sábado, 18 de junio de 2011

Antes de que los piratas se pusieran de moda, creía que eran unos sanguinarios que mataban para robar y robaban para emborracharse. Creía que eran los malos de las películas.

Sin embargo ahora, ¿cómo es posible que los buenos sean los malos? ¿Cómo es posible que sienta ese estribillo: "pero si me dan a elegir entre todas las vidas yo escojo la de un pirata cojo con pata de palo, con parche en el ojo, con cara de malo; el viejo truhán capitán de un barco que tuviera por bandera un par de tibias y una calavera? ¿O a admirar hasta recitar de memoria aquellos versos:

¡Sentenciado estoy a muerte!
Yo me río;
no me abandone la suerte
y al mismo que me condena
colgaré de alguna antena
quizá, en su propio navío.

 Y si caigo
 ¿qué es la vida?
 por perdida
 ya la dí
 cuando el yugo
 del esclavo,
 como un bravo,
sacudí?

Quizás sería un barco nuestro tesoro, querríamos como dios a Libertad, que nuestra ley fuese la fuerza y el viento y tener una patria tan amplia como es la mar.

O a lo mejor es que no sabemos lo que queremos y nos decidimos por aquello que no podemos tener. O quizás Jonny Deep sea un actor demasiado bueno, según cómo se mire. Yo, por si acaso, intentaré dejar de escuchar a Sabina no vaya a ser que empiece a cantar esa de "Yo quiero ser una chica Almodóvar". O en realidad, debería dejar de escuchar Rock&Gol, porque ya he soñado un par de veces con ser La flautista de Hamelin







Últimamente estoy algo soñadora.

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