lunes, 11 de abril de 2011

La verdad sobre el caso Savolta, película.

(Si vas a usar esto para el instituto, al menos deja un comentario; que se trata de mi propio esfuerzo, copón)


Lo mismo que la anterior, pero con menos ganas, porque tenía exámenes:




La verdad sobre el caso Savolta

Esta película mezcla el género histórico con el drama político y lo negro. Es histórico porque muestra los movimientos anarquistas de los primeros años del s. XX; nos ayuda a hacernos una idea en vivo de la lucha entre los burgueses y el proletariado, podemos aproximar más nuestra imaginación a lo que ocurrió en realidad. También se puede encuadrar en el género de las películas negras porque hay muchas escenas de asesinato e intriga.
Fue dirigida por Antonio Drove Shaw (Madrid 1/11/1942, París 24/9/2005). Se formó en la Escuela de Cine de Argüelles. De entontes data su primera obra. La primera que le dio cierto reconocimiento es “La caza de brujas” (1967, que no pudo ser estrenada por su contenido político). En sus comienzos, hubo de dedicarse a realizar documentales. Su primer largometraje fue “Tocata y fuga de Lolita” (1974). A partir de ese momento concertó una serie de películas que usaba la comedia para eludir la censura, debido a su contenido crítico al régimen franquista. Esto fue llamado como “Tercera vía”, que también se puede notar, por ejemplo, en su película “Mi mujer en muy decente dentro de lo que cabe”.
Los actores principales son: José Luis López Vázquez, Omero Antonutti, Ettore Maanni, Charles Denner, Stefaania Sandrelli, Avidi Montllor, Alfred Luchetti, entre otros. Fue escrita por Antonio Larreta y el propio director, basándose de forma libre en la novela de Eduardo Mendoza del mismo nombre. La banda sonora viene de la mano de Egisto Macchi. La producción es española. Fue realizada en 1979. Dura 130 minutos y está clasificada para mayores de 18 años.
El tema principal de la película es el ambiente que se vivía en Barcelona en la segunda década del s. XX y le secuenciación de las escenas violentas que se presentaban en aquellos días.
También se observa cómo era la vida de los anárquicos y el modus operandi de las empresas industriales catalanas y del resto de España en general, a grandes rasgos. Pero sobretodo, podemos ver cómo en una sola persona (Leprince, quiero decir) se puede reunir tanta influencia y cómo la emplea para llegar a sus propios fines.
El personaje principal lo podemos seleccionar de entre tres: Pajarito de Soto, Leprince y Miranda, porque ellos son los auténticos personajes claves de la película.
Puesto que el enfoque de la película va dirigido a mostrar a Pajarito como la víctima, se le otorgaría a él el protagonismo, encarnado por José Luis López Vázquez. Es un periodista que escribe bajo el nombre de “Pajarito de Soto”, a favor del anarquismo. Investiga y descubre las intrigas que se mueven en la empresa de Savolta, y es esa involucración la que hace lo pongan en el punto de mira, y finalmente es asesinado de la forma más cruel: ensuciando su nombre, desprestigiando todo sus esfuerzos. En mi opinión, el actor le da un aire cómico (no en el sentido de que posteriormente haya hecho comedias y desde mi subjetividad lo haya encasillado), que le quita seriedad al personaje.
El personaje más importante inmediatamente después de Pajarito de Soto, es Leprince. Su único fin es medrar en posición social y económica, para lo que le ayuda su grandiosa carisma. Consigue cualquier propósito gracias a su palabra y buen talante. Así consigue engañar, utilizar, estafar,… Todo en su beneficio y sin escrúpulo alguno. Es encarnado por Charles Denner, quien sin llegar a otorgar el cartel de peligroso en la cara, consigue que veamos toda la influencia que guarda en sí.
He supuesto que el personaje de Miranda sigue el rol del inocentón que sin culpa, la tiene. Es una pieza del juego de Leprince, cosa fácil, ya que es muy dócil. Si este fuera la verdadera intención del personaje, Ovidi Miranda lo ha transmitido de forma muy buena.
Y, en resumen, los demás personajes son las demás pieza del ajedrez, ya sea desde un color o de otro, jugando desde la segunda línea o como peones. A excepción la compañera de Pajarito de Soto, que no es más que una oportunidad para humanizar a Pajarito y para introducir una escena erótica y así conseguir un punto en comercialidad.
La película lleva ese título porque toda la trama se mueve sobre el minientorno al rededor de la empresa Savolta. La película nos muestra a pequeña escala que, mientras que algunos de verdad quieren hacer las cosas bien, otros, incapaces de mirar más allá de su propio beneficio, están dispuestos a tomar las vías más sucias, sin preocuparse en dejar siquiera un títere con cabeza.
El denominador común de todas las escenas es la oscuridad, para dar a un ambiente de recelo y temor. También es de resaltar el contraste entre los escenarios protagonizados por los de la alta sociedad y los del pueblo.
Según palabras del autor: “Se me ha preguntado mucho si es una película política. Por supuesto que hay unas propuestas muy claras, pero no vamos a entrar en el habitual maniqueísmo de los buenos y los malos. En este caso, creo que se trata de un ejercicio de inteligencia para el espectador, para que pueda aplicar lo que recoja de esta experiencia en su vida práctica”. Sin embargo, mueve las escenas y el guión de tal forma que es difícil hacerse una idea diferente de quiénes son los buenos y quiénes los malos (a excepción, quizás, de Miranda).
La película se desarrolla durante los primeros momentos de la I Guerra Mundial, alrededor de 1915, o quizás durante los movimientos huelguísticos de 1916.
En mi opinión, la intención de la película es hacer una crítica que a nadie le interesa, pues trata sobre unos hechos demasiado alejados en el tiempo como para ofender directamente a alguna persona en particular. Creo que debería haberse dedicado más a retratar con más detalle cómo se llego a huelgas como la 1909 en vez de a las intrigas particulares de una empresa que vivió su esplendor ochenta años antes de ser realizada la película. De este modo ni sirve como película docente ni como verdaderamente moralizadora (por mucho que los “chanchullos” sigan existiendo, ya sea en mayor o menor alcance).
No me ha gustado, me ha parecido muy tediosa y bastante ridícula.

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