia es la memoria colectiva. Si se arrebata o se reescribe, no se puede preservar nuestra personalidad legítima.

Esto es todo de momento. Sólo voy por la mitad. En la primera cita he señalado que pertenece a la página 1 porque, que empezara ya dejándome con la boca abierta, me hizo darme cuenta de cuándo se nota la diferencia entre los autores y los grandes escritores.

También tengo señalados otros temas que me han llamado mucho la atención, como películas, otros escritores, escenas de la Historia (sobre todo de la japonesa, de la que sabemos tan poquísimo [¿sabéis algo de la invasión de de Japón en China durante la Segunda Guerra Mundial? Es horrible, y sólo me he enterado de algunas cosas]). Pero de eso ya hablaré si acaso cuando haya terminado la novela y venga a hacer la recomendación expresa.

¿Qué os han parecido las citas? ¿Creéis que la obra promete?


Silbila

miércoles, 9 de octubre de 2013

Puedes morirte sin: leer "El ocho" de Katherine Neville

Hay pocas cosas más sólidas que la costumbre. Es muy difícil, a veces imposible, cambiar los hábitos de una persona, su forma de comportarse, hacer que actúe en contra de sus manías o convicciones. No es que sea algo absolutamente extraordinario, pero sí bastante sorprendente.

Entonces, llegó:



Y de repente, ¡BOM!, barrió dos pilares de mi ser.

El primero es haber tardado 4 meses en leerlo. Como lo lees. Ha superado el récord de La Regenta (cuya marca fue aproximadamente un mes y medio). Tiene aproximadamente la mitad de páginas que "Los pilares de la tierra" (la afamada y sobrevalorada novela de Ken Follet) y he tardado ocho veces más en leerla.
Por supuesto hay muchos factores que podrían (inútilmente) tratar de explicarlo, como que he estado estudiando, por ejemplo. Pero por mucho que estudiara yo (que no es tanto), un libro se esas dimensiones no se tarda tanto en leerlo. Y muchísimo menos yo, que leo a una velocidad de unas 100 páginas por hora (más o menos, dependiendo del estilo, del tamaño de las páginas y del tamaño de la letra, claro). No, si he tardado tanto es porque es un peñazo. En condiciones normales, no habría tardado tanto, simplemente lo habría dejado. O quemado, y así hacerle un favor al mundo (no un favor medioambiental, pero sí psicosanitario). Pero he tenido que leerlo hasta el final porque es la novela favorita de alguien a quien quiero mucho. Y cuando te recomiendan encarecidamente una novela y además te la prestan, no tienes más remedio que leértela hasta el final. Está escrito en el C.C.L. (Código de la Comunidad de Lectores).

El segundo es... Fijaos en la parte superior de la entrada. Por debajo de la cabecera, encima de la fecha... Sí, hay dos pestañas... HE CREADO UNA PÁGINA O.O (CHAN CHAN CHAAAAN). Algo que dije que nunca haría. Siempre he odiado esas "páginas". Y mirad: ahí está. No me lo creo. Y eso que lo he hecho yo.
Voy a empezar un glosario. Y esta va a ser la palabra que lo inaugure:


Tempus Fugit: 1. (literalmente) "El tiempo se escapa". Locución latina que se usa para decir que el tiempo es fugaz, se va y no vuelve y apenas ha durado lo suficiente para darnos cuenta de que ha pasado. 2. n. Título de una novela del escritor español Javier Ruescas, que no puede ser más mala, surrealista ni desconcertante (en el peor de los sentidos, claro). Relacionado: "Marcarse un Tempus Fugit" escribir una escena dentro de una historia donde dos personajes con poca, o muy poca, relación empiezan a morrearse y lo que derive, sin que venga a cuento ni sea necesario en absoluto.
Y tal.

En fin, ya se sabe: es más probable que sea un suceso desagradable el que nos cambie.

Seriously, esta novela ha sido dura de leer.

Para que sepáis de qué va, trata sobre la persistente, enfermiza y cansina búsqueda de un tesoro que guarda un secreto. El tesoro, en concreto, es "El ajedrez de Montglane". Según la leyenda, fue un ajedrez que los árabes fabricaron para Carlomagno, que se vio que era como maligno y por eso el rey lo encerró en el monasterio de Montglane. En cuanto al secreto, más que un secreto, es una putada. Te pasas las páginas y las páginas leyendo y sigues sin tener ni idea de qué va ese secreto. Se supone que es una fórmula, pero no dice ni de qué tipo ni para qué ni nada de nada. ¿Se puede saber por qué están haciendo todo eso por algo que no saben lo qué es o para qué sirve? Por fin, en la página 433 (no se me olvidará en bastante tiempo el número de tortuosas páginas que tuve que leer para por fin enterarme de qué co** iba la dichosa fórmula), le da por decir de qué campo es la fórmula. Yo sólo digo que me quedé... bueno, dejémoslo en "cabreada". Pero la verdad es que supongo que cualquier cosa me hubiera decepcionado después de haber esperado 433 dichosas páginas para poder enterarme. En cuanto sabes de qué va, el resto es historia. Ya has leído y visto suficientes novelas y películas como para saber cuál es el objetivo final.

Pero, claro, tenemos personajes tontos. Entonces, claro, ellos todavía se siguen sorprendiendo a medida que llegan al final del tema del secreto. Pero, la verdad, es que son tan tontitos que tampoco te irrita mucho más lo de que sigan teniendo dudas sobre el estúpido secreto.

Después, eso, los personajes. No tienen más personalidad que un Sim. Son simples playmobils que van yendo hacia donde la autora los va dirigiendo. Porque sí, ea. Vacíos hasta lo indecible. Surrealistas hasta lo insoportable. Arbitrarios e ilógicos hasta producir dolor de cabeza.

¿Se entiende que haya tardado 4 meses en leerlo?

Insufrible. Ha sido insufrible.

Esta es una de esas novelas que tratan de explicar la historia como una consecuencia de lo que se ha inventado el autor. En plan "A causa de que maté al mensajero que llevaba las carta de paz con las buenas noticias, se desató la guerra de... yo qué se... los 100 años, mismo. O mejor, la 2ª Guerra Mundial, ¿por qué no?" Imaginaos que alguien escribe una novela sobre la vida de un hombre en la priemera década del siglo XX, que era el director de la Academia de Bellas Artes de Viena y, casualmente, en el relato de uno de sus días de mayor depresión, aparece un chico que quiere entrar en la academia, que se llamaba Adolf Hitler, y que, como, simplemente, no estaba de humor, pues no le admitió, y tal. ¿Se me ha entendido? Pues "El ocho" es así, pero a lo bestia. Osea, yo creo que no se ha dejado ni un hecho importante del contexto histórico de los tiempos que narra.

 Ah, bueno, sí, que se me había olvidado decirlo, que cuenta dos historia paralelas (pero interrelacionadas, claro).

 La más antigua, es en la Revolución Francesa. No se deja ni un protagonista de la Revolución por tocar. Desde Rousseau a Bonaparte, pasando por todos los que hay de por medio, hasta coger como coprotagonista al mismo Charles Maurice Talleyrand, primer ministro de Francia o al pintor Jacques Louis David. Eso allí; si ampliamos el territorio, nos hacemos amigos de Catalina La Grande (Rusia), Jefferson o Hamilton en EE.UU.,... ¡¡Hasta Casanova nos hace de guía turístico por Venecia!!

El momento reciente va por 1973. ¿Conocéis la señalada fecha? Pues sabed que nuestra protagonista, Catherine Velis, es la directa responsable de la crisis del petróleo. Así como lo digo. Y aunque dudo que me creáis, sabed que aparece Gadafi rompiendo botellas con una fusta.

Es que... creo que no tiene apenas nada bueno esta novela. No tiene ni descripciones. Parece un mal fic. Horrible.

Pero, a decir verdad, sí tiene algo bueno: al comienzo de todos los capítulos hay una o varias citas. La gran mayoría están muy bien. Dice mucho que la mejor parte de tu novela haya sido obra de otra persona.

Algunas pueden ser:

Siempre hay que estar en condiciones de escoger entre dos opciones.
Talleyrand

A menudo se encuentran esqueletos de ratones dentro de los cocos, porque es más fácil entrar delgado y ávido que salir, satisfecho pero gordo.
Víctor Korchnol, "Mi vida es el ajedrez"

La táctica consiste en saber qué hacer cuando hay algo que hacer; la estrategia, en saber qué hacer cuando no hay nada que hacer.
Savielly Tartakover.

En fin, citas muy interesantes. La mayoría haciendo referencia al mundo del ajedrez.

Hay muchas cosas que he aborrecido de la novela, como que nadie fuera de frente (con lo fácil que es ser directo y pedir las cosas por favor). Y una de las peores, que se ha ido acentuando con el paso de las páginas, es que se tratara la búsqueda del Ajedrez de Montglane como un juego, como una partida de ajedrez, en las que las personas eran cada uno una pieza y tenían su función. Pero, en plan, se lo tomaban muy en serio. Que hasta cogieron un tablero magnético portátil para "situar" en él las posiciones de los "jugadores" y "verlo todo". Me ponía enferma eso. Negros (los "buenos") contra Blancos (los "malos"). Solo que si muere el rey, no pasa nada: "A rey muerto, rey puesto".

Sorprendentemente, está casi todo medianamente cerrado. Hay algunas cosas sueltas, pero yo pensaba que iban a ser muchas más. Incluso llegó un momento en que pensé iba a estar inconcluso (algo posible, ya que sé que tiene segunda parte). Pero no, la sangre no va a tener que llegar al río.

Que casi lo hizo cuando la autora va y se marca un Tempus Fugit, la verdad. Bueno, a decir verdad no se marcó un Tempus Fugit puro, porque la historia está contada en primera persona por una mujer y cuando describe al hombre en cuestión usa ese tipo de adjetivos que te señalan tres kilómetros antes que va a acabar con él. "Ojos verde profundo", "fibroso y bien formado" y "ligero y atractivo acento extranjero". Tres kilómetros digo. 550 páginas aproximadamente. Y yo: "Mira, Cat, no sé si será de los buenos o de los malos, pero acabas haciendo indecentadas con él seguro"

Y, pos nada, pos eso. Que estoy muy aliviada de haberlo terminado. Ahora sólo quiero leer clásicos y escritores consagrados. Nada de probar bestellers. Quiero ir sobre seguro  (o con alta probabilidad). Ya he empezado "Los tres mosqueteros". Me está gustando. Se lee muy ligero porque está narrado en plan teatro. Ese estilo no me gusta mucho (por no decir que prácticamente lo aborrezco), pero leer sobre Aramis lo compensa todo. ¡Aramis, Je t'aime!




domingo, 6 de octubre de 2013

De verdad, no puedo

Son las 11:30 de la noche del jueves 3 de octubre (aunque esto no será publicado hasta el domingo por la noche... espero) y vuelvo a mi blog como un gato se acerca a su dueño: o por comida o por caricias.

En este caso en concreto, a por caricias, a por consuelo. A desahogarme, vaya.

Estoy muy disgustada porque un amigo ha dicho algo que me ha molestado muchísimo. Puede ser que sólo esté tan "afectada" porque estoy muy cansada y con un considerable estrés encima. Ello agria mi humor más de lo normal, me hace más susceptible, más sensible y más "montaña rusa emocional".

Lo que ha ocurrido es que, este chico quiere montarle una fiesta de cumpleaños sorpresa a su novia (mi adorada amiga) y yo le he dicho que no puedo ir porque no puedo. Él (parece ser) que se lo ha tomado a mal y ha transmitido a los demás mi explicación (es lo que tienen los grupos de whatsapp) de este modo (cito textualmente la respuesta a la pregunta "¿Quienes vamos entonces?)":
"Pues iríamos todos menos Silbila si no cambia de idea porque está ocupailla el sábado aunque podría venir si quiere".
Claro, porque yo no quiero estar con mis amigos porque no me da la gana. Manda un par de narices.

Pero, no os apresuréis a emitir un juicio ni a pedir más detalles, porque ahora voy a explicarlos (de la forma más objetiva que me sea posible pero, claro, nunca fiable).

En primer lugar, ¿cuál es el "fantástico" plan del muchacho? Pues pretende que ESTE fin de semana (es decir, avisando sólo tres días antes) nos quedemos a dormir los amigos en su casa en una parcela en medio del campo (como ya hicimos en una ocasión anterior) y le hagamos una fiesta de cumpleaños a la novia, que tiene la peculiaridad de que nunca puede pasar su cumpleaños con los amigos por razones personales. Cumpleaños que fue hace algo más de un mes y por el cual ya le dimos sus regalos.

¿Por qué no voy? Pues mirad: me he pasado todo septiembre y la mayor parte de agosto estudiando para mis 6 exámenes de recuperación (sí, lo sé, soy penosa, pero ese no es hoy el tema... es más, no creo que vaya a hablar de lo penosa que soy en mi propio blog, así que tendréis que abrir otro o usar los vuestros para comentar ese hecho indicutible); cuatro estresantes días después (estresante porque tuve que hacer todas las cosas que había dejado aparcadas durante más de un mes) de mi último examen, me voy a Granada a hacer una curso intensivo de inglés, que cuando dice "intensivo" se refiere a ¡INTENSIVO! (apenas he podido pasear por la ciudad :( ), que me ha agotado más aún; resulta que esa semana en Graná ha coincidido con la primera semana de clases en la Universidad, con lo que cuando volví, tuve que empezar las clases. Tengo una media de 6 horas de clase al día: 4 por la mañana y 2 por la tarde, excepto los jueves, que tengo 4 (por la tarde), y lo viernes, que tengo la tarde libre. Por lo tanto, salgo de mi casa a las 8:30 a.m. y vuelvo aproximadamente a las 9 p.m., excepto los viernes, que salgo al mediodía. Como comprenderéis, no he tenido tiempo en absoluto de ponerme al día con las asignaturas, ni si quiera saber de qué van, cómo son las evaluaciones, qué materiales necesito, dónde los puedo conseguir, etc., ni siquiera de hacer los deberes que me han ido mandando. Estoy deseando que llegue el domingo PARA LEVANTARME TEMPRANO Y PONERME A ESTUDIAR. Tal y como lo leéis. ¡SUEÑO CON EL DOMINGO PARA ESTUDIAR! Y podréis pensar "Miarma, que sólo llevas dos semanas de clase". Ya, pero con 8 asignaturas con las que estoy cargada este cuatrimestre, o las llevas al día o despídete de aprobar una siquiera. Pero, ¿y por qué el domingo? Pues porque resulta que ya estaba comprometida para ir aun bautizo el sábado. Bautizo que además tengo que echar una mano a preparar, ocupando mi tarde del viernes, la mañana del sábado y lo que dure el festejo por la tarde. 
Y la intención de mi amigo es que, cuando llegue del bautizo, coja y me vaya a su parcela para el puñetero cumpleaños y estar de fiesta hasta las tantas de la noche.
Mirad: sólo como tres veces al día, porque no tengo tiempo de más. De hecho, el desayuno consiste únicamente en un vaso de colacao, por lo que me paso el día escuchando una orquesta un tanto cacofónica en mi barriga. Me siento afortunada cuando puedo dormir más de 6 horas. Llevo tres días con un tic en el labio a causa de los nervios. Se me cae el pelo como un árbol de hoja caduca pierde sus hojas a finales del otoño. Y, básicamente, no sé cómo me lo voy a montar para aguantar así hasta final de curso. Para colmo, he tenido que tramitar unos papeles para mi hermana con la fecha el límite. Resulta que lo he hecho mal y no sé cómo voy a arreglarlo. Hoy he vuelto a perder otra cosa prestada.
Necesito, NECESITO descansar. Y que nadie me de más problemas de los que tengo.
Que sí, que puede que me lo esté tomando a la tremenda, que a lo mejor el chico no lo ha dicho con una intención hiriente en ningún modo ni grado. Pero yo lo he sentido como un reproche y, qué queréis que os diga, no estoy para que me hagan reproches. En este momento de mi vida soy lo más egoísta que me he echado en cara y no es sólo que no me de ninguna vergüenza serlo, sino que, en mi egoísmo, me dan exactamente igual los demás.

Pero he dicho que voy a ser objetiva. Estas son mis razones y ahora voy a exponer las suyas. Bueno, algunas, porque no tengo derecho a exponer algunas de ámbito más privado. Además, si os habéis dado cuenta, he puesto mi parte primero y no al final, para que sean sus razones las que atenúen las mías y no a la viceversa.

La razón más poderosa es que, cuando fue mi cumpleaños, por una serie de razones, me pillé una rabieta y prácticamente obligué (tampoco tanto, pero sí un poco) a una amiga a que dejara de estudiar para su examen para que viniera un rato a mi cumpleaños. Y ahora soy yo la que se niega a dejar mis estudios por el cumpleaños de otra amiga. Puede parecer muy hipócrita por mi parte. Puedo excusarme, pero no lo voy a hacer porque, por mucho que este blog sea mío y únicamente me importe lo que yo pienso, mi versión , mi parecer, mi opinión,... no veo bien exponer un caso en el que sólo una de las partes se puede defender.
Después está la mayor verdad, y es que, la susodicha novia, es cierto que nunca puede celebrar su cumpleaños con sus amigos, y sería un detalle bonito.
Por otro lado, parece ser (y digo "parece ser" porque esto lo saco de un testimonio con una fiabilidad reducida), ha estado esperándome. Es decir: no se celebró antes el cumpleaños porque yo estaba estudiando para los exámenes y luego porque me fui a Graná. En plan: se ha retrasado por mi y ahora lo dejo tirado. 
Y, bueno, si tiene algo más que le molesta, no lo sé.

Básicamente, así están las cosas. Y repito que ya le di sus regalos a ella Todos los amigos del grupo se los dimos.

En fin, no puedo ir. No puedo. Si mis tíos me dejaran conducir de noche, yo iría un rato. Pero no es el caso. Y es que... De verdad. Tengo el cuerpo tan cansado que siento como si... no sé... como si no fuera el mío, sino el de un enfermo. Lo único que quiero es que me compadezcan. 

¡Y YA ESTÁ, JOPÉ! ¡No tengo que darle explicaciones a nadie! Si se enfada él, si se enfada ella, ¡si se enfadan todos!, ya tienen dos problemas: enfadarse y desenfadarse*. Me da exactamente igual. Bastante tengo con aplacar mi susceptibilidad como para encima preocuparme por la de los demás.

Gracias por "escucharme". 

Silbila


*En realidad creo que uno de ellos ya tiene la mitad del camino recorrido. Pero, mira, me resbala tanto o más que a Rajoy los españoles.

sábado, 3 de agosto de 2013

The first shop of Coffee Prince

Maldita sea. Malditos coreanos con sus malditos doramas y con sus adorables y malditos personajes. ¿Por qué tienen que ser tan geniales?

The first shop of Coffe Prince o simplemente Coffe Prince (para abreviar) es el segundo dorama coreano que veo y es la cosa más preciosa y maravillosa que he visto en mi maldita vida.

En resumen, es una serie coreana (del 2007) que consta de 17 capítulos de una hora aproximadamente y está protagonizada por Yoon Eun Hye y Gong Yoo. Se trata de uno de los doramas con más éxito de la historia y un clásico del género.


La de la camisa blanca es Eun Chan
Y es que... me ha encantado. Hace bastante tiempo, en un blog que me gusta mucho (Mi friki Mundo), la autora habló de él y me llamó la atención. Han pasado años incluso, pero a mí nunca se me había quitado la espinita. Y por fin, un día, me puse a verla. A ver Coffe Prince y ya está. Me quitó la vida durante los tres días que tardé en terminarla. Durante esos tres días, sólo dormí tres horas cada noche. Fue horrible. Pero es que es tan preciosa la puñetera serie.

Va de una chica de 24 años llamada Eun Chan, que tras el fallecimiento de su padre tuvo que ponerse a trabajar para mantener a su familia (su madre y una hermana pequeña). El caso es que esta chica tiene el problema de ser un poco... andrógina. Y realmente hay muchas ocasiones en las que parece un chico.

Por azares del destino, tiene un feo tropiezo con Han Kyul, un rico niño mimado, que la toma por hombre y y acaba decidiendo contratarlo como tal. Entonces, claro, ¿qué va a hacer la pobre Eun Chan? Como necesita tanto el dinero, cierra el pico y se hace pasar por chico. Y, bueno, sólo queda pensar en las graciosas situaciones que se pueden dar.

Pero Coffe Prince es más que eso. Tenemos a Eun Chan, que es una niña cálida, buena, entusiasta y muy trabajadora. Nunca debes cometer el error de compararte con ella porque sale vapuleado. La ves a ella... y te miras a ti, sentado en el sofá o en la cama, viendo una serie (y además coreana, que manda un par de narices), sin ganas ni intención alguna de moverte en lo más mínimo,... Al menos es mi caso :P. Pero, en serio, esa niña es un ejemplo de esfuerzo, constancia, fuerza, valentía,... Y, para remate, es tela de graciosa. Un personaje al que es fácil cogerle cariño.

Tenemos a Han Kyul, que, aunque lo he llamado rico niño mimado, en realidad es un hombre que sabe lo que hace. Que sí, que lo presentan como un "viva la vida" que hace lo que le da la gana y chupa del dinero de su abuela. Pero sabe ponerse serio u "hacer lo que hay que hacer". Es un tipo estúpido y narcisita, desconsiderado e hipócrita. Pero nos enternecerá con su sonrisa o con su dura batalla contra sí mismo y los sentimientos que intenta rechazar ;)

Tenemos a los príncipes, los empleados de la cafetería. Cada uno con una personalidad muy acentuada y diferente, pero acaban siendo una familia.

Tenemos al productor musical (cuyo nombre nunca recuerdo), un hombre agradable hasta decir basta y que nos enamorará por lo superlindo que es. Con todo, comete muchas estupideces que nos harán enfurecer, pero ya será tarde y le habremos cogido cariño.

Y es que esta serie nos gustará porque nos hará felices, porque nos encontramos con cosas tan bonitas como el amor romántico, el amor de hermanas, la familia, la amistad, la lealtad, la superación,... ¡ES TAN BONITA, JODER!

¡Y NO ES CURSI! A ver, tiene algunas escenas que sí, claro. Alguna tenía que caer. Pero por lo general no es cursi. ¡Y eso es lo que más me fascina, que es preciosísima sin caer en lo cursi! Es genial...

Y además, hay muy pocas cosas feas. No es como en el dorama del que hablé la vez anterior, Winter Sonata, que te pasas la vida llorando y no ha terminado un problema cuando ya hay siete más. Los problemas de Coffe Prince suelen ser más o menos leves y no se pasan cuatro capítulos para pasar página. Y ya digo que son muy, muy pocos.

Bueno, la verdad es que sí hay una cosa fea durante todo el dorama. Y es ella:

Han Yoo Joo

Y diréis: "Qué dices, Silbila, la chiquilla no es fea". De cara no, pero... ¡¡ARGGGGHHH!! ¡CÓMO LA ODIO! La odiaréis. Es odiosaaa. Qué asco de tía. No la puedo ver. Cada vez que aparece en la pantalla
es como si te clavaran una aguja en la espalda.


En serio, no puedo parar de decirlo: hay que ver Coffe Prince. Es necesario en esta vida.


Hay una cosa que debéis saber:
Como recomendé la otra vez, lo mejor es ver esto en VOSE. Lo hay en castellano latino, pero a mí no me gusta. La cosa está en que la cultura coreana, y la asiática en general, es muy diferente a la nuestra y hay algunas cosas sobre las que, sobre todo al principio, no te enteras. Y la más importante es lo de las fórmulas de respeto y los sufijos que se les ponen a los nombre según te corresponda. Podéis buscarlo en google y os saldrán miles de páginas explicándoos el tema. Hay que enterarse bien de lo de "hyun, unnie, oppa, noona, sunbae, donseung,..." Es como todo: al principio parece complicado, pero después es simple.

Y... eso, que veáis Coffe Prince.

Silbila

jueves, 1 de agosto de 2013

Canciones que me animan mucho

Hace tiempo que no escribo por estos lares y más aún que no escribo nada sensato. De hecho, ya apenas escribo nada de nada. Ni aquí ni en ninguna otra parte que no sea un folio listo para albergar un resumen de algún tema de alguna de mis asignaturas.

Las razones son varias, como la falta de tiempo, de seguridad, de ánimos, de tema,...

Pero yo creo que la razón principal es que ya no hay nada sobre lo que me sienta capaz de escribir. Ya no analizo nada, ya no sé nada,... No hago más que darme cuenta de mi ignorancia. Cada día más. Y mientras más días pasan y más mal me siento, con menos derecho me siento a escribir. Le tengo demasiado respeto a mi esfuerzo del pasado como para continuar esta tarea de forma tan desconsiderada.

¿Sobre qué puedo hablar? ¿Sobre el último libro que he leído? Si ya casi no leo en absoluto. ¡No tengo tiempo para leer! Es más, os debo confesar una cosa...: he perdido un libro. Era del club de lectura. Encima he tenido que comprar uno nuevo, pero no lo había de la misma edición y... pufff, es una buena cagada. Pienso dejar el club. El próximo curso no tendré nada de tiempo, y además me siento demasiado abochornada por haber perdido un libro.

Pero bueno, dejando eso a un lado, y haciendo un gran esfuerzo por recordar cuál fue el último libro que leí (entero), ¿qué derecho tengo yo a hablar sobre un libro al que, en realidad, apenas presté atención porque mis responsabilidades han dejado mi mayor afición en un segundo plano? Y aunque lo hubiera hecho, ¿qué nociones sobre el contexto histórico o las alusiones artísticas a las que hace referencia  tengo yo para juzgar su idoneidad o acierto? ¿Quién soy yo para hablar de estilo literario o para interpretar lo que el autor ha querido decir en una u otra ocasión?

Ya no sé nada sobre nada, siempre hago malos juicios, no soy capaz de analizar, interpretar, "ver más allá",... Mi cabeza trabaja al mínimo. No, creo que por debajo.

La Universidad me está absorbiendo la vida y me está matando poco a poco...

Y por eso son necesarias las canciones que nos animan, nos hacen bailar, nos provocan un cosquilleo en el estómago y nos impulsan a movernos al son de su ritmo. Si no fuera por la música haría tiempo que habría enloquecido por completo.

Os traigo algunas de las que más me animan para compartirlas.

La primera pertenece a la película "Hotel Transilvania", que me encanta, ¡me encanta! ¡ME ENCANTA! La canción se llama "Daddy's girl", solo que yo la oigo/canto en español, no en inglés. Pero no he encontrado esta escena en español, y además mi editor de vídeos me odia. En fin, qué se la va a hacer: a falta de pan, tortas.







La siguiente canción viene de un mundo muy oscuro. Nada más lejos de mi intención el llevaros por sendas peligrosas. Pero tampoco hay peligro si sólo la escucháis una vez.
Se trata de una canción de pop asiático. La razón por la que hay que tener cuidado con ese género es que es realmente adictivo. En serio. Esa gente está demasiado avanzada en marketing. Son muy buenos. Las compañías de música de japón y corea crean paquetes perfectos de cantantes. Deben ser guapos, con buena voz, idiomas, varios talentos, muy buenos bailarines, actores y modelos,... La máxima expresión de la comercialidad.
No creáis que sois inmunes. Yo creía serlo, y sin darme cuenta fui cayendo poco a poco en sus garras. Ni los más heavys se salvan, creedme.
Bueno, esta canción se llama "Dazzling girl" y es del grupo coreano SHINee (aunque la canción esté en japonés). No he conseguido poner el MV, por eso traigo un vídeo de un Live.
Me anima porque es bastante pegadiza y tiene mucho ritmo. Cuando la escucho con los auriculares puestos me dan ganas de botar y ponerme como una loca :D. Voici:






Ahora os traigo "Love is our weapon", de NeverShoutNever. Pero decir que esa canción me anima es inexacto: lo que me anima es el disco entero donde aparece. En serio, no sé ni cuántas veces habré escuchado "What is love". Me encanta. Cuando pongo ese disco, es como si ante mis ojos aparecieran praderas verdes con flores llamativas, mariposas y un arcoiris. He puesto "Love is our weapon" porque es la primera y, por tanto, la que me anuncia todas las buenas vibraciones que voy a tener.

Ya os adelanté hace mil que este grupo me encanta y que me da un buen royo que no es ni muy normal. Le debo un post entero.






Y por último (no porque no haya más sino porque esto podría ser eterno), la canción que pondré ahora no es que me "anime" exactamente. Más bien me relaja. Me deja más suave que la seda.
Se trata de "Humoresque" de Dvorak, interpretado por mi adorado David Garrett. Y es... preciosa.





Esto es todo por hoy.

Que... eso, que sigo no muerta y tal.

Y, por cierto, sed bienvenidos los nuevos seguidores. Me parece increíble que haya gente nueva por aquí cuando apenas actualizo, pero chachi ^^

Silbila


martes, 25 de junio de 2013

Disociación

Hay algo que me da un poco de rabia, y es eso que se dice de "ahora es el momento de estudiar", "manos mal que ésta época te ha cogido estudiando", etc. Los que seáis estudiantes de cualquier ciclo formativo o carrera universitaria seguro que lo habéis escuchado mil veces.

No es que no sea cierto en parte. Peor hubiera sido que hubiéramos acabado nuestros estudios justo al inicio de la crisis y ahora nos estuviéramos comiendo los mocos, como miles de jóvenes.

Pero no nos vamos a engañar... Es una putada. Se mire por donde se mire. Y no voy a entrar en detalles, porque seguro que cada uno tendrá sus propios problemas o, más que problemas, un estado general de ansiedad y opresión provocado por unas cosas y por otras.

Sin embargo, yo no voy a hablar de temas económicos. Bueno, sí, voy a hablar de economía, pero no de mi situación económica (fatal).

Mi problema es más teórico. Como ya he comentado alguna vez, soy estudiante de GADE (Grado en Administración y Dirección de Empresas), y, por tanto, tengo que estudiar mucho sobre esa ciencia apasionante que es la Economía*.
La cuestión está en que... ¡Nada de lo que estudio se corresponde con el contexto actual! Y bueno, en realidad no sólo en el plano puramente macroeconómico, incluso en el empresarial. Es casi como... si en clase estuviésemos hablando de un mundo de fantasía y sus leyes de novela.
Es realmente difícil intentar asimilar unos conocimientos, una estructura mental, que en la vida real son violados por completo. Estudiar Economía, en el contexto actual, es lo peor.

Por eso, hago un llamamiento para que se deje de decir eso de "Ahora es el momento de estudiar", porque, por unas cosas o por otras, ahora es realmente difícil.


Y... ya está. Voy a seguir estudiando para mi último examen T.T


*Puede parecer que lo he dicho en tono sarcástico, pero en realidad lo he dicho muy en serio. Si pudiera volver atrás, me habría metido en Economía antes que en GADE. Bueno, si pudiera volver atrás me habría metido en Ingeniería Mecánica, pero eso ya es otra historia.

miércoles, 12 de junio de 2013

No hacen falta relojes

Estoy en mi facultad. Dentro de dos horas escasas tengo mi examen final de matemáticas y supongo que coincidirá con algún otro...

He bajado a la sala de ordenadores, porque en ella hay otra sala, de estudio. Es pequeña, silenciosa y suele estar bacía, al contrario que los ordenadores, que frecuentemente se encuentran todos ocupados.

Hoy, sin embargo, como se pude suponer, no es el caso. Las tornas se han cambiado. La sala de estudio está prácticamente llena y, conmigo, son dos los ordenadores ocupados. Perdón, se acaba de ir la otra persona, luego soy la única en los más de 50 ordenadores.

Esto me ha traído la típica frase a la cabeza: "Cómo se nota que estamos de exámenes..." Y a su vez, me ha hecho recordar un tema de "Por amor a Judit", de Meir Shalev, del que ya hablé. La tal Judit (si no me equivoco, era ella) le decía a su hijo Zeide que los relojes no eran necesarios, pues el mundo es un reloj que te va indicando la hora, el día, el mes y el paso de los años.

Y es cierto:
Que aún haya algún hueco en la sala de estudios me indica que es temprano. Que el aire acondicionado no me esté congelando, indica que todavía no es verano. Encontrarme con según qué compañero me indica qué día exacto es, por el examen que vamos a hacer. Etc.

Y nada, eso es todo. Es que no tenía ganas de seguir estudiando. Ya me pongo a ello.

Chao

PD: tenéis que ver Coffe Prince

miércoles, 1 de mayo de 2013

Para leer recomiendo: "Demian" de Hermann Hesse

El señor Hesse... el maldito señor Hesse... Me gusta demasiado.

El escritor de panaoias por excelencia.

Como anuncié hace como medio año, leí "Demian". Intento hacer memoria y no soy capaz de recordar de qué va. Mientras lo intento, me doy cuenta de que, en realidad, "Demian" no iba de nada. ¿Iba del chaval llamado Demian? ¿Iba de un tipo que estaba medio colgado y llevaba encima más hastío vital que tres veces yo en mis malos momentos? ¿Iba de homosexualidad?... No tengo ni idea. Sólo recuerdo que, mientras lo leía, en el tren, andando por la calle, debía contener mi expresión facial para que no se contrajera en una mueca de extrañeza e incomprensión. Tal que así.



En resumen, "Demian" son unas cuantas páginas llenas de paranoia...

...Y lo volveré a leer, por supuesto.

Esta novela es, digamos, una narración de partes de la vida de un tal Sinclaire: un poco de la infancia, un poco de la adolescencia y un poco de la juventud. La parte más normal es la de la infancia. Luego el niño se vuelve rarito, rarito. Digamos que se pretende que su historia gire un poco al rededor de Demian, pero vamos, que no. Que esto es una nivola sin pies ni cabeza. No sé si se supone que Demian es una metáfora o yo qué se. Juro que no me enteré de nada.

Con todo, me gustó mucho su lectura. Le da vueltas extrañas a cosas más bien simples y ese tipo de divagaciones me gusta. Si se me permite hablar del estilo de Hesse cuando ni siquiera me he terminado de leer "El lobo estepario", os digo que Demian es muy de su estilo.

No es un libro para pensar o que te haga pensar por sí sólo. Más bien es, eso, divagaciones absurdas sobre la vida, la sociedad, la infancia, el hastío,... Está bien, la verdad. Es bastante espeso y requiere algo de atención sin obtener ninguna compensación a cambio, pero, para mí, mereció la pena.

Supongo que si os vais a wikipedia o a algún rincón en el que hablen de literatura con más seriedad, encontraréis comentarios de texto mucho más ricos, profundos, académicos y maduros que los pocos calificativos que aquí he puesto. Pero qué le vamos a hacer: estudio ADE y acabaré convirtiéndome en una pija descerebrada. De hecho, creo que cada día me estoy volviendo más tonta.

El tema de "Demian" que más me ha llamado la atención (y que es uno de los principales) es el del dios Abraxas (al que no había tenido el gusto de conocer antes), que se supone que es un Dios que es a la vez el Bien y el Mal. Como podéis leer en esta entrada de wikipedia: "Según Hermann Hesse, en su obra Demian, Abraxas como un dios que une simbólicamente lo divino con lo infernal, lo bueno con lo malo, la vida con la muerte, ese fuego filosofal que une al hombre con la mujer. Venera las dos partes. Es la unión sagrada, es la ambigüedad de la existencia"

En fin, que es una obra recomendable. No mucho, pero sí un poco.





viernes, 5 de abril de 2013

"Sonata de invierno", "Winter sonata" o "겨울 연가", como prefieras llamarlo.

Sí, vamos, yo sé que tenéis un nivel de coreano espléndido, igual que el mío, así que seguro que preferís llamarlo 겨울 연가. Yo, si me lo permitís, lo voy a llamar "Winter sonata", pues así es como me lo presentaron y así es como se me ha quedado en la mente.

Pues bien, hoy vengo a hablar de Winter sonata, un dorama que no debéis ver en la vida. A menos que queráis acabar llorando a mares (que no es sólo una canción de El Maki [y no es que lo sepa porque haya estado buscando una imagen que pueda acompañar a la expresión, sino por mi pasado de ramarazo cani])

Así, así es como acabas con este maldito dorama.

Para quien no lo sepa, "dorama" es el nombre con el que se conoce a las telenovelas orientales: coreanas, japonesas,... Como es de esperar, hay que verlas en VOSE (aunque hay algunas dobladas, pero no es recomendable) y sobre todo al principio es algo difícil hacerse con los nombres de los personajes, pero nada insalvable.

En cualquier caso, hoy vengo a hablar de mi primero. No digo el último, porque tengo dos amigas muy adictas a estas cosas (y de hecho ya me han hecho tragarme otro... qué pechá de llorar*).


Winter Sonata


   Reseñando en primer lugar algunos datos técnicos, os hago saber que es del 2002, tiene 20 capítulos, que está dirigido por Yun Seok Ho y Lee Hyung Min (si eso os dice algo), también hay una película y un anime basados en esta historia y pertenece a una serie de cuatro doramas en la que cada una está relacionada con una estación del año. ¿Adivináis en cuál está ambientada esta? Lo sé, es una pregunta difícil si no habéis visto antes la serie. Pero os daré una pista: cuando la ves, tienes una sensación constante de frío.

    A ver, Winter sonata no es un alarde de originalidad. De hecho, creo que no le queda ni un sólo tópico que tocar. Todos, es decir, TODOS los tópicos habidos y por haber están en esta telenovela. Y os preguntaréis: ¿y entonces?
   Veréis, la cosa está en que no te das cuenta. De hecho, te da igual. La puñetera historia es tan jodidamente bonita y triste que en realidad no te paras a pensar que es lo más típico del mundo. Es que... no te sorprendes de nada. Sobre todo a partir de la segunda mitad, ya que al principio no sabes de qué va la historia (nadie es adivino, o si lo es que lo diga, que le quiero preguntar un par de cosas), pero una vez planteadas las bases y pasados los tres primeros capítulos, sabes qué va a pasar.
   Pero, repito, eso da igual. Es tan... bonito, joder y triste. La verdad es que ha merecido cada una de las lágrimas que he soltado (sí, la dama de hielo se está derritiendo) y cada una de las horas de menos que he dormido por su culpa. Que me ha gustado, vaya.

   Y estaréis pensando: "Silbila, si de verdad piensas que nos vamos a poner a ver una telenovela cursi en coreano es que tienes una idea bastante equivocada de nuestro nivel de aburrimiento." Y yo os digo: "Vamos a ver, espérate, hombre, que todavía no he dicho por qué hay que verla o por qué me ha gustado a parte de porque es muy bonita y triste."

   Hay que verla porque es un soplo de aire fresco (y no me refiero a que verlos siempre con abrigos y cuellos vueltos dé frío), porque no es como todo lo americano occidental que estamos acostumbrados a ver. Y lo es en el sentido de la delicadeza y el amor cortés. Bueno, sabéis que mi escritora favorita es Jane Austen, y en cierto modo es así porque sus historias son de los últimos años del s. XVIII, donde un hombre y una mujer no debían estar a solas en una misma habitación, donde encontrar una escusa para poder verse lo era todo, donde una mirada decía más que mil palabras, donde las palabras eran capaces de traspasar el alma... Sin embargo, hoy en día casi se ve más carne que conversación y el amor no es algo puro, sino que va siempre unido al otro tema y más bien queda eclipsado por éste. Qué le vamos a hacer, soy una romántica empedernida y no tengo novio.
   El caso es que lo máximo que se puede ver en un dorama coreano, al parecer, es un beso. Un piquito. ¡Y darse la mano lo es todo! Y eso, no sé cómo, pero hace que lo vivas todo un poco más. Es como... como que sabes lo que significa ese roce de manos, esa mirada, esa lágrima, ese... todo. Se siente todo mucho más. Y no es una tontería más rosa, es una verdadera historia de amor como seguro que hace mucho que no leéis o veis u oís. O sí, porque ya te digo que son todo tópicos. Sólo que... no lo parecen. Son como de verdad, como el origen de los tópicos.
   ¿Y qué elementos contribuyen a ello? En primer lugar los actores. Quien empiece a verlo puede sorprenderse de esto. De hecho, yo misma lo hago. Es que... las escenas en singular no te animan a pensar bien de los actores y el guión tampoco ayuda. Son un poco acartonados y sus expresiones son siempre las mismas hasta que acaban pareciendo forzadas. Y, de hecho, en algunas ocasiones, queda muy sobreactuado y te tienes que acordar de los culebrones sudamericanos. Sin embargo, a medida que asimilas el modo de ser de los personajes, esas cosas que antes te parecían tan de caricatura pasan a ser parte intrínseca del dorama. Y ya no piensas en la poco natural "cara de mala" que tiene la mala, sino que piensas "¡Pero qué mala es! ¡Hija de...!" Ya he dicho que he llegado a "sentir" mucho la historia. Y ha sido muy difícil aguantar llantos y grititos a las 2 de la mañana, no creáis.
   En segundo lugar, la música. La banda sonora es absolutamente genial. Y escasa. Se repiten constantemente las mismas tres canciones (con voz, en instrumental, sólo a piano,...). De vez en cuando sí que aparece alguna otra, pero vamos, que casi pasan desapercibidas en comparación con las mismas tres de siempre. ¿Qué tiene de especial?, preguntaréis. Yo os lo digo: la letra. "Silbila, está en coreano :S." Lo sé, capitanes obvios. Pero es que los malditos traductores y subtituladores (creo que la que yo he visto ha sido traducida por Asian Team) ¡traducen hasta la letra de las canciones! ¡No se contentan con que lloremos sólo por la historia sino que quieren además que lloremos más aún al leer las letras de la BSO! Indignante.
   La letra (que me desvío) es genial porque, primero, está hecha a medida para la historia. Es lógico, pensaréis. Pero lo que yo quiero decir es que está hecha A MEDIDA. ¡¡A MEDIDA!! En mayúsculas y con dos signos de exclamación a cada lado. Quiero que entendáis bien esta parte: a medida. En serio, la canción está hecha tan a medida que su significado cambia con el curso de la historia. ¡Es la misma letra pero la canción cambia! Es... genial. Entonces, es la escena, y tú estás llorando, y suena la música y lloras más, y lees la letra y entiendes el nuevo significado y eso te hace llorar más todavía. Qué pesadez de llorera, tsss.
   Segundo, porque realmente suena muy bien. Os voy a poner las canciones en instrumental o piano. No podréis negar que son bonitas, aunque suenen muy tristes.

From the begining until now

My memory (ésta la estoy aprendiendo a tocar con el piano ^^)

First time

Only you


Ya digo que hay algunas más también muy bonitas. Pero casi todas igual de melancólicas.

En tercer lugar: la escenografía. Flipante. Sólo eso.

Por último (para cerrar la lista, no porque no tenga muchas cosas más buenas), los personajes. Me han parecido buenos porque no están absolutamente definidos. No están Él, Ella, el nuevo, el amigo, la amiga, la mala, los demás malos,... No. Son personas. Tienen su personalidad, pero no cumplen un casillero, sino que evolucionan, dan las distintas versiones de sí mismo... les tomas cariño. Igual que en un buen libro. Ojo, que también alguna vez son demasiado dramáticos y hacen cosas completamente ilógicas. Pero bueno, da igual.

Repito, reitero y vuelvo a decir que se llega a sentir mucho la historia. No sé realmente, con todo lo dicho, cómo ha sido posible, pero es así.

Mi experiencia con este primer dorama ha sido agridulce: he llorado mucho, pero también me ha encantado. Así que, desgraciadamente, voy a repetir (de hecho, ya lo he hecho).

Podéis preguntaros (que estáis muy preguntones) por qué trato como con tanto renombre, como si fueran un género aparte, a los "doramas". Pues porque dos de mis amigas (pero sobretodo Margarita), son verdaderamente adictas a éstas series. Parece ser que una vez que empiezas no puedes parar. Hasta ahora me había limitado a oír lo que me contaban, sin pretender nunca entrar en esa secta. Pero ya es demasiado tarde para mi pobre alma. Y además, es que los chinos estos (que no son chinos, que son tal y tal y blah blah blah —mi amiga Margarita) también hacen unas películas... Es decir, que no sólo existen las pocas que llegan a nosotros, como las de Estudios Gibli (Mi vecino Totoro, La princesa Mononoke, El viaje de Chiiro, El castillo ambulante,... es que me encantan ^^ adoro a Hayao Miyazaki), o, yo que sé, cualquiera que conozcáis de por aquellos lares. También hay otras que, gracias a internet, ahora están a nuestro alcance. Realmente soy una gran admiradora de los audiovisuales orientales. -_-


¡¡Advertencia!! ¡WARNING! ¡Nunca digáis "un capítulo más"! Podéis decir "medio capítulo más", pero nunca entero. Porque siempre lo dejan de tal modo que.... ASDLJHFG. Siempre hay que dejarlo cuando la cosa esté tranquila. En serio Ò.ó

Y ya está. No veáis 겨울 연가


*Oye, que los doramas, aunque suenen a "drama", no son sólo así. También hay comedia, intriga, terror, acción,... Mi amiga Margarita me tiene muy informada. Esto me lleva a deciros que nunca permitáis que un amigo consiga una tarifa sin límite de llamadas. Es un vicio. Un vicio horrible :(


Silbila

martes, 2 de abril de 2013

Cachitos de lo que estoy leyendo: Por amor a Judit, de Meir Shalev

   Como en un arduo y complejo esfuerzo de abstracción, deducción y pensamiento lógico habréis concluido gracias al título del post, estoy leyendo "Por amor a Judit", de Meir Shalev. No me está gustando mucho la historia, pero hay que admitir que está muy bien escrito (en la medida que se puede afirmar eso cuando lo que lees es una traducción, claro) y la lectura resulta muy placentera.

   De hecho, sólo voy por la página 30 y ya quiero compartir un par de fragmentos. Seguro que va a dar para más:

   No se trata de ningún apelativo, sino de mi verdadero nombre. "Zéideleh" era yo. "Zeide", que en yiddish significa "abuelo", fue el nombre que me dio mi madre cuando me trajo al mundo. [...] mi nombre me ha hecho sufrir infinitamente más que las circunstancias de mi nacimiento, Yo no era el único niño del pueblo ni del Valle que había nacido de padre desconocido o de un padre que no fuera el suyo; sin embargo, no había en todo el país, y quizá en el mundo entero, ningún otro niño que se llamara Zeide. En la escuela me llamaban Matusalén y Htiar —"viejo" en árabe—, y, siempre que volvía a casa quejándome del nombre que mi madre me había puesto y preguntándole el porqué, ella me explicaba toda naturalidad:
   —Si llega el Ángel de la Muerte y ve a un niño pequeño que se llama Zeide, al momento se dará cuenta de que se trata de un error y se marchará a otro lugar.
   Como no me quedaba más remedio, me convencí de que mi nombre me protegía de la muerte y me convertí en un niño que no sabía lo que era el miedo. Hasta los temores ancestrales que anidan en el corazón de todo hombre incluso antes de su nacimiento me habían sido arrancados de raíz.

   Los ojos de los niños lo agrandan todo. Eso se lo oí una vez a Bialik. Estuvo aquí, en el pueblo, para dar una conferencia, y dijo: "Los Alpes suizos son unos montes realmente altos, pero no tan altos como el montón de estiércol que había en el patio de mi abuelo en el pueblo cuando yo tenía cinco años." Todo eso dijo Bialik en un hebreo mucho más bonito, pero yo no tengo las palabras de Bialik ni sé hablar como él.

   Eso es todo, amigos.

   Por cierto, es la primera vez que oigo hablar de este escritor. En el libro pone que es bastante famoso en Israel. Quizá no lo conozca porque esto no es Israel. Puede ser, oye.

   Otro por cierto, salen algunas palabras en alemán y... ¡Las entiendo! Qué orgullosa me siento de mí misma. Son muy sencillas, mucho más fácil que, por ejemplo, lo que dice Poirot en francés en las novelas de Agatha Christie

domingo, 31 de marzo de 2013

Tsubasa

Tsubasa... Ains, Tsubasa...

Existe en el mundo del anime un fenómeno muy triste, conocido como "El anime sin terminar". Son animes basados en mangas que, debido a diferencias entre las editoriales, productoras, cadenas de Tv, etc., nunca se han terminado de hacer y probablemente no se acaben nunca. Lo más curioso es que los traducen y los emiten en cadenas de televisión españolas. O al menos Canal Sur tiene esa mala costumbre.

Voy a contar una anécdota: estaban mis amigos hablando sobre animes mientras yo me preguntaba de dónde habrían sacado un giratiempo. Era obvio que sólo así podía ser posible que a su edad hubieran visto tantas series y películas. A esto que mi amiga Margarita me dice que tengo que ver "KareKano". Inmediatamente salta mi amigo Migue diciendo que no, que no la viese. Margarita se quedó con cara de "Y por qué no, chulo. ¿Qué tiene de malo Kare Kano? ¿Cómo osas meterte con Kare Kano? ¡¿En?! ¡¡¡EHN!!!". Se limitó a preguntar que por qué no y él respondió que porque no estaba terminada, como Tsubasa. Marga admitió que era verdad y yo, entonces, le eché la cruz. Días después, el mismo chaval va y me salta con "¡Tienes que ver Kare Kano!". Yo, extrañada, le recordé que hacía apenas unas semanas me había dicho que no la viera porque no está terminada. A lo que él respondió: "Es verdad... ¡¡Pero es que es tan bonita!!".

Y ese es el eterno dilema. ¡¿Cómo puedo decirle yo a alguien que no vea Tsubasa?! ¡Es que es tan bonita! ¡Los personajes son tan adorables y cuquis! ¡Los dibujos y las mini-historias son tan bonitos! ¡Sólo de pensarlo me dan ganas de volver a verla!

Pero los capítulos, llega un momento en que... se acaban. Y ya no hay más. Y tú te quedas como "No. No puede ser. ¡¿Qué pasa con él?! ¿Qué pasa con ella y con sus recuerdos sobre él? ¡No puede ser que no haya más capítulos! ¡¡¡¡AAAAAAAAAAAAAH!!!!". Y es así como me leí mi primer y último manga.



TSUBASA RESERVOIR CHRONICLE



Contar de qué va Tsubasa es muy difícil. Sus autoras son las CLAM. Según parece, estas tipas se caracterizan por enrevesar las historias a más no poder. Mi amiga Margarita me ha contado que ha llegado a tener que buscar el final de historias (supongo que secundarias... espero) en otros mangas/animes diferentes en los que ellas han colaborado. Y es impresionante. A mí nunca se me hubiera ocurrido, porque el único precedente que yo tenía de ellas era "Sakura, Cazadora de Cartas", que aunque la historia se vaya complicando y complicando, se entiende y tiene un línea lógica y todo queda cerrado (casi). Pero ésta...

Vamos a dividir el comentario en tres niveles de información. En el primero no diré nada (mas que lo ya dicho), en el segundo hablaré de generalidades y el argumento, y en el tercero meteré spoilers y no habrá ningún tipo de tapujos (que lo contaré todo, vaya)

Primer nivel: ve ahora mismo a ver Tsubasa. Si no sabes dónde, pregunta en un comentario. Tienes que ver los dos primeros capítulos enteros. Te enganchará. Casi seguro. Es un argumento demasiado atractivo. Os encontraréis a los personajes de "Sakura, Cazadora de Cartas", pero sus roles son completamente diferentes. Además, aunque al principio Sakura os parezca pavísima, es por lo de los recuerdos, así que después mejora.

Segundo nivel: Tsubasa es un viaje interdimensional en busca de los recuerdos de la princesa Sakura.
Shaoran es un niño abandonado que fue adoptado por un arqueólogo contratado para investigar las ruinas del país de Clow. Es por ello que Shaoran y la princesa Sakura se conocen desde pequeños.
Nuestra historia empieza años después, cuando ambos son ya chavales. La noche del cumpleaños de Sakura (si no recuerdo mal), ésta es atraída, como hipnotizada, por las excavaciones donde trabajaba el padre de Shaoran y ahora lo hace él mismo. El chico corre detrás de su amiga para poder ayudarla y presencia cómo se desatan una serie de... cosas extrañas: bajo los pies de Sakura aparece un círculo de poder; acto seguido, a la princesa le aparecen unas alas enormes que, en un estallido de luz se descomponen en miles y miles de plumas; de repente, de no se sabe bien dónde, llegan un montón de seres antropomorfos y violentos (enviados por el malo) que empiezan a atacar a Shaoran, Sakura, el rey Touya (hermano de Sakura), el sacerdote Yukito y los habitantes del reino en general.
En medio de este caos, Yukito reconoce (en el sentido médico) a Sakura, que yace inconsciente en los brazos de Shaoran, y dice que Sakura se ha quedado sin memoria, que ha perdido todos sus recuerdos, su alma,... y que sin ella moriría en no mucho. Entonces decide enviar a Shaoran con Sakura a la Bruja de las Dimensiones, para que les ayude.
¿Qué pasa entonces? Pues que la Bruja le dice a Shaoran que la ayuda tiene un precio: para recuperar los recuerdos de Sakura, esparcidos en forma de plumas por diferentes dimensiones, deberá ir a través de ellas y encontrarlas una a una; si quería que le diera la forma de hacerlo, a cambio, Shaoran debía entregarle lo que más quería en el mundo.
Extremo, ¿no? Puede ser. Pero, ¿para qué están las obras de fantasía sino para llevar nuestros sentimientos a su forma más retorcida?
Así empieza Tsubasa.
Shaoran acepta y le entrega lo que más quiere en el mundo: Sakura. Concretamente, la parte de Sakura que le pertenece, sus recuerdos de él. De modo que, a medida que avanzara su viaje, Sakura iría recobrando sus recuerdos, pero jamás volverá a recordar a Shaoran. T_T
Al mismo tiempo que Shaoran llega a la tienda de la Bruja, llegan Fye y Kurogane. El primero es un Mago supersimpatiquísimo que quiere viajar por entre las dimensiones para huir de alguien. El segundo es un samurái demasiado violento que ha sido enviado allí por su princesa como castigo. Él quiere volver a su dimensión y por ello también paga un precio para poder viajar a través de las dimensiones hasta llegar a la suya.
Con los tres pagos, la Bruja les hace entrega de Mokona, un bichejo supermonísimo capaz de viajar de una dimensión a otra de forma aleatoria.

Este bicho es Mokona, un portal entre dimensiones andante


Y de esto va Tsubasa Reservoir Chronicles. Los cinco juntos van viajando en busca de las plumas de Sakura, viviendo aventuras, superando obstáculos, conociendo gente, conociendo historias preciosas protagonizando escenas de valentía, nobleza y magia novelescas...
¡Es tan bonita!



Para empezar a ser justos, y como ya habréis podido deducir, en algunas ocasiones es bastante cursi y empalagosa. Además los buenos son hipermegabuenos, y los malos son malísimos hasta lo indecible. Pero bueno, de vez en cuando hay que ver cosas así. Y, como ya he dicho, son taaaan cuquis, tan monos...
Las pequeñas historias que se encuentran en cada dimensión son taaaan chulas... Mi favorita es la de la princesa de cabellos rubios que secuestraba niños. Seh.
¿Qué más hay que comentar en contra para ser justos? Pues que los capítulos se terminan por hacer pesados. Es en plan "vamos a ver, que no me importa lo que le pase a esa niñata, que a ver si vais encontrando ya las dichosas plumas". Pero bueno... Otra es que el montaje tiene algunos fallos que, la verdad, dan vergüenza. Y, por supuesto, el gran defecto es que se acaba. Y después te lees el manga y empiezan las paranoyas: clones, destino, sueños premonitorios, círculos temporales, incesto,... Al final aparece hasta la propia Sakura Kinomoto, la original, la Cazadora de Cartas. Lo juro.

¿Merece la pena? Ahora que lo estoy recordando, sí. Cuando me dolía la cabeza mientras lo leía, no.

En fin...

El tercer nivel consistirá en contar cómo acaba este anime. O mejor dicho, el manga. Pero para ello dedicaré un post diferente a éste. Es que es muy difícil de explicar, porque es una paranoya de tres pares de narices. Así que si alguien quiere saber el final de Tsubasa pero no quiere leerse el manga (que lo entiendo perfectamente), que lo ponga en un comentario. Sí, soy adicta a los comentarios y haría cualquier cosa porque me los dejen, ¡¿pasa algo?! Ò.ó Además, como llevo una temporada tan larga en la que no actualizo nada, pues estoy falta de ellos. Eso es así.

Aquí el opening: Opening 1 (en español)

Vamos a ver, Tsubasa no es precisamente una obra maestra, que digamos. Tiene muchos elementos chulos que a mí me gustan, pero es una historia más. Sí, una que te deja tirado de espaldas por la impresionante paranoya que hay montada, pero vamos, que simplemente es una fumada más. Porque hay que estar muy drogado para inventarse ese final que podría haber sido sencillo, pero que no, que tenían que hacer como han hecho,... en fin.

No se me ocurre nada más que añadir.

Chao

Silbila ; )



PD: resulta que ya había visto Kare Kano. Lo echaban en Canal Sur justo antes de Evangelion hace la tira y media de años. No me acuerdo de casi nada, pero sí de que me gustaba bastante. Al final acabaré viéndola otra vez...