lunes, 31 de octubre de 2011

¡Qué hermoso poema el del cadáver del obispo!

"¿Dónde estará?". Me adentro en un mundo inhóspito. Debo andar con cuidado porque podría tropezar en cualquier momento. Echo un vistazo a mi al rededor, intentando intuir dónde debe hallarse lo que busco... Y, a pesar del caos, con sólo mirar el lugar, ya sé que está ahí dentro. "¡No! ¡Ahí no! ¡En cualquier lugar menos ahí!" Pero no tengo otro remedio, debo enfrentarme a mis consecuencias: aparto los chismes que hay sobre la superficie que está debajo del artillo que pretendo abrir, desde abajo lo miro y me pongo a decidir la estrategia que seguiré para conseguirlo. Lo más prudente parece ser abrir primero una de las puerta, observar la reacción y entonces abrir ya la otra. Y de ese modo procedo: me subo a la superficie, blanda; me pego a una de las puertas, abro la otra y... Ningún movimiento. Pruebo con la otra y tampoco ocurre nada. Pero no hay que cantar victoria... Observo la ingente cantidad de libros antiguos, desvencijados, apilados, cuadernos con mucho uso, que casi se deshacen... A pesar de ser un rincón cerrado, el polvo ha extendido una fina capa. Temiendo por mi vida, busco la carpeta indicada sin tocar nada. Y la veo. Y deseo con todas mis fuerzas que esté ahí dentro... y después deseo con todas mis fuerzas que mi vista me esté engañando y que realmente el petadísimo archivador tamaño ME (Muy Exagerado) no esté debajo de esa pila de libros en precario equilibrio. Y no soy valiente, pero cabezona un rato, y comienzo a hacer malabarismos para sacar la inmensa mole de papel y cartón sin sufrir daños... Pero es inútil: la pila se hace a un lado y, antes de que pueda detenerlo, se inclina hacia mí y me cae con todo su peso en la cabeza...
...Estoy aturdida. Con miedo, vuelvo a mirar hacia los libros... parece que todo está quieto, que nada se va a volver a deslizar. O, al menos, ya puedo manejarlo. Saco el pesado archivador y lo dejo sobre la superficie blanda, me bajo de ella y empiezo a buscar...
-¡Saskia! ¡Hay que ver cómo tienes esto siempre! ¡Vaya pocilga! ¡Recoge to esto ahora mismo!
-Pero, mamá, es que se ma caío...
-¡Ni peros ni manzanas! ¡Que en este cuarto no se puede entrar!
Pum

Bueno, pero al menos he encontrado lo que estaba buscando. Y es que yo me habré quejado mucho de mi profesor de lengua en este blog, pero la verdad, como también he expresado algunas veces, es que ese hombre me encanta y que estoy deseando encontrármelo en el tren (que me encuentro a to el mundo menos a él, ya es mala suerte). Y esto viene al magnífico surtido de textos que nos ha estado dando a lo largo del ya pasado curso.

Y no paraba de venir a mi mente, un poema en prosa bastante indicado para esta fecha. Voici:

   ¡Qué hermoso poema el del cadáver del obispo en aquel campo tranquilo! Estaría allá abajo con su mitra y sus ornamentos y báculo, arrullado por el murmullo de la fuente. Primero, cuando lo enterraran, empezaría a pudrirse poco a poco; hoy se le nublaría un ojo, y empezarían a nadar los gusanos por los jugos vítreos; luegoel cerebro se le iría reblandeciendo, los humores correrían de una parte del cuerpo a otra y los gases harían reventar en llagas la piel; y en aquellas carnes podridas y deshechas correrían las larvas alegremente... 
   Un día comenzaría a filtrarse la lluvia y a llevar con ella substancia orgánica, y al pasar por la tierra aquella substancia se limpiaría, se purificaría, nacerían junto a la tumba hierbas verdes, frescas y el pus de las úlceras brillaría en las blancas corolas de las flores.
   Otro día esas hierbas frescas, esas corolas blancas darían su substancia al aire y se evaporaría ésta para depositarse en una nube... 
   ¡Qué hermoso poema el del cadáver del obispo en el campo tranquilo! ¡Qué alegría la de los átomos al romper la forma que les aprisionaba, al fundirse con júbilo en la nebulosa del infinito, en la senda del misterio donde todo se pierde! 
Camino de perfección, Pío Baroja 

Y ya está
   

Me gusta Halloween

 Una mierda para la mitología anglosajona: Halloween es de Tim Burton




Me encanta este corto











A ver si consigo que me hagan una foto vestida de Miércoles Addams y la cuelgo ^w^

domingo, 30 de octubre de 2011

La receta

Japutas con tapaculos
Es un plato que, a pesar de su mérito culinario, raramente figura en las cartas de los restaurantes de postín, más que nada porque su nombre no resulta ciertamente refinado. Sin embargo, las japutas existen, lo mismo que lo tapaculos, y son ambos pescados muy sabrosos. La japuta es, mayormente en el litoral gaditano, una variedad de la pescadilla o pijota (la palabra pijota también se las trae, por cierto). Y el tapaculos equivale al gallo, pero no al gallo de granja, sino al gallo marino, que es como una lenguado en basto, tal vez más gustoso pero más espinoso también. Pues eso, se compran en el mercado sendos kilos de japutas y de tapaculos. También se compra, para la salsa, un cuarto de higadillos de polla, otra palabreja con guasa, y es ente caso muy oportuna. Por  mal que pueda sonar, una polla no deja de ser la hembra del pollo, es decir, una gallina adolescente. Se limpian bien limpitos los pesados, se pasan por harina y se fríen en abundante aceite hirviente. Se prepara así un frito variado, que muy variado no es, pero que indudablemente no se puede decir que no sea variado. Sobre el frito se vierte la salsa hecha cociendo en vino de pitarra los higadillos de polla, junto con nabos mojones (pimientos picantes), todo muy fino. O sea, muy finamente picado. Y ya está.


No sé realmente a quién pertenece este texto. Nos lo dio mi profesor de lengua para que analizásemos algunas de las frases. Sin embargo, buscando por internet, he encontrado a un tal Manuel que podría ser el autor (si no ha hecho un copipaste, cosa posible, ya que yo lo he copiado de una fotocopia que parece ser de un libro). Total, que ni idea. Pero sí es cierto de que, a pesar de conocerme medio litoral gaditano, nunca he visto una carta donde sirvan japutas

martes, 25 de octubre de 2011

Releyendo "Eragon"

¡¡Ya le he dado mi cupón de reserva de "Legado" a mi agente de Círculo de Lectores!!

Total, que quería apuntar ésto, que me ha parecido supertierno:

  • Saphira: Si te pasa algo, te engancharé a mi silla y no dejaré que te separes de mí.
  • Eragon: Yo también te quiero.
  • Saphira: Entonces te ataré más fuerte que nunca.


jueves, 20 de octubre de 2011

El tren, el tren... y sus malditas esperas.

Esperar, lo que es esperar, yo esperaba dos cosas de la Universidad: la primera era conocer mucha gente nueva; la segunda era presenciar escenas mentables en el tren.

Todavía no le he encontrado triunfo a mis esperanzas, pero sí he tenido algo que se le parece hoy.

Al llegar a la estación, como es costumbre, no había asientos libres. Bueno, eso no es del todo cierto: había una muchacha que, con sus bártulos, estaba ocupando mucho sitio. Entonces, al ver que me acercaba, retiró sus cosas y me puse a su lado. Nada más sentarme, tomó el móvil (ésto no lo noté hasta que empezó a hablar "sola"), y dijo:
"No. Porque me han castigado. Por no llevar firmada la agenda. Pues de cinco a siete (eran las 7:40, el tren anterior habría salido a las 7:21 [no entiendo eso de poner hasta el último minuto, si, total, siempre llega o adelantado o atrasado]). Ya. Aquí esperando el tren, porque es la única manera de llegar a (una parada antes que yo [osea, que llegaría a su casa a partir de las 8:00]). Ya. Bueno. Adiós." 
Me fijé un poco más en ella y vi que iba de uniforme, con su faldita y sus calcetines hasta la rodilla. Entonces, de vez en cuando, la oía sorber... estaba llorando. Pobrecilla. Era obvio (en mi cabeza lo era) que le esperaba un broncazo sólo equiparable al que ya le habrían echado en el instituto. Me dio una pena... Ojalá hubiera llevado pañuelitos.

Además en mi nombrada cabeza se formaba una historia tipo americana en la que la típica pobre rubia (porque era rubia) dieciseisañera sufría la presión de padres exigentes proyecto de pijos que intentan aparentar lo que no son.

Si las escenas no se presentan, yo me las invento... y ha sido supertriste.

domingo, 9 de octubre de 2011

La emoción del descubrimiento

Wuau... me siento... buff. Tengo hasta un hormigueo en los brazos. A ver si va a ser un infarto...

Toda mi vida, TODA mi vida he escuchado en la radio, de fondo en algún vídeo o reportaje,... encontrándome con una canción siempre desde siempre. Una canción que me encanta, que siempre me ha encantado y de la que nunca he sabido nada.

Yo siempre la cantaba así: "para pec pec mor, nara pec pec mores, nara pec pec mersi nis yu viii mi". Desde que soy una chiquitaja.

Y, joder, nunca, jamás he sabido nada hacerca de el título, la cantante o... nada.

Pero el otro día... ay, el otro día... Empecé a oírla en la radio y me dije "Ésta es la mía, tengo que coger aunque sea algunas palabras para poder buscarlo en musica.com". ¡¡Y lo conseguí!! Las palabras fueron "Miss you much". ¡Ay, qué feliz! Así que lo he puesto en google "musica.com "mis you much"". Pero la maldita Jannet Jackson estaba por todas partes, así que le añadí "-jackson" y, tras Akon y otro más, leí "Big, big, worl, Emilia". Ay, qué emoción. "Big, big world". En cuanto vi ese par de bigs, sabía que era esa.

Y por fin sé cuál es la canción que me ha estado acompañando toda mi vida:

"Big, big world", de Emilia



Es la primera vez que veo el videoclip, claro. Yo siempre me había imaginado a la cantante como una muchacha, apenas veinteañera, con el pelo muy lacio hasta la cintura, de un color castaño caramelo y muy muy fina de complexión. Algo así como muy delicada y, al mismo tiempo con look de universitaria hippy light. Lo juro. Cosas de la vida.

Así que se llama Emilia... mmm

Acabo de coger la flauta de repente y he intentado sacar la canción de oído. Esto es lo poco que ha salido:
Big, big world, Emilia:
fa sol la la la
la sib sol sol sol
sol la fa fa fa 
fa sol laa sol

Para leer recomiendo: "El palacio de la medianoche" y ya que estamos "El príncipe de la Niebla" de Carlos Ruiz Zafón ^^

Me acabo de dar cuenta de que nunca había comentado por aquí mi impresión de "El príncipe de la niebla" a pesar de que me lo leí hace mil.

Ya aprovecho, porque los adjetivos que voy a usar son iguales para ambas novelas.

Empiezo volviendo a hacerme unas preguntas: ¿Qué es lo que convierte una novela en juvenil o en adulta? ¿Es lícito encasillar las novelas?
Yo estoy esperando a leerme "Mujercitas" para pedirle a mi prima pequeña que me preste su "Mujercitas" versión "Gerónimo Stilton".

Supuestamente, de las seis novelas de Carlos Ruiz Zafón, tan solo "La sombra del viento" y "El juego del ángel" son novelas para "adultos". El resto, "Marina", "El príncipe de la niebla", "El palacio de la medianoche" y "Luces de septiembre", son juveniles. ... Pues yo no lo veo. No lo veo, porque la cuarentañera de mi madre me dio una torta por pasarle una novela tan intensa y de final tan extremo como es "Marina". Y ahí está, sufriendo porque empezó "El príncipe da la niebla" y no sabe dónde lo ha metido. Sí, evidentemente, la voy a matar.
Voy a poner en blanco un comentario sobre "Marina" para aquellos que la hayan leído.

También le pasé "Marina" a mi prima Marina. Se leyó el final mientras estaba trabajando en el bar, un tranquilo sábado a la hora en la que entre café y café puede leerse alguna página. Bueno, pues cuando se dio cuenta de que era Marina la que iba a morir se puso a llorar escandalosamente, se tuvo que meter en la cocina. Revolucionó al bar entero porque creían que le pasaba algo. Vamos, que se puso chunga perdía. Yo no lo entiendo, porque es que se veía venir de lejos que era Marina la enferma. Bueno, pues un disgusto que cogió. Y esto viene a que ella no es de las que leen "libros juveniles" precisamente.

Yo leí "Marina" y me quedé tan alucinada como cuando me leí "La sombra del viento". De hecho, me gusta más que "El juego del ángel".

Yo me leí "El príncipe de la niebla" y "El palacio de la medianoche" y es cierto que los protagonistas son unos chavales... Pero ¿es que acaso el escritor no es el mismo? ¿Es que acaso la historia no tiene el mismo puente entre la fantasía y el realismo? ¿Es que acaso las metáforas, la narración,... no son igual de bonitas? ¿Es que acaso mi madre no puede disfrutar, sufrir y descubrir ciudades de palacios junto a unos chavales? ¿Acaso no disfruté yo a los 16 años con "La sombra del viento" o con "El juego del ángel"?

Vale, ya he dejado claro que me repatea los malditos encasillamientos.

El palacio de la medianoche es una novela chulísima (aunque no la mejor de Zafón, por supuesto). En esta ocasión nos trasladamos a Calcuta, al año 1932 (aunque ya aviso que yo los escenarios me los he imaginado como de ha dado la gana). Ian, nuestro narrador, a su madurez, quiere dejar por escrito aquello por lo que pasaron él y sus antiguos amigos a la temprana edad de 16 años. Una experiencia que pasará al recuerdo como una pesadilla que nunca se podrá olvidar. De un día para otro, de la noche a la mañana, sin comerlo ni beberlo, el grupo de amigos se ve envuelto en una maldición, sin tiempo si quiera para reflexionar en lo que está sucediendo, en lo que se debe hacer, en consecuencias o racionalidad. Tan solo se pone a prueba la amistad y la lealtad.

El príncipe de la niebla es una historia igual y diferente. En ambas es el pasado maldito el que busca su presa, pero en la anterior se presenta más de cara, mientras que en ésta, nuestros protagonistas buscan los porqués. Es más "de misterio". Aunque llega el punto álgido en el que la maldición intenta cobrar lo suyo, hasta entonces, los chavales investigan el pasado, intentan saber qué es lo que ocurre. Para qué mentir: hace tanto que apenas me acuerdo de los detalles. Pero sí recuerdo que en mi interior se debatía las ganas de seguir con las ganas de dejarlo, pues la lectura en sí, el placer de leer me impulsaba a seguir leyendo, pero la historia, negra y húmeda, me pedía descansos.


Total, ¿qué cabía esperar? Si yo suspiro por Zafón... Ya solo me queda "Luces de septiembre". Ojalá saque pronto algo nuevo.




Ya que estamos, aprovecho para dedicarle unas palabras a la encuesta, porque me da pereza escribir algo exclusivamente para una chorradilla.


La pregunta era:


Que venía a ser algo así como "¿Eres pesimista u optimista?"

Y puse estas opciones:


Siendo la primera la optimista, la segunda la pesimista y la tercera la "racional" (por decirlo de algún modo). La última la pongo siempre por poner. Es como si hubiese puesto de nuevo la opción "Arg".

Por último, el resultado:


La clara mayoría es positiva. Me alegro. La gente positiva es capaz de sacar las cosas buenas de donde no hay nada que sacar.
También ha habido un par de negativos. Me alegro. La gente pesimista es más feliz, porque nunca se lleva chascos. Si esperas lo peor y, efectivamente, ocurre, ya estabas sobre aviso; si, en cambio, te equivocas y las cosas salen bien, pues eso que te llevas. Mientras no arrastre tu vida, el pesimismo puede ser una ventaja.
Y parece que junto a mí ha habido otro par de "racionalistas". O a lo mejor, dos que al igual que yo están hartos que siempre digan lo mismo del vaso o de la botella cuando la pura verdad es que si has llenado un vaso y te has bebido la mitad, entonces lo has vaciado hasta la mitad, luego está medio vacío. Si sólo lo has llenado hasta la mitad está medio lleno, no medio vacío, ya que no lo has vaciado. Las cosas son como son. Se puede disfrazar la realidad con el color que quieras pero no por ello pretendas que cambie de verdad.
Parece que nadie ha dudado al contestar. Menos mal, porque siempre me meto con los que cogen esa opción xD

Y ahora, ¿sobre qué hago la siguiente? Debe ser algo en lo que pueda meter la opción de Arg. ¡AH! ¡Ya lo sé!

Extracto de "Cometas en el cielo"

   Aquella misma noche escribí mi primer relato. Me llevó media hora. Se trataba de un cuento sobre un hombre que encontraba una taza mágica y descubría que si lloraba en su interior, las lágrimas se convertían en perlas. Sin embargo, a pesar de haber sido siempre pobre, era un hombre feliz y raramente soltaba una lágrima. Entonces buscó y encontró maneras de entristecerse para que de ese modo sus lágrimas le hicieran rico. A medida que aumentaban las perlas, aumentaba también su avaricia. La historia terminaba con el hombre sentado encimad e una montaña de perlas, cuchillo en mano, llorando en vano en el interior de la taza y con el cuerpo inerte de su amada esposa en brazos.
[...]
   -[...] Pero, me permites que te haga una pregunta sobre tu historia? -dijo tímidamente.
   -Por supuesto.
[...]
   -Bueno, ya que me lo permites..., ¿por qué el hombre mató a su mujer? ¿Y por qué siempre tenía que sentirse triste para llorar? ¿No podía haber partido una cebolla?

Cometas en el cielo
Khaled Hosseini

Paridas varias...

... que hoy tengo ganas de escribir de forma tonta... así, sin pensar, a lo surrealista.

Alguna vez he hablando de esas novelas, películas, canciones,... cosas en general que te persiguen, que no conoces pero se esfuerzan en que conozcas. Como me pasó aquel día con "Crónica de una muerte anunciada". También me ha ocurrido algunas veces con personas: esas personas que todo el mundo conoce, que conocen a todo el mundo (e incluso, probablemente a ti también)... Pero tú, de ella, solo sabes el nombre. Si acaso, con esto de las redes sociales, la cara. Poco más. Con el paso de los días, te cabreas y preguntas quién coño es y te explican su vida y por qué es tan superfamoso en todo tu círculo de amistades. Para ti se crea un aura de misterio alrededor del personaje en cuestión... que se deshace cuando finalmente te lo presentan. (De hecho, al parecer, llevo 7 años viviendo al lado de un tal "Batán" al que me moriré sin reconocer)

También existe el caso contrario, aunque ciertamente similar. Es cuando eres tú el que está interesado en algo. Digamos por ejemplo, un libro. De hecho, recuerdo una anécdota muy divertida: Sinsajo y yo... un amor imposible. Pues eso, que intentas encontrar el maldito "algo" y resulta que ha desaparecido de la faz de la tierra. De hecho, recuerdo un corto muy divertido: "Yo soy fan de Alex de la Iglesia" (también he colocado el link en la lista de la derecha). Pues casi exactamente eso me ha ocurrido a mí. Y es que me he pasado 5 meses intentado ver la maldita película "La vida de los otros". Pero nada, que cuando no era por una cosa, era por otra. Pero hoy, por fin, la he visto. ¡Yupiii! ¡Chúpate esa, Destino!

La vida de los otros es un peliculón impresionante. O no, no lo sé, porque lo cierto es que a mí me pasa algo con las películas sobre política en Alemania. O, dicho de otra forma, me encantan las películas sobre la II Guerra Mundial (mientras más cerca de Berlín se desarrolle la película, mejor). En este caso, es la primera vez que veo una sobre la Alemania socialista de la década de los 80. Se nos muestra el gran control que ejerce la policía secreta de la república oriental sobre el país. El calvito de la imagen es un renombrado capitán al que le encargan "pillar" al escritor que podemos ver en el marco de la puerta, mediante las escuchas de su piso. Se merece el calificativo de peliculón porque la actuación de Ulrich Mühe es... no sé realmente cómo definirla. Se me viene a la cabeza el adjetivo "viva". Sí, su actuación es muy viva, muy de carne y hueso, tan genial, tan ... Joder, con razón se ha llevado tanto premio. Aunque claro, tiene algunos fallos, pero son de dirección. Yo, mientras veía la película, estaba constantemente preguntándome hacia dónde me iba a llevar, pues resulta que tiene muy poca acción (en el sentido "pin pan pun, tengo una pistola, pin pan pun, que dispara sola"), muy poca "sangre caliente"; y también esperaba algún tipo de "moraleja" (sí, no sé por qué, la esperaba). Pero no, no es más que un retrato. Un retrato bastante apasionante y... pues eso, muy chulo. Además el final es to guay...

Así que, Ghost, si lees esto, de nuevo muchas gracias por las recomendaciones tan maravillosas que me has hecho.

Ya que hablo de películas, ésta me ha recordado a otra: "El círculo del poder". Es una de esas películas que, recordando el vídeo linkeado, no veréis nunca (a no ser, claro está, que deis clase con mi exprofesor de historia). Es otro peliculón impresionante donde se ve la práctica del pueblo ruso bajo la presidencia de Stalin. Tampoco paré de recordarla mientras leía "1984" de George Orwell.


Bien, soltemos otra cosa:
Me siento orgullosa porque he conseguido adaptar una canción desde Synthesia a mi único instrumento: la flauta dulce de cuando estaba en primaria. Evidentemente, es una adaptación pobre, pero me da igual, porque me encanta.
La canción en cuestión es "Yoru no uta" (o un poco más conocida como "La canción de Tomoyo").
Éste es el vídeo y, para quien le interese (a mí, desde luego, sí), éstas son las notas:
(soy consciente de que podría tomarme la molestia de dibujar un pentagrama, colocar las notas con sus correspondientes signos musicales, escanearlo y ponerlo aquí, pero... bah, qué pereza, así es mucho más sencillo... además, en internet y en el ámbito casero, esas cosas parece que ya no se lleva)

Yoru no uta
do mi sol mi fa sol la si Do sol
fa sol fa mi fa sol re
do mi sol mi fa sol la si Do sol
Do si la sol do re mi re do
la la la si Do Do sol
sol sol sol sol fa re# fa sol

Otra:
Ya comenté lo de que fui al Salón de Cadiz etc. Pues resulta que mi amiga Rocío fue con cosplay... Los puntos suspensivos son una queja que hay que ver el por culo que dio la niña con el puto disfraz. Y es que éste resulta que consistía en unas vendas tapando las zonas no aptas para todos los públicos. Pero es que aunque llevara tela debajo de las nombradas vendas, en la parte de abajo, tan solo llevaba un culote cortísimo. Osea, que había que poner bien las vendas porque se le veía carne por todos lados.
Aparte, llevaba "vectores", léase cuatro brazos que no eran suyos de verdad, que tenían vida propia y juro que se lanzaban a por los pechos y a levantar vestidos. Vamos, un coñazo. Pero eso sí, monísima.
Y, ¿de qué coño iba vestida? Pues de una tal Lucy. Vamos, a mi me llega a decir que se acaba de escapar de un manicomio, y me lo creo. También iba otra chavala (también Rocío, para que no tener que aprenderse una muchos nombres), esta vez más vestida, de cuyo personaje no me enteré del nombre, que iba de pareja suya.
Pero a lo que vamos, que me despertó la curiosidad por conocer el anime que las había inspirado. Sobre todo, sentí curiosidad cuando oí que sólo tenía 13 capítulos (ésta es la mía).
Total, que por mucho que lo intentaba recordar, no tenía ni idea de cuál era, así que puse en google-images "lucy pelo rosa" y cuando vi a una con el pelo rosa, con las vendas, con sangre y con el medio casco que se había hecho Rocío supe que había dado con él. El resto es imaginable: seriesyonkis.com y más peleas con mi hermana.
Total, que he visto "Elfen lied" un anime chulo, corto, no excesivamente alucinante si internet te va fatal y que, en definitiva, me ha gustado. No indicado para ojos sensibles y mentes inocentes, porque hay sangre por un tubo y parece que la ropa sale cara. Pero vamos, que está guay. Después de esto, solo me queda añadir que Yuko me cae fatal porque es tontísima y vaya manera descarada de poner una puerta semiabierta para una futura continuación (que nunca ha llegado, según tengo entendido).


Bien, ¿qué más podemos añadir antes de cerrar la edición?
¡Ah! Podría contar mi drama con las matriculaciones. Jeje, os váis a reír.... yo lo hago... aunque no estoy segura de si es una de esas risas de los malos malísimos cuando saben que el bueno ya los ha acorralado y que no puede escapar, esa carcajada de arrogancia y asimilación.
Bien. Cuando se abrió el plazo, eché la matrícula para la escuela de idiomas de la universidad. Elegí alemán (estaba entre alemán y japonés, pero como tengo entendido que el japonés es más bonito y algo más fácil, pues he decidido que ya lo haré por mi cuenta, que necesito más las clases de alemán). Primer paso, hecho. Ahora quedaba coger el grupo... Grupo de la Facultad de economía-por la mañana (¡perfecto!)-no hay plazas. ¡Joder, joder, joder! Miro por todos lados, pero no hay manera: no hay clases cerca de mi facultad. Cabreada, dejo la matriculación, ya seguiré dentro de un rato. Pasa el rato, empiezo otra vez. ¿Y si lo intento mejor con el japonés?... La ocupación de las plazas de japonés es prácticamente idéntica a la de alemán. ¡Joder, joder, joder! Ya lo haré dentro de un rato. Pasa el rato pero sigo mosqueada. Empiezo de nuevo y cojo uno cualquiera de por la mañana. Listo. Voy a echar la matrícula en la Escuela de Idiomas... y miro la hora en la que me he matriculado: las clases de idiomas empiezan una hora antes de mi clases de ADE y continúa hasta media hora después ¡Pero si era por la mañana! ¡En qué estaría pensando!. La cosa se complica más cuando ambos lugares están en zonas tan diferentes del callejero (de hecho, he visto que el aula que he de usar, está en la facultad de matemáticas, que juro que la he buscado y no la encuentro; mi tío dice que está justo en frente de la de física, pero yo he pasado por allí y sólo había obras) Vamos, imposible.
¿Qué hacer? Pues está claro, cambiarme de grupo = más burocracia. Ya me veo otra vez recorriéndome el mapa de Sevilla en el maldito autobús (que me deja a tres mil pueblos). Pero lo más guay, lo más chachi, lo más alucinante es que: le pregunté a la de secretaría de mi facultad que qué debía hacer para arreglar el entuerto y... me dio a entender que me cambiara de grupo (no, ¿en serio?)... de ADE. ¡¡Que me cambie de grupo de ADE a por la mañana!! ¡¡¡Que a lo mejor puedo cambiarme de turno!!! SÍÍÍÍÍÍÍÍÍ Ya es tarde: me he hecho las ilusiones. Me dijo que a partir del día 24 intentara cambiarme de grupo alegando lo de mi situación y probando lo de las horas. Aun así, lo veo complicado, porque las horas siguen siendo muy estrechas, pero bueno, no pasa nada por salir un poco antes de una clase. En verdad me da palo, porque tengo un par de profesores muy chulos, pero bueno. ¡Ah! ¡Y hay más! ¡Estoy en el número 13 de la lista de espera para hacer la conjunta! En realidad, creo que 13 son muchos, al ritmo que está bajando la cosa, pero quién sabe, a lo mejor... Así que esto va a ser un mareo continuo voy a terminar de los nervios y afónica de tanta pelea en mi casa. Lo veo.

Ains qué tarde... Esto de las clases por la tarde me está matando. Tengo sueño a todas horas. Pero es que no me gusta acostarme temprano, porque si lo hago me da la sensación de que he perdido el día entero. En fin.

Ya le daré un repaso y corregiré los fallos ortográficos, gramaticales y de lo que sea mañana, que ahora me voy a morirme un ratito.

Bye