lunes, 21 de febrero de 2011

Emma. 3/3: la serie (2009)

¡¡Acabo de encontrar un blog de obsesos de Austen!! Se llama "Por siempre Orgullo y Prejuicio". Aún tengo que investigar más si está bien o no, ya veré.
Y antes de empezar, un comentario que no sabía dónde meter, y aquí ha caído: Paris Hilton promociona una marca de motociclismo y... ¡La moto será rosa! Ese piloto tiene mucho valor.

Comencemos.
Esta es la portada de la banda sonora. Que está tela de bien. En general, empezando y resumiendo, está genial. Hombre, tiene cosas que a mí no me gustan, pero es normal, cada uno lee y se imagina un libro como quiere. También unos escenarios muy bonitos, un guión. . . en inglés. . . Pero la verdad es que he entendido el 40% más o menos, más lo que yo ya sabía de haber leído la novela, así que creo tener suficiente información como para valorar que está bien aprobado.

Aquí tenemos a una guapa Romola Garai (Emma). Está pintando. Lo ha hecho adecuadamente. Muy bien, de hecho. Creo que su actuación alcanza su cúlmen (si no recuerdo mal) al final del 3er cap. o principios del último. Creo que es perfecta y no fácilmente superable.


Y aquí a un apuesto Jonny Lee Miller (el señor Knigtley). Bastante bueno. Aunque quizás sea gracias a un guión favorable: él ha tenido poco que hacer. Pero ese poco consiste en cambios de expresión o ausencia de ellos. No es mucho, pero otro cualquiera podría haber hecho lo que le hubiera venido en gana (por ejemplo, el actor de abajo) y entonces tendríamos que habernos manchado las manos de sangre. Aprobado con un notable alto.

Cuando un actor es gilipollas, es gilipollas. Qué se le va a hacer. Si es que cada vez que me lo encuentro, me dan ganas de vomitar. Es que es malo. Pero malo, malo. ¡Hace lo que le da la gana! Sin importarle en absoluto a "quién" está interpretando.
Es que lo odio, en. Si su propio nombre lo indica: Michael Gambon está hecho un gamba. Miradlo: ¿de verdad parece el señor Woodhouse? Es horrible.


Rupert Evans me ha enseñado que me encantan ese tipo de ojos. No es la primera vez que me doy cuenta, pero es ahora cuando entiendo que esa es la cualidad que anteriormente me ha llamado la atención. Bastante bien, nada mal. Es más, le ha dado un punto diferente al de mi imaginación que no me ha parecido nada, nada mal. Le ha tocado una guión un tanto extraño, pero tiene un pase. Sobre todo por la fidelidad de algunas escenas que eché de menos en la película.


La pobre Louise Dylan (Harriet Smith) tiene algunas escenas, en las que mejor hubiese rechazado el trabajo. En la comparación con la de la película, sale ganando con creces. Tanto, que creo que mi opinión se aleja bastante de la objetividad. Y mona, ¿no? No he encontrado de lla ninguna filmografía en condiciones ni nada parecido.


Esta serie es la primera que veo en inglés, y además ¡sin subtítulos ni en español ni en inglés! (qué orgullosa estoy de mí misma). Me ha gustado mucho y, al igual que con la de Orgullo y prejuicio, la veré mil veces... cuando tenga tiempo, que será más o menos cuando me muera.


Y así termina mi última entrega de Emma. ¿Os ha parecido interesante?

Emma. 2/3: la película (1996)






Os presento a Gwyneth Paltrow. Ella es Emma. No lo hace nada mal. Tiene una figura muy distinguida y, salvo en un par de excepciones, muy elegante. Lo cierto es que está llena de excepciones: suficientemente expresiva excepto en excepciones, la actitud ni muy infantil ni excesivamente formal excepto en excepciones, etc.

Bueno, es del 96, dura dos horas, es inglesa (dato importante, porque si fuera americana, potaría), dirigido por Douglas McGrath, quién también hizo el guión, banda sonora de Rachel Portman (nada mal).


La de la derecha es una joven Toni Colllette, haciendo de Harriet Smith. Ya son ganas de cargarse un personaje. Vale que Harriet no es muy lista, pero de eso a hacerla parecer subnormal, hay un trecho. Supongo que para reforzar el tono cómico de la película. . . Es que esto no lo he aclarado: se supone que "Emma" es una comedia. . . pero yo no me la he tomado tan tan cómica. Cómica, sí, pero con moderación. Y esta Harriet es imbécil. Y también, si ánimos de queres insultar a Collette, un poco bastante fea.

Aquí tenemos a Mr. Knigtley (Jeremy Northam) creo que echándole la bronca a Emma. No estoy muy segura. Mmmm, creo que no. No me acuerdo. Me ha parecido tan soso. La culpa no es del pseudo Richard Gere, sino más bien del guión. Le hace ver como un cero a la izquierda que sólo sirve para criticar, amargar, decorar un poco y rellenar espacio. Lo que hace mal es de distinguido y tal. Que va, que va, no es para nada el culmen de la elegancia que se espera de un verdadero y serio señor Knigtley.



Ewan McGregor no es que sea lo más feo del mundo. Pero aunque pueda pasar por ligeramente apuesto, no le pega nada el pelo largo, y yo me esperaba un Frank Churchill más guapillo. No está mal, pero también le ha tocado un guión un tanto deficiente.

Etc. La verdad es que el guión es bastante deficiente. Con algunas cosas buenas y no muchas malas. Pero. . . tss.


Sí hay una cosa que no se me puede olvidar decir: los escenarios son preciosos. Idílicos. Yo me pasaría la mitad del día paseando por allí y la otra mitad leyendo tranquilamente.


En general, una película divertida, algo enreosa, y fidelidad a medias. Recomendarla no es un delito, pero para mí no tiene más valor que su nombre y sus jardines.

domingo, 20 de febrero de 2011

Emma, de (cómo no) Jane Austen. 1/3: la novela


Emma Woodhouse, es la hija menor del rico señor Woodhouse, un hombre... difícil. Viven en el campo, en una sociedad limitada... Y la pobre Emma se aburre... Y para entretenerse, se dedica a jugar con la vida de la gente, a hacer de casamentera.
No es mala gente. Sólo un poco caprichosa. No vanidosa. Sólo un poco egocéntrica. No antipática. Pero con un punto de orgullo.
Es difícil describir el argumento de esta novela, porque no va en una dirección. Nos cuenta lo que va sucediendo en la vida de esta chavala durante algo menos de un año. Y cambia tanto que si la dividimos en dos y le cambiamos los nombres a los personajes, nunca relacionarías las dos partes.
A mí, al principio Emma me caí fatal. La creía una manipuladora, un rica burguesa sin escrúpulos y con mucho tiempo libre. Y el resto de los personajes, exceptuando el señor Knightley, también me caían mal. Y hay un porqué, pero sería contar de más. Soy de las que opinan que, mientras más se sepa de una historia menos es su sorpresa al leerla. El único aliciente que hay que tener es la fe en que será una buena nueva aventura.
Para mí, el aliciente principal es que en la portada pone "Jane Austen" xD. No voy a volver a ponerme a cantar la delicia que me produce leer a esta mujer. De hecho, ahora mismo, mientras escribo, estoy volviendo a ver "Orgullo y prejuicio", como pobre sucedáneo de las letras (no tengo tiempo).
Me parece curioso que "Emma" sea uno de los más nombrados libros de Austen, pues en la actualidad, a la hora de vender, lo que más llama es la acción. Por esa regla, no se vendería a Austen, claro. Lo que digo, como ya dije (es que me repito mucho), es que se para mucho en conversaciones aparentemente insustanciales, y eso, normalmente, aburre. Pero como ya dije (otra vez igual), los que escriben una aventura emocionante, lo hacen para suplir su falta de estilo.

Puesto que lo mejor está en sus personajes, qué menos que hacer una breve descripción de ellos. Y digo breve, porque son tan buenos, profundos, fuertes, que cualquier cosa es breve. Es como si Austen conociese a esas personas (no personajes) desde siempre.

-Emma. Ya mentada. Tras el matrimonio de su hermana mayor y de su institutriz y mejor amiga, se ha quedado al cargo de su padre. Recibiendo sólo la visita de sus concuñado, la chavala necesita alguna nueva amiga.
-El señor Woodhouse. Hombre enfermizo, al que le gusta poco los cambios (los matrimonios son un auténtico trauma para él). Es muy especialito. Afectuoso, amable y tal. Querido por sus amigos pero a veces un poco cansino.
-El señor Knightley. Unos treinta y seis años bien llevados. Quizás porque es soltero. Junto con los Woodhouse, el hombre más rico y distinguido de la rural comarca. Come prácticamente todos los días en casa de Emma, de quien es el máximo criticador. Lo hace por su bien, claro.
-El matrimonio Knightley. Es decir, el hermano del anterior y la hermana de Emma. El primero es un cascarrabias (al que no le falta razón) y la otra es una copia de su padre. Viven en Londres y tienen la tira de hijos. Por lo menos unos cinco.
-Elton. El párroco. Al principio me caía bien.
-La señorita Bates. Es buena gente, pero taaaan pesada. Es que es supercansina. Para alguien que haya empezado la novela y la haya dejado porque no le haya cautivado, pensará: "¿Ésta tía es lo suficientemente importante como para que la tengas en esta lista?". Es la que tiene la madre mayor y su sobrina se llama Jane Fairfax. Pues sí, me parece lo suficientemente destacada como para ser nombrada. Porque no lo parece, pero sí.

Este último caso sirve para todos los que podría incluir en la lista. Porque eso es lo que pasa en esta novela: va cobrando misterio, suspicacia, tensión, sarcasmo, intriga. Y además de una forma tan paulatina, que no lo notas.
¡Es esto lo que admiro de Austen! Su sutileza, su delicadeza, su elegancia...


¡Viva Jane Austen! Bueno... es un poco tarde para eso xDDD

sábado, 19 de febrero de 2011

Versos escritos en una calavera usada como copa de vino


Espera, no creas que mi espíritu huyó.
Contempla en mí a la única calavera
de la que, al contrario que de una cabeza viva,
nunca salen tonterías.

Yo viví, amé y bebí con placer, como tú.
Y ahora estoy muerto. ¡Que la tierra renuncie a mis huesos!
Tú lléname, no puedes ofenderme,
Pues el gusano tiene labios aún más viles.

Mejor es contener chispeante uva
que albergar a la viscosa cría del gusano;
mejor es abrazar como copa
bebida de dioses que ser comida de reptiles.

Donde quizá alguna vez brilló mi ingenio,
hazme brillar para otros,
pues cuando desaparecen los sesos, ay,
¿qué sustituto puede existir más noble que el vino?

Bebe ávidamente mientras puedas.
Cuando tú y los tuyos, como yo lo fui, seáis aniquilados,
quizá otra estirpe te salve del abrazo de la tierra,
escriba versos y se deleite con los muertos.

¿Por qué no? Ya que durante el breve día de la vida
nuestras cabezas engendran efectos tan tristes,
una vez limpias de gusanos y sucio barro,
al menos pueden ser útiles.

Lord Byron

miércoles, 16 de febrero de 2011

Quién supiera escribir, Ramón de Campoamor

I

-Escribidme una carta, señor cura.
-Ya sé para quién es.
-¿Sabéis quién es, porque una noche oscura
nos vísteis juntos? -Pues...
-Perdonad; mas... -No extraño ese tropiezo
La noche..., la ocasión...

Dadme la pluma y el papel. Gracias. Empiezo:
Mi querido Ramón:
-¿Querido?... Pero, en fin, ya lo habéis puesto...
-Si no queréis... -¡Sí, sí!
-¡Qué triste estoy! ¿No es eso? -Por supuesto.
.¡Qué triste estoy sin ti!
Una congoja al empezar me viene.
-¿Cómo sabéis mi mal?
-Para un viejo, una niña siempre tiene
el pecho de cristal.
¿Qué es sin ti el mundo? Un valle de amargura.
¿Y contigo? Un edén.
-Haced la letra clara, señor cura,
que entienda eso bien...
-El beso aquel que de marchar a punto
te di... -¿Cómo sabéis...?
-Cuando se va y se viene y se está a punto
siempre... no os afrentéis.
Y si volver tu afecto no procura,
tanto me hará sufrir...
-¿Sufrir y nada más? No, señor cura,
¡Que me voy a morir!
-¿Morir? ¿Sabéis que es ofender al cielo?...
-Pues sí, señor: ¡morir!
-Yo no pongo morir. -¡Qué hombre de hielo!
¡Quien supiera escribir!


II

-¡Señor rector, señor rector!, en vano
me queréis complacer,
si no encarnan los signos de la mano
todo el ser de mi ser.
Escribidle, por Dios, que el alma mía
ya en mí no quiere estar:
que la pena no me ahoga cada día...,
porque puedo llorar.
Que en mis labios, las rosas de su aliento
no se saben abrir;
que olvidan de la risa el movimiento
a fuerza de sentir.
Que mis ojos, que él tiene por tan bellos,
cargados con mi afán,
como ni tienen quien se mire en ellos,
cerrados siempre están.
Que es, de cuantos tormentos he sufrido,
la ausencia el más atroz;
que es un perpetuo sueño de mi oído
el eco de su voz...
Que, siendo por su causa, el alma mía
¡goza tanto en sufrir!...
Dios mío, ¡cuántas cosas le diría
si supiera escribir!...

martes, 15 de febrero de 2011

Para leer recomiendo: La abadía de Northanger, de Jane Austen

No sé realmente por qué tengo la creencia de que un defecto, cuando se reconoce abiertamente, es menor. Más disculpable. Por eso suelo decir abiertamente, incluso con un sutil toque de aparente orgullo en el tono de voz, que tengo poca personalidad. Eso no es que sea cierto, pero es lo que se le suele decir a la gente que copia la forma de hacer algo de otra persona. En mi caso, yo copio la forma de hablar. No es consciente ni mucho menos. Por ejemplo: tras pasarme seis horas con mi amiga y compañera de clase acabo hablando como ella, usando sus expresiones. Con sólo un par charlando con mis primas... es que me sale automático. Resulta un problema, ya que yo misma veo lo ridículo que puede ser. Me da muchísima vergüenza que los demás se den cuenta. Ni siquiera eso: pensar que se puedan dar cuenta.

Tras pasarme tres días leyendo una novela que usa un dialecto pasado de moda hace casi doscientos años... Es muy posible, aunque vaya a intentar evitarlo, que mi uso del lenguaje se vea un poco afectado por mi defecto. Así que no penséis que soy idiota... aunque a lo mejor es tarde para eso.


Cuando la terminé, leí el resumen del argumento que había en la contrapoportada de mi ejemplar, y me sentí horrorizada. Una cosa es que haya resúmenes que den ideas completamente equivocadas de lo que vamos a encontrarnos, que haya otros con unos adornos que desfiguren completamente el interior, que no sea resúmen sino un comentario,... Pero es la primera vez que me encuentro con uno que te cuenta la segunda mitad de la historia. No me cupo otra cosa que pensar "¡Menos mal que no lo he leído antes de empezar!". ¡Uf, que alivio!

La abadía de Northanger cuenta la historia de Catherine Morland, una muchacha joven, inocente e ingenua, la cuarta de ¿diez? hermanos que comienza a integrarse en la sociedad de la Inglaterra de alrededores de 1800. Es invitada por unos amigos de la familia a ir a una ciudad notable por sus balnearios.

Es contada por un narrador omnisciente que aparece de vez en cuando para hacernos comentarios sobre la comparación de la suya con otras obras. Hace comentarios críticos, nos llama la atención para que nos demos buena cuenta de las situaciones irónicas y dedica una página a despotricar sobre aquellos a los que se les ocurre hablar mal del género novelesco.

Y es que la obra no es mucho más que eso: crítica y una sucesión de situaciones irónicas. Incluso hay una escena que serviría de contraargumento a su anterior crítica, haciendo de repente que el lector se vea sorprendido de lo absurdo de la situación de la protagonista y de sí mismo sosteniendo las páginas sobre sus manos.

No hay mucha acción: es una historia fácilmente resumible, casi un simple cotilleo. No es un alarde de imaginación. Como historia en sí (una que hace esto y le pasa lo otro, y al final...), pues no tiene mucho.

Entonces, ¿es que no merece la pena?

¡¡¡Blasfemia!!! Que esta no se una aventura impresionante no quiere decir que leerla no sea un auténtico placer. Los que escriben buenas historias lo hacen para suplir su carencia en el estilo. A mí me ha cautivado la elegancia de Jane Austen. Repito que esta mujer vivió hace casi dos siglos y las traducciones, en consecuancia, tienen un dialecto que nos queda lejos. Pero aun así se puede (al menos yo lo hago) apreciar la elegancia, la limpieza de su narrativa.

Pero no es solo por esto que no se debe bajar mucho esta novela en la lista de libros por leer. Para quien se ha interesado es sabido que "el fuerte" de Jane Austen es el valor psicológico de sus personajes. Es decir, que no debemos esperar mucha... ¿cómo es el sustantivo del acto de trepidante? ¿Trepidación? ¿Trepidancia? en fin... no debemos esperar mucha acción trepidante en sus novelas, porque no le hace falta para que la historia atraiga. Esto lo he leído yo en varios sitios ya, pero aún no lo puedo corroborar con mi propia experiencia, pues este es el segundo de los libros de Austen que leo, y, aunque es cierto que en que el vengo comentando no hay mucha acción más allá de los diálogos más o menos sustanciales, en Orgullo y Prejuicio no es así. O sí lo es, pero con más acción. Tampoco mucho, porque lo importante es la relación e interacción entre los personajes; lo que dicen y no lo que hacen.

Además la lectura de "La abadía de Northanger" nos aporta algo más muy digno de ser mencionado. También ...¿sabible? ¿conocible? ¿cognoscible tal vez?... fácil de saber tras leer cualquier mención o más bien comentario sobre esta autora y que en esta ocasión sí me es posible corroborar porque es una característica que salta a la vista y no hace falta una larga obsrvación. Jane Austen era feminista. Of course no en el sentido actual. ¡Ja!, en el contexto actual cogen a Jane Austen y la trinchan. Si a una escritora de ahora se le ocurriera defender algunos de los aspectos de la vida que defendía Austen más allá de lo estrictamente fantasioso-narrativo o histórico... Bonita la iban a poner. Era feminista porque defendía que la mujer no era adorno o una herramienta para adornar la vida de un hombre, sino un ser racional, inteligente y con capacidades que se escapan a la habilidad de un hombre. Cuando leí "Orgullo y Prejucio" esto me quedó muy claro y, a decir verdad, me sorprendió bastante conociendo, aunque posteriormente, la fecha en que vivió Austen.

A esto se le suma la observación propia que he hecho en esta novela y que no he leído anteriormente en ningún lado. Y es que resulta que la escritora defiende con garras el género que escribe. Al parecer sus obras no fueron muy prestigiadas en vida, sino que tomaron más popularidad posteriormente. Para ser concreta con respecto al libro, defiende la "fantasía" (por llamarlo de algún modo) frente al realismo que raya el ensayo. O el ensayo directamente; no estoy segura por no conocer el contexto literario-histórico de la mujer.

Es perfectamente comprensible lo que me dicen: "No te leo porque escribes mucho", Con más o menos tacto, que al ver la longitud de mis entradas, se echan pa'tras.

En fin, nunca he escrito para que me lean los demás, sino por puro placer; no va a empezar a importarme ahora.

¡Enhorabuena! Como en "Los hombres que (...)", puedes pedirme alguna cosa razonable por haber leído todo esto. No es del todo una compensación, ya que me siento muy orgullosa de lo que he escrito; sino que dudo que, por la razón anteriormente expresada, haya mucha gente que lea esto. Ellos se lo pierden, ¿no?

Un saludo

Saskia


lunes, 14 de febrero de 2011

Velentine's day

Si estáis enamorados... ¿debo compadeceros?
No pensaba poner nada, pero como he aprendido a programar las entradas para que aprezcan cuando yo quiera, pues he ensado aprovechar esta oportunidad para meter otra canción de Linkin Park, también de Minutes to Midnight. Lo adecuado sería poner una en la que cantara Mike, cuya voz es mi auténtico amor, pero teta y sopa no cabe en la boca:

Deleitaos con Valentine's Day


viernes, 11 de febrero de 2011

Por poco no meto la pata hasta el fondo

Hace no mucho pero sí bastante, escribí una cosa que tenía pensado publicar. Hablo más que nada de la imbecilidad que supone despreciar un estilo musical en alce de otro. Incluso, y aquí está mi error, dije que me parecía una gilipollez despotricar e indignarse por la música comercial. Menos mal que no lo hice y ahora lo pongo en un contexto diferente:

La gente se mete conmigo por la música que escucho. Esto se debe a que escucho de todo. DE TODO. Desde música clásica hasta rock, pasando por rap, jazz,... y también música comercial, ese género que todo el mundo dice despreciar. Por eso, cuando menciono algún grupo o cantante o canción de un género a alguien que se cierra en su favorito, provoco risas. O incluso dentro de un género mismo, con estas cosas raras de que la afición de un grupo es contrario a la afición de otro. Bueno, esto ocurre más que nada en los nombrados artistas comerciales. Oye, que digo un cosa, que yo quiero ser cantante comercial, porque más que ellos sólo ganas los futbolistas. Pero en fin, también hay quien se ha suicidado al darse cuenta de que estaba haciendo música comercial,...

Y lo que es más, iba a usarlo como... antecedente, digamos, de un vídeo de... mejor no lo digo, por si me denuncian a las autoridades sanitarias. Para matarme, vamos. Menos mal que me he dado cuenta antes de hacer algo tan horrible. Pido disculpas y enmiendo mi culpa burlándome de mí misma.

Y toooooodo esto es introducción de lo que me ha hecho recapacitar, que es lo que quiero realmente dejar en la historia de mi blog como última entrada antes de cumplir los dos añitos:






No me extraña que yo sea la última en verlo, es normal. Lo más divertido, son las contestaciones; hay algunas geniales.

Relación del tema antes expuesto con el vídeo.
Pues que me he dado cuenta de cuánto mal hace realmente la música comercial. Pero daño, daño. Pobre chavala. Ya debe de haberse dado cuenta de que ha jodido su vida para siempre. Lo cierto es que hay que tener un par para hacer lo que ha hecho. Pero también hay que ser muy gilipollas. Yo lo tengo muy claro: en la improbable oportunidad de que yo hable con ella... intentaría ser muy clara y concisa: doblaría las rodillas hasta unos 120º, otros 100 ó 120º la espalda hacia delante y diría: JA. Y ya está, ese sería el fin de mi conversación con la autora de uno de los vídeos cómicos más vistos de YouTube estos meses.


Y me cansé de escribir; y eso que todavía me queda poner la del gran cumpleaños!!!

domingo, 6 de febrero de 2011

Estos días he estado viendo bastantes películas.

-Quemar después de leer. Hece tiempo que no veo una película tan absurda. Tanto, que no lo recuerdo (y no es por mi mala memoria). Es... la pura esencia de la absurdidez. ... Sólo tiene esa explicación. La primera mitad produce una sensación de "no me estoy enterando de nada". Después te das cuenta que es que no hay nada de qué enterarte. La persona que me le recomendo ha perdido... más puestos que... No creo que vuelva a confiar en su gusto a partir de ahora. Yo nunca la recomendaré, porque no quiero perder la poca credibilidad que tengo como crítica de cine; pero también digo que si lo que quieres es ver una película en la que no tengas que pensar, sólo echar un par de risas (sólo un par, sólo dos), simplemente porque le tienes apego a George Cloony o Brad Pitt, pues vale.

-¡Por fín he terminado de ver Mars Attack! Se acabó el comentario

-Si Oscar Wilde levantara la cabeza y viera su versión cinematográfica de "El Retrato de Dorian Gray"... no sé lo que pensaría. No conozco lo suficiente a este tío como para amitir un juicio. Pero a mi me direon ganas de vomitar en el minuto 15. Y hasta es minuto puedo comentar. Pero no merece la pena.

-Shaerlock Holmes. Lo único que le falta para ser estupenda es...: que le hubiesen cambiado de nombre.


No more time. chao

jueves, 3 de febrero de 2011

Rocío

¡Feliz cumplaños, Rocío!
He intentado no extenderme, como tú quieres:

1º: el estribillo de un poema de Rubén Darío sobre el paso del tiempo:

Canción de primavera en otoño

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar no lloro,
y a veces lloro sin querer...

Esta iba con mala leche, para que, a tus diecioho años recién cumplidos, te arrepientas de haberlos deseados... xD

2º Otro poema que me ha parecido muy gracioso. No estoy segura de si es de Ramçon de Campoamor o de Salvador Rueda:

La sandía

Cual si de pronto se entreabriera el día
despidiendo una intensa llamarada,
por el acero fúlgido rasgada
mostró su carne roja la sandía.

Carmín incandescente parecía
la larga y deslumbrante cuchillada,
como boca encendida y desatada
en frescos borbotones de alegría.

Tajada tras tajada, señalando
las fue el hábil cuchillo separando,
vivas a la ilusión como ningunas.

Las separó la mano de repente,
y de improviso decoró la fuente
un círculo de rojas medias lunas.