domingo, 10 de abril de 2011

Jarrapellejos y Los santos inocentes

(Si vas a usar esto para el instituto, al menos deja un comentario; que se trata de mi propio esfuerzo, copón)

Tuve que echarle muchas horas a este maldito trabajo de instituto. En la inútil hora dedicada a un "Proyecto integrado", yo veo películas que retratan un hecho histórico. Pero no creáis que son agradables. Cómo echo de menos en esos momentos las películas comerciales...

Es una gran mierda, sí, pero le dediqué demasiado tiempo como para soportar la idea de que quede en el olvido y algún día sea borrado.

Se cuentan muchos detalles de la película, pero creedme que nunca querríais verla, con que da igual.


Comentario y reflexión sobre el visionado de las películas "Jarrapellejos y "Los santos inocentes".

Jarrapellejos cuenta los hechos acaecidos en la Extremadura de 1914, en el pueblo de La Joya, durante un tiempo. Son varias las historias que nos encontramos: desde unas elecciones municipales hasta la violación y muerte de una muchacha, pasando por distintos romances; si no todos, la mayoría con un denominador común: Don José Luis Jarrapellejos, el hombre con más poder del lugar, en un tiempo en el que el caciquismo estaba al orden del día y la orden del cacique era más sagrada que la misa.
En la película "Los santos inocentes", la perspectiva cambia un tanto, pues ahora se ve todo desde el día a día de una sola familia, donde, a pesar de que cada individuo tiene el suyo propio, todos se concentran bajo una misma unidad; donde el problema de uno, es el problema de todos. La mencionada familia, compuesta por un matrimonio, sus tres hijos y el hermano de la esposa, se traslada al cortijo al que estaban vinculados, y allí empiezan a trabajar de forma directa con los dueños y dirigentes de la propiedad, recibiendo más dinero a cambio de muchos más problemas.
En ésta última, los personajes principales son e
l matrimonio y el hermano de la mujer. Azarías (el último) es un hombre mayor, y tosco que padece cierto retraso mental. El principal daño que ese problema le produce es una falta de higiene tan considerable que resulta intolerable para la convivencia con él y mucho menos, para la confianza necesaria para que delegue en él las responsabilidades mínimas de los trabajos que él puede realizar, como, principalmente, el manejo de alimentos. Más concretamente, orina en sus manos con intención de proteger su piel, y hace la otra necesidad por doquier, sin guardarse en algún modo de los olores. Por esto, es despedido y debe trasladarse con la familia de su hermana al cortijo. Cabe destacar que es cetrero, y tiene un búho (o, al menos ese animal me ha parecido) cuyo nombre es Milana, que, nada más dar comienzo el filme, fenece. Más adelante, es sustituido por un grajo que recibe el mismo nombre. También es notable, la cercana relación que tiene con la menor de las hijas del matrimonio, que sufre de malas formaciones físicas y cerebrales. No se deja muy claro el por qué, que puede ser interpretado bien como si sintiera cierta comodidad al estar con una persona unida a él por tener una similar afección, o por ser rechazados por la misma, o bien porque sería la única que no le había tratado mal. O puede que simplemente lo hiciera porque se lo encomendaban varias veces, por ser el único con la paciencia suficiente para estar tanto tiempo con un cuerpo casi inerte. En cualquier caso, todo son especulaciones, ya que la película no lo deja ver de manera concisa y está abierto a interpretaciones; podría ser que en la novela en la que se viene basando sí esté aclarado.

Paco (El Bajo), también bastante rústico, destaca por ser un hombre de familia amable, un sirviente dócil, con una gran inteligencia oculta por su poca instrucción, y, sobre todo, por su fino olfato y una pericia extraordinaria en el arte de la caza. En un hombre activo, siempre pendiente de los detalles, para procurar el mayor bienestar posible a su familia. Algunos los detalles son: el interés por la educación de sus hijos, con afán de medro; el cuidado de la buena imagen de su cuñado para que le sigan permitiendo su estancia en el hogar, su propia imagen para el señorito Iván, por el que muestra gran aprecio, etc. En definitiva, la actitud propia del trabajador sometido hasta lo ridículo.
Su esposa, Régula, que cumple el cometido de abrir y cerrar la verja que conduce a la casa principal, es como el pilar que sobre el que recae el peso de las acciones de su familia y los da a conocer de distintas forma, tanto en el lenguaje hablado como, sobre todo, el de los gestos. Se trata de la perfecta mujer para el nombrado hombre, ya que es exactamente igual que él en cuanto a carácter y modo de sumisión.
Los demás personajes, como el señorito Iván, la señora marquesa, don Pedro, la mujer de éste o René, el francés, desempeñan un función contextual, tanto de tiempo como de lugar, excepto el primero, que al final es una pieza clave el desenlace de la película.
Puesto que Pedro Luis Jarrapellejos lleva su apellido en el título de la película, resulta innecesario decir que es el personaje principal. Sin embargo, se dejará para más adelante su análisis.
En segundo lugar, pondríamos Juan Sidoncha, maestro y pintor. Junto a su primo Octavio es la oposición (inútil) contra Pedro Luis. Se trata de un hombre culto que intenta liberar a los habitantes de la Joya de la influencia del cacique. La condición de socialista sumada a la de prometido de Isabel, hará que se vea en los ojos del señor Jarrapellejos como el elemento más indeseable de todo el lugar. Es un hombre que se topa continuamente con frustraciones y pérdidas: desde la de las elecciones hasta la de su amada.
La mujer con la que está prometido Sidoncha es Isabel, hija de un labriego. Por ser bonita, se convierte en el objeto de capricho de Pedro Luis, que trapicheará para intentar que ella sucumba a sus intenciones. Las intrigas del curaca no serán pocas: primero se insinúa directamente a ella, luego se gana el favor del padre, quien queda atado por una deuda no formal e imposible de pagar; consigue que éste sea encarcelado, con la consecuencia de verse la madre de Isabel también endeudada por el favor de sacarlo de la cárcel,...
En síntesis, todos los personajes forman parte (de forma más o menos directa) del círculo de Pedro Luis, y sólo fue cuando se le escaparon dos hilos que se desencadenó el trágico final.
En mi opinión, solo cabe destacar tres personajes de entre los secundarios:
Octavio, joven, amante de París y del juego. Dejando aparte sus idas y venidas con Ernesta (mujer con la que llega mantener una relación y mujer de su tío), este personaje interviene como escusa para que don Pedro Luis nos explique cómo funciona la red de influencias políticas, dejando ver que ese tema se hace sólo lo que él le viene en gana.
El juez, el máximo símbolo del poder de Jarrapellejos. Más concretamente, donde se ve la demisión del primero cuando el segundo le dice qué es lo que se va a hacer en un claro tono de "y no hay peros que valgan". Es en ese momento, cuando el juez agacha la cabeza y sale de la sala dejando al gamonal en primer plano, que uno se da cuenta del verdadero poder de ese hombre.
El párroco. Hay cierta intención en las conversaciones de ese hombre, que insinúan mucho sin decir nada. No he logrado comprender si las intenciones iban por el sendero de una simple atracción por su ahijada Purita Salvador, o si querían decir directamente que había sido él quien la había dejado embarazada. Sin conocer la novela original, pero sí su autor (Felipe Trigo, naturalista), podemos afirmar que la segunda interpretación tiene perfecta cabida.
En "Jarrapellejos", la gran diferencia de los ropajes, hace que las desigualdades entre los personajes sean más exageradas. Y más aún si comparamos las llamativas ropas blancas de las mujeres de alcurnia con las siempre marrones, o en cualquier caso oscuras, vestimentas de las campesinas. Uno de los aspectos más llamativos es la relación que se deja ver entre los personajes de una y otra clase; es decir, los acomodados, interactúan entre ellos de una forma más cercana, mucho más próxima al respeto y más aparente de cariño (aunque sea, probablemente, de forma hipócrita o por conveniencia). Sin embargo, en entre los cosecheros, parece que las relaciones son más frías, como es notable cuando el padre de Isabel no muestra especial aflicción a la muerte de su mujer y su hija (al menos en comparación con Sidoncha), o en las escena en la que Gato golpea a las suyas por las deshora sufrida, por amor propio. En cuanto a la relación entre las dos clases, poco hay que decir, poco más que sólo se produce en las situaciones en las que existe un interés importante por alguna persona. Sólo cabe exceptuar, debido a algunas situaciones, a Juan Sidoncha.
Sin embargo, en "Los santos inocentes", he observado lo mismo sobre la vestimenta de las mujeres, no tanto en lo hombres, y sobre la relación entre señor y "súbditos"; pero lo otro me ha parecido totalmente lo contrario. La relación entre los de la casa mayor son más frías (exceptuando al señorito Iván con la mujer del capataz) y más dependientes del valor del dinero que de lazos afectuosos; buena prueba es la escena de la comida tras la comunión del "nieto", donde el único sonido era el de los cubiertos. Por la otra parte, en cambio, se ven lazos familiares muy fuertes; la primera razón es que mantengan a Azarías, quien aporta más disgustos que facilidades; y la que más pesa es que cuiden con bastante mimo a "la niña chica" a pesar de que se trata de un gran lastre para todos. Salta a la vista (y hay a quien pueda llamarle la atención) que a ésta le llamaban "la chica", y en ningún momento la llaman por su nombre. Se debe a que antes, y sobre todo, a los niños no les ponían nombre al menos durante los dos primeros años, para no cogerles cariño, por si se morían. Dado que la niña traía un defecto de formación, era obvio que su salud sería precaria. Y sin embargo, siempre formó una parte importante de los últimos habitantes de la Raya.
Los hermanos mayores aparentemente ocupan el lugar de un cero a la izquierda. Sin embargo, ambos protestan con su silencio por el estado de su familia, tan precaria y deprimente. La muchacha no retira en ningún momento la cara de disgusto por servir a los señores del cortijo. Si bien lo acepta, no quiere decir que se conforme Lo que es más, observamos que en el tiempo futuro, ella ha abandonado el hogar de sus padres en busca de lo que ella considera mejor. El papel de Quice es algo más activo, ya que hasta el señorito Iván hace notar que el chaval no es lo suficientemente sumiso. Además, es el que está yendo a la escuela, que significa el único camino de cultura que entra en esa casa.
Algo parecido ocurre con Isabel, que se niega a seguir los dictados del, por así decirlo, el señor de sus padres. Pero donde es más notable el cambio generacional en esta película es en el embarazo sin matrimonio de Purita y en la relación sentimental de Octavio con su joven tía política. En ambos casos se transgrede la moral cristiana, uno de los pilares máximos de la sociedad española hasta nuestros días. Teniendo en cuenta la naturaleza de la obra en la que está basada la película, era de esperar que hubiese escenas con toques de cinismo.
Pero en mi opinión, la escena más importante de "Jarrapellejos", es la última, cuando se ve a Isabel en el estandarte. Parecía como si todo, todo lo pasado en ese pueblo hasta entonces, hubiese ocurrido sólo para llegar en a ese momento. A mis ojos fue como un resumen de las inocencias perdidas por culpa de los poderosos de moral inexistente. También puede ser interpretado como si, en vez de un estandarte, fuese una cruz de remordimiento sobre los hombros del portador, aunque seguramente, tal remordimiento no existiría más que por egoísmo, por miedo a las múltiples represalias que podría tomar Jarrapellejos durante el resto de su vida. También es la ironía más grande de toda la historia: todo un pueblo adorando a la imagen de la chiquilla a la que no dejaron vivir. No creo que se hubiera podido encontrar una conclusión más perfecta y desagradable.
También desagradables eran los chillidos de la niña chica de "Los santos inocentes". Parecían lamentos que no hacían más que acentuar lo lastimoso de la situación de la familia de Paco. Cada desgarrador quejido hacía sentir dolor a quien lo oyera. Como una señal sonora, recordaba a cada instante lo miserable de los habitantes de aquella casa.
Los escenarios de ambas películas son parecidos por tratarse en los dos casos de lugares de clima mediterráneo. Sin embargo, en Jarrapellejos, los personajes humildes son labriegos, con que se ven grandes extensiones llanas preparadas para cultivo; mientras que los de "Los santos inocentes" se mueven cerca de la casa grande del cortijo o bien en los cotos de caza. Por otro lado, los señores de esta película aparecen sólo en una casa que no ostenta lujos más que cuando aparece la señora marquesa, que demanda más elegancia. Mientras que los de La Joya, tienen una cierta, aunque limitada, sociedad, que requiere al menos el mínimo y constante cuidado por las formas.
Pero lo que hace definitivamente diferentes a ambas películas son dos aspectos técnicos: la música y el color. En "Los santos inocentes", ambos son casi constantes. Es decir, excepto en un par de ocasiones, la iluminación es poco llamativa, aun estando brillando el sol. La película tiene un color lóbrego, como si estuviera siempre encapotado el cielo. Eso, unido a las deprimentes notas del violín que suena cada dos por tres en la película, nos da una sensación de desolación y tristeza, nos da a ver una familia penosa y desconsolada. Sin embargo, los bruscos cambios de "Jarrapellejos" nos dicen otra cosa: mientras que los "buenos tiempos" son acompañados por el cegador brillo del sol, los malos y tristes se ven envueltos en penumbra. Esto va generando contrastes que alejan al vidente de la armonía y deja una sensación de "todo está mal" en ese pueblo.
En cualquier caso, lo que hemos visto son dos ejemplos de cómo una persona ejerce su influencia sobre sus subordinados y la gente de su alrededor en general.
Vemos a un señorito Iván, muestra del perfecto egocéntrico, que trata a sus inferiores como a la basura. No es tanto que ejerza su influencia como que hace siempre patente su autoridad y la utiliza para abusar a su antojo y deseo. Lo más llamativo y absurdo que demuestra su egolatría, es la insistencia en que su secretario, Paco, le acompañe a la competición de tiro a pesar de tener la pierna rota. Y la excesiva confianza en su autoridad se demuestra cuando dispara al grajo de Azarías sin piedad alguna por el hombre.
Sin embargo, don Pedro Luis Jarrapellejos sí que tiene una influencia efectiva fundad en su poder económico y social. Como ya he mencionado, lo más llamativo es cómo soluciona con el juez el destino de tres hombres. Si no recuerdo mal, en el único caso en el que no mete mano es el asunto entre Octavio y Ernesta. Su importancia más significativa se ve en la facilidad con que mueve las cuestiones políticas de la región. Al contrario que Iván, no descuida su trato con sus inferiores, sino que intenta mantener atados al mayor número de personas.
En conclusión, estas películas nos han mostrado dos ejemplos diferentes de la influencia que puede llegar a ejercer una persona sobre su entorno y cómo las de alrededor se vuelven sumisas ante su modo de actuar. También hemos observado el modo de vivir de el último escalafón de la sociedad española del s. XX., y al mismo tiempo que nos conciencian de lo que ha pasado, nos hacen valorar más la época que nos ha tocado vivir.
Saskia


1 comentario:

  1. Buf, conocía Los santos inocentes (aunque no he leido el libro y apenas empecé a ver la película, pero conocía algo del argumento y tal); de Jarrapellejos sí que no tenía idea. Pero me ha gustado el análisis que has hecho, contraponiendo ambas ^^

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