miércoles, 18 de enero de 2012

Preparando el bloganiversario

Sí, vale, lo sé: sé que es una tontería. Pero, entre que soy tonta, y que en múltiples ocasiones quiero serlo, al final y por mucho que intente reprimirme, me veo haciendo tonterías con cierta frecuencia.

Todavía quedan algunos días. Pero por el caracter de la celebración, es necesario ir planteando el terreno. Porque este año quiero celebrarlo con gente. Además, como cae después de los exámenes, no viene demasiado mal. ¿Lo vais pillando? Mmmm

Pero hay que currárselo. Sí, señores, lo siento. Así que pondré algunas pistas. Es muy fácil.

Voici le première:

   Creí escuchar que había algo a mi espalda cuando llegué a la intersección en forma de pulpo que se creaba donde confluían los corredores. Miré hacia atrás, pero no pude ver a nadie en la cueva en penumbra. La gente empezaba a moverse de un lado para otro. [...]
   Había dejado mis ropas secas en las rocas que había en la esquina más alejada. Pisé una de ellas por equivocación y me hice daño en le el pie desnudo. La piedra repiqueteó ruidosamente en la estancia, golpeó la pared y aterrizó con un golpe sordo y un gorgoteo en la piscina. El sonido me sobresaltó, aunque ni de lejos se parecía al ruggir de la corriente caliente que había en la habitación exterior.
   Estaba metiendo los pies en las desaliñadas deportivas cuando mi suerte se acabó.
   -Toc, toc -exclamó una voz familiar desde la oscura entrada.
   -Buenos días, ¿Ian? -contesté-. Ya he acabado. ¿Has dormido bien?
   -Ian está todavía amodorrado -respondió su oz-. Como estoy seguro de que eso no va a durar siempre, más vale que terminemos de una vez.
   Se me clavaron unas asastillas de hielo en las ariculaciones que n0 me dejaron moverme. Tampoco podía respirar.
   Lo había notado antes, pero lo había olvidado durante las largas semanas de ausencia de Kyle: no sólo se parecían mucho, sino que cuando Kyle hablaba en un volumen de voz normal, lo cual ocurría pocas veces, tenían casi la misma voz.
   No podía respirar. Estaba atrapada en ese agujero negro con KYle en la puertaaaa. No había forma de salir de ahí.
   "¡Estate quieta!", chilló Melaninie en mi cabeza.
   Eso sí que podía hacerlo. No encontraba aire por ninguna parte con el que poder gritar.
   "¡Escucha!"
   Hice lo que me decía y procuré superar el miedo que atravesaba mi garganta con un millón de finísimas agujas de hielo para concentrarme en sus palabras.
   No podía oír nada. ¿Estaba esperando Kyle una respuesta por mi parte? ¿Se estaba moviendo por la habitación en silencio? Escuché con más atención, pero el ruido que hacía la corriente de agua tapaba los demás sonidos.
   "¡rápido, coge una piedra!", ordenó Melanie.
   "¿Por qué?"
   Me vi @ mí misma cogiendo una piedra irregular y aplastándola contra la cabeza de Kyle.
   "¡No puedo hacer eso!"
   "¡Entonces vamos a morir! -me respondió ella a gritos-. ¡Yo si puedo hacerlo! ¡Déjame!"


El texto pertenece a La Huésped  de Stephanie Meyer. Concretamente, es un fragmento de mi capítulo favorito. Sería incapaz de estimar cuántas veces lo he leído.

Está mascadísimo. Si no lo veis, será que estáis como topos. Hasta he agrandado un poco la letra general en deferencia. Para más señas, ¡seguid atentos! O no, porque mi bolsillo...

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