lunes, 7 de noviembre de 2011

El refugio de mi padre

Cuando analizo algo (novelas, películas, canciones,...) puedo basarme en dos cosas: mi impresión durante o el regusto que me deja el final. Si los veredicto de ambas partes coinciden, entonces estupendo: mi opinión es clara. Pero cuando no es así, ¿cómo debo calificar ese algo?

Iba a salir yo de la biblioteca y se me ocurrió buscar entre las películas alguna que pudiera interesarme. Así fue como me encontré con la cara de Matthew McFadyen, actor que me llama bastante la atención. Así que, sin pensármelo mucho más, me la llevé.

Ayer me puse a verla con mi amiga MJ... y estuvo a punto que quitarla cinco veces. No, no es precisamente una película comercial.

La historia comienza con un hombre que llega a un pueblo. Da la sensación de ser un viajero que se para en un lugar que conoce. Sí, efectivamente, lo conoce: parece que va al funeral de su padre. Parece que eso le ha perturbado mucho y que no le hace gracia el lugar. Mmm, pero no, se queda.

Hay que tener paciencia para saber de qué va la película... Es muy lenta. Y no nos cuentan nada, no... pasa nada. Los minutos avanzan y seguimos sin saber mucho de qué es lo que pasa por allí, por qué hay tantos personajes tan raros, por qué se comportan se esa manera huraña... La acción es mínima, los diálogos muy vagos... Parece que ese hombre está peleado con el mundo... y a mí, ¿qué más me da? Por eso MJ lo quería quitar, porque era un muermo. Porque no pasaba nada en absoluto. No tenía nada de interés.

Pero yo le dije que no. Algo, una fe bastante ciega me hizo querer seguir viéndola. Me atraía el que fuera una película tan visual, basada en la impresión. Las escenas se suceden con cierto desorden, sin explicaciones directas. Tenemos que hacer el esfuerzo de seguir el hilo para ir sabiendo o intentar ir sabiendo qué es lo que pasa de verdad. Para nada, en realidad, porque el final no te lo esperas.

No sé; a pesar de lo aburrido, me atraía que no fuera una película obvia y quería saber qué era lo que me iba a ofrecer.

El final, sin embargo, no me pareció lo suficientemente gratificante como para perdonar el tedio y algunos tonterías que se veían por ahí. Terminó gustándome, sí, pero... no demasiado.

Tarde me di cuenta de que estaba basada en una novela. He incumplido una de mis normas más estrictas y no me lo puedo perdonar. Ya veré qué castigo me autoimpongo. De momento sé que tendré que pillar algún ejemplar de Maurice Gee. Además tengo mucha curiosidad por ver qué me encuentro (porque es que me estoy viendo que me va a dar una impresión completamente diferente de la película). No lo sé realmente, la verdad... ya tiene que ser buena para que me guste, porque la historia en sí, un poco más y es de Almodóvar.

Por último, quiero mencionar las interpretaciones de Matthew McFadyen y Emily Barclay. Me han gustado mucho las escenas en las que actuaban juntos.

Entonces, qué, ¿la recomiendo o no la recomiendo? No lo sé. No es una gran película ni una historia imprescindible. Pero, si la veis de refilón al salir de la biblioteca, ¿por qué no?

Y ya está

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