martes, 8 de noviembre de 2011

Literarios frustrados = Economistas

Ya os lo dije: los economistas no son más que un intento frustrado de escritores o gente literaria en general. La afirmación vino en primer lugar por la asombrosante (qué me gusta mi palabro) capacidad de decir lo mismo de cien formas diferentes (que eso, para las expresiones matemáticas está muy bien y es muy útil... pero ya está).

Pero hoy, la reafirmación viene por otra cosa muy diferente. Diferente, porque la reflexión no la trae un sentimiento de frustración y/o hastío, sino... admiración es demasiado fuerte... vaya, que me ha gustado.

¿El qué? Una metáfora. Una metáfora que a mí me parece muy chula, si bien tampoco es que te vaya a marcar para siempre (ahí sólo dejo a Zafón).

Voy a intentar explicar un poco de qué iba la clase, porque a aquellos que hayan dado Economía de la Empresa en bachillerato les resultará conocido, les sonará; pero los que no, quizá se queden igual que estaban. Y, para ello, voy a usar yo mi propia metáfora:

Para hacer un puzzle, hay muchos métodos: separar las piezas por colores, hacer primero los bordes y después rellenar, juntar algunas piezas y luego ir rodeándola,... Pues para realizar un proceso productivo pasa lo mismo. A la hora de planificar cómo vamos a hacer ese proceso productivo, ese "algo", hay diferentes métodos, y en la clase anterior confrontamos dos: el occidental y el japonés.

El occidental se caracteriza por tener "stocks de seguridad" o un almacén lleno de "porsiacaso". Porque, imagina que llevas un restaurante y que sabes que todos los mediodías vienen 20 personas, con lo que tú siempre tendrás comida para 20 personas; pero un día viene una familia entera a celebrar algo o un inesperado grupo de turistas. Por ello, cualquier restaurante, bar,... debe tener en el almacén reservas, por si hay casos inesperados. Depende del establecimiento, un negocio de hostelería puede tener varios miles de euros en un congelador. Y en cerveza ya ni te digo. Pues ese es el resumen de la filosofía occidental: cubrimos los problemas con inventario de sobra.

El japonés no. El japonés usa la filosofía "Justo a tiempo" o Just in time (JIT), que se niega a tener problemas y a tener X unidades monetarias en un almacén. Ello requiere un gran control y disposición y, en general, una conciencia sociológica muy diferente a la que reina por aquí. A un nivel básico, lo que hacen es que las cosas se van produciendo a medida que se va necesitando (de ahí que la huelga japonesa se dedique a la superproducción). Y pensarás ¡¿Cómo va a ser eso?! ¡¿Y si un día, por lo que sea, se estropea alguna de las máquinas, o el transporte o,... lo que sea y no podemos seguir con nuestro proceso productivo? Ahí es donde radica la cosa. Ya he dicho que se niegan a tener problemas: no máquinas rotas, no defectos, no tiempos de espera...

Y bueno, de eso iba la clase. La metáfora está en el siguiente dibujo:



El barco occidental va en un caladero lleno de problemas/rocas. Así que, para poder continuar, necesita llenarlo con inventario. El barquito japonés se preocupa en no tener problemas/rocas, así que su nivel de inventario es mínimo, intentando siempre que sea nulo.

Sí, es una gilipollez. Pero es que a mí me encantó. Yo ahí, tan tranquila viendo las diapositivas y de repente me veo dos barquitos como procesos productivos, agua como inventarios, piedras como problemas... no sé... me hizo mucha gracia y, pues eso, me gustó mucho. Y por eso quería compartirlo.

Qué, he demostrado que atiendo en clase, en.

Y ya está

PD: por cierto, si a alguien le extraña que diga "literarios" y no "literatos", es que no me gusta esta última

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