miércoles, 31 de agosto de 2011

Vanesita y un par de cositas

No te pierdas el final, que es sorprendente. Ahí queda eso.


   Empiezo con Vanesita. No le pongo un disminutivo para evitar una rima ofensiva, sino porque, en verdad, es muy pequeña. Sólo quiero hablar de ella para evitar que algún día el recuerdo la olvide.
   Vanesita es una niña de entre... no sé, seis y treinta y seis años. Bueno, en realidad tiene unos siete u ocho años. Quizá menos. Me es imposible de calcular.
   Físicamente, es una cosita chica, que me llega a la cintura. Morena, delgadita, guapa, de ojos grandes, piel clara, dedos finos y cuerpo grácil. Dan ganas de verla bailar. Pero tampoco es que tenga un aspecto muy llamativo. Simplemente es una niñita más.
   Pero cuando abre la boca... ay madre mía cuando abre la boca. Ahí es cuando cuesta determinar su edad. Habla con una seguridad en el tono, una expresión en la cara, unas gesticulaciones... que es como si cualquier adulto me estuviese explicando algo. Y además tiene un vocabulario, un sentido de la lógica y la justicia que más quisieran muchos. Completamente alucinante.
   El día en que la conocí, había venido por primera vez con su padre a mi bar. Estaban discutiendo porque ella acusaba a su padre y a su socio de darle un sueldo basura a su hermano. Éste reclamaba un aumento y los otros se negaban. ¡Qué manera de defender! Madre mía. Si llega a fiscal, que los delincuentes huyan lejos. Por supuesto, todo era medio en broma. Pero aun así, tanto yo como mi madre nos quedamos anonadadas con la niña.
   Me llamó tanto la atención que me uní a la defensa (porque, en verdad, era una injusticia) y la pude observar más de cerca. Y me dí cuenta ¡de que le decía las mismas frases que yo! (Es decir, que a uno con el que ambas tenemos confianza, le decía las mismas cosas que en otras ocasiones le he dicho yo). Pero con el mismo tono y todo (pero con más gracia).
   Total, que se fueron. Pero no mucho después volvió la familia al completo y me puse a hablar con ella de tú a tú. Si vieras qué cara... Tuvimos una conversación que en tono, expresión y... todo podía indicar que estaba hablando con alguna compañera de clase... sólo que de cosas de niñas chicas. A lo mejor yo le daba consejos o explicaba cosas básicas que ella asimilaba como si le estuviese hablando de una corriente filosófica. Hasta compartió conmigo el objetivo con el que "se iba a casar". Pero, ya digo, como si fuera una muchacha de mi edad.
    Y lo que ya me ha llegado del todo, es que un día en el que conseguí escaquearme, me vino mi madre diciendo:
Hoy ha venido Vanesita y ha preguntado por ti. Dijo "¿Hoy no ha venido Saskia?" (tono lastimero).
   A lo que yo contesté:
-Vamos, no lo habrá dicho así, lo habrá dicho con su arte y su vocecita
-Que no, de verdad. Se ha quedado más tristona la pobre.
   Claro, yo me quedé "¡Aaaaaaaains, qué mona!".

   Ya está. Sólo quería ponerlo porque las cosas están cambiando mucho y más vale prevenir que curar.


   Lo segundo es que me han pasado otro premio muy simpático. Pero por ésta razón, ya no voy a participar en ellos. Tan sólo voy a poner cara de tonta y a dar palmaditas como una foca. Y, si tuviera alguna parte interesante, pues sí lo publicaría; como es este caso:
   A lo que iba: la deliciosa Susan, desde La abadía de Austen, se ha vuelto a acordar de mí (momento de sonrisa bobalicona y palmaditas) y me ha dado el Premio Barril al que me hace reír. Y me ha gustado por las preguntas que hace, que recuerdan a un meme. Y yo quiero contestar algunas:

Si pudieras vivir en un libro, ¿cuál sería y por qué?   Bien, esto es muuuy difícil, porque he tenido la suerte de leer mucho y me he encontrado en lugares maravillosos. Por elegir alguno, me quedo con Emma. Me encantaría ser alguien cercano al círculo de los Woodhouse y poder ver todo el desarrollo de la acción de primera mano. En realidad, si hay algo que me gusta del mundo de Austen, es que no hay preocupaciones, que no hay problemas si no los buscas y lo peor que puede pasar es que la gente tenga algo sobre lo que hablar.
¿Cuál es tu libro favorito?   Ahí sí que ya no puedo. Me es imposible elegir. Podría decir que los de Rowling, los de Christie, los de Austen (todas mujeres inglesas, ¿os habéis dado cuenta?). No lo sé. De todas formas, soy muy joven y me queda mucho por leer, así que mis gustos pueden cambiar.
¿A qué personaje de un libro dirías que se parece tu mejor amigo(a)?   Y yo me pregunto: ¿Física o mentalmente? Puff, no lo sé. Ni lo uno ni lo otro. Es que tengo la manía de juntarme con personas difíciles de describir. Así que mejor me quedo con el físicamente y digo que Rose Hattaway de VA.
Si te pagaran por hacer lo que más te gusta, ¿qué oficio tendrías?    Estudiante. Pienso pasarme la vida aprendiendo. Adoro aprender. Es lo que da sentido a mi vida.
¿A qué personaje de libro has odiado y por qué?   Tantos... Es que yo vivo demasiado los libros. Así que para sorprender, voy a poner a un protagonista: Sherlock Holmes.
¿De cuál personaje de un libro te has enamorado?    Sí, definitivamente, vivo demasiado los libros. Podemos hacer una lista taaaan larga. Pero me quedo con Mr. Darcy, que creo que es el más indicado para mí (por algo en el test me salió que soy como Elisabeth).

Y ya está.


Bueno... ahora viene la "sorpresita". Bueno, quizá, la gente muy lista se lo pueda haber imaginado ya.
Nunca antes he dicho nada al respecto porque ¡¡¡ME DA MUCHÍSIMA VERGÜENZA!!! Pero es una tontería y, al fin y al cabo, siendo sincera conmigo misma, lo que busco es el reconocimiento. Así que, sin más dilación... Ay, que no puedo. Bueno, yo pongo el enlace y ya está. ¿Vale? Con imagen y todo:




Chaíto

martes, 30 de agosto de 2011

Encuesta "¿A quien odias más?"

   Todavía quedaban unos días, pero es que ya estaba harta. Qué pesadez, todo el verano con lo mismo,...

Ésta era la pregunta:



Y ésta la respuesta:



   Eso puede querer decir que somos todos muy sanos. Yo las odio a las dos. No odio a Trini porque sea fumadora, sino porque causó pérdidas económicas a muchas personas y además la explicación que dio era completamente absurda. A la Sinde la odio... bueno, por lo que todos sabemos. Por una parte encuentro perfectamente justo que se quiera evitar que los demás roben (porque al fin y al cabo es robar) el esfuerzo de otras personas. Pero claro, a todos nos gusta tener las cosas "verdaderas", por lo que si hacemos lo otro será porque nos obligan. Además, hay cosas que es imposible encontrar en tiendas y no hay más maneras de encontrarlo que en internet. En realidad podemos encontrar mil excusas y ninguna serviría para justificar el robo,... pero estando las cosas como están, creo que "los ricos" deberían quejarse algo menos de que les hagan cosquillas "los pobres".
   En mi mente está entrando en conflicto lo que es justo y lo que es justo. Porque hay cosas que son justas debido a que vivimos en un mundo injusto. Si fuera al contrario, jamás defendería lo que acabo de defender.

   En fin,... apartemos melancolías. ¿Qué os parece la nueva imagen del blog? Tanto el fondo como la cabecera son imágenes de Stamford, de cuando estuve allí hace dos años.

lunes, 29 de agosto de 2011

Muchas gracias

Gracias, Amanda, Susan, Cucaracha, por vuestros consejos y ánimos. Me han ayudado mucho.
Pero finalmente, he mirado si habría plazas en septiembre, y no es así. Así que el viernes, por fin, iré a echar la matrícula en ADE. Voy a probar este año. Quién sabe, a lo mejor me acaba gustando. Y si no, pues no lo voy a considerar como un año perdido, sino como una experiencia más. Me preocuparé de aprobar los exámenes y así no perder la beca para al año siguiente meterme en ingeniería. Tendré mucho tiempo para prepararme. En el peor de los casos, podría ser ingeniera con 28 años, y eso está muy bien.
Estoy muy animada. Y sobre todo, aliviada, ya que no es una decisión que dependa de mí (bueno, sí dependió en junio), sino que así me ha venido. Con esfuerzo puedo conseguir cualquier cosa que me proponga, ya sea a corto o largo plazo.
De verdad, muchisísimas gracias.

domingo, 28 de agosto de 2011

Después de ésto, no se puede seguir dudando de que estoy loca.

...si es que a alguien le cabía la menor duda.

En realidad, me encantan esos momentos en los que alguien expresa lo extraordinario de su situación y luego voy yo y le demuestro que "yo más". Así que pensad en la razón más convincente que podéis dar para hacer creer a alguien que estáis locos.

Bien, pues yo, más. Ésta es mi historia (no te la pierdas):

Cuando yo estaba en tercero de ESO, una de mis asignaturas preferidas era Biología. Además dábamos biología de verdad, porque tuve la grandísima suerte de tener un profesor que adoraba la biología y tenía mil títulos (Biología, Biología marina, Especialización en la fauna acuática de Doñana.... y cosas así). Yo, en 3º de ESO, di cosas de biología que no da cualquier alumno de 3º de ESO. Y repito que era una de mis asignaturas preferidas. Otra de ellas, era Matemáticas. Oh, cómo disfrutaba cuando me ponían una pirámide y con sólo un dato tenía que averiguar mil cosas y entonces llenaba la pizarra y todos se quedaban con la boca abierta (bueno, esto lo he estado haciendo hasta este último mayo, pero como estoy contando lo de 3º). También me encantaba Tecnología: hice unos planos que se llevaban un 10 tras otro, y preparé un proyecto perfecto para la construcción de una maqueta tan buena, que sirvió durante varios años después como ejemplo. Me gustaba menos por culpa del profesor. También había otra asignatura que me parecía muy interesante, pero que el profesor hacía insoportable: Física y Química.
 
Pues cuando fui a echar la matrícula para 4º, en vez de coger la opción de ciencias, cogía la de sociales y humanidades. ¿Por qué? Porque por aquellos tiempos tenía la absurda idea de que quería estudiar Derecho.

Pero aún no era tarde, podría haber cambiado de idea y, aunque hubiera hecho 4º de sociales, podría haberme metido en el bachillerato de ciencias (ya fueran de la salud o tecnológicas). Pero quién sabe porqué, se me quedaron grabadas las palabras de una mujer de pocas luces que no me conocía de nada: la directora de mi exinstituto. ¿Por qué tomé tan en serio su comentario sabiendo que es idiota? Lo que dijo es que, habiendo estudiado el 4º de sociales, no podía meterme en ciencias. Yo asimilé eso. Una parte de mí me dijo que me arrepentiría. No, más bien, estaba SEGURA de que me arrepentiría.

Y, claro, me arrepentí. Mis profesoras de matemáticas lo sabía, sabían que yo "era de números" y no entendían qué era lo que hacía allí. No recuerdo la fecha exacta, pero sí que fue en los alrededores de navidades.

Alguien sensato habría dejado bachillerato y habría empezado de nuevo en ciencias. Pero al contrario que al resto del centenar de alumnos matriculados en 1º de Bachillerato en mi exinstituto, a mí me iba bien, y me parecía una soberana tontería dejarlo. Además, que yo fuera "de ciencias" no significa necesariamente que no me gustasen mis asignaturas de sociales.

El caso, que sin saber qué iba a ser de mí, tiré pa'lante. Durante mucho tiempo estuve barajando la idea de estudiar Traducción en interpretación. Pero decidí que los idiomas son formación complementaria, no una profesión para mí. Descartada esa idea, vagué un poco a la deriva.

Pero se iba acercando el momento: ¿qué iba a hacer con mi vida? Estudiar una carrera era incuestionable, pues desde que entré en párvulos sueño con la universidad (cada loco con su tema). Y empezaron las preguntas:
"¿Qué te gusta hacer?" Leer: Filología hispánica (¿y ser profesora de instituto? no), Bibliotecaria (me gusta leer, no ver los forros de los libros ni archivarlos), ¿Escritora? (del arte no se vive), ¿crítica? (no tengo tanta cara), Periodismo (¡que no tengo tanta cara para vivir de lo que hacen los demás!); en fin, descartado. Dormir. Comer. El cine: Telecom (mucha peña y poco trabajo para no tener tanta vocación).

Pensando, pensando, encontré algo que me encantaba: La Fórmula 1. Wuau. Desde el momento en que me entró en la cabeza, me vi a mí misma asistiendo a todas las carreras, viajando, conociendo mil personas, mil lugares,... Vi el mundo abierto ante mí. Pero claro, si quieres pintar algo en la F1, debes ser ingeniero. Me dije que no, que detrás de los coches y los circuitos, hay millones de euros que tiene que mover alguien, pues al fin y al cabo son enormes empresas que necesitan una labor administrativa.

Y lo cierto es que me convencí. Creí firmemente que lo que debía hacer era estudiar Administración y Dirección de Empresas para así, con suerte, poder trabajar, quizás, en alguna escudería.

Pero era demasiado tarde... la idea de la ingeniería había entrado en mí. Me llamé tonta, loca idiota... ¿cómo iba a pretender estudiar una ingeniería sin saber nada de física, matemáticas y dibujo técnico? Pero la solución era mi tío, que es físico electrónico y podría haberme preparado este verano.

No, no, no... era una locura. Llevaba tres años sin dar física: ¿cómo iba a saber yo si me gusta la física o el dibujo técnico? ¡No sabía nada! Yo sólo me veía en las instalaciones de HRT, sobre planos inmensos y viendo cómo una idea se transformaba en realidad; o, con más acción, en cada carrera dándole vueltas a una palanquita para que dentro de la máquina hubiera un cambio de unos milímetros que marcara la diferencia de unas milésimas, suficientes para ganar una carrera,... No, yo sólo soñaba con las imágenes del televisor, sin saber qué conllevaban. Era una locura. No.

Así que, sin motivación ninguna, hice selectividad sin habérmelo tomado muy en serio, sabiendo que iría sobrada para entrar en ADE. Y sí, saqué un 9'2 y directamente estaba dentro. Pero de primera opción había puesto la conjunta de ADE + Derecho, aun sabiendo que no entraría porque la nota es muy superior. Pero la verdad es que no tenía muchas ganas, pues si de verdad hubiera querido estudiar esa carrera, podría haberlo solicitado en la universidad de al lado, que tiene una nota mucho menor.

Total, que como estaba en lista de espera para mi primera opción, simplemente le di a reservar plaza y esperé a la segunda adjudicación. Tampoco entré en ésta. Lo que es más, quedé en el puesto 121, habiendo sólo 120 plazas para esa carrera. Osea, que tendrían que rechazar la plaza todos los que estaban dentro y aun así no entraría. Pero como tampoco tenía nada que perder, le di otra vez a reservar plaza y aquí estoy esperando al viernes para ver la tercera y última adjudicación de la primera fase.

Pero la idea de la ingeniería mecánica a vuelto a mí. Fíjate, ni siquiera sé si es la correcta. Hombre, sé que la aerodinámica sí, pero en esa ni sueño (tenía un 11 y pico, ¿no?).

¿Cómo expresar mi dilema?

Yo sí me veo dentro de un mes estudiando ADE. La economía me parece interesante, de algún modo. Además es la más adecuada para mí, pues es la más "científica" de todas las sociales. Pero no siento vocación ninguna. ¡Aún no he empezado y ya estoy pensando en qué voy a estudiar cuando la termine! Porque claro, saber que voy a tener trabajo seguro con 22 años, me obliga a plantearme en qué voy a dedicar mi tiempo. ¿Cómo puedo soportar la idea de estudiar una carrera que ya estoy pensando en terminar, sin disfrutar nada por medio? Precisamente, fue barajando esas ideas que volví a pensar en ingeniería. En realidad estaba pensando en esas carreras tan bonitas que no sirven para nada, como historia, filología, sociología,... Pero el caso, ¿qué iba a hacer yo estudiando empresariales? ¿Para qué? ¿Para que en el mejor de los casos llegara a ser directora de una sucursal de un banco? ¿Tirarme toda mi vida en un banco? Suena demasiado aburrido si lo comparamos a la ensoñación anterior.

En cambio estudiar una ingeniería... es que es una locura. Hay demasiados contras. A mí no me asusta estudiar. Siempre he tenido unas notazas que en los últimos tiempos han bajado por pura vaguedad. Sé que sería capaz de ponerme al día y sé que tengo a mi tío para ayudarme y que, en realidad, a él le haría muy feliz hacerlo. ¡Pero es una locura! ¡¿Cuántos casos de gente de sociales que se hayan metido a una ingeniería y hayan terminado conoces?! Si de por sí las ingenierías son carreras que terminan, con suerte, el 10% de la gente, que se hacen cada año en dos,... En realidad mi mayor temor es que no me guste. Yo creo que sí, porque no es sólo que "se me de bien", sino que siempre he mostrado interés por ese tipo de cosas. Pero...

El mayor pero, es que dependo de unas becas que me exigen un mínimo de aprobados. Osea, que si decidiera abandonar el curso a la mitad, la perdería para siempre y ya el resto dependería de mi vacío bolsillo.

¡Es que yo lo veo! ¡Yo me veo echando la matrícula para ingeniería mecánica! ¡Pero es una locura!

¿Qué hago?

¡¡Por favor, aconsejadme!! Estoy en un sinvivir, porque no sé que hacer con mi vida. Sé que sólo tengo 18 años y muchos más por delante,... pero tengo tanto miedo a equivocarme.

Uff. Si supieras las ganas que tengo de echarme a llorar.

sábado, 27 de agosto de 2011

miércoles, 24 de agosto de 2011

     Me da vergüenza ajena ir saltando de blog en blog y que uno tras otro sea ilegible por culpa de las faltas de ortografía. En serio, ¿cómo alguien puede pretender escribir si ni siquiera conoce su lengua? Puedo entender que a alguien se le escape de vez en cuando algún error, por eso de escribir rápido (a mí me pasa continuamente); pero es que hay veces en que ese fallo se comete durante toda la lectura y queda claro que no, que no es un error aislado. Ver esas cosas me irrita y, por supuesto, me hace perder todo interés en lo que el autor del blog pudiera querer decirme.

     Por eso, me uno a esta campaña y me comprometo a revisar todas mis entradas (una por una) para corregir mis errores (y ya de paso, las entradas en sí), y a procurar que, de aquí en adelante, no vuelva a cometer ni una sola falta. He dicho.

     Invito a todo el que tenga esa opinión a que se una para así llamar la atención de los que se deban dar por aludidos. Porque es que... de verdad...

     Y, aunque esto se refiere más que nada a las faltas ortográficas, también quisiera gritar por las gramaticales, porque hay cada patada en la barriga... ¡NO SE PUEDE EMPEZAR UNA FRASE CON UN INFINITIVO!
Ej.: "Por último, decir que...". ¡Arg! NO. ¡No quiero volver a verlo, por favor! Aunque nadie se lo crea, eso es incorrecto. ¿Qué cuesta añadir un verbo conjugado antes? Ej.: "Por último, debo decir que...". Mucho mejor.

    Y ya está. Y mira que este tipo de cosas no me hacen mucha gracia; pero es que menos gracia me hace las ilegibilidad (toma palabra inventada) de los blogs.

     Chaito.

lunes, 22 de agosto de 2011

Para leer recomiendo: Como agua para chocolate, de Laura Esquivel

 
     Como agua para chocolate es una novela escrita por Laura Esquivel (como bien dice el título) ambientada en México, en la época de la revolución. Se desarrolla en un pequeño pueblo más o menos ajeno a estos cambios pero también sufriendo algunas de sus consecuencias. Pero eso nos da igual, pues aquí las revoluciones pasan igual de largo que en "Cien años de soledad" (no he podido evitar ver la similitud entre las dos novelas por cómo son incluidas las revoluciones). No, Como agua para chocolate nos cuenta el sufrimiento de una muchacha enamorada que tiene prohibido estarlo:
     Nuestra protagonista, es la hermana menor de una familia en la que la tradición prohíbe que la pequeña de la casa se case, pues está obligada a cuidar de su madre hasta que se muera. Por lo tanto no puede tener familia. Claro, esto es un conflicto cuando, con quince o dieciséis años, se enamora.
     La muchacha vive en un rancho, con una madre fría, dictatorial y de lo más cruel, haciendo que su vida sea insoportable.
     Pero no va a ser sólo sufrimiento lo que veamos en esta novela, pues su estructura y carácter son muy singulares:
     Resulta que nuestra novela, no es una novela, sino un recetario en el que se cuelan anécdotas, consejos y consecuencias. Así podemos enterarnos de que si haces un postre delicioso mientras cantas, sabrá mejor que si te pones a discutir delante del preparado.
     Esta novela nos refleja la realidad de una familia anclada en la tradición y el recato. Pero como todo el mundo debe saber, las normas injustas están para sortearlas, y aquí es donde nos podemos encontrar las situaciones cómicas.

     Pero decir todas estas cosas, es tontería, pues la novela da para muchas interpretaciones. Además, es de esas obras que sirven tanto para ser analizadas y aprender filosofía, sociología y, en fin, cultura, como para ser disfrutada. A mí me ha resultado una lectura ligera, que no me ha dejado indiferente y que me ha enganchado a intervalos saludables.

     Se la recomiendo a todo el mundo.

     También hay una película. Pero, repito una vez más (no creo que me canse), NO VOLVERÉ A VER UNA PELÍCULA BASADA EN UNA NOVELA.


     ¿Sabíais que los antiguos romanos, cuando tenían que jurar en juicio, en vez de jurar sobre algo como la Biblia, lo hacían apretándose los testículos con la mano derecha? Sí, de ahí viene lo de testificar...


Y ya está

miércoles, 17 de agosto de 2011

Capullismo donde no esperaba encontrarlo

 A mí nunca me ha hecho mucha gracia Calle 13. De lo poco que he escuchado de ellos sólo he encontrado un par de versos que deban ser gritados. El resto, o no me han dicho nada o me han parecido... no censurables, sino más bien no estaba de acuerdo y me han podido resultar desagradables.
 Pero hoy he vuelto a un blog que no me gusta, pero el título me encanta: "Seamos Realistas, Soñemos Lo Imposible". Y en él he encontrado este vídeo:



 Cuando empecé a escucharla creí que era algo de denuncia, que estaba exagerando un poco la esquizofrenia para después pedir comprensión. Pero no. Está demostrado que no puedes confiar en que la gente deje de ser idiota. Porque, si os dais cuenta, no es uno que ha cantado eso, no: detrás de una canción hay un montón de gente y a nadie le ha parecido aborrecible lo que dice esta canción.

 ¿Se atreverán a seguir cantando eso de:
Calma pueblo que aquí estoy yo
lo que no dicen lo digo yo
lo que sientes tu lo siento yo
porque yo soy como tú y tú eres como yo?
 Es que no estoy segura de si el pueblo puertoriqueño se merece los calificativos que tengo en mi cabeza.

 La esquizofrenia es un trastorno mental que se caracteriza por una alteración en la percepción de la realidad. Todo el mundo conoce a alguien que conoce alguien con esquizofrenia. Mi profesor de Filosofía nos decía que tenía un amigo con este problema. Nos contaba un episodio en el que iba caminado por la calle con su amigo y de repente éste le dijo algo así como que llamara o le llevara con sus padres, pues sentía que iba a tener un ataque. Entonces sus padres se lo llevaban a donde correspondiera. Lo que quiero decir es que una persona con este problema es perfectamente normal y puede llevar una vida perfectamente normal. Claro está, habrá diferentes grados de gravedad. Pero lo mismo puede pasar con un alérgico. Un alérgico a la lactosa puede verse impedido quizás a la hora de ir a un restaurante, comprar en el supermercado... pero no hay duda de que su vida y su alimentación es perfectamente normal. Si resulta que eres muy alérgico a la tecnología (no me lo he inventado, existe), pues tu vida es algo menos normal, pero te adaptas y, tomando precauciones, puedes tener una vida plena. Pero siguiendo con los esquizofrénicos, ellos sienten que van a tener un ataque cuando se dan cuenta de que su realidad es diferente a la que debería ser. Por ejemplo: ver agujeros en el suelo, cuando sabe que no debe haberlos.
 ¿Y por qué me pongo yo a hablar de estas cosas si no tengo ni puñetera idea? En fin, soy yo, no tengo remedio, lo dejo antes de meter más la pata. Pero de verdad quiero que os deis cuenta de lo cruel e injuriosa que es esa canción.

Chao

martes, 9 de agosto de 2011

Introducción sinfónica, Gustavo Adolfo Bécquer

  Llevaba mucho tiempo queriendo poner ésto aquí. Pero no sabía cómo encontrarlo, porque no recordaba ni nombres ni palabras literales, sólo el autor y el contenido. Mas al fin lo he logrado.
  Tenía interés en ponerlo porque describe más o menos mi circunstancia, mi problema a la hora de dar forma de palabras a las ideas. Y éste texto se asemeja bastante, aunque no es exactamente lo mismo, claro, por que no soy Bécquer (más quisiera yo).




    Por los tenebrosos rincones de mi cerebro, acurrucados y desnudos, duermen los extravagantes hijos de mi fantasía, esperando en silencio que el arte los vista de la palabra para poderse presentar decentes en la escena del mundo.  
   Fecunda, como el lecho de amor de la miseria, y parecida a esos padres que engendran más hijos de los que pueden alimentar, mi musa concibe y pare en el misterioso santuario de la cabeza, poblándola de creaciones sin número, a las cuales ni mi actividad ni todos los años que me restan de vida serían suficientes a dar forma.  
   Y aquí dentro, desnudos y deformes, revueltos y barajados en indescriptible confusión, los siento a veces agitarse y vivir con una vida oscura y extraña, semejante a la de esas miríadas de gérmenes que hierven y se estremecen en una eterna incubación dentro de las entrañas de la tierra, sin encontrar fuerzas bastantes para salir a la superficie y convertirse, al beso del sol, en flores y frutos.  
   Conmigo van, destinados a morir conmigo, sin que de ellos quede otro rastro que el que deja un sueño de la media noche, que a la mañana no puede recordarse. En algunas ocasiones, y ante esta idea terrible, se subleva en ellos el ins-tinto de la vida y, agitándose en terrible aunque silencioso tumulto, buscan en tropel por donde salir a la luz, de las tinieblas en que viven. Pero, ¡ay, que entre el mundo de la idea y el de la forma existe un abismo que sólo puede salvar la palabra; y la palabra, tímida y perezosa, se niega a secundar sus esfuerzos! Mudos, sombríos e impotentes, después de la inútil lucha vuelven a caer en su antiguo marasmo; tal caen inertes en los surcos de las sendas, si cae el viento, las hojas amarillas que levantó el remolino.  
   Estas sediciones de los rebeldes hijos de la imaginación explican algunas de mis fiebres: ellas son la causa, desconocida para la ciencia, de mis exaltaciones y mis abatimientos. Y así, aunque mal, vengo viviendo hasta aquí: paseando por entre la indiferente multitud esta silenciosa tempestad de mi cabeza. Así vengo viviendo, pero todas las cosas tienen un término, y a éstas hay que ponerles punto. 
 El insomnio y la fantasía siguen y siguen procreando en monstruoso maridaje sus creaciones, apretadas ya, como las raquíticas plantas de un vivero, pugnan por dilatar su fantástica existencia, disputándose los átomos de la memoria como el escaso jugo de una tierra estéril. Necesario es abrir paso a las aguas profundas, que acabarán por romper el dique, diariamente aumentadas por un manantial vivo. 
   ¡Andad, pues! Andad y vivid con la única vida que puedo daros. Mi inteligencia os nutrirá  lo suficiente para que seáis palpables. Os vestirá, aunque sea de  harapos, lo bastante para que no avergüence vuestra desnudez. Yo quisiera forjar para cada uno de vosotros una maravillosa estofa* tejida de frases exquisitas, en las que os pudierais envolver con orgullo como en un manto de púrpura. Yo quisiera poder cincelar la forma que ha de conteneros, como se cincela el vaso de oro que ha de guardar un preciado perfume. ¡Mas es imposible! 
   No obstante, necesito descansar: necesito, del mismo modo que se sangra el cuerpo por cuyas hinchadas venas se precipita la sangre con pletórico empuje, desahogar el cerebro, insuficiente a contener tantos absurdos. 
   Quedad, pues, consignados aquí, como la estela nebulosa que señala el paso de un desconocido cometa, como los átomos dispersos de un mundo en embrión que avienta por el aire la muerte antes que su Creador haya podido pronunciar el fiat lux que separa la claridad de las sombras. 
   No quiero que en mis noches sin sueño volváis a pasar por delante de mis ojos en extravagante procesión, pidiéndome con gestos y contorsiones que os saque a la vida de la realidad del limbo en que vivís, semejantes a fantasmas sin consistencia. No quiero que al romperse este arpa vieja —y cascada ya— se pierdan a la vez que el instrumento las ignoradas notas que contenía. Deseo ocuparme un poco del mundo que me rodea, pudiendo, una vez  vacío, apartar los ojos de este otro mundo que llevo dentro de la cabeza. El sentido común, que es la barrera de los sueños, comienza a flaquear, y las gentes de diversos campos se mezclan y confunden. Me cuesta trabajo saber qué cosas he soñado y cuáles me han sucedido: mis afectos se reparten entre fantasmas de la imaginación y personajes reales: mi memoria clasifica revueltos, nombres y fechas de mujeres y días que han muerto o han pasado con los de días y mujeres que no han existido sino en mi mente. Preciso es acabar arrojándoos de la cabeza de una vez para siempre. 
   Si morir es dormir, quiero dormir en paz en la noche de la muerte sin que vengáis a ser mi pesadilla, maldiciéndome por haberos condenado a la nada antes de haber nacido. Id, pues, al mundo a cuyo contacto
fuisteis engendrados, y quedad en  él como el eco que encontraron en  un alma que pasó por la tierra, sus alegrías y sus dolores, sus esperanzas y sus luchas. 
   Tal vez muy pronto tendré que hacer la maleta para el gran viaje; de una hora a otra puede desligarse el espíritu de la materia para remontarse a regiones más puras. No quiero, cuando esto suceda, llevar conmigo, como el abigarrado equipaje de un saltimbanqui el tesoro de oropeles y guiñapos que ha ido acumulando la fantasía en los desvanes del cerebro.


*estofa: tela o tejido de labores, por lo común de seda.


   Espero que os haya gustado. Hasta luego... de que pase la calor.

Televisión, interacciones sociales y poder.

El siete de febrero del año pasado mi prima tuvo el detalle de enviarme un par de artículos interesantes sobre los que podría tratar aquí en el blog. Lo malo es que por aquel entonces yo no escribía cosas interesantes aquí. Además, no tenía ganas de leerlo.
 Pero hace poco me planteé que podría encontrar cosas útiles y, finalmente, lo he leído. Y es asombroso:

Fernando Cembranos Díaz
Revista intervención Psicosocial
14/1/2005

 Mi verdadera intención es hacer un buen resumen de este texto acompañado por un par de comentarios míos. Pero hace demasiada calor, y no creo que pueda hacer algo de lo que no me arrepienta una vez tenga las neuronas más frescas. Por eso dejo el enlace, confiando en que algunos se animen a leerlo y sientan el miedo que he sentido yo.

Que os sea leve.

Cada vez más convencida de que renegaré de la sociedad

 ¡Las normas están para cumplirlas! ¡¿Por qué tuve que decidir hace tanto ya que sería una revelde y que sólo acataría las reglas cuando me conviniesen? Ahora es demasiado tarde, y no soy capaz ni de seguir mis propios mandatos.

 "No volver a ver la televisión". ¿Es tan difícil, Saskia? Desde luego... soy un caso perdido.

 Estaba yo tan tranquila, en la cocina, haciendo postres como siempre últimamente. Resulta que mi cocina tiene una ventana al salón. Sí, un hueco en la pared para que haya comunicación entre la cocina y el salón. Y a mi padre se le ocurrió la feliz idea de encender la televisión y poner las noticias.

Siguen los disturvios en Londres y se siente temor al salir a la calle

 Mi mente viaja a Londres y piensa en los amigos que tengo allí. Voy a sentarme frente al televisor para enterarme "bien" de lo que está ocurriendo y entonces me tranquilizo al saber que la movida es en los exteriores, no en el centro, donde se hospedan mis amigos. Termina la noticia y mi deber es dejar la televisión para huir a cualquier sitio donde no pueda oírla. Pero no lo hago.

Caída de la bolsa.

 El domingo, leí en "DESDE LA PÚTRIDA" una entrada apocalíptica sobre lo que ocurriría el día siguiente. Por lo que sigo viendo la noticia para saber si el autor, para seguir su costumbre, ha acertado. Oigo la noticia. Mmm, parece que ha acertado en parte, pero no ha llegado el fin. Bien, ahora debo dejar la televisión... Pero no... La noticia anterior se enlaza con la siguiente, o, más bien, la siguiente pertenece a la primera:

En Cataluña, tras los recortes en sanidad, etc., van a hacer recortes en educación.

 ¡¡¡EAAAA!!! Ya está. Lo he conseguido... Finalmente llegó la noticia que me hace sentir asco por esta corrompida sociedad.

 ¿Recortes en educación? Pero ésto qué es... el apocalipsis, como aventuraba Santiago. Es que sigo sin creémelo.

 Es más, voy a dejar la entrada aquí y cuando se me pase un poco la indignación me atreveré a intentar terminarla.