miércoles, 20 de abril de 2011

No es para niños

     ¿Qué sabéis de Juan Ramón Jiménez? Muchos lo conocen como "ese del burro" o "el que ganó un premio novel con un cuento de un burro". En cualquier caso, siempre se le ha etiquetado como "para niños". ¡Pues no! ¡No es para niños! Por eso no se suelen oír buenas opiniones, porque se oyen de gente a la que le hicieron leérselo cuando era niño y no le gustó. Y es perfectamente comprensible: ¿a qué niño que prácticamente acaba de descubrir que algunos libros no tienen dibujos le gusta leer sobre la muerte? Porque resulta que "Platero y yo" es una elegía:
Elegía: subgénero lírico que expresa lamento por la pérdida de algo, mayormente, por la muerte de alguien.
     "Platero y yo" es un libro de poemas en prosa dedicado al fallecido compañero del autor, Platero, que era un burro. Apenas hay uno, quizá dos, poemas que no acaben mal en ese libro. En los demás siempre muere alguien o algo: que si La niña chica, que si El niño bobo, La yegua blanca,... No digo más porque no me lo he leído. El único que sé que parece que acaba bien es el de la perra y sus cachorro. Y ojo, digo parece porque no: ese capítulo iba de una perra que acababa de parir, y con esos perrillos iban a hervirlos y con la sopa dárselo a un niño enfermo. Y "acabó bien" porque la perra consiguió recuperar a sus cachorros, uno a uno, sanos y salvos. Y así acaba. Pero, yo me pregunto: ¿y el niño al que le iban a dar la sopa, en? ¿Qué fue de él?
     Por lo que yo he leído (poco) parece que no está tan mal como siempre me habían pintado.



     Y hay otro: El principito. ¿Hay libro más cruel que El principito? Yo me acuerdo que cuando tenía once años me mandaron leérmelo y hacer un trabajo sobre él. Creo que llegué a la mitad. Me echaron un broncón impresionante por no terminarlo. El verano de ese mismo año, me quedé sin lectura y lo cogí e intenté leerlo. Pero fue en vano. Le eché la cruz y no pensaba en él más que cuando salía nombrado en algún sitio.
     No conseguía entender por qué narices era tan importante ese maldito finito y minúsculo librillo. No me entraba en la mente que alguien pudiera pensar que esa... parrafada en comparación con lo que yo solía leer, fuese de algún modo más notable que cualquiera de las maravillosas historias que hasta entonces habían caído en mis manos.
     Pero un día, hará cosa de tres años más o menos, le escuché a mi prima algo así como "es que El principito no es un cuento para niños, yo no me lo terminé cuando me lo mandaron y ahora lo he vuelto a leer y lo entiendo". Quizás no fuese así, pero en mi memoria a quedado de esta forma.
     Total, que esas palabras se me quedaron gravadas en la mente y una tarde de estas en las que hay que estudiar, lo cogí y me lo leí en un salto... ¡y me pareció de lo más cruel! ¿Lo habéis leído? ¿Sabéis el final? Pues el niño muere. La palma. Va una serpiente en el desierto, le muerde y se muere. Y el otro se queda mirándole.
     Yo no me lo explico: critican cuentos que sí son para niños que hablan de la muerte (Hermanos Corazón de León, Astrid Lindgren) por hablar de la muerte, y exaltan El principito, un libro de lo más filosófico que te puedes echar a la cara, en el que aparecen críticas que un niño es incapaz de captar, con símbolos que tienen doble y hasta triple significado...
El mundo está algo al revés.



Por favor, si vais a regalarle un libro a un niño sobre un burro, que sea "Fray Perico y su borrico", y si es sobre un príncipe,... pueees... no sé, ¿La bella y la bestia? Sí, ese, que es muy educativo. Aunque tan superficial como el patito feo, pero en fin, es el mundo en el que vivimos...

Chaito

1 comentario:

  1. Me pasó algo muy parecido con El Principito... no lo sé, no me parece que se deba catalogar como un libro para niños, ya que (como tú dices) la mayoría de las personas que lo leen sólo lo entienden cuando son mayores. De hecho, creo que sólo tiene sentido leerlo cuando se ha (más o menos) crecido.
    Como siempre, se pone demasiado a la ligera la etiqueta de "para niños" ¬¬

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