miércoles, 28 de marzo de 2012

Libro de relatos "El escritor"

Bueno, ya iba siendo hora de que yo también hablara sobre este recopilatorio de relatos.

Hace como medio año participé en un concurso organizado por el grupo de facebook "Cómo triunfar en la literatura sin morir en el intento" con la colaboración de Ediciones JavIsa23. Consistía en hacer un relato con una extensión máxima de 1000 palabras y de tema "El escritor".

Los ganadores han sido:

Primer premio: Cleopatra Smith con el relato "Alma de escritor"
Segundo premio: Celia Corral con el relato "Limite"
Tercer premio: Daniel Hernández Rodríguez con el relato "Buscando un relato ganador"

Lo más interesante es que van a publicar un libro con los relatos de los tres ganadores (obviamente) y de los que se quedaron por el camino.

Estoy deseando tenerlo en mis manos porque:
- 1. ¡Un relato de Cucaracha! Todavía no le perdono que no terminara su aventura "Esto solo puede pasar en Halloween", pero bueno. Además, un segundo premio, es un segundo premio. ¡Estoy deseando leerlo!
- 2. Hay relatos de otros bloggers (y escritores) que conozco, como Sandra C. Gallego (autora de "Magia Medieval" y "Días sin fin", entre otras obras disponibles en su blog), Cristina Prieto Solano (autora de "La claridad de la sombra", aunque yo la conozco más por su programa de radio "Literalemnte"), Maga de Lincourt, etc.
- 3. Joder, porque participo yo :D Me hace muchísima, muchísima, muchísima ilusión ver mi nombre en un libro xD (aunque desprecie profundamente el texto que envié [porque es el resumen de un original mucho mejor y muy bonito, por mal que esté que yo lo diga])

Saldrá en breve (en algún momento de abril), y yo ya lo he reservado. Si queréis hacer lo mismo, pulsad aquí, que tiene MUY buena pinta. Además, no me digáis que la portada no es bonita. Es preciosa, vaya.

Por último, dejo el enlace al blog del libro: Premio Internacional de relatos MIL PALABRAS

Me muero por tenerlo en mis manos ;D

jueves, 22 de marzo de 2012

Good bye, Lenin!

Al final de la entrada he puesto un vídeo de YouTube con la banda sonora de la película. Lo digo por si la quieres escuchar mientras lees el comentario. 

Hace algún tiempo recibí un e-mail que me emocionó mucho. En él, Xavier (si no recuerdo mal) me explicaba que, ante la imposibilidad de dejarme un comentario en la misma entrada, había buscado mi dirección de correo sólo para recomendarme un película.
Cada minuto empleado en este blog ya es una maravilla si después leo vuestros comentarios, y este gesto me ha conmovido por completo.

La cosa mejora cuando la película resulta ser genial.

Good bye, Lenin! (Wolfgang Becker, 2003) nos pone en la complicada situación de Alexander, un joven de la Alemania socialista. Lo difícil de su situación radica en que su madre, una mujer profundamente socialista, cae en un coma momentos antes de los intensos cambios que acontecieron en el país. Cuando despierta, el médico avisa a Alexander de que su madre necesita reposo y no debe tener sobresaltos. Porque cosas como,... no sé,... ¿la caída del muro de Berlín, tal vez? podrían provocarle un infarto al corazón. ¿Cómo ocultarle a tu madre que aunque físicamente viva en el mismo sitio, ya no lo hace en la misma sociedad, ciudad, país? Esto en cuanto a trama.

En cuanto a contenido, vemos a través de los ojos de un joven normal los cambios de sistema, los cambios políticos, sociales, económicos, etc. Veremos en continuo contraste los dos sistemas, las imbecilidades de uno y lo insustancial, superficial de otro, las injusticias, las virtudes... además de un supuesto ideal de cómo deberían haber sido las cosas a ojos de Alexander. Todo de una forma real y cercana que hace que verdaderamente podamos entender qué supuso todo aquello, que podamos imaginar cómo fue más allá de esos datos que nos dan apresuradamente en clase de Historia.

   La verdad es que me gustó mucho. Llegué a empatizar con el pobre muchacho, que llega a situaciones ridículas sólo por mantener la salud de su madre, quien nos llega a impacientar por su ignorancia. Aunque no quita que entre las risas haya momentos algo pesados. Pero también forman parte del todo, un conjunto bello que ha hecho que, a pesar de que ya hace bastante tiempo que la vi (un mes antes de que cerraran megavideo), todavía quede en mí el regusto agradable del visionado de la película.

Para ser completamente sincera, éste es un suceso de la Historia que desconozco demasiado. Lo de "esos datos que nos dan apresuradamente en clase de Historia" lo decía porque, como muchos profesores de instituto parecen no enterarse de que tienen que terminar su temario, llega el final de curso y debemos dar las gracias si hemos tocado aunque sea la 2ª Guerra Mundial. Hoy día, la mayoría de las cosas que sé sobre la historia de Alemania son gracias a películas y novelas que, como todo, tienen su grado de realismo. Podemos poner como ejemplo "El niño del pijama a rayas", que, según me han dicho, es completamente inverosímil (y con los argumentos que puso la muchacha que me lo dijo, tuve que llegar a la misma conclusión).

Por último quiero comentar que una escena que se me quedó gravada (entre muchas otras) fue aquella en la que, ya casi al final, mientras todos juntos ven el telediario, Christiane (la madre) mira desde la cama a su hijo . Si tenéis intención de verla (la hayáis visto ya o no), quiero que os fijéis en ese momento, en el que se ve a un hijo alegre y satisfecho, y a una madre iluminada por el cariño que le ha demostrado su hijo. Esa cara de paz, de ternura, de corazón conmovido,... es preciosa.

Ahora sí: la banda sonora:


Y ya está

martes, 20 de marzo de 2012

Puedes morirte sin... leer "Si nadie habla de las cosas que importan", de Jon MacGregor

Recomendada afectuosamente a mis peores enemigos.

En primero de bachiller, mi profesor de "Lengua castellana y literatura", como todo profesor de su asignatura que se precie, puso a nuestra disposición libros de su propiedad personal para que los leyéramos y así subir puntos. El valor de dichas lecturas era escaso y dependía, obviamente, del valor literario de la obra. El que más punto se llevaría sería aquel que leyera "Si nadie habla de las cosas que importan", recomendado sólo para aquellos que tuviesen ya una buena carrera lectoril. Y yo pensé Ésta es la mía. Pues bien... no volví a pedirle otro libro. Prefería suspender. O estudiar.

No es muy usual que ponga aquí los argumentos (ni los que vienen en el libro ni escritos por mí) de las novelas que no me gustan (simplemente digo que no me gustan y punto). Pero hoy voy a hacer la excepción, porque me siento muy estafada con esta obra:

Una calle cualquiera de una ciudad del norte de Inglaterra el último domingo de verano. Las escenas se suceden como si fuesen polaroids pegadas sobre una cartulina: estudiantes que hacen las maletas sin saber qué les depara el futuro; niños que entran y salen corriendo de sus casas; jóvenes que empiezan a despertar tras pasar la noche de fiesta; un hombre que pinta de azul pálido las ventanas de su casa; un matrimonio que se encierra en su dormitorio para hacer el amor; una pareja de ancianos que se prepara para celebrar su aniversario…
Es un día como otros, en el que todo transcurre con tranquilidad hasta que se produce un terrible accidente. Un suceso tan repentino como si en la cara de los vecinos hubiese estallado el flash de una cámara. Tres años más tarde, una joven recuerda lo sucedido, y la difícil situación en que se encuentra está íntimamente relacionada con aquel accidente del pasado. El azar pone en sus manos una caja con las fotografías que un vecino tomó obsesivamente de ella y de los habitantes de la calle. En esas imágenes, lo que parecía cotidiano resulta ser extraordinario. La joven descubre que las cosas realmente importantes, aquellas de las que nadie habla, pesan sobre su presente igual que marcaron su pasado. Con una mirada omnisciente sobre los seres anónimos que habitan la ciudad, Jon McGregor —seleccionado para el premio Booker con tan sólo veintiséis años, el candidato más joven hasta la fecha— funde lo ordinario con lo extraordinario en una novela cuya tensión y suspense no dejan de incrementarse hasta culminar con una sorpresa que aguarda al lector en la última página. 
(copipasteado de aquí)

¿Lo habéis leído? No me digáis que no tiene buena pinta. Si es que me han entrado ganas volver a leerla. Pero es que eso no es todo: las pastas estaban acompañadas por comentarios de entidades de autoridad (tipo Times, etc.). Esos comentarios (alguno podéis verlos en la página enlazada, pero no son todos, ni mucho menos) dejaban entrever, sugerían, que la novela era un conjunto de piezas que, como en un puzzle, se iban a ir colocando, iban a ir encajando muy poco a poco y sólo en la última página veríamos por fin la obra completa, la extraordinaria novela que nos prometían en la contraportada del libro.

¿Y? ¿Fue a así? ¿Me quedé patidifusa al saber cuál era ese suceso que los marcaría a todos por siempre?

Va a ser que no. Los hilos que unen las vidas de los personajes son tan... No, no hay relación alguna entre ellos. Simplemente viven en las misma calle, como podrían haber vivido en otra parte o ser otras personas cualesquiera. Y sus vidas no son más que retratos de la vida normal de personas normales. ¿Cuál es el valor de esta dichosa novela? ¿Tenemos que aplaudirle por contar los cotilleos de los vecinos de un barrio cualquiera? ¡¿Qué?! ¡¿Qué es lo que les atrae de esta dichosa novela?! ¡¿La lectura?! JAJAJAJA No me hagas reír. Sólo las ganas de demostrarle a ese profesor que podía terminarme lo que fuera consiguieron que la acabara. Es prácticamente ilegible.

Pero, en serio, lo que más me indigna es lo que venden en la contraportada:

"Es un día como otros, en el que todo transcurre con tranquilidad hasta que se produce un terrible accidente. Un suceso tan repentino como si en la cara de los vecinos hubiese estallado el flash de una cámara"


El día como otro cualquiera que transcurre con tranquilidad, es lo que se pasa media novela contando (un capítulo sí un capítulo no, alternando con la otra historia). El accidente terrible que ocurre no es una bomba, ni una inundación, ni una epidemia,... No. Atropellan a un niño. De eso nos vamos enterando a medida que llegamos al final. Nada, el niño, que iba como un loco y lo atropellan por la calle. Prácticamente todos lo vieron y listo. Se ve que por allí eran todos muy inocentes y ver ese pequeño golpe, les traumatizó ¬¬

"Tres años más tarde, una joven recuerda lo sucedido, y la difícil situación en que se encuentra está íntimamente relacionada con aquel accidente del pasado"

¡¡¡¿Quééééééé?!!! Osea, la tía está preñada de un tío cualquiera con el que se lió en una boda o algo así, y la culpa es del atropello del niño. Yo flipo.

" El azar pone en sus manos una caja con las fotografías que un vecino tomó obsesivamente de ella y de los habitantes de la calle. En esas imágenes, lo que parecía cotidiano resulta ser extraordinario"

Vamos a ver, le llega uno (a la tía) diciendo que es hermano de uno de los vecinos que vivían en la calle, uno al que le gustaba hacer fotos. Se presenta ante la tía con la caja de fotos (y sólo por eso recuerda ella lo del día del accidente). Y, ¿"lo que parecía cotidiano resulta ser extrahordinario"? ¿El qué? ¿Atarse las deportivas? ¿Pintar una ventana? "Obesesivamente"... un poco ególatra, la tía.


Sólo hoy me pregunto qué es lo que quería Jon McGregor con ésta novela y ahora, con una madurez distinta, puedo suponer que lo que quería decirnos era que precisamente esas cosas normales, cotidianas, monótonas, simples e incluso engorrosas, de las que nadie habla (¿para qué voy a comentar que hoy no he hecho la cama?), son las que realmente importan. Y me pregunto, ¿es cierto? ¿Es cierto que nuestros hábitos son las cosas que verdaderamente importan? Pues claro, claro que sí. Al fin y al cabo, son parte de nuestra vida y nuestra vida es tan valiosa que cualquier aspecto de ella debe ser admirado. Pero, qué quieres que te diga, yo, de mi vida, valoro muchas otras cosas que no son, por ejemplo, el hecho de que me paso en pijama el mayor tiempo que me es posible. Sí, es importante, es mi vida, soy yo y me define. Pero quizá prefiero que se me recuerde por mis opiniones, por mis ideales, por mis gustos,... por cosas que no se pueden ver en un polaroid.


Yo, de verdad, no sé si será porque llevo casi cuatro meses sin leer algo absorbente, pero últimamente creo que todos los libros, todas las novelas, todo lo escrito durante la historia,... es una soberana porquería.


Ya, ya está.

sábado, 17 de marzo de 2012

Puedes morirte sin... leer "Los Pilares de la Tierra", de Kent Follett

Algunas veces me molesta que me llamen rara, loca, friki, etc. Pero, normalemente, me resbala por completo. Depende de quién me lo diga y a qué se deba que la persona en cuestión sienta la necesidad de decir en voz alta lo desconcertante que le parezco. Pero, en cualquier caso, me hace sentir especial, y eso mola.

Total, que como reza el título, me he leído Los pilares de la tierra. Me ha parecido una lectura ligera. Como lo lees. Bien es cierto que a intervalos demasiado abundantes, la narración era de lo más aburrido. Pero con todo y con eso, me ha dado la sensación de habérmelo leído en un tris. Algo que es mentira, ya que me ha durado un algo más de medio mes. Pero sólo lo leía en el camino de casa a la facultad y viceversa cuando no me encontraba con algún amigo/conocido con quien charlar. Sólo ha sido en estas tres últimas noches en las que lo he cogido más tiempo para ver si lo acababa ya y pasaba a algo nuevo.

La historia, un continuo cruce de caminos de varios personajes, no está demasiado mal. Me ha parecido entretenida pero no apasionante. Había momentos en los que sí me sentía algo más atrapada por la aventura, pero no abundaban. Una novela donde los malos son malísimos y los buenos son tan buenísimos que perdonan a los malísimos una y otra vez durante mil páginas, la verdad es que cansa. Habría querido algo más de ingenio.

Bueno, ingenio, lo que es ingenio, no le falta, porque para cada problema, el personaje desde cuyo punto de vista se estaba narrando la novela en ese momento, tenía una solución magnífica o incluso dos para lo que sea que tuvieran por delante. Qué pesadez, de verdad: cada dos páginas, un problema; para cada problema dos soluciones.

Si no olvido ninguna, sólo ha habido tres escenas que me han conmovido: #spoiler# cuando muere Agnes, cuando violan a Aliena y cuando incendian Kingsbridge. Bueno, y también cada vez que Jack sufría, porque me ha encantado ese personaje. /spoiler/ Sigo odiando la palabra spoiler, pero bueno.

En cuanto al estilo narrativo se me encuentran dos opiniones: demasiado simple y demasiado rebuscado. Lo considero simple porque no tiene nada de retórica o construcciones complejas, no es una lectura placentera ni hermosa. Suelo decir que los que tienen una buena historia es para suplir la falta de estilo... pero no le encuentro ninguno de los atributos. Por otro lado, me ha parecido rebuscado porque gracias a los tecnicismo, a la precisión en un vocabulario innecesariamente poco común, la lectura se hace pesada y poco clara, además de quitarle algo de belleza.

No es una mala novela, pero tampoco me ha parecido buena y mucho menos brillante.

De hecho, creo que le voy a dar una oportunidad a la película/miniserie (por miedo que me dé ver a Matthew MacFadyen de cura) cuando pueda verla, ya que creo que Cucaracha me dio a entender en un comentario de hace mil, que estaba bien (y si no, que me corrija).

En resumen, nadie se va a morir por leerlo, pero se corre el riesgo de acabar con una profunda sensación de pérdida de tiempo.

Por último, voy a poner una par de fragmentos que me llamaron la atención. Son más bien del principio, porque con el paso de las páginas se me hacía cada vez más cansina la lectura.

En otro tiempo, Tom había trabajado precisamente en una catedral, la de Exeter. Al principio lo hizo como si se tratara de un trabajo más, y se sintió molesto y resentido cuando el maestro constructor le advirtió que su trabajo no se ajustaba del todo a las exigencias requeridas, ya que él tenía el convencimiento de que era bastante más cuidadoso que la mayoría de los albañiles. Sin embargo, pronto comprendió que no bastaba que los muros de una catedral estuvieran bien construidos. Tenían que ser perfectos, porque una catedral era para Dios y también porque siendo un edificio tan grande la más leve inclinación de los muros, la más insignificante variación en el nivel podía debilitar la estructura de forma fatal. El resentimiento de Tom se transformó en fascinación. La combinación de un edificio enormemente ambicioso con la más estricta atención al más ínfimo detalle, le abrió los ojos a la maravilla de su oficio. Del maestro de Exeter atendió lo importante de la proporción, el simbolismo de diversos números y las fórmulas casi mágicas para lograr el grosor exacto de un muro o el ángulo de un peldaño en una escalera de caracol. Todas esas cosas le cautivaban. Y quedó verdaderamente sorprendido al enterarse de que muchos albañiles las encontraba incomprensibles.
Me parece un párrafo muy bello. Cuenta la creación de una pasión que a mí misma me atrae (no la construcción de catedrales, claro, sino la construcción de cosas grandes a partir de cosas pequeñas y una buena dosis de intención). Pero claro, cuando lees casi mil páginas en el mismo tono pues...

La siguiente, puede hacerme parecer un poco pueril, pero es que de verdad me ha llamado la atención porque no es usual encontrar un lenguaje tan explícito en cualquier novela, en ese tipo se conversación :
—Los bebés nacen de una semilla. Esa semilla sale de la polla de un hombre que la planta en el coño de una mujer. La semilla crece en el vientre de ésta hasta convertirse en un bebé, que cuando está preparado, sale.
Y así es como explican Ellen a los niños cómo se hacen los bebés. Me encanta ese personaje. Junto con Jack, son mis favoritos.


Y ya está.
Por cierto, ¿qué pasó con Martha? ¡Se olvidan de ella en el final y no nos cuentan cómo le va! Pobrecilla.


lunes, 5 de marzo de 2012

¿Por qué escribo mi blog?

He leído muchas veces mi blog, he leído muchos blogs y he leído algunas teorías sobre el blogging. Todo ello me ha llevado a pensar en dónde se encasilla Saskia-Site, dónde me encasillo como bloggera o qué persigo yo bloggeando.

La última cuestión es más fácil. Son tres razones: compartir, desahogar y buscar gente que tenga mis mismos gustos, opiniones, inquietudes, etc (o parecidas, claro). Desgraciadamente, no cuento con mucha gente a mi alrededor que sea, por ejemplo, una voraz lectora, o personas que escuchen rock, que les guste pasear por pasear y que su concepto de diversión no lleve implícito las palabras discoteca o alcohol. Es lo que tiene vivir en un pueblo con más canis que población (porque los canis de pueblos de alrededor se vienen a echar el rato). Sé que debe haber gente interesante por estos lares, pero qué bien se esconden los jodíos.

Lo de desahogar, como le expliqué el otro día a un amigo en el tren, es... es poder contar las cosas que me rondan la cabeza pero que no pueden salir en una conversación "normal". Por ejemplo, yo no me lo encuentro y digo "Hola, Antonio, ¿qué tal? Oye, he estado reflexionando sobre mi pelo. ¿Sabías que no soporto que me lo toquen? Pero he descubierto que hay gente con la que..." Hombre, sí que sale de vez en cuando con mis amigos más dispuestos a soportarme; pero a veces se cansan de hacer como que me escuchan o yo de hacer como que me creo que me escuchan. Aquí, con vuestros comentarios, me siento oída, aceptada y comprendida.

Por último, lo de compartir es algo, digamos, altruista (por llamarlo de alguna manera). Simplemente quiero que los demás disfruten tanto como yo de una canción que me hace sonreír, de un libro que me hace soñar, de una película que me hace llorar,... Es simplemente eso.


Y ahora, ¿dónde encasillaríamos mi blog? Me entristecería mucho conseguir hacerlo. Pero, a quién vamos a engañar: no he inventado nada nuevo. Yo creo que la etiqueta correcta es la de "Blog personal", en el que, simplemente, hablo de lo que me da la gana. La duda me venía porque meto mucha crítica pero, realmente, no se puede decir que sea verdadera, ya que suelo tratarlo todo de una manera bastante superficial y a veces sin criterio alguno. Tampoco es un diario, porque no hablo mucho de mi vida si no es para contextualizar algo o para quejarme y que me consuelen un poco.


¿Y como bloggera? ¿En qué sacos me meteríais? ¿Buena o mala? ¿Interesante o aburrida? ¿Desconcertante y divertida o previsible y tediosa? Bajo mi punto de vista, creo que depende del día, del mes e incluso del párrafo. Leo y leo, y hay veces en que me autoinflo el ego y otras en las que me dejo por los suelos (y merecido que lo tengo).


¿Cómo veo el futuro de este blog? Pues yo creo que seguirá en la misma línea. Hay veces en las que me digo que deje de una vez por todas los "post chorras" y me dedique a la opinión y a la escritura ordenada y limpia. Pero entonces daría la espalda a lo que siempre he intentado hacer en este blog: escribir como hablo. Ello quiere decir que hay veces en las que hablo de forma rebuscada y queriendo dar a entender que estoy "instruida", y otras en las que no soy capaz de decir dos palabras sin meter un "no sé", "ya sabes", "bueno, sí; bueno, no", "mu bonito" o "mmm..." Como todos, supongo. Y además está el factor ahora te hablo de "macroeconomía y la política fiscal restrictiva, sus consecuencias teóricas y las que veremos a partir de ahora en el contexto que estamos viviendo" y cuando termines el pestañeo me oirás decir "¡Quiero un novio músico con el pelo largooooo!" Además de múltiples y cansinas palabras acabadas en -mente, como "totalmente" y mi otra expresión común "Me cago en mi vidaaaa"


En cuanto al otro blog, Yo creadora, sí que tengo muy clara la finalidad: intentar llegar a ser buena según mi propio criterio. ¿Qué es lo que yo más admiro? Un buen escritor, una buena novela. Me maravilla que alguien sea capaz de hacerme llorar a través de letras. En serio. O encontrarme con un párrafo que se queda ahí, resonando en mi cabeza y vuelve una y otra vez a mi pensamiento. O hipnotizarme, hacer que me olvide de todo, que mi cuerpo se encuentre en una tensión inconsciente (e injustificada), que las horas pasen en un visto y no visto,... Eso, es lo que yo admiro. Y eso es lo que quiero ser capaz de hacer. Peeeeeero, soy demasiado crítica conmigo misma, y me desanimo un montón. Así que decidí publicar lo que iba terminando para ver si alguien con un criterio más suave que el mío conseguía animarme un poco. Pero estoy muy lejos de considerar que he logrado mi objetivo.



Por último, tenía que decir que me estoy aficionando a ver vídeos de canciones tocadas con ocarina. Me gusta mucho el sonido: es dulce y áspero a la vez. Dejo algunos:





Después de este vídeo ya no puedo escuchar la canción anterior sin reírme.

Y ya está


domingo, 4 de marzo de 2012

Va de películas y miniseries

Yo no sé qué me pasa los viernes, que me pongo supermala. Mala en el sentido de deprimida, malhumorada, sin ganas de nada,...
Yo lo atruibuyo a que los viernes no me encuentro a nadie en la vuelta a casa de la facultad, ni en el tren ni en el autobús (cuando el resto de la semana suelo encontrarme amigos). Entonces tengo una hora y media para pensar conmigo misma, recordarme lo cansada que estoy, el frío que hace, lo oscuro que está el cielo, lo que queda todavía para poder tomarme una dosis de mi enganche (el colacao), etc. Está claro que todavía no asimilo el horario de tarde. Así que lo que hago es meterme en mi camita y ponerme a ver películas. Y he visto un montón. O casi visto... Así que voy a comentar algunas brevemente.


Empecemos por la peor de todas: Romeo y Julieta. Concretamente, la versión para la pequeña pantalla hecha por Alvin Rakoff en 1978. Horrible. Visualmente, es como si estuvieras viendo un teatro, algo que me sorprendió gratamente. Pero ya está, porque después nos encontramos con un Romeo que interpreta a intervalos: cuando, al principio, hablaba de Rosalia, se limitaba a recitar mirando al techo, sin ponerle sentimiento ni énfasis alguno. De verdad, vergonzoso, una sobreactuación, o una falta de ella, irrisoria. Entonces me dije que la culpa era del artificial doblaje (el peor doblaje del mundo), así que lo puse en VO, y mejoró algo, pero sólo un poco. Y como además, sólo entendía la mitad de lo que decía, acabé dejándola. Los únicos que vi que se salvaran de la pena de muerte fueron Mercuccio y Paris (Alan Rickman). Bueno, y la nodriza también la podríamos salvar con la promesa de no volver a hacerlo. En serio, no ver.

Acabo de caer en que ambos, Mercuccio y Paris, acaban muertos. Tendría que haber visto esa parte antes de emitir mi veredicto sobre ellos.



En segundo lugar, otro clásico y otra serie. Llamadme masoquista, pero saqué de la biblioteca (igual que la anterior), "La Regenta". Como lo escribo. Estaba yendo bastante bien, pero también tuve que dejarla porque no soporto, es que no soporto de ninguna de las maneras, a una de las actrices. Se trata de Fiorella Faltoyano. La peor actriz de España. Con diferencia. Llamadme gilipollas, pero ni siquiera terminé de ver el primer capítulo por su culpa. Bueno, además el que hacía de Mesías (Juan Luis Galiardo) tampoco me gustaba. Por lo demás estaba bastante bien. Mucho, de hecho. Los escenarios, las vestimentas, los personajes,... Bien de verdad. Pero claro, por muy fiel que fuera todo, era fiel a "La Regenta", una novela horrible, asquerosa, aburridísima, pesadísima, sin interés ninguno,... Un asquito, vaya. Ya la comenté aquí. Que no, vaya, que ésta telenovela de 300 minutos de duración sólo se puede ver por... No, ni por amor al arte.



Erase un vez un cuento al revés. Otra película feísima. Pero ésta sí la he visto entera. Es una parodia sin fundamento y sin gracia de los cuentos de hadas. Quiere ser la crítica definitiva a los típicos finales de la princesa que se casó con el príncipe. Y ¿sabéis que pasó al final? Que el protagonista guapo se fue con la protagonista guapa. Qué bien. Qué diferente. Espero que se me esté notando el sarcasmo. Merece ser abandonada en el olvido para siempre. Cae en un millón de tópicos, mete anacronismos al estilo Shreck (John Williams estaba por allí) pero con la mencionada falta de gracia, y no tiene banda sonora propia. Además, la protagonista, Ceni, es imbécil del todo. Un bodrio de película.
-No dejar a ver a ningún niño.
Por cierto, mi personaje favorito era el bebé de Rumpelstinski.



También he visto Toy story 3. No sé quién me dijo que era divertidísima y que se había hartado de reír... Yo no paré de llorar desde el mismo principio hasta el final de los créditos. Qué película más triste, por Mike Shinoda. Pero qué triste. Debería haber acabado así:





Ya comenté que vi La Cenicienta remasterizada. Algo horrible.


¡He visto "Cómo entrenar a tu dragón"! ¡Tres veces seguidas! Y creo que lo voy a volver a hacer en breve. Esa película es maravillosa. ¡Me encanta! Es que adoro absolutamente las películas de Dragones. ¡Yo quiero un dragóóóón! Quiero que sea negro y llamarlo Altair. Ains... Quiero vivir en Narnia. 

He visto Shrek 4. Donde también sale un dragón, por cierto. Ha sido bastante divertido y también algo triste. Me gustan las cuatro películas de este ogro verde. Y además me encanta el hecho de que el protagonista no sea guapo, en contraste con la supuesta parodia antes mencionada. Es una de las pocas obras que he visto donde de verdad se deja de lado la superficialidad o se critica de manera correcta. Al menos, a mí me lo parece.

¡Y también he vuelto a ver Anastasia! Mi recuerdo de ella era mucho mejor. Pero, en fin. 

Otra de las que me ha hecho llorar ha sido "Jane Austen recuerda". Es una película supertriste. Nos muestra a una mujer incómoda con la época que le ha tocado vivir, que nunca fue realmente feliz, que nunca se sintió verdaderamente realizada, que recibió una frustración por cada meta que se fijó... Era una mujer brillante, inteligente, superior al resto de su sociedad... e incomprendida por todo ello. Me afectó mucho esa visión de ella porque se trata de mi escritora favorita. La admiro muchísimo, adoro sus obras y siempre he dicho que si estuviera viva mi único deseo sería poder abrazarla (por encima incluso de tener un dragón). Por eso, verla sufrir, ver su decadencia, su impotencia, ver que a pesar de lo maravillosa que era, nunca recibió descanso de sus males,... Ver todo aquello me hizo llorar a lágrima viva. 
   La película en sí tampoco es que sea excesivamente buena. Sobretodo, el guión me dejó impresionada en varias ocasiones por sacar frases que no venían a cuento. Además hay interpretaciones de las novelas, de los personajes de las novelas, o de la misma Jane Austen, que no me hicieron gracia. Claro que es normal, ya que tengo una imagen de mi querida escritora un poco idealizada. Por eso no me pegaba que fuera tan cínica, quejica o idiota en algunas ocasiones. Y a veces parecía que despreciaba su propia obra (algo que me parece escandaloso, ya que ni a la mismísima Jane Austen le permito que hable mal de sus grandiosas novelas). La petulacia, no; la petulancia la tiene más que permitida simplemente por ser Jane Austen.
Pero en cualquier caso, creo que cabe destacar el trabajo de la actriz Olivia Williams, que ha aprobado con buena nota.

Y, emm... no sé. Ya no me acuerdo de ninguna más... El Rey León 2,... La princesa Mononke (una película sin tacha, de las mejores que he visto, si no la mejor)

Y ya está.