domingo, 22 de mayo de 2011

Una paranoia sobre La Bella y la Bestia


Tengo un problema con lo de mi bipolaridad: esto no puede seguir así.
En mil películas hemos oído esa frase cursi: "Necesito saber quién soy". La probabilidad de que un personaje diga esa frase y yo no cambie de canal o directamente apague la tele, es tan ínfima que solo de pensarlo me produce risa. Ya tiene que ser buena para que le de otra oportunidad. ¿Por qué? Mmm... Quizás porque no entiendo muy bien eso de "no saber quién es uno mismo". Puede que no sepas de dónde vienes o a dónde vas, pero quién eres... tsss... ¿qué estabas haciendo todos estos años mientras vivías, en? Bueno, si eres amnésico, se te perdona. Pero si no, ya me dirás qué necesitas saber. Si quieres yo te lo digo, que he estado atenta durante toda la película/serie.
                Si resulta que la película me está gustando mucho y quiero seguir viéndola, pues debo perdonar al personaje, debo disculparlo de alguna manera para así no repudiarlo, para aplacar mi mala leche. En el caso de que la vida del personaje no haya sido muy "clara" y él sea tonto, pues me supongo que en algún momento de la película se perdió, no ha sabido encontrar el hilo, ha seguido pa'lante improvisando y ha llegado el momento en el que no tiene más remedio que decir "Se para, se para la peli, porque yo esto no lo veo claro"; entonces lo medio perdono hasta que le llega la inspiración divina y apago definitivamente la televisión.
                En el caso de que el actor en cuestión sea la hostia y haya demostrado que su cabeza (la del personaje) es un torbellino de ideas contradictorias... mmm... primero siento algo de empatía, algo parecido a lo de "sentirse identificado"; luego pienso que vaya papanatas que no es capaz ni de seguir sus propios pensamientos. Pero al menos, si la película me está gustando, no apago la tele, porque nunca le llega la inspiración divina y sigue lidiando con sus pensamientos, intentado ponerlos en orden como a párvulos revoltosos que a veces son mínimamente obedientes y otras (las más) son una panda de animales peleándose, haciendo que parezca imposible que de ahí se va a sacar algo bueno.


                Me encanan mis introducciones kilométricas para presentar lo que realmente quiero decir, independientemente de si sé o no que sólo yo puedo entender la relación entre ambas tonterías.

                Imagina conmigo: estás enfermo. No hay manera de salvar tu cuerpo. Sin embargo, hay una "cura", que consiste en pasar tu conciencia, tu cabeza, a otro cuerpo.
                La pregunta es: ¿sigues siendo tú? Mira hacia abajo, mira tu cuerpo. ¿Dónde está ese lunar característico? Tus piernas no miden lo mismo. Tu pelo ha cambiado de color, al igual que tus ojos... Pero, sigues siendo la misma persona, ¿no? ¿No tienes los mismos gustos, aficiones...? ¿Modo de pensar? ¿No sigues teniendo tu mismo sentido del humor? Claro que sí, al fin y al cabo, han pasado tu pensamiento, sólo ha cambiado la carne.
                ¿No?
                Yo, cuando me lo plantearon (clase de Hª de la Fª, ¿Descartes?), inmediatamente pensé que sí, que yo soy un ser racional, que mi razón es mi ser y que lo que se hizo fue transportar mi Ser a otro envoltorio.
                ¿Has leído "La Huésped"? Pues algo parecido.

                Pero, por otro lado, estamos demasiado pegados a nuestra imagen (toda una vida, ¿te parece poco?). Ya, no voy a empezar con el royo materialismo y superficialidad, no van por ahí los tiros. Me refiero a que nos influye mucho nuestro físico, sobretodo si es como limitación. Puede afectar a nuestro carácter de mil formas, dependiendo de lo influenciable que se sea. Ains, y sigo por redonderos que no son lo que quiero decir hoy.

                Para evitar más vueltas, voy a decir directamente las palabras clave: "La Bella y la Bestia". Que no, que repito que no va sobre "la belleza está en el interior".
                Volvamos a imaginar: el que estaba enfermo era tu amigo. Justo después del "cambio" te lo cruzas por la calle y no lo reconoces. Él te para. Te dice que ya ha terminado todo. Tú te alegras
¡Para, para, para! Acabo de pensar que estos dilemas, para Descartes, muy bien, pero ahora, con la cirujía estética, esto está a la orden del día (aunque yo nunca me he encontrado con nada parecido. Es más, estaba pensando en Moe de los Simpsons.
...Tú te alegras y "escuchas" a tu amigo. Pero en realidad "oyes" otra voz. Cierras los ojos y son sus chistes, pero no reconoces en absoluto quién te lo está diciendo. Vale, te acabarás acostumbrando, pero, en cierto modo, ¿no es como empezar de nuevo?
                En fin, que llega la escena final de La Bella y la Bestia, y éste se hace un fotochó inigualable... Pues yo no me creí que fuera la misma persona... bueno, ser. Ya no solo porque ahora se le fuese el mal humor... La sonrisa. Ya no era la misma. Antes, con esa boca ponía una sonrisa enorme y hasta graciosa. Por no hablar de las navajas jabalineras. Pero con la boquita de piñón que se le quedó al final, ya me dirás qué sonrisa más triste iba a sacar. Yo digo que muy bien por Bella, que con sólo mirar a los ojos ya pudo reconocerlo; yo juro que sólo hay un par de ojos que sería incapaz de confundir, porque son únicos... los de la Bestia... tsss... no carecen de polillizos.
                El caso, que difícilmente puedo yo dejar de asociar el Ser (entendido como lo expuse antes) al cuerpo. Es más, asociamos los cuerpos, las caras, con personalidades (ej.: rubias=tontas, expresión seria=antipático, etc.).
                Total, tonterías y divagaciones.
                ¿Había empezado diciendo algo sobre la bipolaridad, no? Yo odio ser bipolar; es lo mejor del mundo. Voy a explicarlo por si no entiendes la relación: yo pienso que cada uno es según su pensamiento, sin relación alguna con el cuerpo, al tiempo que si una persona cambia de aspecto físico soy reticente a creer que se trata de la misma persona.
                Todo, por supuesto, en el ámbito de la imaginación. Pero ¡¿qué queréis?! ¡Tengo que apresurarme a exprimir todas las corrientes de vida que le quedan a mi infantilidad, que está espirando poco a poco! Ya noto cómo se marcha: me canso al jugar con mis primitas, las novelillas juveniles me parecen una porquería, ¡duermo siestas! ¿Qué pensaría la Saskia de diez años? Pues creo que... no lo sé. Pero seguramente estaría haciendo lo mismo que he hecho esta tarde: jugar a los Sims. En realidad no he cambiado tanto. Entonces, en qué quedamos, ¿me estoy haciendo mayor o sigo siendo la de siempre? ¿o siempre he sido mayor? Eso me recuerda que todavía no he visto la de Benjamin Buton. Bah, de todas formas me han dicho que es una porquería.  ¿De qué estaba hablando? A sí, de La Bella y la Bestia: ¿no es un poco mayor la señora Cop para ese niño tan pequeño?



Chao, bellas y bellos.
¡¿Pero esto no iba en plan crítica a la importancia del físico?! Rectifiquemos:

Chao, cuerdos y cuerdas.
Mira, te voy a dar otra oportunidad... Esta gente ha leído lo que has escrito, ¿en serio crees que están cuerdos?

Chao, asecas y asecos.

Puedes morirte sin: leer "La regenta"

            Dejemos un momento a clarín. De hecho, dejemos España, Europa,  vámonos a Japón.
            Dani mateo tiene una teoría bastante buena sobre cómo se inspiraban los guionistas de Oliver y Benji.


            Yo estaba con él. Creía que así era. Era la única forma de explicar ese ritmo dramático y esos flashbacks

            Pues no es cierto. Yo he descubierto la Verdad. Yo sé de dónde sacaron los guionistas la inspiración para crear ese asombrosante ritmo dramático: de La Regenta.
            Lo aseguro. ¿Eso de estar en medio de una acción (en el caso de la serie, un disparo a puerta) y que de repente se recuerde qué es lo que ha llevado al personaje hasta allí? Eso es PURO de esta novela. ¿Eso de que quince minutos en la historia dure tres capítulos? Me hicieron falta nueve para terminar una tarde de la que sólo se contaron fielmente, sumando, treinta minutos. ¿Eso de que después de una hora para la que han hecho falta tres semanas diga "¡Nos veremos las caras dentro de un mes!" y no nos ha dado tiempo ni de bostezar antes de que todo ese tiempo pasase?... Jaja, la Regenta se mea en su cara: primero tarda un capítulo entero en contar un día "resumido" del pasado lejano del personaje, y los años que restan hasta llegar al presente te los dice en un párrafo. Perdón, creo que estoy siendo un poco imprecisa; debo aclarar que los párrafos son, con suerte, de media carilla, de norma, una entera, y la tortura máxima es de dos hojas. Los capítulos cumplen una media de cuarenta páginas con una desviación típica de veinte. Y yo nunca he visto los primeros capítulos de OyB, pero si tardó dos semanas en aparecer alguno de los dos (supongo que el primero sería Oliver, porque a Benji solo lo han querido para la canción), entonces ya no hacen falta más pruebas. ¡Dos eternos capítulos me hicieron falta para que me presentaran a la Regenta! Hasta empecé a dudar que fuese la protagonista.

            "La Regenta"... sí, sí, "La Regenta"... "La Regenta"

            Al igual que cada vez que hablo de algún clásico ahora me da apuro ponerme a hablar de esta obra; me siento muy pequeña. Por eso, antes de empezar a echar pestes, pondré un poco de lo que viene en mi libro de texto:

(puedes saltártelo si quieres, al autor de este libro le gusta mucho hablar espeso, es sólo para tranquilizarme la conciencia)

            La Regenta (1885) es una de las grandes novelas de la literatura española. Se encuadra dentro de los modelos típicos de novela realista: la novela de adulterio, que tiene como protagonista a una mujer burguesa profundamente insatisfecha, y la novela de sacerdote, en tanto que uno de los protagonistas tiene esa condición, de la que precisamente arranca el conflicto entre la castidad impuesta y el instinto natural.
            Los protagonistas de la novela son dos: Ana Ozores y el Magistral, Fermín de Pas. Ambos personajes tienen en común su desclasamiento: ella, hija de un aristócrata liberal, acaba como esposa del viejo y ridículo regente de la Audiencia; él, de humildísima procedencia, está escalando a los más altos puestos del cabildo catedralicio. En los dos se produce también una profunda insatisfacción: Ana, frustrada humana y sentimentalmente en el marco de una ciudad levítica, añorando una madre que no tuvo y un hijo que no tiene; el Magistral, sometido a la férrea voluntad de su madre y sin meta humana alguna, excepto la ambición desmedida de poder. El tercer personaje en importancia es Álvaro Mesía, con lo que consuma su propia degradación.
            Pero, en el fondo, la auténtica protagonista de la novela es la sociedad provinciana en su conjunto. Clarín disecciona en Vetusta, nombre literario de Oviedo, donde suceden los hechos, las mezquindades, frustraciones y pequeñeces de la sociedad española de la Restauración. Implacablemente, satiriza los comportamientos d la clase dominante del siglo canovista: clero, nobles, indianos, burgueses, desfilan por sus páginas dando muestra de su frivolidad, hipocresía, orgullo, mediocridad y miseria moral. La extensa fauna de personajes que puebla la novela está casi por completo marcada por los mismos rasgos de los protagonistas: frustración, insatisfacción, sexualidad reprimida. Los personajes positivos son pocos y no tienen entidad suficiente para cambiar los derroteros de una sociedad podrida.
            En La Regenta es muy importante la influencia del ambiente sobre los personajes, y por ello se ha insistido en su carácter naturalista. Tanto el mundo exterior (la ciudad en que viven, el amiente callejero, las relaciones sociales) como el más próximo a los personajes (su familia, su infancia, su formación) los condicionan de modo definitivo. Incluso la naturaleza se relaciones con los movimientos anímicos de los personajes: la lluvia constante, las estaciones del años... Dos son las notas dominantes en el ambiente que envuelve a los personajes de la novela: el tedio y la lujuria. En la cerrada sociedad provinciana todo se repite hasta el aburrimiento, y personas como Ana Ozores no encuentran más salida a su hastío que el refugio en libros y sueños románticos, perfectamente inútiles como solución vital. La lujuria, más o menos reprimida, es en ese medio la vía de escape de muchas frustraciones. Objetos, ambientes t personajes parecen rodeados de un halo de lasciva que impregna sus movimientos, sus conversaciones, sus sueños y sus pensamientos.
            Técnicamente, Clarín ensaya en tan larga novela múltiples recursos narrativos. Lejos de las novelas de tesis, el autor deja hablar a los personajes, que charlan o piensan en alto constantemente. Muchos de ellos están caracterizados precisamente por tics lingüísticos. El narrador, en consonancia con los principios naturalistas, se distancia de sus personajes y deja que ellos mismos vayan construyendo sus historias particulares mediante el uso consciente y reiterado del estilo indirecto libre.

            (Lengua Castellana y Literatura, 2º Bachillerato, Akal, Ignacio Bosque Muñoz,...)

            Ahora voy yo:
            La Regenta va de un pueblo, Vetusta*, en la que hay una mujer, Ana Ozores de Quintanar. Anita se casó al estilo de su tiempo y condición, con quien no quería, con un viejo más de veinte años mayor que ella. Y Anita se aburre.
            Además, Ana tiene una fama en el pueblo: de ser muy pura, decente, virtuosa. Vamos, que la tienen como una santa. No por nada, sino simplemente nunca le ha sido infiel a su marido ni en el pensamiento, algo, al parecer, poco común en el pueblo (que arriba pone que es Oviedo, cosa de la que no estoy segura). Una vida intachable.
            Con el aburrimiento, encuentra un hobbie: el misticismo. Cosa de le que va de la mano de de Pas, el cura de los cojones. Parece que en castellano, si quieres que llamen a tu libro "obra maestra", tienes que meterte con el clero (cosa que no me importa, pero que resulta cansino). Total, que Anita se nos vuelve medio majara con Santa Teresa.
            Pero lo que realmente le da la trama al maldito libro es: la gente y sus murmuraciones. Siempre están ahí. Casi todo lo que se cuece tiene una repercusión en las tertulias del centro de ocio, un casino. O sea, en esta novela la trama no tiene nada de interesante, sólo importa si el pueblo sabrá o no lo que ha pasado. Es absurdo y desesperante: que si Ana se ve mucho con el cura, que si Ana no va al teatro, que si Ana ya no sale con su círculo, que si el cura es un cabrón, que si el cura manda a niñas sanas a los conventos para que se mueran de tisis, que si el cura acabó con el negocio y sustento de un vendedor, que si el cura.... qué pesaos, quillo. ¡Qué les importará! En ese pueblo se aburren más que Anita. Y Álvaro Mesía, el don Juan del pueblo que quiere rendir a la Regenta (Ana)... No me veas el pesaíto de Álvaro. Y Quintanar... vaya viejo imbécil.
            Resulta ridículo querer explicar lo que pasa, porque es tal tejemaneje, tal telaraña de tonterías, que dan mareo... vaya personajes, todos tienen sus diez páginas de protagonismo, y esto precisamente, es lo que desvirtúa una narración clara: parece que te has leído mil biografías.
            Y Ana... me cae fatal. Es tonta, pero tonta, tonta. En algunos momentos sentía compasión por ella, e incluso, cuando mostraba cierta lucidez y superioridad frente a sus vecinos, me parecía simpática. Pero entonces la muy de alelí caía otra vez en las gilipolleces. Y no de la clase de "pensar demasiado en lo que piensen los demás", sólo mostraba algo de prudencia. Eran gilipolleces del tipo "matar el mal con veneno", "salir de Guatemala para entrar en Guatepeor", "fallar en el intento de sacar un clavo con otro y encontrarse con dos"... en resumen, tomar siempre la peor solución.
            Y además, no me voy a arrepentir: se va con Álvaro. La muy capulla al final cae. Es lo que más coraje me dio, porque puede que fuera capulla, que fuera tonta, que fuera una pesada, que fuese una crédula, demasiado inocente, mojigata,... sólo me quedaba una fe en ella: que resistiera. Era lo único que le pedía. Era una batalla entre ella y Mesía (en la que a veces se metía el Magistral) y yo aposté por ella. Quien más perdió fue Quintanar: la honra, la confianza, un amigo y la vida (quitada por su amigo). Y ¿quién ganó? ¿Mesía? ¿Ana? ¿El cura? ¿La madre del cura? ¿El lector?
            No. Antes hay que hablar de esas "obras maestras" que te aburren durante mil páginas y te regalan un final tan chapucero que te dan náuseas. Se ha notado a la legua que el elemento "Petra" fue añadido al final y esparcido algunas veces por toda la novela para que tuviera un par de antecedentes. Petra es la doncella de Ana, quien ganó la apuesta. Muy lista la jodía, pero es fácil cuando el escritor lo pone todo a tu favor.
            Resumiendo y dejándome mil cosas atrás, las minitramas son muy aburridas y eternas.
            ¿Por qué es una obra maestra entonces? Pshe, yo qué sé: porque es un libro de datos sobre obras tanto españolas como extranjeras, con críticas por doquier, mil y una frases en latín, en francés, retórica... Quizás sólo porque necesitaban un libro de mil páginas para publicar; quizás haya mil razones... pero ninguna termina de convencerme aún. ¿Por qué? Quizás porque no era el momento, porque lo he leído a contrarreloj, porque aun no tengo la madurez suficiente (dudo mucho de esta última),... en fin...



            *Vetusto/a: muy antiguo o de mucha edad.



            Recomendar este libro es una soberana tontería. Nadie lo leería. Nadie debería leerlo a no ser que se haya leído ya muuuuchos otros que merecen más la pena. Para mí una buena novela seguirá siendo la que me haga disfrutar de su historia y de su lectura: ninguna de esas condiciones se han cumplido.
            Conclusión: una porquería.



PD: pues en realidad, me siento orgullosa de haberlo hecho, de no haberlo dejado.


 Paz, amor y... ¿revolución?

¿De verdad hay gente a quien le gusta esto?

Al menos eso dice Amanda. Otra vez la muy linda. De verdad que es que yo no la entiendo. Por un lado, cuando leo su blog, No need to say goodbye, me parece más o menos cuerda e interesante... pero cuando veo que hace cosas como esta... yo es que me quedo... En fin, para gustos...
(Eso también va por todos).

Pero bueno, ya que estamos ^^ ¿por qué no seguir el juego? Si a quién voy a engañar, qué podría hacerme más ilusión que estos pequeños detalles.

Este es el premio que me ha dado Amanda:



ReglasCrea un post en tu blog, copia la imagen y las preguntas. No olvides mencionar quién te ha taggeado. Luego respóndeles y finalmente taggea a 10 bloggeras. (Yo sólo voy a coger a 3)


-¿Por qué creaste el blog? Ya lo dije, porque me lo mandó el profesor. Pero, ¿por qué lo he mantenido? No sé, ¿para encontrarme a alguien como yo en la red? :D
-¿Qué tipos de blogs sigues? Blogs de gente que ha abierto algún libro es su vida. La verdad es que con eso me conformo. Últimamente voy buscando blogs de crítica por parte de jóvenes (me da esperanzas para afrontar el futuro)


-¿Tienes alguna marca de maquillaje preferida? Bourjois. Pero es realidad no la compro. 
-¿Y de ropa? No. Pero en la mayoría de mis etiquetas pone "Yessica".
-¿Tu producto de maquillaje imprescindible? Lápiz de ojos y rímel, pero por ser lo más habitual, no porque me vaya a morir si no hago a los demás más llevadero el mirarme a la cara.


-¿Tu color favorito? Amarillo
-¿Tu perfume? Cualquiera.


-¿La película que más te ha gustado? Es que hay tantas... Últimamente estoy obsesion con "La novia cadáver".


-¿Qué países te gustaría conocer y por qué? Todos. Porque no voy a pasarme la vida imaginando cosas reales. En especial Italia (Roma, Florencia y Venecia).


-¿Cuál es el secreto de la felicidad? No permitirse a uno mismo ser infeliz. Con eso basta, os lo aseguro.


-Esta pregunta háztela y respóndetela: ¿Tus sueños se harán realidad? Cada día los veo más lejos...


-Este premio va para:
Cucaracha en su guarida, de Blog de una cucaracha.
Rocío, de In a very unusual way.
Margarita, de Lo que nunca nos dijimos.




¿Sabéis la música que ha estado sonando todo este tiempo? La comparsa de LOS CONDENADOS.
"Mi guitarra no se la den a cualquiera, y , si acaso, que la entierren conmigo."


Ahora viene La Regenta...













Hola. Sí estoy viva.
En fin, para qué dar explicaciones: exámenes, no tiempo, no internet en casa... Al menos ya he terminado La Regenta.
Aun así, cada vez que no he podido aguantar las ganas de escribir algo, he ido corriendo al ordenador y lo he escrito para luego publicarlo... Claro que, algunas cosas, se pasan de fecha. Como lo que viene más abajo:

Hace un par de semanas podría haber tenido algo de gracia. Hoy no. Y con los acontecimientos del 15 de mayo, menos (o eso me parece). Pero no por estar desfasado voy a dejar de publicarlo.



Hoy, cuando me faltan días para terminar bachillerato, he decidido que lo dejo. Lo dejo justo antes de conseguirlo.
¿Por qué? Porque al final me he decantado por la política, y no vaya a ser que no me acepten por tener un título. Creo que ya lo tengo chungo por haber terminado la ESO; no quiero ni pensar en la pechá de reír que se pegarían si supieran que quiero meterme en política habiendo terminado el bachillerato.

Os aseguro que seré una política estupenda:
Prometo que llegaré a nuevos límites de la demagogia nunca antes vistos.
Prometo olvidar todo lo que sé de inglés, de francés y de alemán y latín (que es muy poco, pero mejor es prevenir...). En cambio, me iré a los guetos de canis y preguntaré por nuevas expresiones cuyo significado no llegaré a entender y aplicaré indiscriminadamente.
Prometo que cualquier cosa sobre lo que hable irá acompañado de "lo más _ _ _ de Europa", ya sea "lo mejor" o "lo peor".
Prometo que en vez de discutir sobre cosas que importan, me pelearé cual niños en el parvulario con el primero que quiera llevarme la contraria.
Prometo olvidar todos los valores que me enseñaron en el ya mencionado parvulario (respetar, compartir, ayudar, prudencia, tolerancia,...).
Prometo darme chocazos contra la pared hasta olvidar cada rastro de cultura que haya aprendido en estos casi dieciocho años. Por supuesto, con todo ello van estos dos años de bachillerato con su horas de Historia, Economía, Filosofía, etc.,
Por supuesto, prometo que nunca pararé algo sólo porque haya multitudes en manifestación. Y, lo que ya sería intolerable, nunca montaré un plebiscito para saber la opinión de los demás, porque, no hay que olvidar que lo que dicen las cámaras es lo que opina el pueblo por muy... subnormal se me queda corto... puff, yo qué sé, mema, necia,... que sea la ley electoral (¿sabéis cómo va?; si no, mejor que no lo sepáis, "ojos que no ven, corazón que no siente"*).
Prometo hablar mucho y no decir nada. Por supuesto, mis discursos tendrán una entonación digna de idiotas.
Prometo que no me meteré en la autoescuela para que me lleven siempre en un pedazo de coche con chófer.
Si estoy en el poder, me limitaré a decir que "tengo la solución para los problemas"; si estoy en la oposición, que "los problemas necesitan un solución". Por supuesto, nunca explicaré en qué radica el problema ni cuál es su solución. Y si intento explicar algo, lo haré de la forma que ya prometía antes, hablando mucho sin decir nada. Y si se ponen pesados con los de DAR una solución, simplemente me inventaré un cambio rápido al que llamaré mejora sin que eso sea cierto.
En fin, qué más.... Si estoy en la oposición, ladraré mucho y morderé poco...
Y bueno, ya se me irá ocurriendo. O dadme más consejos para ser un buen político español.


Pero ya hay cosas que tengo, como un defecto físico para que los del Jueves me caricaturicen de forma inconfundible, cierta tendencia a hablar sólo y exclusivamente de mí, gran capacidad para exagerar las cosas,...

También tengo un programa, que creo que eso es importante, ¿no? ¿No es importante eso de aparentar en vez de demostrar?
Primero hablaré de mi partido: no se llamará "partido", porque para mí esa palabra tiene cierta connotación que implica bipartidismo, y no me hace gracia; mientras más peña, mejor. Por eso la P será de "Peña".
Como tengo que escoger un color, me pido el blanco (ya veréis el porqué). Así que de momento van PB (Peña Blanca). También he puesto la B para que la gente no se tenga que romper la cabeza buscando significados despectivos: b de burro y sus desinencias.
Pero me falta alguna otra letrilla. Pensé en "y Verde", para que nadie se olvidara del mejor equipo del mundo, pero creo que ese nombre está muy cogido. Así que voy a ponerle un toque mío, que me designe bien: S de soñadora. También podría ser de Saskia, pero eso sería ya pasarse, ¿no? ¿O es que el personalismo en política es imprescindible? Si ese es el caso, lo cambiaré.
De modo que queda tal que así: Peña Blanca de Soñadores.
¡Ah! Y me falta un símbolo. Será una media luna horizontal, de forma que se pueda confundir con una amplia sonrisa (no os engañéis, no una sonrisa de positivismo, alegría y tal, sino una sonrisa de "me descojono en tu cara").

Pero ahora el programa de verdad: qué haré yo si me votáis.
Ya os he dicho que lo mejor es saber lo menos posible sobre el vergonzoso sistema electoral que tenemos, pero es necesario saber uno de los detalles: si votáis en blanco, vuestro voto irá para el ganador. Por ejemplo: imagina que eres de izquierdas, pero como ninguno te convence, decides votar "a nadie"; resulta que en tu zona electoral, sale la mayoría del PP. Pues que sepas que tú has votado al PP. Pensarás: pero ¿cómo es posible? ¡Si yo no he votado a nadie y encima soy de izquierdas!". Pues lo siento, pero la verdad es así.
Bien, pues yo quiero cambiar esto. No la Ley electoral, por supuesto, si hiciera algo bien no sería un político en condiciones. Lo que digo es que si la PBS consigue tres escaños, esos asientos estarán vacíos. Si la participación del "no representante" en cuestión fuese obligatoria, se abstendría de participar.

Y básicamente, eso es de lo que más me acuerdo, porque en realidad, de vez en cuando, se me ocurren cosas para rellenar un programa… pero se me olvidan… (¿eso es bueno también para ser político, lo de olvidar?).



*Lo de “mejor no sepáis” iba de coña, en, nunca defenderé la ignorancia.


Chao