domingo, 22 de mayo de 2011

Puedes morirte sin: leer "La regenta"

            Dejemos un momento a clarín. De hecho, dejemos España, Europa,  vámonos a Japón.
            Dani mateo tiene una teoría bastante buena sobre cómo se inspiraban los guionistas de Oliver y Benji.


            Yo estaba con él. Creía que así era. Era la única forma de explicar ese ritmo dramático y esos flashbacks

            Pues no es cierto. Yo he descubierto la Verdad. Yo sé de dónde sacaron los guionistas la inspiración para crear ese asombrosante ritmo dramático: de La Regenta.
            Lo aseguro. ¿Eso de estar en medio de una acción (en el caso de la serie, un disparo a puerta) y que de repente se recuerde qué es lo que ha llevado al personaje hasta allí? Eso es PURO de esta novela. ¿Eso de que quince minutos en la historia dure tres capítulos? Me hicieron falta nueve para terminar una tarde de la que sólo se contaron fielmente, sumando, treinta minutos. ¿Eso de que después de una hora para la que han hecho falta tres semanas diga "¡Nos veremos las caras dentro de un mes!" y no nos ha dado tiempo ni de bostezar antes de que todo ese tiempo pasase?... Jaja, la Regenta se mea en su cara: primero tarda un capítulo entero en contar un día "resumido" del pasado lejano del personaje, y los años que restan hasta llegar al presente te los dice en un párrafo. Perdón, creo que estoy siendo un poco imprecisa; debo aclarar que los párrafos son, con suerte, de media carilla, de norma, una entera, y la tortura máxima es de dos hojas. Los capítulos cumplen una media de cuarenta páginas con una desviación típica de veinte. Y yo nunca he visto los primeros capítulos de OyB, pero si tardó dos semanas en aparecer alguno de los dos (supongo que el primero sería Oliver, porque a Benji solo lo han querido para la canción), entonces ya no hacen falta más pruebas. ¡Dos eternos capítulos me hicieron falta para que me presentaran a la Regenta! Hasta empecé a dudar que fuese la protagonista.

            "La Regenta"... sí, sí, "La Regenta"... "La Regenta"

            Al igual que cada vez que hablo de algún clásico ahora me da apuro ponerme a hablar de esta obra; me siento muy pequeña. Por eso, antes de empezar a echar pestes, pondré un poco de lo que viene en mi libro de texto:

(puedes saltártelo si quieres, al autor de este libro le gusta mucho hablar espeso, es sólo para tranquilizarme la conciencia)

            La Regenta (1885) es una de las grandes novelas de la literatura española. Se encuadra dentro de los modelos típicos de novela realista: la novela de adulterio, que tiene como protagonista a una mujer burguesa profundamente insatisfecha, y la novela de sacerdote, en tanto que uno de los protagonistas tiene esa condición, de la que precisamente arranca el conflicto entre la castidad impuesta y el instinto natural.
            Los protagonistas de la novela son dos: Ana Ozores y el Magistral, Fermín de Pas. Ambos personajes tienen en común su desclasamiento: ella, hija de un aristócrata liberal, acaba como esposa del viejo y ridículo regente de la Audiencia; él, de humildísima procedencia, está escalando a los más altos puestos del cabildo catedralicio. En los dos se produce también una profunda insatisfacción: Ana, frustrada humana y sentimentalmente en el marco de una ciudad levítica, añorando una madre que no tuvo y un hijo que no tiene; el Magistral, sometido a la férrea voluntad de su madre y sin meta humana alguna, excepto la ambición desmedida de poder. El tercer personaje en importancia es Álvaro Mesía, con lo que consuma su propia degradación.
            Pero, en el fondo, la auténtica protagonista de la novela es la sociedad provinciana en su conjunto. Clarín disecciona en Vetusta, nombre literario de Oviedo, donde suceden los hechos, las mezquindades, frustraciones y pequeñeces de la sociedad española de la Restauración. Implacablemente, satiriza los comportamientos d la clase dominante del siglo canovista: clero, nobles, indianos, burgueses, desfilan por sus páginas dando muestra de su frivolidad, hipocresía, orgullo, mediocridad y miseria moral. La extensa fauna de personajes que puebla la novela está casi por completo marcada por los mismos rasgos de los protagonistas: frustración, insatisfacción, sexualidad reprimida. Los personajes positivos son pocos y no tienen entidad suficiente para cambiar los derroteros de una sociedad podrida.
            En La Regenta es muy importante la influencia del ambiente sobre los personajes, y por ello se ha insistido en su carácter naturalista. Tanto el mundo exterior (la ciudad en que viven, el amiente callejero, las relaciones sociales) como el más próximo a los personajes (su familia, su infancia, su formación) los condicionan de modo definitivo. Incluso la naturaleza se relaciones con los movimientos anímicos de los personajes: la lluvia constante, las estaciones del años... Dos son las notas dominantes en el ambiente que envuelve a los personajes de la novela: el tedio y la lujuria. En la cerrada sociedad provinciana todo se repite hasta el aburrimiento, y personas como Ana Ozores no encuentran más salida a su hastío que el refugio en libros y sueños románticos, perfectamente inútiles como solución vital. La lujuria, más o menos reprimida, es en ese medio la vía de escape de muchas frustraciones. Objetos, ambientes t personajes parecen rodeados de un halo de lasciva que impregna sus movimientos, sus conversaciones, sus sueños y sus pensamientos.
            Técnicamente, Clarín ensaya en tan larga novela múltiples recursos narrativos. Lejos de las novelas de tesis, el autor deja hablar a los personajes, que charlan o piensan en alto constantemente. Muchos de ellos están caracterizados precisamente por tics lingüísticos. El narrador, en consonancia con los principios naturalistas, se distancia de sus personajes y deja que ellos mismos vayan construyendo sus historias particulares mediante el uso consciente y reiterado del estilo indirecto libre.

            (Lengua Castellana y Literatura, 2º Bachillerato, Akal, Ignacio Bosque Muñoz,...)

            Ahora voy yo:
            La Regenta va de un pueblo, Vetusta*, en la que hay una mujer, Ana Ozores de Quintanar. Anita se casó al estilo de su tiempo y condición, con quien no quería, con un viejo más de veinte años mayor que ella. Y Anita se aburre.
            Además, Ana tiene una fama en el pueblo: de ser muy pura, decente, virtuosa. Vamos, que la tienen como una santa. No por nada, sino simplemente nunca le ha sido infiel a su marido ni en el pensamiento, algo, al parecer, poco común en el pueblo (que arriba pone que es Oviedo, cosa de la que no estoy segura). Una vida intachable.
            Con el aburrimiento, encuentra un hobbie: el misticismo. Cosa de le que va de la mano de de Pas, el cura de los cojones. Parece que en castellano, si quieres que llamen a tu libro "obra maestra", tienes que meterte con el clero (cosa que no me importa, pero que resulta cansino). Total, que Anita se nos vuelve medio majara con Santa Teresa.
            Pero lo que realmente le da la trama al maldito libro es: la gente y sus murmuraciones. Siempre están ahí. Casi todo lo que se cuece tiene una repercusión en las tertulias del centro de ocio, un casino. O sea, en esta novela la trama no tiene nada de interesante, sólo importa si el pueblo sabrá o no lo que ha pasado. Es absurdo y desesperante: que si Ana se ve mucho con el cura, que si Ana no va al teatro, que si Ana ya no sale con su círculo, que si el cura es un cabrón, que si el cura manda a niñas sanas a los conventos para que se mueran de tisis, que si el cura acabó con el negocio y sustento de un vendedor, que si el cura.... qué pesaos, quillo. ¡Qué les importará! En ese pueblo se aburren más que Anita. Y Álvaro Mesía, el don Juan del pueblo que quiere rendir a la Regenta (Ana)... No me veas el pesaíto de Álvaro. Y Quintanar... vaya viejo imbécil.
            Resulta ridículo querer explicar lo que pasa, porque es tal tejemaneje, tal telaraña de tonterías, que dan mareo... vaya personajes, todos tienen sus diez páginas de protagonismo, y esto precisamente, es lo que desvirtúa una narración clara: parece que te has leído mil biografías.
            Y Ana... me cae fatal. Es tonta, pero tonta, tonta. En algunos momentos sentía compasión por ella, e incluso, cuando mostraba cierta lucidez y superioridad frente a sus vecinos, me parecía simpática. Pero entonces la muy de alelí caía otra vez en las gilipolleces. Y no de la clase de "pensar demasiado en lo que piensen los demás", sólo mostraba algo de prudencia. Eran gilipolleces del tipo "matar el mal con veneno", "salir de Guatemala para entrar en Guatepeor", "fallar en el intento de sacar un clavo con otro y encontrarse con dos"... en resumen, tomar siempre la peor solución.
            Y además, no me voy a arrepentir: se va con Álvaro. La muy capulla al final cae. Es lo que más coraje me dio, porque puede que fuera capulla, que fuera tonta, que fuera una pesada, que fuese una crédula, demasiado inocente, mojigata,... sólo me quedaba una fe en ella: que resistiera. Era lo único que le pedía. Era una batalla entre ella y Mesía (en la que a veces se metía el Magistral) y yo aposté por ella. Quien más perdió fue Quintanar: la honra, la confianza, un amigo y la vida (quitada por su amigo). Y ¿quién ganó? ¿Mesía? ¿Ana? ¿El cura? ¿La madre del cura? ¿El lector?
            No. Antes hay que hablar de esas "obras maestras" que te aburren durante mil páginas y te regalan un final tan chapucero que te dan náuseas. Se ha notado a la legua que el elemento "Petra" fue añadido al final y esparcido algunas veces por toda la novela para que tuviera un par de antecedentes. Petra es la doncella de Ana, quien ganó la apuesta. Muy lista la jodía, pero es fácil cuando el escritor lo pone todo a tu favor.
            Resumiendo y dejándome mil cosas atrás, las minitramas son muy aburridas y eternas.
            ¿Por qué es una obra maestra entonces? Pshe, yo qué sé: porque es un libro de datos sobre obras tanto españolas como extranjeras, con críticas por doquier, mil y una frases en latín, en francés, retórica... Quizás sólo porque necesitaban un libro de mil páginas para publicar; quizás haya mil razones... pero ninguna termina de convencerme aún. ¿Por qué? Quizás porque no era el momento, porque lo he leído a contrarreloj, porque aun no tengo la madurez suficiente (dudo mucho de esta última),... en fin...



            *Vetusto/a: muy antiguo o de mucha edad.



            Recomendar este libro es una soberana tontería. Nadie lo leería. Nadie debería leerlo a no ser que se haya leído ya muuuuchos otros que merecen más la pena. Para mí una buena novela seguirá siendo la que me haga disfrutar de su historia y de su lectura: ninguna de esas condiciones se han cumplido.
            Conclusión: una porquería.



PD: pues en realidad, me siento orgullosa de haberlo hecho, de no haberlo dejado.


 Paz, amor y... ¿revolución?

3 comentarios:

  1. jajaja y yo que pensaba, al ver todo ese tocho hablando de "La regenta", que te habría gustado e intentarías convencernos de que lo leyésemos...pero ya veo que no xD
    Y acabas de pronunciar (o escribir?) la eterna pregunta que yo siempre tengo en mente: ¿Qué hay que hacer para que consideren una obra como obra maestra? Porque de verdad que hay cada una...E imagino por lo que dices que lo mismo ocurre con La regenta.Además, es la típica obra que cualquier profesor de lengua se ha leído y que trata de encasquetar al alumno (hecho real que me ocurrió a mi xD)
    Ah! Y ya que mencionaste "Las mil y una noches"...¿lo leíste? Yo si, y si me quedó alguna conclusión, fue que me quedé hecha un lío porque se narra la historia en la que se cuenta una historia de la historia de otra historia...xDD Ah, y que al ser un relato árabe, también debo añadir que aparecen cosas bastante machistas, no sé si te diste cuenta jaja
    besos!

    ResponderEliminar
  2. A que sorprendo en...
    En cuanto a la pregunta, yo me voy acercando, porque he conseguido la respuesta a otra: ¿Qué hace falta para ser un escritor de clásicos? Este años lo he averiguado: ser un mamarracho. De verdad de la buena. Sólo mira cuántos bohemios han creado "obras maestras". Y por más que alguno parezca santo... jeje te equivocas: seguro que tienen una pedazo de mancha en el expediente. Algún día contaré algunas aventuras de nuestros "grandes autores".
    Al profesor que te intentó encasquetar La Regenta: no le vuelvas a hablar. A mí no me lo han colgado: simplemente me sube DOS puntos en la nota final de lengua (hay que apurar puntos como sea).
    No, no he leído Las mil y una noches. Pero como la tengo en mi estantería pensaba echarle un vistazo. Pero la lista de lectura para este verano se me está haciendo tan larga que voy a tener que empezar a priorizar, y si tú me dices que la retrase cuanto pueda, lo haré.

    Un beso!

    ResponderEliminar
  3. Este post es de casi hace un año... pero bueno, lo acabo de ver. Tengo que decir que gracias, me sentía rara porque creía ser la única que pensaba "que esta gran obra maestra" era un truño impresionante. No sabía si es que no había entendido la historia, los personajes o que, ni uno se salvaba de mi criba, ¡inútiles todos! Y me costó horrores acabarla, al final lo conseguí (orgullosa me siento de ello xD)
    Saludos!

    ResponderEliminar

Con esto que estás escribiendo contribuyes a una buena causa: que yo sea un poco más feliz =)