lunes, 27 de junio de 2011

Para leer recomiendo: Mansfield Park, de Jane Austen

     ¡¡¡Malditos telediarios con sus malditos informes meteorológicos!!! ¡Maldito internet con su maldita actualización de mierda! No soporto ver u oír que en Sevilla se van a alcanzar los 40. Sí, claro, 40... ¡¡a las doce y bajo sombra!! Me da un coraje... Que vengan ellos mismos y comprueben la temperatura. De paso se pueden freír un huevo en el asfalto y vuelven comiítos. Capullos... Seguro que se van directamente al infierno, como los abogados.


     Pero como he vuelto a pensar en Jane, ya se me ha pasado el cabreo : )

Nos encontramos una vez más una historia en la línea de Austen, no nos sorprende: heroína buena, objetivo más alto social y económicamente, campo, sociedad limitada (como diría el querido Mr. Darcy), y un familiar charlatán.
La novela comienza contándonos un poco la anécdota de tres hermanas de buen ver. La mayor y más guapa logra casarse con un barón y eso daba esperanzas para las otras dos. Sin embargo, ya demorada mucho la espera, la mediana terminó casándose con un clérigo; la pequeña tuvo algo de rebeldía y medio enamoriscada persiguió a un marinero, quien fue su perdición. De modo que los apellidos por orden de edad quedan: lady Bertram, Mrs. Norris y Mrs. Prize. Ésta última quedó en una situación que casi se puede llamar de desgracia si la comparamos con su hermana mayor, y, como suele ocurrir con los pobres, empezó a tener hijos cual coneja. Entonces, por idea de Norris, el matrimonio Bertram "adoptó" a una de las hijas de su hermana pequeña. Esta muchacha se llamó Fanny, nuestra heroína.
Las características propias de Fanny que la independizan del patrón de Austen son la modestia y la nobleza. Además es algo débil físicamente y profundamente tímida. Nos gustará por ser el modelo de la buena educación y nos sacará de quicio por su profundo sentido de la bondad.
Mi experiencia con esta novela ha sido muy gratificante: he ampliado más mis conocimientos sobre la normas de la sociedad de entonces, he aprendido nuevas palabras (ripsoda, que hasta se me subraya en rojo, entre otras), he reafirmado que el amor no es intrínsecamente cursi,... Ahora no me acuerdo de más, pero sé que hay.
Hay un pero: una pregunta sin contestar. ¿Alguien sabe qué le pasó a sir Thomas en la Antigua?
Y qué más... Yo no me canso, pero entiendo que a otros si les pueda parecer una pesadez que repita otra vez eso de que adoro a Jane Austen, que es la mejor, que disfruto con cada frase de su lectura,... Me lo guardo para quien tenga el valor de abrir el tema frente a mí. Pero no voy a terminar sin recalcar y reiterar la maestría de Jane a la hora de elaborar la psicología de sus personajes. Para mí es absolutamente fascinante. Lo consigue básicamente a través de soliloquios y alguna que otra acción, en pocas ocasiones recurre a la descripción (excepto al comienzo de la novela).
Y yo creo que ya está. Si a alguien le interesa comentar alguna de las novelas de las que hablo conmigo, no hace falta más que lo diga. Yo estoy con los brazos abiertos, preparada para dar saltitos de alegría y provista de tapones para los oídos de quien se encuentre cerca cuando empiece a trinar de alegría :D
Esto es todo, amigos. Si sorprende el poco entusiasmo que he aplicado a la redacción de esta entrada, es que me propuse hacer algo más descriptivo y menos apasionado.

No sé por qué se han cortado las palabras.


Seguiré por aquí
Saskia


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