martes, 29 de noviembre de 2011

Fragmento de "La meta de un largo viaje"

Me ha dado la venada con la fantasía, así que me dirigí a la sección correspondiente de la biblioteca, y ahora me estoy leyendo un libro de relatos de Michael Ende. Me está gustando mucho. Ende me llamó mucho la atención cuando leí Momo y cuando intenté leer "La historia interminable" (pero no pude porque el libro que tenía estaba supermal encuadernado y tuve que dejarlo). Y la verdad es que estoy muy contenta de haber pensado en él para leer algo ligero y fantasioso.


En el primero de los relatos, "El final de un largo camino" me encontré con una reflexión un tanto absurda si se mira desde un punto de vista realista. Pero con la predisposición a la metafísica que me embarga últimamente,...  me ha dejado dándole vueltas al párrafo:

¿Qué significa, por otro lado, "recuerdo"? La conciencia que basamos en él es demasiado vaporosa. Lo que acabamos de decir, leer o hacer se convierte, un instante más tarde en pura irrealidad. Existe sólo en nuestra memoria, y así toda nuestra vida, todo nuestro mundo. Lo que logramos definir como real es únicamente ese momento infinitesimal de presente, que ya ha pasado en cuanto queremos pensar en él. ¿Cómo podemos estar seguros de que no hemos surgido esta mañana, hace una hora o hace un instante, con una memoria de treinta, cien o mil años? No hay certeza, porque no sabemos lo que es la memoria y de dónde viene. Pero si las cosas son así, si el tiempo no es más que el modo en que nuestra conciencia percibe un mundo que no tiene tiempo, entonces ¿por qué no habría de haber recuerdos de algo que nos pasará en un futuro próximo o lejano?

Y ya que estamos, pongo otro que también me ha gustado, éste es el principio de "El pasillo de Borromeo Colmi":


En su tratado La soledad del minotauro, Góngora escribe: "La incomparable piedra preciosa que yace en un desierto nunca pisado por pie humano y que por designio divino nunca será pisada por humano alguno, no es real. Pues la realidad sólo existe donde la conciencia de un ser humano ha creado ese concepto. Los animales y los ángeles no conocen ni la realidad ni la irrealidad porque no tienen conceptos, y tanto la realidad como la irrealidad son, por su esencia espiritual pura, uno con los conceptos absolutos".


Si entiendo bien esta idea de Góngora, según la cual para la comprensión de la realidad se necesita además de los datos mismos, también la conciencia cognoscitiva que los capte, no será muy arriesgado concluir que la consistencia de una realidad dada está en función de la consistencia de una conciencia dada. Es cosa sabida que esta última no es igual en todos los seres humanos ni en todos los pueblos, por lo tanto podrá suponerse que en diferente lugares del mundo existen realidades diferente, incluso que en un mismo lugar puede haber varias realidades.


Distracciones en una biblioteca con wifi...

lunes, 28 de noviembre de 2011

"¿Ya? ¡Pero si te dejas lo mejor!"

Advierto que es posible que repita la palabra absurdo unas pocas veces...

Pondría el enlace, pero es que no me acuerdo de cuál es el monólogo en el que Manu Sánchez dice (más o menos) eso de
"dejes lo que dejes en el plato, para tu madre siempre será la mejor parte. ¿Ya? ¡Pero si te dejas lo mejor de la carne/el pescado/comidas diversas! Yo me he llegado a comer del pescado partes que harían vomitar a un cerdo... pero da igual, porque siempre me dejo lo mejor"
 ¿No os lo han dicho nunca? A mí sí, mucho. Sobretodo con esa especie de moquillo blanco que hay en algunos huesos (¿Anatomía? ¿Para qué?). Y es cierto que, muchas veces, buscando esa parte que es la mejor del pescado, me he encontrado con sabores que no quieres volver a tener en la boca,...

Pero esto venía, no a la comida, sino a la vida en general y a las personas en particular.

Con mucho trabajo y esfuerzo, consigo que la gente se me abra, que me muestre cómo es realmente o, al menos, que me enseñen una faceta que tienen escondida. Y casi siempre, resulta que esa parte es la mejor de ellos. ¿No es absurdo? Sí es absurdo... yo diría que incluso frustrante, darte cuenta de que la gente esconde lo mejor de ellos, lo que los hace especiales, por miedo al rechazo, por vergüenza...

 La única razón que creo que podría aceptar es porque la persona en cuestión, simplemente, no quiera compartir esa parte de ellos. Ello es muy respetable. Pero también muy egoísta xD

Pero no ocurre así. Me parece tan absurdo... Pero, ¿por qué? ¿Por qué hay tantas personas que siempre se guardan lo mejor de ellas mismas en vez de mostrarlo? No es lo mismo que te presentes diciendo "Hola, soy tal y opino lo políticamente correcto, hago lo socialmente aceptado y mis intereses son iguales a los de la gente común, de forma que no me diferencio en nada al resto del mundo" a que me digas "Hola, soy especial, tiendo a saltarme las reglas porque mis convicciones no sólo no se ajustan a las establecidas, sino que las rechazan por completo, me gusta descubrir lo que el mundo puede ofrecerme, y mi pasión es la costura".

Es así y todos lo hacemos. Yo personalmente, lo hago por algo que no voy a explicar, en parte porque sería difícil y en parte porque no lo sé.

Ahora, eso sí, la experiencia, la sensación al descubrir lo mejor de una persona a la que conoces desde hace tiempo, es impresionante.

Qué lástima, ¿no? A saber lo que nos estamos perdiendo,... y todo por razones absurdas...

sábado, 26 de noviembre de 2011

Espadas y muerte

Si bien al principio (de mi carrera lectoril) me hacía gracia, nunca me he puesto a pensar, a divagar o a plantearme siquiera el tema de las espadas en las novelas medievales.

¿Por qué tienen nombre?

Si no recuerdo mal, fue en Brisingr donde un maestro armero le dijo a  Eragon que debía ponerle un nombre, un buen nombre, a su espada, porque las gentes recordarían el nombre de la espada con la que libró sus batallas, porque los bardos no debían contar sus hazañas llevadas a cabo con su "espada sin nombre".

Y bueno, es verdad, ¿no? Muchos somos capaces de recordar las dos espadas de El Cid: Tizona y Colada. Siendo sinceros, nunca soy capaz de acordarme de cómo narices se llamaba la Colada... pero la Tizona sí, porque me caía mejor. Tampoco recuerdo el por qué, pero por algo debe ser (yo supongo que fue por cómo la consiguió, pero como hace mil que me lo leí pues...).

Por supuesto, recuerdo las de Eragon: Zar'roc, Brisignr, Naegling,...

Ni qué digamos de Escálibur....(para mí es con ese, lo siento si a alguien le daña la vista). Joder... anda que no se ha creado ficción con esa espada... Lo último que sé es que anda en el trastero de las Halliwell esperando a que Wyatt fuera un poco más mayor... ¿o era en la biblioteca esa en la que "El bibliotecario" se dedicaba a guardar objetos únicos...? Mi aparición favorita es en "Merlín el encantador".

Tengo entendido que en El señor de los anillo también hay nombres. ¿? Muchos, muchos... Y aunque carezcan de nombres, las espadas... como que juegan un papel... digamos que... son una espada en concreto, son "esa" espada expresamente. Como la espada de Gryffindor, por ejemplo. Y en el mundo manganime, ya ni hablamos.


Yo estoy pensando en qué nombre le pondré a mi espada. Tendrá que ser japonés, porque creo que el tipo que más me va es la katana. Aunque también me gustaría probar con una bastarda. Ains, no sé. Pero tiene que ser un nombre chulo. Que suene bien y que signifique algo intenso. Preferiblemente, en una lengua muerta o poco, muy poco conocida. Un nombre que pegue conmigo, que explique mi lado más sangriento y vengativo.

Y tiene que ser rápido, porque la lista de venganzas crece demasiado rápido. Y la experiencia me ha repetido mil veces que no debo demorar las cosas, que luego se me acumulan y las tengo que hacer deprisa y corriendo... y hay cosas que dan igual, pero asesinar tiene que ser tratado como un arte... si no el asesinato carece de justificación de forma absoluta. Incluso aunque el motivo sea la venganza. Por que ya me dirás tú: las venganzas deben ser servidas frías, como el gazpacho o la ensaladilla, y si necesita tiempo para enfriarse, lo puede emplear en crear arte.

Pero lo que me ha sorprendido de verdad, es el último nombre añadido a la lista. Jamás, ¡JAMÁS!, me habría imaginado yo que tendría que matar a éste individuo.

El término correcto es decepción. Estoy muy decepcionada en un énfasis muy amplio y profundo. Y yo sé que la culpa es mía, eh. Yo lo sé y lo reconozco, me llamo tonta y, lo que soy, ingenua. Y muy tonta. Muy, muy tonta. Muy necia, vaya. Porque errar es de humanos, pero tropezar una y otra vez con lo mismo, es muy necio. Y yo parece que le he cogido gusto a la necedad.

 Y me explico: uno de los aspectos de la humanidad, estoy convencida, es que no se puede confiar en nadie...  ...  pero yo sigo haciéndolo. No, no se puede creer en nada ni en nadie... pero ahí que vamos. Y yo me lo digo: ni de mi abuela... pero después...

Y yo confié en él. Me emocioné al ver su última obra y creía que sería bueno para mí. Cuando empecé a conocerla, me disgustó un poco, luego me gustó mucho y, al final... mientras más ahondaba, más se iba posicionando en mi cabeza la certeza de que tendría que matar...

Si es que todavía no me lo creo... Yo, que he cantado sus maravillas, que he adorado su nombre, que he llorado con sus palabras... Y ahora tengo que ser quien le mate.

Y repito lo de que tiene que ser rápido, porque supongo que ahora, con la promoción, volverá a España desde California, por lo de las firmas de libros y tal... Entonces, cuando, menos se lo espere, le retaré a un duelo y mataré a Carlos Ruiz Zafón. No sin antes haberle explicado un extenso discurso rico en insultos a "El prisionero del cielo". Y se lo tiene merecido, eh, que a mí nadie me toma el pelo.

Probablemente, sea mi primer y último acto con mi espada por adquirir con nombre por poner, porque no creo que pueda vivir en un mundo en el que no exista Carlos Ruiz Zafón. Pero moriré sabiendo que he cumplido la venganza que la sombra del viento está pidiendo a gritos. Porque yo leía lo escrito, pero al oído Daniel Sempere me estaba suplicando venganza. Y se la daré...








Faltan 47 horas para que sea 28 de noviembre ¡!

sábado, 19 de noviembre de 2011

Puedes morirte sin: leer "El guardián entre el centeno"

Casualidades de la vida. Es una gran casualidad que yo haya agrupado a las cosas que no me gustan bajo el nombre de "Puedes morirte sin" y que casualmente una de esas cosas esté en la lista de "50 libros que leer antes de morir".

Os lo juro: podéis moriros tranquilamente sin leer "El guardián entre el centeno", de J.D. Salinger.

Al principio me gustaba mucho porque el prota es la persona que más se parece a mí de las que me he encontrado. No es que esté de acuerdo con lo que él dice y/o piensa o que yo fuese a hacer los mismo que él haría en su misma situación. Es el modo de pensar. No el qué, sino el cómo. Es difícil de explicar. El caso es que al principio me caía muy bien por eso, porque me parecía que me había encontrado a mí misma en la obra de otra persona.

Pero poco a poco dejó de gustarme porque me dí cuenta de que el tipo es esencialmente estúpido. Adora la inteligencia pero carece de ella, se deprime por verdaderas gilipolleces (creedme, yo me deprimo por tonterías, pues lo de él va más allá),... Yo es que, de verdad, me quedaba alucinada por las imbecilidades que hacía. Y después pretende ser un snob moral/intelectual pero no hace nada por serlo realmente.

Bah! Qué tonterías estoy diciendo. La novela es una porquería por es básicamente ver a un chaval vagando de un lado a otro y haciendo y diciendo tonterías durante 40 horas (aprox). No pasa nada, no hay intrigas de ningún tipo, sólo es él, divagando...

Cuando lo terminé pensé en quien me lo recomendó... qué decepción. Si es que últimamente no hay quien te recomiende algo bueno. Sin embargo, voy a esperar a debatir con la susodicha a ver si me entero de qué es lo bueno de esa porquería de libro (porquería porque vaya mierda de edición... si cuando lo devuelva está la bibliotecaria comentadora le voy a decir que lo tire directamente a la basura).

Por cierto... ¡¡ESTOY LEYENDO "EL PRISIONERO DEL CIELO", DE ZAFÓN!! ¡¡¡YUJUU!!! ¡¡Estoy supercontentísimaaa!!! Wuajajajaj Y ya he encontrado un capítulo entero que meter en mi cuadernillo de citas!!

domingo, 13 de noviembre de 2011

Vamos a hablar de todo un poco

Empecemos por lo irónica que es la vida. Yo me imagino a la vida ahí, en su sofá, comiendo palomitas, viendo cómo pasamos por ella y por todas sus trampas. Será cabrona.

Y es que dime tú si no es una gran putada pasarte 18 años (algunos menos) esperando para poder votar y que cuando llegue el momento, te parezca más productivo dormir. O, bueno, hablando ayer con una sin-cerebro que piensa votar a Rajoy, va y dice que, aunque no le gusten ninguno de los dos partidos, votará porque de alguna forma habrá que levantar el país y yo me he dicho: "¡Coño, Saskia, tiene toda la razón! ¡No duermas, estudia!" Eso sí, no me levantaré temprano. Por principios y por costumbre.

Me he leído "La mecánica del corazón", de Mathias Malzieu. Me parece la novela más buena y más mala que he estado leyendo últimamente, Mmm, paradojas, eh... bien, bien; pero antes quiero recordar aquellas fichas que me hacían hacer sobre un libro, relato, cuento,... para clase de lengua. Que si resumen en una frase, resumen más amplio, tiempo en el que se desarrolla la acción, tiempo verbal en que está narrado, si la historia tiene saltos hacia atrás y/o delante, personajes principales, secundarios, terciarios, paisajes, género, subgénero, narrador (1ª/3ª persona; vídeo/omnisciente),... Impresionante. Lo odiaba. Quizá por eso cuando comento un libro lo hago de forma tan desordenada e incomprensible.

"La mecánica del corazón" es buena porque lo tiene todo: es vanguardista y romántica; no le importan los anacronismos, es desenfadada, está lleno de metáforas y es una metáfora en sí, no deja de ser la misma historia tantas veces contada, pero de una forma que me la hace nueva; infantil y delicada, quitándole la edad (como de debe ser); de un amargor dulce, poco emotivo; tan fría y ardorosa; y adaptable a tu propia situación e interpretación: ligera y pausada según te convenga.

Pero también me parece mala porque es de un insulso... que vaya tela. O me enamoro pronto o voy a sentenciar la novela rosa (si se le puede catalogar como tal, porque es tan negra, azul, verde y gris que no sé yo...).

Estaba haicendo zapping y me encuentro a Robert Pattinson en un restaurante y me dije: "Joder, ¿ya están con Crepúsculo? Si es que no sé que hago delante de la televisión". Pero no, era "Recuérdame". Ya estaba empezada, pero no me perdí nada, porque... porque es americana: vistas tres, vistas todas. Aun así, le reconozco que tenía (o tiene) algunos puntos... no sé... buenos, que me hicieron creer que podría llegar a gustarme de verdad. Sólo le faltaba un final buenísimo que estaba siendo incapaz de ver venir. Pero no, ese final buenísimo no llegó. En cambio, me encontré con el "desenlace" (llamémoslo así) más gratuito que me he echao en cara. Impresionante. ¡Anda, pues al final sí que me ha impresionado! No por causas elogiadoras, pero bueno. Con todo, como dije el otro día, no se muere una por verla. Vamos, que las he visto peores.

Dios mío... cómo no voy a perder la fe en la humanidad si siete de cada diez encuestados no ha leído Eragon.


Yo, de verdad, de verdad, que es que no me lo explico. Bueno sí, sí me lo explico, ya que la explicación es bien sencilla:
-No muchos conocían Harry Potter antes de la película (ejemplo: yo). Pero con el éxito de la primera película se hizo mucho más famoso y entonces se patrocinó más la Saga.
-Pocos conocían Eragon antes de la película. Y como la película es lo peor del mundo, pues no fue nada patrocinada la Saga y apenas la conoce nadie.

No. No os voy a perdonar la vida. Como averigüe quienes sois, iré yo misma a leeros Eragon a vuestra casa. En cuanto Margarita me lo devuelva. ¡Qué digo: si hace falta lo saco de la biblioteca! Lo voy a tener que sacar, porque también se lo tengo apuntado a MJ. Joder... tantos por leer y tan pocos ejemplares.

QUE HAY QUE LEER ERAGON, joder. Voy a dar un par de argumentos:
-1º Porque lo digo yo. En realidad tengo buena fama recomendando libros. ... Vale, obligando a leer libros. Pero el caso es que en un gran porcentaje, a la gente les gusta los libros que les recomiendo. Y no sé, mis dos gatas, si alguna vez habéis leído alguna novela o visto alguna película que yo he recomendado sólo porque yo lo he dicho. No lo creo. Pero Margarita puede dar fe. Ya me encargaré yo de que deje algún comentario. Y si no me busco a cualquier otro de mis éxitos (muajaja)
-2º Porque lo dice mucha gente. No suele ser un buen indicador, ya que lo que sigue una gran masa a menudo es una porquería. Pero esos casos son simples oleadas; Eragon lleva muchos años enganchando a la gente poco a poco.
-3º Fijaos en que la comparación la he hecho con Harry Potter. Con eso lo digo todo
Y ya está. Nada de "Si te gusta la literatura fantástica, ésta es tu novela", porque me parece una tontería. Yo no leo dos libros seguidos que sean del mismo género. Te puede gustar más el género A, pero eso no quiere decir que no puedas disfrutar con uno del género B o de vez en cuando intercalar con una del C.

Por favor, si no te he convencido, dímelo que lo volveré a intentar con los dos siguientes puntos de mi lista de argumentos (sólo voy por el 9º, pero haber, hay más).

He puesto tres links nuevos en la lista de la derecha. Echad un vistazo.

Hoy he visto una película muy chula. Me ha hecho muchísima gracia. Tampoco tanta, pero... Se llama "El secreto de mi novio" y es una comedia fantástica. Fantástica de hombre lobos, no se que sea comedia muy muy buena.

Y otra que acaba de terminar: Insenhart. No es la peor del mundo, y como ahora me está dando por películas basadas en antes del s. XX, pues... Total, que también es un título a recordar.

La otra encuesta, la de "Los tres mosqueteros" apenas merece mención. No os perdéis nada, por mucho Orlando Bloom y Matthew McFadyen que rondara la escena. Yo quería ver Phineas y Pherb, pero estaba empezada :(

Y ya está.

PD: más le vale a Pilar (mi agente de Círculo de Lectores) que me traiga Legado el mismísimo día 28, porque  si no iré pa su casa y se lo arrancaré... aunque tenga que recorrerme el barrio entero casa por casa. A to esto, ¿cuánto dinero tengo?



No conozco nada comparable a la belleza de una hembra de halcón

viernes, 11 de noviembre de 2011

El poeta pide a su amor que le escriba

Yo no soy mucho de leer lírica. Pero cuando algún poema me entra, se queda.



El poeta pide a su amor que le escriba:

Amor de mis entrañas, viva muerte,
en vano espero tu palabra escrita
y pienso, con la flor que se marchita,
que si vivo sin mí quiero perderte.

El aire es inmortal. La piedra inerte
ni conoce la sombra ni la evita.
Corazón interior no necesita
la miel helada que la luna vierte.

Pero yo te sufrí. Rasgué mis venas,
tigre y paloma, sobre tu cintura
en duelo de mordiscos y azucenas.

Llena pues de palabras mi locura
o déjame vivir en mi serena
noche del alma para siempre oscura

Federico García Lorca

Y ya está

martes, 8 de noviembre de 2011

Literarios frustrados = Economistas

Ya os lo dije: los economistas no son más que un intento frustrado de escritores o gente literaria en general. La afirmación vino en primer lugar por la asombrosante (qué me gusta mi palabro) capacidad de decir lo mismo de cien formas diferentes (que eso, para las expresiones matemáticas está muy bien y es muy útil... pero ya está).

Pero hoy, la reafirmación viene por otra cosa muy diferente. Diferente, porque la reflexión no la trae un sentimiento de frustración y/o hastío, sino... admiración es demasiado fuerte... vaya, que me ha gustado.

¿El qué? Una metáfora. Una metáfora que a mí me parece muy chula, si bien tampoco es que te vaya a marcar para siempre (ahí sólo dejo a Zafón).

Voy a intentar explicar un poco de qué iba la clase, porque a aquellos que hayan dado Economía de la Empresa en bachillerato les resultará conocido, les sonará; pero los que no, quizá se queden igual que estaban. Y, para ello, voy a usar yo mi propia metáfora:

Para hacer un puzzle, hay muchos métodos: separar las piezas por colores, hacer primero los bordes y después rellenar, juntar algunas piezas y luego ir rodeándola,... Pues para realizar un proceso productivo pasa lo mismo. A la hora de planificar cómo vamos a hacer ese proceso productivo, ese "algo", hay diferentes métodos, y en la clase anterior confrontamos dos: el occidental y el japonés.

El occidental se caracteriza por tener "stocks de seguridad" o un almacén lleno de "porsiacaso". Porque, imagina que llevas un restaurante y que sabes que todos los mediodías vienen 20 personas, con lo que tú siempre tendrás comida para 20 personas; pero un día viene una familia entera a celebrar algo o un inesperado grupo de turistas. Por ello, cualquier restaurante, bar,... debe tener en el almacén reservas, por si hay casos inesperados. Depende del establecimiento, un negocio de hostelería puede tener varios miles de euros en un congelador. Y en cerveza ya ni te digo. Pues ese es el resumen de la filosofía occidental: cubrimos los problemas con inventario de sobra.

El japonés no. El japonés usa la filosofía "Justo a tiempo" o Just in time (JIT), que se niega a tener problemas y a tener X unidades monetarias en un almacén. Ello requiere un gran control y disposición y, en general, una conciencia sociológica muy diferente a la que reina por aquí. A un nivel básico, lo que hacen es que las cosas se van produciendo a medida que se va necesitando (de ahí que la huelga japonesa se dedique a la superproducción). Y pensarás ¡¿Cómo va a ser eso?! ¡¿Y si un día, por lo que sea, se estropea alguna de las máquinas, o el transporte o,... lo que sea y no podemos seguir con nuestro proceso productivo? Ahí es donde radica la cosa. Ya he dicho que se niegan a tener problemas: no máquinas rotas, no defectos, no tiempos de espera...

Y bueno, de eso iba la clase. La metáfora está en el siguiente dibujo:



El barco occidental va en un caladero lleno de problemas/rocas. Así que, para poder continuar, necesita llenarlo con inventario. El barquito japonés se preocupa en no tener problemas/rocas, así que su nivel de inventario es mínimo, intentando siempre que sea nulo.

Sí, es una gilipollez. Pero es que a mí me encantó. Yo ahí, tan tranquila viendo las diapositivas y de repente me veo dos barquitos como procesos productivos, agua como inventarios, piedras como problemas... no sé... me hizo mucha gracia y, pues eso, me gustó mucho. Y por eso quería compartirlo.

Qué, he demostrado que atiendo en clase, en.

Y ya está

PD: por cierto, si a alguien le extraña que diga "literarios" y no "literatos", es que no me gusta esta última

lunes, 7 de noviembre de 2011

El refugio de mi padre

Cuando analizo algo (novelas, películas, canciones,...) puedo basarme en dos cosas: mi impresión durante o el regusto que me deja el final. Si los veredicto de ambas partes coinciden, entonces estupendo: mi opinión es clara. Pero cuando no es así, ¿cómo debo calificar ese algo?

Iba a salir yo de la biblioteca y se me ocurrió buscar entre las películas alguna que pudiera interesarme. Así fue como me encontré con la cara de Matthew McFadyen, actor que me llama bastante la atención. Así que, sin pensármelo mucho más, me la llevé.

Ayer me puse a verla con mi amiga MJ... y estuvo a punto que quitarla cinco veces. No, no es precisamente una película comercial.

La historia comienza con un hombre que llega a un pueblo. Da la sensación de ser un viajero que se para en un lugar que conoce. Sí, efectivamente, lo conoce: parece que va al funeral de su padre. Parece que eso le ha perturbado mucho y que no le hace gracia el lugar. Mmm, pero no, se queda.

Hay que tener paciencia para saber de qué va la película... Es muy lenta. Y no nos cuentan nada, no... pasa nada. Los minutos avanzan y seguimos sin saber mucho de qué es lo que pasa por allí, por qué hay tantos personajes tan raros, por qué se comportan se esa manera huraña... La acción es mínima, los diálogos muy vagos... Parece que ese hombre está peleado con el mundo... y a mí, ¿qué más me da? Por eso MJ lo quería quitar, porque era un muermo. Porque no pasaba nada en absoluto. No tenía nada de interés.

Pero yo le dije que no. Algo, una fe bastante ciega me hizo querer seguir viéndola. Me atraía el que fuera una película tan visual, basada en la impresión. Las escenas se suceden con cierto desorden, sin explicaciones directas. Tenemos que hacer el esfuerzo de seguir el hilo para ir sabiendo o intentar ir sabiendo qué es lo que pasa de verdad. Para nada, en realidad, porque el final no te lo esperas.

No sé; a pesar de lo aburrido, me atraía que no fuera una película obvia y quería saber qué era lo que me iba a ofrecer.

El final, sin embargo, no me pareció lo suficientemente gratificante como para perdonar el tedio y algunos tonterías que se veían por ahí. Terminó gustándome, sí, pero... no demasiado.

Tarde me di cuenta de que estaba basada en una novela. He incumplido una de mis normas más estrictas y no me lo puedo perdonar. Ya veré qué castigo me autoimpongo. De momento sé que tendré que pillar algún ejemplar de Maurice Gee. Además tengo mucha curiosidad por ver qué me encuentro (porque es que me estoy viendo que me va a dar una impresión completamente diferente de la película). No lo sé realmente, la verdad... ya tiene que ser buena para que me guste, porque la historia en sí, un poco más y es de Almodóvar.

Por último, quiero mencionar las interpretaciones de Matthew McFadyen y Emily Barclay. Me han gustado mucho las escenas en las que actuaban juntos.

Entonces, qué, ¿la recomiendo o no la recomiendo? No lo sé. No es una gran película ni una historia imprescindible. Pero, si la veis de refilón al salir de la biblioteca, ¿por qué no?

Y ya está