martes, 20 de marzo de 2012

Puedes morirte sin... leer "Si nadie habla de las cosas que importan", de Jon MacGregor

Recomendada afectuosamente a mis peores enemigos.

En primero de bachiller, mi profesor de "Lengua castellana y literatura", como todo profesor de su asignatura que se precie, puso a nuestra disposición libros de su propiedad personal para que los leyéramos y así subir puntos. El valor de dichas lecturas era escaso y dependía, obviamente, del valor literario de la obra. El que más punto se llevaría sería aquel que leyera "Si nadie habla de las cosas que importan", recomendado sólo para aquellos que tuviesen ya una buena carrera lectoril. Y yo pensé Ésta es la mía. Pues bien... no volví a pedirle otro libro. Prefería suspender. O estudiar.

No es muy usual que ponga aquí los argumentos (ni los que vienen en el libro ni escritos por mí) de las novelas que no me gustan (simplemente digo que no me gustan y punto). Pero hoy voy a hacer la excepción, porque me siento muy estafada con esta obra:

Una calle cualquiera de una ciudad del norte de Inglaterra el último domingo de verano. Las escenas se suceden como si fuesen polaroids pegadas sobre una cartulina: estudiantes que hacen las maletas sin saber qué les depara el futuro; niños que entran y salen corriendo de sus casas; jóvenes que empiezan a despertar tras pasar la noche de fiesta; un hombre que pinta de azul pálido las ventanas de su casa; un matrimonio que se encierra en su dormitorio para hacer el amor; una pareja de ancianos que se prepara para celebrar su aniversario…
Es un día como otros, en el que todo transcurre con tranquilidad hasta que se produce un terrible accidente. Un suceso tan repentino como si en la cara de los vecinos hubiese estallado el flash de una cámara. Tres años más tarde, una joven recuerda lo sucedido, y la difícil situación en que se encuentra está íntimamente relacionada con aquel accidente del pasado. El azar pone en sus manos una caja con las fotografías que un vecino tomó obsesivamente de ella y de los habitantes de la calle. En esas imágenes, lo que parecía cotidiano resulta ser extraordinario. La joven descubre que las cosas realmente importantes, aquellas de las que nadie habla, pesan sobre su presente igual que marcaron su pasado. Con una mirada omnisciente sobre los seres anónimos que habitan la ciudad, Jon McGregor —seleccionado para el premio Booker con tan sólo veintiséis años, el candidato más joven hasta la fecha— funde lo ordinario con lo extraordinario en una novela cuya tensión y suspense no dejan de incrementarse hasta culminar con una sorpresa que aguarda al lector en la última página. 
(copipasteado de aquí)

¿Lo habéis leído? No me digáis que no tiene buena pinta. Si es que me han entrado ganas volver a leerla. Pero es que eso no es todo: las pastas estaban acompañadas por comentarios de entidades de autoridad (tipo Times, etc.). Esos comentarios (alguno podéis verlos en la página enlazada, pero no son todos, ni mucho menos) dejaban entrever, sugerían, que la novela era un conjunto de piezas que, como en un puzzle, se iban a ir colocando, iban a ir encajando muy poco a poco y sólo en la última página veríamos por fin la obra completa, la extraordinaria novela que nos prometían en la contraportada del libro.

¿Y? ¿Fue a así? ¿Me quedé patidifusa al saber cuál era ese suceso que los marcaría a todos por siempre?

Va a ser que no. Los hilos que unen las vidas de los personajes son tan... No, no hay relación alguna entre ellos. Simplemente viven en las misma calle, como podrían haber vivido en otra parte o ser otras personas cualesquiera. Y sus vidas no son más que retratos de la vida normal de personas normales. ¿Cuál es el valor de esta dichosa novela? ¿Tenemos que aplaudirle por contar los cotilleos de los vecinos de un barrio cualquiera? ¡¿Qué?! ¡¿Qué es lo que les atrae de esta dichosa novela?! ¡¿La lectura?! JAJAJAJA No me hagas reír. Sólo las ganas de demostrarle a ese profesor que podía terminarme lo que fuera consiguieron que la acabara. Es prácticamente ilegible.

Pero, en serio, lo que más me indigna es lo que venden en la contraportada:

"Es un día como otros, en el que todo transcurre con tranquilidad hasta que se produce un terrible accidente. Un suceso tan repentino como si en la cara de los vecinos hubiese estallado el flash de una cámara"


El día como otro cualquiera que transcurre con tranquilidad, es lo que se pasa media novela contando (un capítulo sí un capítulo no, alternando con la otra historia). El accidente terrible que ocurre no es una bomba, ni una inundación, ni una epidemia,... No. Atropellan a un niño. De eso nos vamos enterando a medida que llegamos al final. Nada, el niño, que iba como un loco y lo atropellan por la calle. Prácticamente todos lo vieron y listo. Se ve que por allí eran todos muy inocentes y ver ese pequeño golpe, les traumatizó ¬¬

"Tres años más tarde, una joven recuerda lo sucedido, y la difícil situación en que se encuentra está íntimamente relacionada con aquel accidente del pasado"

¡¡¡¿Quééééééé?!!! Osea, la tía está preñada de un tío cualquiera con el que se lió en una boda o algo así, y la culpa es del atropello del niño. Yo flipo.

" El azar pone en sus manos una caja con las fotografías que un vecino tomó obsesivamente de ella y de los habitantes de la calle. En esas imágenes, lo que parecía cotidiano resulta ser extraordinario"

Vamos a ver, le llega uno (a la tía) diciendo que es hermano de uno de los vecinos que vivían en la calle, uno al que le gustaba hacer fotos. Se presenta ante la tía con la caja de fotos (y sólo por eso recuerda ella lo del día del accidente). Y, ¿"lo que parecía cotidiano resulta ser extrahordinario"? ¿El qué? ¿Atarse las deportivas? ¿Pintar una ventana? "Obesesivamente"... un poco ególatra, la tía.


Sólo hoy me pregunto qué es lo que quería Jon McGregor con ésta novela y ahora, con una madurez distinta, puedo suponer que lo que quería decirnos era que precisamente esas cosas normales, cotidianas, monótonas, simples e incluso engorrosas, de las que nadie habla (¿para qué voy a comentar que hoy no he hecho la cama?), son las que realmente importan. Y me pregunto, ¿es cierto? ¿Es cierto que nuestros hábitos son las cosas que verdaderamente importan? Pues claro, claro que sí. Al fin y al cabo, son parte de nuestra vida y nuestra vida es tan valiosa que cualquier aspecto de ella debe ser admirado. Pero, qué quieres que te diga, yo, de mi vida, valoro muchas otras cosas que no son, por ejemplo, el hecho de que me paso en pijama el mayor tiempo que me es posible. Sí, es importante, es mi vida, soy yo y me define. Pero quizá prefiero que se me recuerde por mis opiniones, por mis ideales, por mis gustos,... por cosas que no se pueden ver en un polaroid.


Yo, de verdad, no sé si será porque llevo casi cuatro meses sin leer algo absorbente, pero últimamente creo que todos los libros, todas las novelas, todo lo escrito durante la historia,... es una soberana porquería.


Ya, ya está.

13 comentarios:

  1. Lo menos que puede decirse es que te has quedado a gusto, que también es importante.

    Respecto al último párrafo, sí hay épocas en las que piensas eso, a mí también me ha ocurrido, y creo que si rascas un poco encontrarás el motivo. Otro cantar es encontrar la solución. Ánimo.

    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No tan a gusto, no creas. Pero sí es verdad que me he desahogado un poco jeje.

      A ver, a ver. Ojalá encuentre pronto alguno que me recuerde por qué adoro tanto leer.

      Un beso

      Eliminar
  2. Ni siquiera lo conocía... y mejor lo evito entonces xD
    No te desanimes, solo tienes que buscar más ¡que hay muy buenos libros!
    Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, mejor evítalo. Huye si lo ves :)

      No, no, no me desanimo. A fuerza de leer me tengo que encontrar con cosas que valgan la pena. De hecho, he empezado uno que promete :D

      Un saludo!

      Eliminar
  3. Genial tu reseña xD Cuando leí la sinopsis pensé: "bueno, igual exagera un poco...no tiene tan mala pinta. De hecho parece interesante". Pero después de leer lo que has comentado creo que yo también trataré de evitar el libro jaja xD
    Yo ya por eso nunca me fío de las "críticas" que ponen siempre en la contraportada... porque, vamos a ver, sólo van a poner piropos. O sea, ningún escritor en su sano juicio va a poner una crítica en la contraportada de su libro que diga "Mediocre, insustancial" o algo parecido xD Pero claro, si no te puedes fiar de las críticas ni de la sinopsis (muchas veces engañosa,como este caso), ¿cómo hacemos?

    ResponderEliminar
  4. A eso se le llama engañar vilmente. Yo también caí en la trampa y, como he dicho, me han entrado ganas de leerlo de nuevo, porque pintar, pinta genial. Pero ya ves...
    Lo que más me sorprende de esas críticas es que son hechas por autoridades compradas. ¿Dónde deja ese comentario al Times? ¿Crees que yo voy a volver a respetar ese nombre? Deberían cuidar más su imagen.
    ¿Cómo hacemos? Intentar y fracasar. De vez en cuando salen cosas buenas. Yo, por ejemplo, me leí Los juegos del hambre sólo porque lo recomendaba Staphanie Meyer. Bueno, y porque me dio por ahí.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cierto, aunque a mi precisamente eso de que LJDH lo recomendara Stephanie Meyer en la portada me echaba un poco para atrás, porque ya me pareció publicidad en plan: "¡hey, a todos los crepusculeros, venid aquí!". Sin embargo, LJDH fue un acierto :D Y por cierto, hablando del rey de Roma, salió ayer la peli ^^ ¿Vas a verla? (dentro de un mes en los cines españoles, o bien online, claro xD)

      Eliminar
    2. Pues no lo sé, la verdad. No quiero verla porque no me da muy buena espina. Pero por otro lado, no sé... todo el mundo la va a ver y van a conseguir que me muera de curiosidad. Así que el último test de probabilidad dice que sí iré a pesar de que sé que saldré muy decepcionada.
      Bueno, la verdad es que ha sido Cucaracha la que me ha convencido =P

      Eliminar
  5. A mi me encantó, porque a la hora de la aplicación de la teoría literaria te das cuenta que es muy compleja su estructura, eso es lo que la hace interesante para los que saben del tema. Tu profesor sabia de teoría literaria...

    ResponderEliminar
  6. A mi me encantó, porque a la hora de la aplicación de la teoría literaria te das cuenta que es muy compleja su estructura, eso es lo que la hace interesante para los que saben del tema. Tu profesor sabia de teoría literaria... a veces no son las historias las interesantes, sino la estructura de las mismas.
    Deberías consultar del tema, te puede servir para poder ver mas allá de la simple narración, visión que es bastante limitada y precaria.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No es una visión limitada, sino una de tantas perspectivas por las que se puede optar. Si me hubiese leído la novela con la intención de admirar su estructura, quizá (y sólo quizá) me pudría haber satisfecho. Pero cuando yo leo no lo hago con la intención de análisis, sino con la intención de dejarme seducir, ya sea por la historia, por las sutiles elecciones de las palabras y también, claro, por la estructura. Ahora bien, estas me satisfacen o no me satisfacen. Puedo adorar Niebla porque tiene dos de tres, pero no soporto Cumbres Borrascosas porque el simple "estructura en forma de matrioskas" no es suficiente para hacerme disfrutar de su lectura.
      Lo que quiero decir es que la perspectiva que yo uso para analizar una novela es el placer que me ha producido leerlo y es lo que intento reflejar aquí.
      En el caso de esta novela, leerla fue muy tedioso (y más a los 16 años que tenía entonces)

      Muchas gracias por compartir tu opinión y dar otro punto de vista ^^

      Eliminar
  7. Querida... déjame decirte que no sabes leer.

    ResponderEliminar

Con esto que estás escribiendo contribuyes a una buena causa: que yo sea un poco más feliz =)