lunes, 22 de agosto de 2011

Para leer recomiendo: Como agua para chocolate, de Laura Esquivel

 
     Como agua para chocolate es una novela escrita por Laura Esquivel (como bien dice el título) ambientada en México, en la época de la revolución. Se desarrolla en un pequeño pueblo más o menos ajeno a estos cambios pero también sufriendo algunas de sus consecuencias. Pero eso nos da igual, pues aquí las revoluciones pasan igual de largo que en "Cien años de soledad" (no he podido evitar ver la similitud entre las dos novelas por cómo son incluidas las revoluciones). No, Como agua para chocolate nos cuenta el sufrimiento de una muchacha enamorada que tiene prohibido estarlo:
     Nuestra protagonista, es la hermana menor de una familia en la que la tradición prohíbe que la pequeña de la casa se case, pues está obligada a cuidar de su madre hasta que se muera. Por lo tanto no puede tener familia. Claro, esto es un conflicto cuando, con quince o dieciséis años, se enamora.
     La muchacha vive en un rancho, con una madre fría, dictatorial y de lo más cruel, haciendo que su vida sea insoportable.
     Pero no va a ser sólo sufrimiento lo que veamos en esta novela, pues su estructura y carácter son muy singulares:
     Resulta que nuestra novela, no es una novela, sino un recetario en el que se cuelan anécdotas, consejos y consecuencias. Así podemos enterarnos de que si haces un postre delicioso mientras cantas, sabrá mejor que si te pones a discutir delante del preparado.
     Esta novela nos refleja la realidad de una familia anclada en la tradición y el recato. Pero como todo el mundo debe saber, las normas injustas están para sortearlas, y aquí es donde nos podemos encontrar las situaciones cómicas.

     Pero decir todas estas cosas, es tontería, pues la novela da para muchas interpretaciones. Además, es de esas obras que sirven tanto para ser analizadas y aprender filosofía, sociología y, en fin, cultura, como para ser disfrutada. A mí me ha resultado una lectura ligera, que no me ha dejado indiferente y que me ha enganchado a intervalos saludables.

     Se la recomiendo a todo el mundo.

     También hay una película. Pero, repito una vez más (no creo que me canse), NO VOLVERÉ A VER UNA PELÍCULA BASADA EN UNA NOVELA.


     ¿Sabíais que los antiguos romanos, cuando tenían que jurar en juicio, en vez de jurar sobre algo como la Biblia, lo hacían apretándose los testículos con la mano derecha? Sí, de ahí viene lo de testificar...


Y ya está

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