lunes, 13 de febrero de 2012

Reflexiones y divagaciones novelescas sobre mi pelo y su significado

Porque yo lo valgo.

Tradicionalmente, mi pelo es bonito: largo, brillante, natural,... A quien no es guapo, le llaman simpático; como tampoco soy simpática, siempre resaltan lo bonito que es mi pelo. Y, para qué negarlo, es verdad. Lo cierto es que depende en gran medida de mi estado de ánimo que lo tenga mejor o peor, según el cuidado que le dé (como todo el mundo). Hay épocas en que, simplemente, no pasa desapercibido porque hasta deslumbra; y hay otras en la que es uno más del montón e incluso puede estar poco sano.

Pero cuando está en su esplendor, la gente tiende a tocarlo... No soporto que me toquen el pelo. Es algo que odio. Tengo que hacer acopio de todo mi aguante cuando no hay más remedio que ir a la peluquería. Es... Simplemente me da mucho coraje. Me entra como un cosquilleo en el cuello y me alejo de quien lo hubiera estado manoseando.

No sé realmente por qué me pasa eso. Yo lo he terminado asociando a la "intimidad". Es decir, que ha habido ocasiones en las que alguien me ha tocado el pelo y me ha dado igual. Y esos alguien, son personas con las que he tenido un grado preciso de intimidad. Una relación diferente de la amistad, la confianza o la familia; es más como un cierto "feeling", una afinidad de gustos, de forma de pensar y de actuar,... Y al final, he terminado por determinar que si al tocarme alguien el pelo no "me da coraje", es que esa persona es interesante para mí, que me conviene tenerla en mi vida porque me va a dar muy buenos ratos. Como un sensor.

Parece una estupidez, y en cierto modo lo es, pero no tanto. La verdad es que el cabello para mí tiene mucho significado. Hay gente que en lo que primero se fija de una persona es en la sonrisa, en los ojos, en los zapatos, en las manos o en el culo. Yo en el pelo. Y sé que es un juicio idiota, pero no lo puedo evitar.

De modo que el pelo, el tocar el pelo de una persona, se ha vuelto para mí una señal de intimidad novelesca, con significados ocultos, como un límite diferente.

Esto no quiere decir que excluya a la gente que no soporto que me toque el pelo: no dejo que mi mejor amiga lo toque. Y sin embargo, tengo otros amigos más "distantes" con los que sí tolero el contacto.

¿No os pasa algo parecido? Conozco quienes, por ejemplo, no soportan de forma absoluta que le toquen la cara. Hasta el punto de llegar a ser verdaderamente borde.

Pero todo esto venía a que me está pasando el caso opuesto: deseo tocar el pelo de aquellos con los que siento una afinidad especial. Otra vez es como una señal que me indica que cuando acabe la conversación, desearé volver a repetirla y querré verme otra vez con esa persona.

Repito que no tiene nada que ver con la amistad o derivados, sino con el propio interés por la persona.

Por ejemplo: tengo una amiga, MJ, con un cabello PRECIOSO: rubio brillante, natural y largo... Y sin embargo, nunca he sentido deseos de peinarlo.
Por otro lado, hace unos días, me encontré con un muchacho que no era un muchacho la última vez que lo había visto: ocho años habían pasado y, de hecho, no le reconocí (normal). ¿Adivináis en qué fue lo primero que me fijé de él? Efectivamente: en el pelo. Lo tenía dentro del margen de largura que me gusta en un chico (entre cinco deos de largo y Orlando Bloom en Los Piratas del Caribe o un David Garret bien peinado, es decir, lo justo para una pequeña coletita). No deslumbrante, pero tampoco completamente descuidado. Y... ¡Con lo que me cuesta a mí mantener una conversación con desconocidos! Porque lo es, por mucho que conozca su nombre, apellidos, amigos y día del cumpleaños. Hasta creo recordar que su padre era profesor de instituto o algo así. No sé.... Volviendo, que me pasé todo el tiempo que duramos juntos intentando hacerle hablar. Y no veas lo que me costó. El caso es que, aquí estoy, deseando volver a verle y tocarle el pelo. Qué cosa más tonta, ¿no?

Pero lo importante de todo es que me he dado cuenta de que me muero de ganas de tocar el pelo de quien, con permiso de Amanda, a partir de ahora llamaremos Jardiel Poncela II o "El chaval del tren" en su defecto (aunque dudo soberanamente que tal personaje vuelva a aparecer por estos lares). Ya tengo hasta la escusa preparada. Simple y efectiva. Ahora solo falta la ocasión. Sólo por eso merece la pena no volver a perderse una clase de la facultad... Cualquier escusa en buena por no volver a caer en la tentación de faltar.

Total, ya terminando, que me he dado cuenta de que en mi vida hay muy poca gente con "permiso" para tocar mi pelo, y tampoco mucha a quien desee tocárselo. Y eso me deprime porque "¡Por qué! ¡Por qué no la tengo, si la gente está ahí! Sólo tengo que alargar la mano". Pero, en fin. Qué mal.

Y ya está.

5 comentarios:

  1. a mi no me pasa exactamente así, mi "sensor" no es el pelo, son sólo sensaciones, hay gente muy simpatica y tal pero a veces algo interior me dice que no me acerque y no me acerco, es algo raro xDDDD (aunque por ahora no me he equivocado, porque luego esa gente no es tan "buena gente" xDDDD
    Por cierto ¿Qué es lo del chico del tren??

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    1. Como un sexto sentido, ¿verdad?
      Lo de "El chico del tren", bueno, resulta que para ir a la facultad cojo el tren y, de vez en cuando, me encuentro con un chaval que me atrae un poco ^^ Pero soy muy muy tímida. Ya está, es sólo eso jeje

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    2. Siii un sexto sentido, aunque lo curioso de tu caso, es que no pueda tocarlo tu mejor amiga jajaja
      Pues a ver si hay suerte con ese chico!! ya nos contarás! xDD

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  2. Sublime lo de Jardiel Poncela II !! jajaja encima estaba en clase de informática cuando leí tu entrada y me empezó a dar la risilla, y yo pensando "Amanda, tienes que contenerte, contente!" xD
    Eso sí, me has dejado con la intriga de cuál es tu plan para tocarle el pelo... revélanosloo! una pelusilla que se le ha pegado? Y de paso le resaltas el bonito color de su pelo? xD ligar modo=on
    Por cierto, a mí en cambio sí que me gusta que toquen el pelo, me relaja muchísimo, no sé por qué :) ... a veces hasta el punto que se me cierran los ojos xD Y hablando de ojos, en lo que más me suelo fijar yo en los chicos es en los ojos. Bueno, en la cara, en general, pero si tienen ojos bonitos eso es un plus que vale por mil. Es curioso en las cosas que se fija cada uno, no? Tú en el pelo, yo en los ojos...otra gente en las manos, otros en el culo...xDD
    Un beso!

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  3. YA PUEDO COMENTAR! Jo, lloro de la emoción.
    Después de este lapsus en el que blogger me ha odiado y en el que tras un ultimátum me ha devuelto mis privilegios de bloguera(BIEN, YA ERA HORA DE VOLVER A ESCRIBIR LO QUE PIENSO EN OTROS BLOGS)estoy aqui para decirte... LO SABÍA! El otro día se te iluminaron los ojos al hablarme de ese chico, sabía que algo interesante tendría que tener para que lo mencionases, bueno, a cada uno lo gusta lo que le gusta...
    A veces es la ropa, otra el pelo, otra los ojos y a veces solo te gusta estar con esa persona porque sí, sin explicaciones.
    Ay chica, en serio, voy a empezar a coger el tren para ir a la facul porque allí pasa de todo y yo no me entero.
    Hablando de todo un poco como los locos, a mi me pasa algo parecido con las manos, cuando hablo con una persona que me interesa(en plan gustos, aficiones, música y tal y tal, nada de cosas de romance ni atracción) me entran ganas de tocarle las manos, pero no dejo que todo el mundo me toque las manos... Todos tenemos una rareza dentro, es una de las pocas cosas que me gustan de la naturaleza humana.

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