sábado, 2 de abril de 2011

Mi espera

Cuando algo acaba, después queda algo en consecuencia. Puede ser alivio, amargura, añoranza, felicidad, tristeza,... Un día estás tan normal y al siguiente, todo es diferente a causa de ese "algo" que ha pasado.

Pero, cuando esa cosa no ha pasado, sino que aún está por pasar... la sensación es más extraña. Y definitivamente mala. No hay ni un solo tipo de espera que sea agradable: o bien deseas que ese momento llegue (y por lo tanto la espera es odiosa), o bien lo temes (y por lo tanto, es angustiosa). El primer caso es mucho mejor que el segundo, dónde va a parar. ¡Ah!, hay otra situación también muy interesante, y es cuando se te juntan dentro de ti varias esperas. Con, que de todas, una sola sea mala, entonces dan igual las otras: la espera no será buena.

Mi cóctel es estupendo: tengo un final muy malo y muy triste, uno muy dudoso (casi seguro que malo) y otro también dudoso (probabilidad de 0'2 a grosso modo). Todos convergerán casi al mismo tiempo, con más o menos medio mes o mes entero, a lo sumo, de margen.

Me congratulo de ser fría ante los problemas, menos mal. Veo llorar a personas en situaciones mejores que la mía. Me cuesta muy mucho entender a los demás, cómo ante un asunto similar al mío se derrumban y abandonan. De verdad, de verdad que no lo entiendo. Sé que es así, y sé los porqués, pero no los comprendo. No es sólo que yo en su lugar no lo haría, es que no concibo cómo en ningún lugar se puede tomar tal o cual decisión. Pero claro, soy fría, no empática. Entiendo, pero no comprendo.

Sé que mi situación, que no es única ni es nueva ni es la más grave de su clase, es bastante chunga. Mucho. Lo sé y lo siento en mí. En estos instantes lo siento como un pellizco en el estómago que me ha venido para quedarse, no hasta el fin de la espera, sino hasta que se me olvide. Y tardará mucho en olvidarse.

Y es que la naturaleza de mi problema, de mi espera, es que cuando llegue el final del plazo, entonces vendrá la verdadera amargura. No sé muy bien cómo de mala será, confío en que no mucho, ya que todos tenemos un límite y yo no quiero conocer el mío. Algunas veces me pongo en lo peor, y otras me digo a mí misma que sólo son ensoñaciones que no tienen por qué parecerse en nada a la realidad, que cuando llegue el momento mi esperanza en Rousseau se verá reafirmada. Lo que es más, a veces, me cuento citas, en especial una que se me quedó gravada la primera vez que la leí (porque es una de las mejores conclusiones que he tenido la suerte de leer):

[...], lo que tuviera que llegar, llegaría,y ya habría tiempo de plantarle cara.

HP4, JKR

Es una filosofía que suelo aplicar mucho, porque concuerda perfectamente con una de mis leyes: la del mínimo esfuerzo.

En serio, esa frase me la suelo decir mucho, pero cada vez surte menos efecto, y el pellizco se hace más agudo. Es como un malestar continuo del que no me puedo evadir, porque otros motivos de desasosiego acuden para ocupar el puesto del anterior.

Ojalá fuese tan inútil y tan trozo de carne como esos nini. Mi maldito sentido de la responsabilidad está combatiendo continuamente con mi apatía y mi hastío vital. No entiendo como el primero gana en tantas ocasiones, porque los otros dos son muy fuertes.

Estoy tan harta de esto que lo que de verdad deseo es que llegue ya esa inflexión para saber por fin cómo se van a suceder las cosas y de qué manera moveré yo mis piezas para adaptarme al futuro consecuente. De hecho, creo que ese es mi problema de verdad: no me da miedo lo que viene, sino el no saber lo suficiente sobre eso como para predecir su consecuencia; es decir, me da miedo lo de después, lo que no sé, lo desconocido.

Vaya, ya estoy más tranquila: sólo tengo miedo a lo que no conozco. Osea, lo más normal del mundo.

Ojalá los días tuvieran dos horas más y los fines de semana otro par de días.

Ein gruss

2 comentarios:

  1. Uy, te leo en cada entrada aunque no comente y permanezca en las sombras, y esta en particular, me ha dejado un poco...preocupado...
    Bueno, se ve que eres una persona con la cabeza bien amueblada y estoy seguro de que cuando llegue ese momento que estas esperando, sabrás actuar en consecuencia. Y en el caso de que la situación te desborde, recuerda que nunca llovió que no parase.
    "La vida de las personas se mide no por cuanto se vive, sino por como se vive" aunque aquí vendría mejor la frase "para atrás ni para coger impulso", así que mucho animo Saskia y un abrazo desde las sombras :)

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  2. Muchas gracias por tu ánimo. No te preocupes por mí, batallas peores se han librado y no creo que yo vaya a perder esta (soy demasiado cabezota para dejarme avasallar).

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