domingo, 18 de septiembre de 2011

Ains... He vuelto a caer.

Escrito ayer.


Que conste que no ha sido culpa mía. Es que llevo unos días en casa de mi tía y por alguna extraña obsesión, mi tío tiene que tener siempre el televisor encendido. Muchas veces entra, enciende la televisión y se vuelve a ir. Algo que fastidia mucho, porque si tengo la radio puesta la quita para afear el aire con el horrible sonido del televisor.

Y ahora mismo se ha quedado puesto en el telediario de Canal Sur. La noticia que ha dado lugar a comenzar esta entrada trata sobre las ayudas de la OTAN, o las organizaciones que sea, a Libia, Sirira, Palestina... no me enteré bien, la verdad, pero supongamos que es Libia (ya que cualquier ejemplo me vale). Es curioso que al principio yo estuviera en contra de estas ayudas. ¿Por qué? Por que con sólo oír la palabra guerra me entran náuseas y mi vena egoísta piensa que mientras más lejos mejor. Pensaba que el problema de Libia era de Libia.

¿Por qué he cambiado de opinión? No estoy segura de si he cambiado de opinión. Pero he mirado desde otro punto de vista y la declaración de una "ayuda condicional" me ha parecido abominable. Ya digo que no me enterado bien de la noticia, ni quiero enterarme, pero capté la esencia.

El caso es que acabo de terminar La voz dormida, de Dulce Chacón. La novela narra (por llamarlo de alguna manera) la situación, los movimientos, los sentimientos y pensamientos de diferentes personas pertenecientes al ámbito comunista en la postguerra, desde 1940 hasta algunos años en adelante. Resumiendo: lo que está de moda, los pobrecitos republicanos en la postguerra.

El caso es que en algunas de sus conversaciones expresan en su presente lo que yo pensé cuando lo estudié: malditos e hipócritas Estados democráticos de Europa que han dejado en bragas a la resistencia española. Y es que resulta un poco extraño escuchar las esperanzas de gente que cree que las democracias extranjeras les van a ayudar cuando tú sabes perfectamente que no va a ser así. Y cuando pasan los años y la gran guerra termina y se crea la SN y, en definitiva, se dan cuenta de que nadie les va a ayudar, que los pocos que son caen como moscas y que quizá hayan sido unos ilusos por creer que la guerra no terminó con aquel último parte,... entonces tú piensas, ¿por qué? ¿Porque lo hicieron mal? Eso seguro. Pero echarle la culpa a otro es mucho más fácil, y en este caso la culpa hay que echársela a aquella ayuda que nunca llegó, a aquellas promesas que no se cumplieron.

En primero (Hª internacional)  no pude evitar echarle las culpas a Gran Bretaña y a Francia por haberse quedado impasibles viendo cómo Hitler iba invadiendo uno a uno tantos países hasta llegar a Polonia. Y ahora, en segundo (Hª de España), no he podido evitar echarles la culpa por no hacer nada mientras Hitler y Mussolini sí hacían y, no solo eso, limitando en parte a los rusos.

El caso es que yo considero la Guerra Civil española una pelea de malos contra peores. Y ganaron los peores. Y uno de las claves decisivas para ese final fue la no-ayuda. Sentí resentimiento al saber que tanto Gran Bretaña como Francia reconocieron el Estado de Franco aún antes de que se diera por terminada la guerra (aunque, como he dicho antes, la fecha del fin pudo ser un tanto subjetiva).

¿Se entiende el paralelismo? Yo pienso en los rebeldes libios, en aquellos que han dado su vida para intentar ser libres (aunque eso es como todo: ya se verá qué es lo que les viene ahora). Tienen poco más que las ganas y encima no les echan un cable. Y yo me meto en la piel de alguien que haya visto cómo no llegaba aquel barco lleno de armas al puerto de Valencia y que ahora ve cómo no llega el mismo cargamento al rebelde que lo necesita para luchar por la justicia y puedo sentir la rabia.

¿Estoy consiguiendo explicarme? Los Estados occidentales (osea los gobernantes (osea, los más ricos)) podrían hacer el esfuerzo de hacer las cosas bien por una vez. Puede que se estén quejando de que no tienen dinero; pero como yo me pregunto dónde está y me respondo que lo tienen ellos, pues llego a la conclusión de que en realidad no les costaría el menor esfuerzo hacerles un favor a unos cuantas millones de personas.

Aprovecho que ha salido el tema para escribir mi opinión sobre toda esta moda de la II República y lo pobres desgraciaítos que intentaron esconderse o huir para acabar en alguna fosa. ¿Por qué me saca de quicio? Porque no la entiendo. ¿Qué no entiendo? Que haya gente con tanta cara y con la poca vergüenza de sacar dinero a costa de un hecho que fue, cifra arriba, cifra abajo, un trillón de veces peor de lo que son capaces de explicar. Me hace gracia que haya gente que pretenda, que intente y falle, contar unos hecho que sólo son capaces de imaginar. En realidad, lo que ocurre es que, no sé bien por qué, pienso que los únicos que pueden contar aquella historia son quienes la vivieron, que no me vale que un cuarentañero se documente todo lo que pueda y ya se crea con derecho para escribir, filmar, hablar sobre aquello. Que sí, que sabrán muchíiiiiisimo sobre el tema y puedan verlo con solo cerrar los ojos,... pero no. Todo este royo de levantar muertos, la creación de mártires, poemas hechos por no-protagonistas,... Puedo sentir la desazón de las Tristes guerras de Miguel Hernández... pero sólo veo autosobreestima  en escritores que imaginan. Tampoco entiendo muy bien qué se pretende con esta moda (seamos claros, todo pasa por alguna razón: que los ricos sean más ricos). Yo sospecho que el PSOE sabía que por propia no iba a lograr estas elecciones. De poco le ha servido.

Pero ahora hablemos de forma más concisa: sobre qué baso mis argumentos. Sobre poco, la verdad. Para qué engañarnos: soy una ignorante más. Pero el caso es que es así: TVE está pesadísima últimamente con la república (La República), el franquismo (comienzos "Amar en tiempos revueltos"), lo bueno que fue el fin del franquismo (hay que ver cómo han medrado los Alcántara) y ridiculizan a los nacionales durante la Guerra Civil (Plaza España); este año, en segundo, ha sido obligatorio leer Los girasoles ciegos;... Y es que a veces me topo con esas cosas y no veo más que propaganda, no una verdadera intención educadora. Más educadora, por ejemplo, me puede parecer la película Razas, que al haber sido escrita por el mismísimo Franco, puedo casi saber qué pasaba por la cabeza de ese hombre. Pero al leer La voz dormida,... al leer La voz dormida no puedo parar de ver los fallos, los anacronismos, las medio invenciones de una cuarentañera feminista que ha llegado a la fama sólo por escribir para un público determinado y no porque lo hiciera bien.



Bueno, como la entrada esta ya es bastante larga, ¿qué más da alargarla un poquito más? Y es que quiero comentar un par de cositas sobre un par de novelitas feministas: "El tiempo entre costuras" y "La voz dormida".

Es interesante cómo múltiples señoras me han recomendado (por decirlo de alguna manera) que lea "El tiempo entre costuras". Lo han hecho como si no hubiese nada más maravilloso en el mundo mundial. Que es supermagníficio. Que todas las mujeres tenemos que leerlo. Todo como si se les fuese a salir las entrañas del pecho, con una pasión,...     El caso es que empecé a leerlo. Apenas puedo leer dos páginas antes de cerrarlo con asco. No leía algo tan pésimo desde Tempus Fugit. Lo empecé a principios de verano y apenas casi he llegado a la página 50. Todo porque mentes más de fiar me han dicho que lo que es la historia no está tan mal, lo que pasa que hay que tener paciencia. El caso: que el número dos en todas las listas de lo más vendido, lo más mejor de lo mejor,... me parece una porquería de cuidado.

Y ahora llega "La voz dormida". No le voy a dedicar una entra sólo a esto. El caso es que yo, hace ya tela de tiempo, pregunté por alguna novela para llorar... y sin pensarlo dos segundos me dijeron que ésta novela. De hecho, me la regalaron por navidades. Y he estado esperando a que se me derrame alguna gota. Pero que va. Tan sólo se me humedecieron un poco los ojos en un momento que seguro no fue el que hizo llorar a quien me lo dijo.  Y yo no digo que la historia no sea "desgarradora" o "dura". Lo que pasa es que la "narración" es pesaísima, reiterativa a más no poder, y me ha hecho imposible empatizar con los personajes. Aparte de anacronismos y tal. Es más, me ha cabreado que una historia "buena" (porque es real, son testimonios), se haya desperdiciado en intentar hacer "poesía", poesía a base de reiteración. Que a mí no me importa que en un momento determinado, la redacción se vuelva poética,... pero es que, que un libro se pueda quedar en la mitad quitando todas las repeticiones... joder. Total, que la narración de vidas que han sufrido y han perecido, me ha parecido superficial. Vamos, que la escritora me ha parecido pésima, por premios que haya recibido.

Y, ¿a qué venía esto? Pues a que me dan vergüenza las mujeres que dicen defender a las mujeres, cuando no hacen más que ponerse y ponernos en ridículo. Dos novelas alabadas por sociedades feministas = dos bodrios. Como aquella historia que me contaron de que en un pueblo, la sociedad feminista le había protestado al ayuntamiento que por qué en los semáforos sólo tenía que haber hombres. ¿? (Vale, no me importa y, hasta cierto punto, lo puedo ver bien) Pues se cambiaron. Entonces cambiaron el monigote "hombre" por un monigote "mujer", que se diferenciaban porque tenían falda o vestido... Ahora protestaban que por qué los monigotes mujeres tenían que llevar falda y pretendían que se cambiara otra vez... :S   Por no hablar de que ahora el masculino no incluye necesariamente el femenino. Es que en los centros educativos a veces es bochornoso... Queridos padres y madres de alumnos y alumnas. Y en el mismo instante en que empiezan ya meten la pata, pues deberían haber puesto "queridos y queridas". Lo cierto es que a mí me parece ridículo. Esto ya lo he comentado antes, ¿no?


En fin...

Dejo otro vídeo de David Garrett que de verdad que me ha gustado:

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