martes, 26 de julio de 2011

¿Cómo va mi espera?

 Hace tiempo hice una reflexión sobre la angustia que supone la espera un suceso malo. Yo estaba esperando tres sucesos.
 Dos de ellos eran quizá algo banales para mucha gente, pero para mí eran bastante importantes. El que tenía menos probabilidad de salir mal, salió bien. No estupendamente, pero al menos bien. El otro, no. Ha salido como yo sabía que saldría. Quizás algo peor. Pero ya lo he aceptado y tan sólo me quita un poco de alegría.

 El malo malo, parece que va a peor. Sigue siendo igual de malo malo; lo que es peor es la espera. ¿Por qué? Porque si sabes que va a ocurrir algo malo en una fecha determinada, puedes medir tu angustia en días. Pero cuando esa fecha se pospone indefinidamente... el final se vuelve indeterminado... ¿A qué te aferras? Ya ni siquiera sabes cuándo va a pasar. Ni siquiera tienes esa seguridad ante tanta incertidumbre. ¿Y qué hacer? No sé. Quizá, seguir esperando.

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