viernes, 30 de diciembre de 2011

Problemas con la música

En La Sexta 3 dicen que un estudio dice que según que tipo de música estés escuchando en el coche tienes más o menos riesgo de tener un accidente. Resulta que la música más "peligrosa" es el rock. Las características del rock, del jazz o el blues nos hace prestar menos atención.

Y es ahora cuando al fin comprendo por qué no puedo estudiar escuchando música. Yo lo atribuía a que es imposible leer si estás moviendo la cabeza. Es más, yo soy de las que, cuando está disfrutando de verdad, cierra los ojos. Así que hasta las canciones que más me relajan, sólo eso, me relaja. Pero para estudiar, silencio...
...voy a suspender.



Quiero que me visualicéis con la cabeza gacha, sobre folios, escribiendo.
A partir del segundo 50, mi cabeza empieza a tener un ligero va y ven.
1:41 mi cabeza, definitivamente, sigue el ritmo
2:28 ya murmuro "we're sultans of swing"
2:44 me tiembla demasiado la letra
3:40 es inútil, miro al infinito hipnotizada por la música. Ya no solo se mueve la cabeza.
4:40 vuelvo a cantar el estribillo y definitivamente, todo mi cuerpo, baila
6:20 estoy absorvida por la música, cierro los ojos, y pierdo la conciencia de alrededor
7:59 boto
8:55 desfase
9:20 las notas que marcan que el momento va a llegar
9:29 ¡Ahora! (mis dedos se mueven al tiempo que mi cabeza, como con tics, sube y se lleva el cuerpo con ella)
9:44 ¡Wau! es que me encanta! ¿lo habéis sentido? Y es ahora cuando toco una batería imaginaria. Locura total
10:05 tomo aire, me sereno y descanso un rato el cuello
10:41 ¡Toma ya!
Y entonces me doy cuenta de que mis papeles están un poco esparcidos. 

¡La culpa no es mía! Es que el dísco está ahí, y el equipo me mira y yo... yo ya lo he escuchado cuarenta veces, pero no me canso. ¡La culpa es de mi tío! ¡Toda la vida con ese disco en el coche y de repente lo saca!


jueves, 29 de diciembre de 2011

Con el corazón a mil por hora: "Carta de una desconocida"

 Carta de una desconocida, Stefan Zweig

IMPRESIONANTE. Juro que cuando lo acabé se me había acelerado el pulso.

Vamos a hacer una cosa.



1) Si no lo has leído, vas a clickar aquí, te lo vas a descargar y lo vas a leer (que son apenas treinta minutos).
2) Si lo has leído, entonces ya puede continuar con la entrada.

¿No te ha parecido una lectura apasionante? APASIONANTE. Era como si las letras ardieran. Las palabras tenía un fervor... Casi podía ver las lágrimas en la carta mojada a pesar de que lo estuviera leyendo en la pantalla del ordenador. Y los flashbacks convinaban el sepia con colores vivos, pero eso ya es cosa de la imaginación de cada uno. En serio, yo lo he flipado con la maldita carta. Y se han encontrado dos sentimientos:

a) Repulsa. Me parece horrible, asqueroso ese tipo de dependencia. En realidad, incomprensible, porque yo misma voy tanto a mi bola que no soy capaz de empatizar con ese tipo de conducta. No puedo. Ese tipo de obsesión no me parece atractiva de ninguna manera. Me pasó con "El amor en los tiempos del cólera", donde el amor se encuentra, si acaso, sólo al principio.
b) Ternura. Después de todo, es tierno. Al principio, claro.

Repito que el valor no se lo encuentro en el contenido, que me parece horrible, sino en el todo, en la sensación que produce, ese levantar del bello, ese agallinamiento de la piel,...

En serio, quiero opiniones

Chao

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Constatación de que soy gilipollas:

Adoro la Música y la Literatura; me gusta el Arte, la Historia, las Matemáticas y la F1; no se me dan mal los idiomas. Odio profundamente la sociedad capitalista.

Yo, que me podría haber metido en cualquier carrera, me pongo a estudiar Administración y Dirección de Empresas.

Lógica aplastante.

lunes, 26 de diciembre de 2011

Cachitos de lo que estoy leyendo: Dos velas para el diablo

He empezado a leer Dos velas para el diablo. Tras Finis Mundi y El valle de los lobos, será la última oportunidad que le daré a Laura Gallego.

El caso es que estoy leyendo y aparece una descripción de los demonios:

Pero los demonios..., ah, los demonios son otra cosa.
Entendedme: no es que sean guapísimos ni estén como un queso. Pero tienen algo... llámese magnetismo o llámese carisma, o sex appeal, o como queráis. ¿Os habéis topado alguna vez con esa clase de persona que, sin ser especialmente atractiva, tiene algo que hace que todos se fijen en ella e intenten imitarla? Y que, cuando te paras a pensarlo, te preguntas qué tiene de especial exactamente, y no sabes qué responder. Pues hay bastantes posibilidades de que sea un demonio. De hecho, muchos de ellos salen por la tele. Y otras muchas personas, tanto las que salen en la tele como las que no, intentan imitar su peinado, su forma de vestir, su actitud... sin el mismo resultado. Y es que no vale la pena intentar ser como ellos. Su atractivo no está en nada que podáis apreciar a simple vista, y mucho menos reproducir. Causarían el mismo efecto bajo cualquier otro aspecto. Es ese magnetismo demoníaco lo que provoca que mucha gente escuche antes a un demonio que a un ángel.


A mí me parece la descripción de una persona en concreto, un actor. Uno que no es guapo, pero que resulta tan atractivo que hasta su nombre tiene ya algo de... ¿marca? Podría ser un demonio. Yo haría cualquier cosa que me dijera. Y, por supuesto, nadie sería capaz de imitar su forma de fruncir los labios a la vez que entrecierra los ojos. Pero no se puede decir exactamente qué hace o qué tiene que nos gusta de él, porque es él en sí mismo, es todo él. Me ha hecho reír, me ha hecho llorar, flipar, soñar, cantar,... y tocar el piano, pero eso ya es otra historia.

¿Alguien sabe en quién estoy pensando?

domingo, 25 de diciembre de 2011

Amigo invisible bloggero


Este año he vuelto a participar en el amigo invisible blogger que organiza "Alma con arte". Y mi amiga invisible es  Galamar.
Querida amiga Galamar:
Me has dado muy poco con qué trabajar, porque he ido a tu blog... y apenas he entendido una palabra de cada tres v.v' Lo siento mucho. Pero espero que al menos te complazca el detalle:

Pensando y pensando en qué podría regalarte, pensé en cómo mezclar lo que más te gusta hacer en el mundo, reír, con las fechas en las que estamos. Y de repente me vino la inspiración y pensé en esto:







Espero haberte hecho reír :D


martes, 13 de diciembre de 2011

Mi martes 13

Pues nada, que llego de tener un día genial, me meto en Twitter y me entero de que tendría que haber tenido un día de mierda porque da la casualidad de que hoy es martes y, además, 13. Pues si es por mí, que sea martes 13 todos los días:

Primero me despierta mi padre con el desayuno en la cama o.O ¡Lo juro! Yo tampoco me lo creo, pero lo ha hecho. Es que a mi padre se le está yendo la cabeza de forma considerable, pero parece que no siempre para mal. Y con esto se demuestra que las tostadas con zumo de naranja, en la cama saben mejor.

Como estaba despierta, pues me digo "voy a aprovechar la mañana", y me he puesto a hacer resúmenes (lo que yo llamo preparar los exámenes). Y no ha sido mucho tiempo, pero ¡Ay, lo que me ha cundido!

Llegó el momento, y miré al termo, el termo me miró a mí... Al principio, parecía que iba a oponer resistencia; pero al final he ganado, y, por una vez desde hace casi tres semanas, no me ha dado ningún infarto en la ducha.

Impresionada absolutamente por mi suerte, va mi padre y me dice que va a hacer de comer patatas fritas con huevo. Todavía no le ha pillado el punto a las patatas, pero ¡PATATAS FRITAS CON HUEVO! ¿Puede haber manjar más exquisito? Y además, filete de pescado (que nosotros llamamos filete de dorada, pero que ni es dorada ni porra, sino un pescado parecido que está bueníííísimo). Yo, a esas alturas, ya estaba flipando.

Pero no pude saborear mucho el pescado, porque ¡mi padre me iba a llevar a la estación! Pero qué lujo, qué comodidad... No pude saborearlo, digo, porque mi padre tenía que recoger a mi hermana del instituto y sólo entonces me llevaría a mí de paso, pero a caballo regalado no hay que mirarle el diente.

Total, coche-estación-tren-estación. Y al salir de la estación, el hombre al lado del cual me había sentado, me dice "Speak english"? Y yo "ma' o meno" (moviendo la palma en ese gesto de "consí consá"). Pero lo fuerte es lo que me dice: (ya traducido y resumido) "Eres guapa, en Japón serías considerada muy bonita". ¿? ... Le reí el cumplido y me sentí halagada y happy. Apenas empañó mi felicidad el hecho de que el hombre no tenía pinta de haber estado en Japón en su vida y de que creo distar mucho (pero mucho mucho) del icono estético japonés. Pero es que aunque fuera mentira, no todos los días te van diciendo guapa por la calle ^^

Pero espera, que seguimos:
Soy muy tímida. Me cuesta un esfuerzo tremendísimo relacionarme con gente a la que no conozco y mucho más sin el respaldo de algún amigo. Eso parece que se me olvidó el día que nació en mí el estúpido anhelo de conocer mucha gente nueva e interesante en la facultad. De modo que, tres meses después, sigo sin tener ningún colega en mi clase. Apenas sé tres nombres y sólo hablo con la que se sienta conmigo, con quien intercambio apuntes y esos "¿Qué hicísteis el día tal que no vine?".
Planteada la situación, lo que ha ocurrido es que, después de pasarme dos semanas sin aparecer por ahí (soy gamberra, qué le vamos a hacer xD), mi compañera va y me da a entender que se me ha echado en falta :3. Pero lo fuerte vino ¡cuando me lo dijo el chaval de atrás! Que vaya vacaciones que me había pegao. Y yo "¡Ay, qué guay! Y ni siquiera sabes mi nombre". Claro, que no es muy difícil darse cuenta de que la chavala que se sienta siempre en primera fila, en todo el centro, justo delante tuya, está faltando. Pero da igual, para mí fue como una paso adelante (que me hablara, digo).

Mi felicidad sigue en aumento cuando me entero de que apenas me he perdido nada en estas dos semanas de ausencia y casi llega al éxtasis cuando me dicen que no tengo que entregar un trabajo (que yo ya daba por perdido) hasta después de navidades. "Saskia es feliz, Saskia es feliz"

Ya, con un no-parar, quedo al salir de clase con mi amiga MJ, que está terminando ya sus prácticas al lado de mi facultad, y hemos charlado un montón, y hermos tomado capuccino de vainilla. Qué bueno está el capuccino de vainilla. ¿Habéis probado el capuccino de vainilla? Yo os recomiendo el capuccino de vainilla. Mmm... qué bueno. El asunto se amargó un poco, no por el capuccino de vainilla, sino por un tema de conversación un poco feo, pero mi felicidad no se vio dañada porque me dijo que, a pesar de todo, ella era ahora más feliz, y yo, pues eso, si ella es feliz, yo soy feliz.

Me da miedo cantar que hoy ha sido un gran día, porque hace un par comenté que qué maravilla de conexión estaba disfrutando y ahora la tengo que me dan ganas de llorar. En fin...

Y hablando de llorar: qué hartón que me he metido con el final de Eragon. No porque fuera triste o malo, sino porque a mí me parece muy amargo ;(

Adiós, Eragon y Saphira.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Sólo un apunte corto

Hace unos días colgué el vídeo del TED de 2006 de sir Ken Robinson introduciendo la idea de que las escuelas matan la creatividad. Realmente, saqué la idea de un cartel de una especie de blog visual cuyos carteles derrochaban cinismo (no recuerdo el nombre, pero llevaba la palabra "cínico"... creo que lo tengo apuntado en algún lugar, ya lo buscaré). En uno de ellos, remontándome a más de año y medio en la historia de ese blog (tan bueno era que me pasé una hora leyendo carteles), vi la recomendación del vídeo. Así fue como lo encontré y por ello lo he compartido.

Hoy, navegando por internet (es asombroso lo bien me que va estos días la conexión), ya me he encontrado en dos blogs completamente diferentes entre sí, una referencia hacia este hombre: uno presentando el mismo vídeo que yo y el otro, uno muy parecido.

No voy a hablar, ni a reflexionar sobre la idea, que, desde luego, es más que interesante, sino que, hay que ver que una por fin encuentra algo bueno que compartir y resulta que va y se pone de moda. ¿No os ha pasado nunca? Es como con la música: encontráis una canción buenísima, que os encanta y que nadie conoce... y, de repente se hace comercial y no hay forma de parar de oírla por todos lados. O esos grupos de música (refiriéndome a música de verdad) que no se conocen, que apenas pasan de un amigo a otro... y de buenas a primeras, se vuelven famosos y empiezan a tacharlos de comerciales... Había un cartel en Desmotivaciones que decía algo muy parecido. A mí me da un coraje...

Me he desviado un poco, creo.

Total, que ahora me siento poco, muy poco original. Pero no por ello voy a dejar de recomendar este blog: Piensa fuera de la caja.

Y otra cosita más: vaya mierda de edición que me han traído de "Legado". Le voy a enviar un clase de carta a los de Círculos de Lectores, que se van a cagar.

martes, 6 de diciembre de 2011

Comentando la última encuesta: ¿Hay motivos para creer?

A saber qué me dio a mí el día en que hice la encuesta. Yo es que me parto, vaya. Lo que me he reído leyendo las respuestas que puse:


"¡Viva la ambigüedad por muchos años!".

Yo al final no voté. Leí y releí las respuestas pero ninguna me convencía. Al final, un día desperdigado, se me ocurrió cuál era la respuesta perfecta para mí, y pensé en ponerla el día en que comentara la encuesta... pero se me ha olvidado por completo.

Ahora, que estoy depresiva, mi respuesta es clara: ¡NO! ¡No hay que creer en nada! ¡Cualquier atisbo de fe sirve para decepcionarnos, desilusionarnos,...!

Pero éstas han sido vuestras respuestas:



Vaya, en esta ocasión sólo una persona ha optado por la opción que siempre ha sido la más popular: Arg. Ahora yo también la elegiría.

Pero, en serio... ¡¿cómo habéis podido votar?! ¡Pero si no hay pregunta! Es decir: a la pregunta le falta información. El verbo creer requiere un complemento de régimen. ¿Veis un complemento régimen en esa oración? ¡No! ¡Porque no lo hay! ¡No se puede ver lo que no hay! Entonces, ¡¿cómo habéis podido ver algo que no hay y actuar en consecuencia?! Yo me parto la camisa...

Total, que la respuesta correcta era "Arg". Todos los demás habéis suspendido sintaxis. ¡Pero si era una oración simple! Si yo os trajera para analizar algunas frases del Coleta, ...oh, os ibais a dar chocazos contra la pared.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Mentiras, contradiciones y una mente que vuela. Y además, una recomendación.

Empecemos por lo fácil.

He estado leyendo estos días un libro de cuentos de Michael Ende, reunidos bajo el nombre de "La prisión de la libertad" (que es el título de uno de lo relatos). Con sólo nombrar el autor ya se puede suponer que va de fantasía. Pero, ¿qué tipo de fantasía? El factor común de todos, es que tratan sobre un lugar que tiene problemas con y en sus dimensiones. La "magia" está en los cimientos, en el objeto en sí, ya sea una habitación, una casa, un palacio o una ciudad. Todo rodeado de reflexiones matafísicas que te llenan de asombro y satisfacción. Cada relato ha sido maravilloso. Y además, las páginas estaban impregnadas de ese toque de magia que te invita a creer que existe un mundo intangible de fantasía que nos rodea y aparece de vez en cuando.
Resulta difícil decidir cuál me ha gustado más, pues por una cosa o por otra, todos me han llamado muchísimo la atención. El más gracioso, es "Sin duda algo pequeño"; el más curioso, "La prisión de la libertad", por imitar el estilo de "Las mil y una noches"; el más oscuro y filosófico, "Las catatumbas de Misraim";... Total, que me ha gustado mucho y que lo recomiendo.
Ya puse el otro día un par de fragmentos.

Lo otro... bueno... (bah, una cosa que me está dando vueltas a la cabeza, da igual; no lo leas, que no tiene ningún interés)

Yo tengo, o tenía o... no sé. El caso es que había alguien a quien yo tomaba como amiga. Me costó mucho ganarme su confianza pero el caso es que, sin saber realmente bien cómo, la conseguí.

Ella era,... por lo que sé siempre ha sido muy especial, pero se me da bien ignorar esos detalles, muchas veces tragándome el orgullo, porque a mi parecer la amistad no es la búsqueda de la perfección, sino de alguien con quien te sientes a gusto... Bah, en realidad lo que ocurría es que esa niña tenía la facultad de soportarme durante horas. Mein Gott... yo creí que cualquier día le iba a dar una embolia de tanto tener que oír mis peroratas. La pobre tuvo que soportar mi obsesión con Crepúsculo. A parte, yo le daba lo que nadie más le daba (o eso creía yo).
Pero todo eso no podía tapar el hecho de que me daba perfectamente cuenta de que a veces me mentía. ¿Por qué? Me mentía porque quería ocultarme lo que es la realidad de su vida. Realidad de la que no paramos de cabilar.
El caso es que parece ser que ella se cansó de mí. En cierto modo, no me sorprendió, pues sabía que en cualquier momento me sacaría de su vida sin ningún miramiento (había antecendentes). A veces me niego a aceptarlo y otras creo que es lo mejor, que no me conviene.
Pero hace un mes o algo así, hablé con otra amiga (llamémosla G), que me vino diciendo que había recivido un mensaje por tuenti de una chavala compañera/amiga (nueva, posterior a mí y a G) preguntando por la que había sido nuestra amiga, diciendo que llevaban un mes sin aparecer y que no respondía a mensajes, llamadas, etc. (le mandó el mensaje a ella porque el tuenti es muy chivato y por ahí había visto que eran "amigas"). Total que fui para su casa... y, qué sorpresa, se estaba duchando (qué gran casualidad del destino que cada vez que voy a su casa está en la ducha, y son duchas de horas, que es el tiempo que me paso hablando con su madre en la puerta). No voy a gastar la inteligencia de nadie reproduciendo todo lo que me dijo... más que na' porque no me acuerdo. Pero lo que sí saqué en limpio es buenísimo: resulta que la niña no va al instituto, que terminó el bachillerato (de eso no estoy muy segura), se está tomando un año sabático y el que viene hará un módulo superior. Lo que resulta raro, ya que, según la chavala que contactó con G, sí que empezó a ir pero dejó de hacerlo sin ninguna noticia al respecto. Y es de suponer que la chavalita en cuestión que contactó con G tembién pensaba que era amiga suya... y la habrá sacado de su vida a palo seco, como ya ha hecho antes... sólo que como ella no lo sabía, no estaba avisada. En fin...

Lo de la mente que vuela, es una gilipollez. Resulta que ella es de salud algo débil. Además, es la única persona en la comarca con la piel más pálida que yo. Los graciosos de la clase de hace mil cursos decían que yo me había caído en un saco de harina, pero que a ella, su madre le echaba todas las mañanas polvo de talco. Impresionante. Blanca, blanca. Más que yo, que se me puede adivinar algo de tono amarillento (por no hablar de mis mejillas incandescentes). Total, que un día se me pasó por la cabeza ... Tenéis que entenderme: leo demasiadas novelas; por mi mente fluyen mil historias y tengo una concepción de la realidad algo fantasiosa. El caso es que, como aquella pobre dieciseañera rubia de la estación de tren, mi mente voló y empecé a imaginar que... que ella tenía leucemia, que desaparecía de la vida de la gente cada cierto tiempo para que no le tomemos cariño y que... que ha muerto. Juro que me he imaginado eso. Ahí, a lo macabro.

Y ya está. Ojalá en breve pueda morirme de vergüenza de todo lo que acabo de contar. Y si ella lo leyera... ya ni digamos (nah, pero nunca cogió la costumbre de leer éste blog y no creo que lo haga ahora).

Bah, reíros si queréis

martes, 29 de noviembre de 2011

Fragmento de "La meta de un largo viaje"

Me ha dado la venada con la fantasía, así que me dirigí a la sección correspondiente de la biblioteca, y ahora me estoy leyendo un libro de relatos de Michael Ende. Me está gustando mucho. Ende me llamó mucho la atención cuando leí Momo y cuando intenté leer "La historia interminable" (pero no pude porque el libro que tenía estaba supermal encuadernado y tuve que dejarlo). Y la verdad es que estoy muy contenta de haber pensado en él para leer algo ligero y fantasioso.


En el primero de los relatos, "El final de un largo camino" me encontré con una reflexión un tanto absurda si se mira desde un punto de vista realista. Pero con la predisposición a la metafísica que me embarga últimamente,...  me ha dejado dándole vueltas al párrafo:

¿Qué significa, por otro lado, "recuerdo"? La conciencia que basamos en él es demasiado vaporosa. Lo que acabamos de decir, leer o hacer se convierte, un instante más tarde en pura irrealidad. Existe sólo en nuestra memoria, y así toda nuestra vida, todo nuestro mundo. Lo que logramos definir como real es únicamente ese momento infinitesimal de presente, que ya ha pasado en cuanto queremos pensar en él. ¿Cómo podemos estar seguros de que no hemos surgido esta mañana, hace una hora o hace un instante, con una memoria de treinta, cien o mil años? No hay certeza, porque no sabemos lo que es la memoria y de dónde viene. Pero si las cosas son así, si el tiempo no es más que el modo en que nuestra conciencia percibe un mundo que no tiene tiempo, entonces ¿por qué no habría de haber recuerdos de algo que nos pasará en un futuro próximo o lejano?

Y ya que estamos, pongo otro que también me ha gustado, éste es el principio de "El pasillo de Borromeo Colmi":


En su tratado La soledad del minotauro, Góngora escribe: "La incomparable piedra preciosa que yace en un desierto nunca pisado por pie humano y que por designio divino nunca será pisada por humano alguno, no es real. Pues la realidad sólo existe donde la conciencia de un ser humano ha creado ese concepto. Los animales y los ángeles no conocen ni la realidad ni la irrealidad porque no tienen conceptos, y tanto la realidad como la irrealidad son, por su esencia espiritual pura, uno con los conceptos absolutos".


Si entiendo bien esta idea de Góngora, según la cual para la comprensión de la realidad se necesita además de los datos mismos, también la conciencia cognoscitiva que los capte, no será muy arriesgado concluir que la consistencia de una realidad dada está en función de la consistencia de una conciencia dada. Es cosa sabida que esta última no es igual en todos los seres humanos ni en todos los pueblos, por lo tanto podrá suponerse que en diferente lugares del mundo existen realidades diferente, incluso que en un mismo lugar puede haber varias realidades.


Distracciones en una biblioteca con wifi...

lunes, 28 de noviembre de 2011

"¿Ya? ¡Pero si te dejas lo mejor!"

Advierto que es posible que repita la palabra absurdo unas pocas veces...

Pondría el enlace, pero es que no me acuerdo de cuál es el monólogo en el que Manu Sánchez dice (más o menos) eso de
"dejes lo que dejes en el plato, para tu madre siempre será la mejor parte. ¿Ya? ¡Pero si te dejas lo mejor de la carne/el pescado/comidas diversas! Yo me he llegado a comer del pescado partes que harían vomitar a un cerdo... pero da igual, porque siempre me dejo lo mejor"
 ¿No os lo han dicho nunca? A mí sí, mucho. Sobretodo con esa especie de moquillo blanco que hay en algunos huesos (¿Anatomía? ¿Para qué?). Y es cierto que, muchas veces, buscando esa parte que es la mejor del pescado, me he encontrado con sabores que no quieres volver a tener en la boca,...

Pero esto venía, no a la comida, sino a la vida en general y a las personas en particular.

Con mucho trabajo y esfuerzo, consigo que la gente se me abra, que me muestre cómo es realmente o, al menos, que me enseñen una faceta que tienen escondida. Y casi siempre, resulta que esa parte es la mejor de ellos. ¿No es absurdo? Sí es absurdo... yo diría que incluso frustrante, darte cuenta de que la gente esconde lo mejor de ellos, lo que los hace especiales, por miedo al rechazo, por vergüenza...

 La única razón que creo que podría aceptar es porque la persona en cuestión, simplemente, no quiera compartir esa parte de ellos. Ello es muy respetable. Pero también muy egoísta xD

Pero no ocurre así. Me parece tan absurdo... Pero, ¿por qué? ¿Por qué hay tantas personas que siempre se guardan lo mejor de ellas mismas en vez de mostrarlo? No es lo mismo que te presentes diciendo "Hola, soy tal y opino lo políticamente correcto, hago lo socialmente aceptado y mis intereses son iguales a los de la gente común, de forma que no me diferencio en nada al resto del mundo" a que me digas "Hola, soy especial, tiendo a saltarme las reglas porque mis convicciones no sólo no se ajustan a las establecidas, sino que las rechazan por completo, me gusta descubrir lo que el mundo puede ofrecerme, y mi pasión es la costura".

Es así y todos lo hacemos. Yo personalmente, lo hago por algo que no voy a explicar, en parte porque sería difícil y en parte porque no lo sé.

Ahora, eso sí, la experiencia, la sensación al descubrir lo mejor de una persona a la que conoces desde hace tiempo, es impresionante.

Qué lástima, ¿no? A saber lo que nos estamos perdiendo,... y todo por razones absurdas...

sábado, 26 de noviembre de 2011

Espadas y muerte

Si bien al principio (de mi carrera lectoril) me hacía gracia, nunca me he puesto a pensar, a divagar o a plantearme siquiera el tema de las espadas en las novelas medievales.

¿Por qué tienen nombre?

Si no recuerdo mal, fue en Brisingr donde un maestro armero le dijo a  Eragon que debía ponerle un nombre, un buen nombre, a su espada, porque las gentes recordarían el nombre de la espada con la que libró sus batallas, porque los bardos no debían contar sus hazañas llevadas a cabo con su "espada sin nombre".

Y bueno, es verdad, ¿no? Muchos somos capaces de recordar las dos espadas de El Cid: Tizona y Colada. Siendo sinceros, nunca soy capaz de acordarme de cómo narices se llamaba la Colada... pero la Tizona sí, porque me caía mejor. Tampoco recuerdo el por qué, pero por algo debe ser (yo supongo que fue por cómo la consiguió, pero como hace mil que me lo leí pues...).

Por supuesto, recuerdo las de Eragon: Zar'roc, Brisignr, Naegling,...

Ni qué digamos de Escálibur....(para mí es con ese, lo siento si a alguien le daña la vista). Joder... anda que no se ha creado ficción con esa espada... Lo último que sé es que anda en el trastero de las Halliwell esperando a que Wyatt fuera un poco más mayor... ¿o era en la biblioteca esa en la que "El bibliotecario" se dedicaba a guardar objetos únicos...? Mi aparición favorita es en "Merlín el encantador".

Tengo entendido que en El señor de los anillo también hay nombres. ¿? Muchos, muchos... Y aunque carezcan de nombres, las espadas... como que juegan un papel... digamos que... son una espada en concreto, son "esa" espada expresamente. Como la espada de Gryffindor, por ejemplo. Y en el mundo manganime, ya ni hablamos.


Yo estoy pensando en qué nombre le pondré a mi espada. Tendrá que ser japonés, porque creo que el tipo que más me va es la katana. Aunque también me gustaría probar con una bastarda. Ains, no sé. Pero tiene que ser un nombre chulo. Que suene bien y que signifique algo intenso. Preferiblemente, en una lengua muerta o poco, muy poco conocida. Un nombre que pegue conmigo, que explique mi lado más sangriento y vengativo.

Y tiene que ser rápido, porque la lista de venganzas crece demasiado rápido. Y la experiencia me ha repetido mil veces que no debo demorar las cosas, que luego se me acumulan y las tengo que hacer deprisa y corriendo... y hay cosas que dan igual, pero asesinar tiene que ser tratado como un arte... si no el asesinato carece de justificación de forma absoluta. Incluso aunque el motivo sea la venganza. Por que ya me dirás tú: las venganzas deben ser servidas frías, como el gazpacho o la ensaladilla, y si necesita tiempo para enfriarse, lo puede emplear en crear arte.

Pero lo que me ha sorprendido de verdad, es el último nombre añadido a la lista. Jamás, ¡JAMÁS!, me habría imaginado yo que tendría que matar a éste individuo.

El término correcto es decepción. Estoy muy decepcionada en un énfasis muy amplio y profundo. Y yo sé que la culpa es mía, eh. Yo lo sé y lo reconozco, me llamo tonta y, lo que soy, ingenua. Y muy tonta. Muy, muy tonta. Muy necia, vaya. Porque errar es de humanos, pero tropezar una y otra vez con lo mismo, es muy necio. Y yo parece que le he cogido gusto a la necedad.

 Y me explico: uno de los aspectos de la humanidad, estoy convencida, es que no se puede confiar en nadie...  ...  pero yo sigo haciéndolo. No, no se puede creer en nada ni en nadie... pero ahí que vamos. Y yo me lo digo: ni de mi abuela... pero después...

Y yo confié en él. Me emocioné al ver su última obra y creía que sería bueno para mí. Cuando empecé a conocerla, me disgustó un poco, luego me gustó mucho y, al final... mientras más ahondaba, más se iba posicionando en mi cabeza la certeza de que tendría que matar...

Si es que todavía no me lo creo... Yo, que he cantado sus maravillas, que he adorado su nombre, que he llorado con sus palabras... Y ahora tengo que ser quien le mate.

Y repito lo de que tiene que ser rápido, porque supongo que ahora, con la promoción, volverá a España desde California, por lo de las firmas de libros y tal... Entonces, cuando, menos se lo espere, le retaré a un duelo y mataré a Carlos Ruiz Zafón. No sin antes haberle explicado un extenso discurso rico en insultos a "El prisionero del cielo". Y se lo tiene merecido, eh, que a mí nadie me toma el pelo.

Probablemente, sea mi primer y último acto con mi espada por adquirir con nombre por poner, porque no creo que pueda vivir en un mundo en el que no exista Carlos Ruiz Zafón. Pero moriré sabiendo que he cumplido la venganza que la sombra del viento está pidiendo a gritos. Porque yo leía lo escrito, pero al oído Daniel Sempere me estaba suplicando venganza. Y se la daré...








Faltan 47 horas para que sea 28 de noviembre ¡!

sábado, 19 de noviembre de 2011

Puedes morirte sin: leer "El guardián entre el centeno"

Casualidades de la vida. Es una gran casualidad que yo haya agrupado a las cosas que no me gustan bajo el nombre de "Puedes morirte sin" y que casualmente una de esas cosas esté en la lista de "50 libros que leer antes de morir".

Os lo juro: podéis moriros tranquilamente sin leer "El guardián entre el centeno", de J.D. Salinger.

Al principio me gustaba mucho porque el prota es la persona que más se parece a mí de las que me he encontrado. No es que esté de acuerdo con lo que él dice y/o piensa o que yo fuese a hacer los mismo que él haría en su misma situación. Es el modo de pensar. No el qué, sino el cómo. Es difícil de explicar. El caso es que al principio me caía muy bien por eso, porque me parecía que me había encontrado a mí misma en la obra de otra persona.

Pero poco a poco dejó de gustarme porque me dí cuenta de que el tipo es esencialmente estúpido. Adora la inteligencia pero carece de ella, se deprime por verdaderas gilipolleces (creedme, yo me deprimo por tonterías, pues lo de él va más allá),... Yo es que, de verdad, me quedaba alucinada por las imbecilidades que hacía. Y después pretende ser un snob moral/intelectual pero no hace nada por serlo realmente.

Bah! Qué tonterías estoy diciendo. La novela es una porquería por es básicamente ver a un chaval vagando de un lado a otro y haciendo y diciendo tonterías durante 40 horas (aprox). No pasa nada, no hay intrigas de ningún tipo, sólo es él, divagando...

Cuando lo terminé pensé en quien me lo recomendó... qué decepción. Si es que últimamente no hay quien te recomiende algo bueno. Sin embargo, voy a esperar a debatir con la susodicha a ver si me entero de qué es lo bueno de esa porquería de libro (porquería porque vaya mierda de edición... si cuando lo devuelva está la bibliotecaria comentadora le voy a decir que lo tire directamente a la basura).

Por cierto... ¡¡ESTOY LEYENDO "EL PRISIONERO DEL CIELO", DE ZAFÓN!! ¡¡¡YUJUU!!! ¡¡Estoy supercontentísimaaa!!! Wuajajajaj Y ya he encontrado un capítulo entero que meter en mi cuadernillo de citas!!

domingo, 13 de noviembre de 2011

Vamos a hablar de todo un poco

Empecemos por lo irónica que es la vida. Yo me imagino a la vida ahí, en su sofá, comiendo palomitas, viendo cómo pasamos por ella y por todas sus trampas. Será cabrona.

Y es que dime tú si no es una gran putada pasarte 18 años (algunos menos) esperando para poder votar y que cuando llegue el momento, te parezca más productivo dormir. O, bueno, hablando ayer con una sin-cerebro que piensa votar a Rajoy, va y dice que, aunque no le gusten ninguno de los dos partidos, votará porque de alguna forma habrá que levantar el país y yo me he dicho: "¡Coño, Saskia, tiene toda la razón! ¡No duermas, estudia!" Eso sí, no me levantaré temprano. Por principios y por costumbre.

Me he leído "La mecánica del corazón", de Mathias Malzieu. Me parece la novela más buena y más mala que he estado leyendo últimamente, Mmm, paradojas, eh... bien, bien; pero antes quiero recordar aquellas fichas que me hacían hacer sobre un libro, relato, cuento,... para clase de lengua. Que si resumen en una frase, resumen más amplio, tiempo en el que se desarrolla la acción, tiempo verbal en que está narrado, si la historia tiene saltos hacia atrás y/o delante, personajes principales, secundarios, terciarios, paisajes, género, subgénero, narrador (1ª/3ª persona; vídeo/omnisciente),... Impresionante. Lo odiaba. Quizá por eso cuando comento un libro lo hago de forma tan desordenada e incomprensible.

"La mecánica del corazón" es buena porque lo tiene todo: es vanguardista y romántica; no le importan los anacronismos, es desenfadada, está lleno de metáforas y es una metáfora en sí, no deja de ser la misma historia tantas veces contada, pero de una forma que me la hace nueva; infantil y delicada, quitándole la edad (como de debe ser); de un amargor dulce, poco emotivo; tan fría y ardorosa; y adaptable a tu propia situación e interpretación: ligera y pausada según te convenga.

Pero también me parece mala porque es de un insulso... que vaya tela. O me enamoro pronto o voy a sentenciar la novela rosa (si se le puede catalogar como tal, porque es tan negra, azul, verde y gris que no sé yo...).

Estaba haicendo zapping y me encuentro a Robert Pattinson en un restaurante y me dije: "Joder, ¿ya están con Crepúsculo? Si es que no sé que hago delante de la televisión". Pero no, era "Recuérdame". Ya estaba empezada, pero no me perdí nada, porque... porque es americana: vistas tres, vistas todas. Aun así, le reconozco que tenía (o tiene) algunos puntos... no sé... buenos, que me hicieron creer que podría llegar a gustarme de verdad. Sólo le faltaba un final buenísimo que estaba siendo incapaz de ver venir. Pero no, ese final buenísimo no llegó. En cambio, me encontré con el "desenlace" (llamémoslo así) más gratuito que me he echao en cara. Impresionante. ¡Anda, pues al final sí que me ha impresionado! No por causas elogiadoras, pero bueno. Con todo, como dije el otro día, no se muere una por verla. Vamos, que las he visto peores.

Dios mío... cómo no voy a perder la fe en la humanidad si siete de cada diez encuestados no ha leído Eragon.


Yo, de verdad, de verdad, que es que no me lo explico. Bueno sí, sí me lo explico, ya que la explicación es bien sencilla:
-No muchos conocían Harry Potter antes de la película (ejemplo: yo). Pero con el éxito de la primera película se hizo mucho más famoso y entonces se patrocinó más la Saga.
-Pocos conocían Eragon antes de la película. Y como la película es lo peor del mundo, pues no fue nada patrocinada la Saga y apenas la conoce nadie.

No. No os voy a perdonar la vida. Como averigüe quienes sois, iré yo misma a leeros Eragon a vuestra casa. En cuanto Margarita me lo devuelva. ¡Qué digo: si hace falta lo saco de la biblioteca! Lo voy a tener que sacar, porque también se lo tengo apuntado a MJ. Joder... tantos por leer y tan pocos ejemplares.

QUE HAY QUE LEER ERAGON, joder. Voy a dar un par de argumentos:
-1º Porque lo digo yo. En realidad tengo buena fama recomendando libros. ... Vale, obligando a leer libros. Pero el caso es que en un gran porcentaje, a la gente les gusta los libros que les recomiendo. Y no sé, mis dos gatas, si alguna vez habéis leído alguna novela o visto alguna película que yo he recomendado sólo porque yo lo he dicho. No lo creo. Pero Margarita puede dar fe. Ya me encargaré yo de que deje algún comentario. Y si no me busco a cualquier otro de mis éxitos (muajaja)
-2º Porque lo dice mucha gente. No suele ser un buen indicador, ya que lo que sigue una gran masa a menudo es una porquería. Pero esos casos son simples oleadas; Eragon lleva muchos años enganchando a la gente poco a poco.
-3º Fijaos en que la comparación la he hecho con Harry Potter. Con eso lo digo todo
Y ya está. Nada de "Si te gusta la literatura fantástica, ésta es tu novela", porque me parece una tontería. Yo no leo dos libros seguidos que sean del mismo género. Te puede gustar más el género A, pero eso no quiere decir que no puedas disfrutar con uno del género B o de vez en cuando intercalar con una del C.

Por favor, si no te he convencido, dímelo que lo volveré a intentar con los dos siguientes puntos de mi lista de argumentos (sólo voy por el 9º, pero haber, hay más).

He puesto tres links nuevos en la lista de la derecha. Echad un vistazo.

Hoy he visto una película muy chula. Me ha hecho muchísima gracia. Tampoco tanta, pero... Se llama "El secreto de mi novio" y es una comedia fantástica. Fantástica de hombre lobos, no se que sea comedia muy muy buena.

Y otra que acaba de terminar: Insenhart. No es la peor del mundo, y como ahora me está dando por películas basadas en antes del s. XX, pues... Total, que también es un título a recordar.

La otra encuesta, la de "Los tres mosqueteros" apenas merece mención. No os perdéis nada, por mucho Orlando Bloom y Matthew McFadyen que rondara la escena. Yo quería ver Phineas y Pherb, pero estaba empezada :(

Y ya está.

PD: más le vale a Pilar (mi agente de Círculo de Lectores) que me traiga Legado el mismísimo día 28, porque  si no iré pa su casa y se lo arrancaré... aunque tenga que recorrerme el barrio entero casa por casa. A to esto, ¿cuánto dinero tengo?



No conozco nada comparable a la belleza de una hembra de halcón

viernes, 11 de noviembre de 2011

El poeta pide a su amor que le escriba

Yo no soy mucho de leer lírica. Pero cuando algún poema me entra, se queda.



El poeta pide a su amor que le escriba:

Amor de mis entrañas, viva muerte,
en vano espero tu palabra escrita
y pienso, con la flor que se marchita,
que si vivo sin mí quiero perderte.

El aire es inmortal. La piedra inerte
ni conoce la sombra ni la evita.
Corazón interior no necesita
la miel helada que la luna vierte.

Pero yo te sufrí. Rasgué mis venas,
tigre y paloma, sobre tu cintura
en duelo de mordiscos y azucenas.

Llena pues de palabras mi locura
o déjame vivir en mi serena
noche del alma para siempre oscura

Federico García Lorca

Y ya está

martes, 8 de noviembre de 2011

Literarios frustrados = Economistas

Ya os lo dije: los economistas no son más que un intento frustrado de escritores o gente literaria en general. La afirmación vino en primer lugar por la asombrosante (qué me gusta mi palabro) capacidad de decir lo mismo de cien formas diferentes (que eso, para las expresiones matemáticas está muy bien y es muy útil... pero ya está).

Pero hoy, la reafirmación viene por otra cosa muy diferente. Diferente, porque la reflexión no la trae un sentimiento de frustración y/o hastío, sino... admiración es demasiado fuerte... vaya, que me ha gustado.

¿El qué? Una metáfora. Una metáfora que a mí me parece muy chula, si bien tampoco es que te vaya a marcar para siempre (ahí sólo dejo a Zafón).

Voy a intentar explicar un poco de qué iba la clase, porque a aquellos que hayan dado Economía de la Empresa en bachillerato les resultará conocido, les sonará; pero los que no, quizá se queden igual que estaban. Y, para ello, voy a usar yo mi propia metáfora:

Para hacer un puzzle, hay muchos métodos: separar las piezas por colores, hacer primero los bordes y después rellenar, juntar algunas piezas y luego ir rodeándola,... Pues para realizar un proceso productivo pasa lo mismo. A la hora de planificar cómo vamos a hacer ese proceso productivo, ese "algo", hay diferentes métodos, y en la clase anterior confrontamos dos: el occidental y el japonés.

El occidental se caracteriza por tener "stocks de seguridad" o un almacén lleno de "porsiacaso". Porque, imagina que llevas un restaurante y que sabes que todos los mediodías vienen 20 personas, con lo que tú siempre tendrás comida para 20 personas; pero un día viene una familia entera a celebrar algo o un inesperado grupo de turistas. Por ello, cualquier restaurante, bar,... debe tener en el almacén reservas, por si hay casos inesperados. Depende del establecimiento, un negocio de hostelería puede tener varios miles de euros en un congelador. Y en cerveza ya ni te digo. Pues ese es el resumen de la filosofía occidental: cubrimos los problemas con inventario de sobra.

El japonés no. El japonés usa la filosofía "Justo a tiempo" o Just in time (JIT), que se niega a tener problemas y a tener X unidades monetarias en un almacén. Ello requiere un gran control y disposición y, en general, una conciencia sociológica muy diferente a la que reina por aquí. A un nivel básico, lo que hacen es que las cosas se van produciendo a medida que se va necesitando (de ahí que la huelga japonesa se dedique a la superproducción). Y pensarás ¡¿Cómo va a ser eso?! ¡¿Y si un día, por lo que sea, se estropea alguna de las máquinas, o el transporte o,... lo que sea y no podemos seguir con nuestro proceso productivo? Ahí es donde radica la cosa. Ya he dicho que se niegan a tener problemas: no máquinas rotas, no defectos, no tiempos de espera...

Y bueno, de eso iba la clase. La metáfora está en el siguiente dibujo:



El barco occidental va en un caladero lleno de problemas/rocas. Así que, para poder continuar, necesita llenarlo con inventario. El barquito japonés se preocupa en no tener problemas/rocas, así que su nivel de inventario es mínimo, intentando siempre que sea nulo.

Sí, es una gilipollez. Pero es que a mí me encantó. Yo ahí, tan tranquila viendo las diapositivas y de repente me veo dos barquitos como procesos productivos, agua como inventarios, piedras como problemas... no sé... me hizo mucha gracia y, pues eso, me gustó mucho. Y por eso quería compartirlo.

Qué, he demostrado que atiendo en clase, en.

Y ya está

PD: por cierto, si a alguien le extraña que diga "literarios" y no "literatos", es que no me gusta esta última

lunes, 7 de noviembre de 2011

El refugio de mi padre

Cuando analizo algo (novelas, películas, canciones,...) puedo basarme en dos cosas: mi impresión durante o el regusto que me deja el final. Si los veredicto de ambas partes coinciden, entonces estupendo: mi opinión es clara. Pero cuando no es así, ¿cómo debo calificar ese algo?

Iba a salir yo de la biblioteca y se me ocurrió buscar entre las películas alguna que pudiera interesarme. Así fue como me encontré con la cara de Matthew McFadyen, actor que me llama bastante la atención. Así que, sin pensármelo mucho más, me la llevé.

Ayer me puse a verla con mi amiga MJ... y estuvo a punto que quitarla cinco veces. No, no es precisamente una película comercial.

La historia comienza con un hombre que llega a un pueblo. Da la sensación de ser un viajero que se para en un lugar que conoce. Sí, efectivamente, lo conoce: parece que va al funeral de su padre. Parece que eso le ha perturbado mucho y que no le hace gracia el lugar. Mmm, pero no, se queda.

Hay que tener paciencia para saber de qué va la película... Es muy lenta. Y no nos cuentan nada, no... pasa nada. Los minutos avanzan y seguimos sin saber mucho de qué es lo que pasa por allí, por qué hay tantos personajes tan raros, por qué se comportan se esa manera huraña... La acción es mínima, los diálogos muy vagos... Parece que ese hombre está peleado con el mundo... y a mí, ¿qué más me da? Por eso MJ lo quería quitar, porque era un muermo. Porque no pasaba nada en absoluto. No tenía nada de interés.

Pero yo le dije que no. Algo, una fe bastante ciega me hizo querer seguir viéndola. Me atraía el que fuera una película tan visual, basada en la impresión. Las escenas se suceden con cierto desorden, sin explicaciones directas. Tenemos que hacer el esfuerzo de seguir el hilo para ir sabiendo o intentar ir sabiendo qué es lo que pasa de verdad. Para nada, en realidad, porque el final no te lo esperas.

No sé; a pesar de lo aburrido, me atraía que no fuera una película obvia y quería saber qué era lo que me iba a ofrecer.

El final, sin embargo, no me pareció lo suficientemente gratificante como para perdonar el tedio y algunos tonterías que se veían por ahí. Terminó gustándome, sí, pero... no demasiado.

Tarde me di cuenta de que estaba basada en una novela. He incumplido una de mis normas más estrictas y no me lo puedo perdonar. Ya veré qué castigo me autoimpongo. De momento sé que tendré que pillar algún ejemplar de Maurice Gee. Además tengo mucha curiosidad por ver qué me encuentro (porque es que me estoy viendo que me va a dar una impresión completamente diferente de la película). No lo sé realmente, la verdad... ya tiene que ser buena para que me guste, porque la historia en sí, un poco más y es de Almodóvar.

Por último, quiero mencionar las interpretaciones de Matthew McFadyen y Emily Barclay. Me han gustado mucho las escenas en las que actuaban juntos.

Entonces, qué, ¿la recomiendo o no la recomiendo? No lo sé. No es una gran película ni una historia imprescindible. Pero, si la veis de refilón al salir de la biblioteca, ¿por qué no?

Y ya está

lunes, 31 de octubre de 2011

¡Qué hermoso poema el del cadáver del obispo!

"¿Dónde estará?". Me adentro en un mundo inhóspito. Debo andar con cuidado porque podría tropezar en cualquier momento. Echo un vistazo a mi al rededor, intentando intuir dónde debe hallarse lo que busco... Y, a pesar del caos, con sólo mirar el lugar, ya sé que está ahí dentro. "¡No! ¡Ahí no! ¡En cualquier lugar menos ahí!" Pero no tengo otro remedio, debo enfrentarme a mis consecuencias: aparto los chismes que hay sobre la superficie que está debajo del artillo que pretendo abrir, desde abajo lo miro y me pongo a decidir la estrategia que seguiré para conseguirlo. Lo más prudente parece ser abrir primero una de las puerta, observar la reacción y entonces abrir ya la otra. Y de ese modo procedo: me subo a la superficie, blanda; me pego a una de las puertas, abro la otra y... Ningún movimiento. Pruebo con la otra y tampoco ocurre nada. Pero no hay que cantar victoria... Observo la ingente cantidad de libros antiguos, desvencijados, apilados, cuadernos con mucho uso, que casi se deshacen... A pesar de ser un rincón cerrado, el polvo ha extendido una fina capa. Temiendo por mi vida, busco la carpeta indicada sin tocar nada. Y la veo. Y deseo con todas mis fuerzas que esté ahí dentro... y después deseo con todas mis fuerzas que mi vista me esté engañando y que realmente el petadísimo archivador tamaño ME (Muy Exagerado) no esté debajo de esa pila de libros en precario equilibrio. Y no soy valiente, pero cabezona un rato, y comienzo a hacer malabarismos para sacar la inmensa mole de papel y cartón sin sufrir daños... Pero es inútil: la pila se hace a un lado y, antes de que pueda detenerlo, se inclina hacia mí y me cae con todo su peso en la cabeza...
...Estoy aturdida. Con miedo, vuelvo a mirar hacia los libros... parece que todo está quieto, que nada se va a volver a deslizar. O, al menos, ya puedo manejarlo. Saco el pesado archivador y lo dejo sobre la superficie blanda, me bajo de ella y empiezo a buscar...
-¡Saskia! ¡Hay que ver cómo tienes esto siempre! ¡Vaya pocilga! ¡Recoge to esto ahora mismo!
-Pero, mamá, es que se ma caío...
-¡Ni peros ni manzanas! ¡Que en este cuarto no se puede entrar!
Pum

Bueno, pero al menos he encontrado lo que estaba buscando. Y es que yo me habré quejado mucho de mi profesor de lengua en este blog, pero la verdad, como también he expresado algunas veces, es que ese hombre me encanta y que estoy deseando encontrármelo en el tren (que me encuentro a to el mundo menos a él, ya es mala suerte). Y esto viene al magnífico surtido de textos que nos ha estado dando a lo largo del ya pasado curso.

Y no paraba de venir a mi mente, un poema en prosa bastante indicado para esta fecha. Voici:

   ¡Qué hermoso poema el del cadáver del obispo en aquel campo tranquilo! Estaría allá abajo con su mitra y sus ornamentos y báculo, arrullado por el murmullo de la fuente. Primero, cuando lo enterraran, empezaría a pudrirse poco a poco; hoy se le nublaría un ojo, y empezarían a nadar los gusanos por los jugos vítreos; luegoel cerebro se le iría reblandeciendo, los humores correrían de una parte del cuerpo a otra y los gases harían reventar en llagas la piel; y en aquellas carnes podridas y deshechas correrían las larvas alegremente... 
   Un día comenzaría a filtrarse la lluvia y a llevar con ella substancia orgánica, y al pasar por la tierra aquella substancia se limpiaría, se purificaría, nacerían junto a la tumba hierbas verdes, frescas y el pus de las úlceras brillaría en las blancas corolas de las flores.
   Otro día esas hierbas frescas, esas corolas blancas darían su substancia al aire y se evaporaría ésta para depositarse en una nube... 
   ¡Qué hermoso poema el del cadáver del obispo en el campo tranquilo! ¡Qué alegría la de los átomos al romper la forma que les aprisionaba, al fundirse con júbilo en la nebulosa del infinito, en la senda del misterio donde todo se pierde! 
Camino de perfección, Pío Baroja 

Y ya está
   

Me gusta Halloween

 Una mierda para la mitología anglosajona: Halloween es de Tim Burton




Me encanta este corto











A ver si consigo que me hagan una foto vestida de Miércoles Addams y la cuelgo ^w^

domingo, 30 de octubre de 2011

La receta

Japutas con tapaculos
Es un plato que, a pesar de su mérito culinario, raramente figura en las cartas de los restaurantes de postín, más que nada porque su nombre no resulta ciertamente refinado. Sin embargo, las japutas existen, lo mismo que lo tapaculos, y son ambos pescados muy sabrosos. La japuta es, mayormente en el litoral gaditano, una variedad de la pescadilla o pijota (la palabra pijota también se las trae, por cierto). Y el tapaculos equivale al gallo, pero no al gallo de granja, sino al gallo marino, que es como una lenguado en basto, tal vez más gustoso pero más espinoso también. Pues eso, se compran en el mercado sendos kilos de japutas y de tapaculos. También se compra, para la salsa, un cuarto de higadillos de polla, otra palabreja con guasa, y es ente caso muy oportuna. Por  mal que pueda sonar, una polla no deja de ser la hembra del pollo, es decir, una gallina adolescente. Se limpian bien limpitos los pesados, se pasan por harina y se fríen en abundante aceite hirviente. Se prepara así un frito variado, que muy variado no es, pero que indudablemente no se puede decir que no sea variado. Sobre el frito se vierte la salsa hecha cociendo en vino de pitarra los higadillos de polla, junto con nabos mojones (pimientos picantes), todo muy fino. O sea, muy finamente picado. Y ya está.


No sé realmente a quién pertenece este texto. Nos lo dio mi profesor de lengua para que analizásemos algunas de las frases. Sin embargo, buscando por internet, he encontrado a un tal Manuel que podría ser el autor (si no ha hecho un copipaste, cosa posible, ya que yo lo he copiado de una fotocopia que parece ser de un libro). Total, que ni idea. Pero sí es cierto de que, a pesar de conocerme medio litoral gaditano, nunca he visto una carta donde sirvan japutas

martes, 25 de octubre de 2011

Releyendo "Eragon"

¡¡Ya le he dado mi cupón de reserva de "Legado" a mi agente de Círculo de Lectores!!

Total, que quería apuntar ésto, que me ha parecido supertierno:

  • Saphira: Si te pasa algo, te engancharé a mi silla y no dejaré que te separes de mí.
  • Eragon: Yo también te quiero.
  • Saphira: Entonces te ataré más fuerte que nunca.


jueves, 20 de octubre de 2011

El tren, el tren... y sus malditas esperas.

Esperar, lo que es esperar, yo esperaba dos cosas de la Universidad: la primera era conocer mucha gente nueva; la segunda era presenciar escenas mentables en el tren.

Todavía no le he encontrado triunfo a mis esperanzas, pero sí he tenido algo que se le parece hoy.

Al llegar a la estación, como es costumbre, no había asientos libres. Bueno, eso no es del todo cierto: había una muchacha que, con sus bártulos, estaba ocupando mucho sitio. Entonces, al ver que me acercaba, retiró sus cosas y me puse a su lado. Nada más sentarme, tomó el móvil (ésto no lo noté hasta que empezó a hablar "sola"), y dijo:
"No. Porque me han castigado. Por no llevar firmada la agenda. Pues de cinco a siete (eran las 7:40, el tren anterior habría salido a las 7:21 [no entiendo eso de poner hasta el último minuto, si, total, siempre llega o adelantado o atrasado]). Ya. Aquí esperando el tren, porque es la única manera de llegar a (una parada antes que yo [osea, que llegaría a su casa a partir de las 8:00]). Ya. Bueno. Adiós." 
Me fijé un poco más en ella y vi que iba de uniforme, con su faldita y sus calcetines hasta la rodilla. Entonces, de vez en cuando, la oía sorber... estaba llorando. Pobrecilla. Era obvio (en mi cabeza lo era) que le esperaba un broncazo sólo equiparable al que ya le habrían echado en el instituto. Me dio una pena... Ojalá hubiera llevado pañuelitos.

Además en mi nombrada cabeza se formaba una historia tipo americana en la que la típica pobre rubia (porque era rubia) dieciseisañera sufría la presión de padres exigentes proyecto de pijos que intentan aparentar lo que no son.

Si las escenas no se presentan, yo me las invento... y ha sido supertriste.

domingo, 9 de octubre de 2011

La emoción del descubrimiento

Wuau... me siento... buff. Tengo hasta un hormigueo en los brazos. A ver si va a ser un infarto...

Toda mi vida, TODA mi vida he escuchado en la radio, de fondo en algún vídeo o reportaje,... encontrándome con una canción siempre desde siempre. Una canción que me encanta, que siempre me ha encantado y de la que nunca he sabido nada.

Yo siempre la cantaba así: "para pec pec mor, nara pec pec mores, nara pec pec mersi nis yu viii mi". Desde que soy una chiquitaja.

Y, joder, nunca, jamás he sabido nada hacerca de el título, la cantante o... nada.

Pero el otro día... ay, el otro día... Empecé a oírla en la radio y me dije "Ésta es la mía, tengo que coger aunque sea algunas palabras para poder buscarlo en musica.com". ¡¡Y lo conseguí!! Las palabras fueron "Miss you much". ¡Ay, qué feliz! Así que lo he puesto en google "musica.com "mis you much"". Pero la maldita Jannet Jackson estaba por todas partes, así que le añadí "-jackson" y, tras Akon y otro más, leí "Big, big, worl, Emilia". Ay, qué emoción. "Big, big world". En cuanto vi ese par de bigs, sabía que era esa.

Y por fin sé cuál es la canción que me ha estado acompañando toda mi vida:

"Big, big world", de Emilia



Es la primera vez que veo el videoclip, claro. Yo siempre me había imaginado a la cantante como una muchacha, apenas veinteañera, con el pelo muy lacio hasta la cintura, de un color castaño caramelo y muy muy fina de complexión. Algo así como muy delicada y, al mismo tiempo con look de universitaria hippy light. Lo juro. Cosas de la vida.

Así que se llama Emilia... mmm

Acabo de coger la flauta de repente y he intentado sacar la canción de oído. Esto es lo poco que ha salido:
Big, big world, Emilia:
fa sol la la la
la sib sol sol sol
sol la fa fa fa 
fa sol laa sol

Para leer recomiendo: "El palacio de la medianoche" y ya que estamos "El príncipe de la Niebla" de Carlos Ruiz Zafón ^^

Me acabo de dar cuenta de que nunca había comentado por aquí mi impresión de "El príncipe de la niebla" a pesar de que me lo leí hace mil.

Ya aprovecho, porque los adjetivos que voy a usar son iguales para ambas novelas.

Empiezo volviendo a hacerme unas preguntas: ¿Qué es lo que convierte una novela en juvenil o en adulta? ¿Es lícito encasillar las novelas?
Yo estoy esperando a leerme "Mujercitas" para pedirle a mi prima pequeña que me preste su "Mujercitas" versión "Gerónimo Stilton".

Supuestamente, de las seis novelas de Carlos Ruiz Zafón, tan solo "La sombra del viento" y "El juego del ángel" son novelas para "adultos". El resto, "Marina", "El príncipe de la niebla", "El palacio de la medianoche" y "Luces de septiembre", son juveniles. ... Pues yo no lo veo. No lo veo, porque la cuarentañera de mi madre me dio una torta por pasarle una novela tan intensa y de final tan extremo como es "Marina". Y ahí está, sufriendo porque empezó "El príncipe da la niebla" y no sabe dónde lo ha metido. Sí, evidentemente, la voy a matar.
Voy a poner en blanco un comentario sobre "Marina" para aquellos que la hayan leído.

También le pasé "Marina" a mi prima Marina. Se leyó el final mientras estaba trabajando en el bar, un tranquilo sábado a la hora en la que entre café y café puede leerse alguna página. Bueno, pues cuando se dio cuenta de que era Marina la que iba a morir se puso a llorar escandalosamente, se tuvo que meter en la cocina. Revolucionó al bar entero porque creían que le pasaba algo. Vamos, que se puso chunga perdía. Yo no lo entiendo, porque es que se veía venir de lejos que era Marina la enferma. Bueno, pues un disgusto que cogió. Y esto viene a que ella no es de las que leen "libros juveniles" precisamente.

Yo leí "Marina" y me quedé tan alucinada como cuando me leí "La sombra del viento". De hecho, me gusta más que "El juego del ángel".

Yo me leí "El príncipe de la niebla" y "El palacio de la medianoche" y es cierto que los protagonistas son unos chavales... Pero ¿es que acaso el escritor no es el mismo? ¿Es que acaso la historia no tiene el mismo puente entre la fantasía y el realismo? ¿Es que acaso las metáforas, la narración,... no son igual de bonitas? ¿Es que acaso mi madre no puede disfrutar, sufrir y descubrir ciudades de palacios junto a unos chavales? ¿Acaso no disfruté yo a los 16 años con "La sombra del viento" o con "El juego del ángel"?

Vale, ya he dejado claro que me repatea los malditos encasillamientos.

El palacio de la medianoche es una novela chulísima (aunque no la mejor de Zafón, por supuesto). En esta ocasión nos trasladamos a Calcuta, al año 1932 (aunque ya aviso que yo los escenarios me los he imaginado como de ha dado la gana). Ian, nuestro narrador, a su madurez, quiere dejar por escrito aquello por lo que pasaron él y sus antiguos amigos a la temprana edad de 16 años. Una experiencia que pasará al recuerdo como una pesadilla que nunca se podrá olvidar. De un día para otro, de la noche a la mañana, sin comerlo ni beberlo, el grupo de amigos se ve envuelto en una maldición, sin tiempo si quiera para reflexionar en lo que está sucediendo, en lo que se debe hacer, en consecuencias o racionalidad. Tan solo se pone a prueba la amistad y la lealtad.

El príncipe de la niebla es una historia igual y diferente. En ambas es el pasado maldito el que busca su presa, pero en la anterior se presenta más de cara, mientras que en ésta, nuestros protagonistas buscan los porqués. Es más "de misterio". Aunque llega el punto álgido en el que la maldición intenta cobrar lo suyo, hasta entonces, los chavales investigan el pasado, intentan saber qué es lo que ocurre. Para qué mentir: hace tanto que apenas me acuerdo de los detalles. Pero sí recuerdo que en mi interior se debatía las ganas de seguir con las ganas de dejarlo, pues la lectura en sí, el placer de leer me impulsaba a seguir leyendo, pero la historia, negra y húmeda, me pedía descansos.


Total, ¿qué cabía esperar? Si yo suspiro por Zafón... Ya solo me queda "Luces de septiembre". Ojalá saque pronto algo nuevo.




Ya que estamos, aprovecho para dedicarle unas palabras a la encuesta, porque me da pereza escribir algo exclusivamente para una chorradilla.


La pregunta era:


Que venía a ser algo así como "¿Eres pesimista u optimista?"

Y puse estas opciones:


Siendo la primera la optimista, la segunda la pesimista y la tercera la "racional" (por decirlo de algún modo). La última la pongo siempre por poner. Es como si hubiese puesto de nuevo la opción "Arg".

Por último, el resultado:


La clara mayoría es positiva. Me alegro. La gente positiva es capaz de sacar las cosas buenas de donde no hay nada que sacar.
También ha habido un par de negativos. Me alegro. La gente pesimista es más feliz, porque nunca se lleva chascos. Si esperas lo peor y, efectivamente, ocurre, ya estabas sobre aviso; si, en cambio, te equivocas y las cosas salen bien, pues eso que te llevas. Mientras no arrastre tu vida, el pesimismo puede ser una ventaja.
Y parece que junto a mí ha habido otro par de "racionalistas". O a lo mejor, dos que al igual que yo están hartos que siempre digan lo mismo del vaso o de la botella cuando la pura verdad es que si has llenado un vaso y te has bebido la mitad, entonces lo has vaciado hasta la mitad, luego está medio vacío. Si sólo lo has llenado hasta la mitad está medio lleno, no medio vacío, ya que no lo has vaciado. Las cosas son como son. Se puede disfrazar la realidad con el color que quieras pero no por ello pretendas que cambie de verdad.
Parece que nadie ha dudado al contestar. Menos mal, porque siempre me meto con los que cogen esa opción xD

Y ahora, ¿sobre qué hago la siguiente? Debe ser algo en lo que pueda meter la opción de Arg. ¡AH! ¡Ya lo sé!

Extracto de "Cometas en el cielo"

   Aquella misma noche escribí mi primer relato. Me llevó media hora. Se trataba de un cuento sobre un hombre que encontraba una taza mágica y descubría que si lloraba en su interior, las lágrimas se convertían en perlas. Sin embargo, a pesar de haber sido siempre pobre, era un hombre feliz y raramente soltaba una lágrima. Entonces buscó y encontró maneras de entristecerse para que de ese modo sus lágrimas le hicieran rico. A medida que aumentaban las perlas, aumentaba también su avaricia. La historia terminaba con el hombre sentado encimad e una montaña de perlas, cuchillo en mano, llorando en vano en el interior de la taza y con el cuerpo inerte de su amada esposa en brazos.
[...]
   -[...] Pero, me permites que te haga una pregunta sobre tu historia? -dijo tímidamente.
   -Por supuesto.
[...]
   -Bueno, ya que me lo permites..., ¿por qué el hombre mató a su mujer? ¿Y por qué siempre tenía que sentirse triste para llorar? ¿No podía haber partido una cebolla?

Cometas en el cielo
Khaled Hosseini

Paridas varias...

... que hoy tengo ganas de escribir de forma tonta... así, sin pensar, a lo surrealista.

Alguna vez he hablando de esas novelas, películas, canciones,... cosas en general que te persiguen, que no conoces pero se esfuerzan en que conozcas. Como me pasó aquel día con "Crónica de una muerte anunciada". También me ha ocurrido algunas veces con personas: esas personas que todo el mundo conoce, que conocen a todo el mundo (e incluso, probablemente a ti también)... Pero tú, de ella, solo sabes el nombre. Si acaso, con esto de las redes sociales, la cara. Poco más. Con el paso de los días, te cabreas y preguntas quién coño es y te explican su vida y por qué es tan superfamoso en todo tu círculo de amistades. Para ti se crea un aura de misterio alrededor del personaje en cuestión... que se deshace cuando finalmente te lo presentan. (De hecho, al parecer, llevo 7 años viviendo al lado de un tal "Batán" al que me moriré sin reconocer)

También existe el caso contrario, aunque ciertamente similar. Es cuando eres tú el que está interesado en algo. Digamos por ejemplo, un libro. De hecho, recuerdo una anécdota muy divertida: Sinsajo y yo... un amor imposible. Pues eso, que intentas encontrar el maldito "algo" y resulta que ha desaparecido de la faz de la tierra. De hecho, recuerdo un corto muy divertido: "Yo soy fan de Alex de la Iglesia" (también he colocado el link en la lista de la derecha). Pues casi exactamente eso me ha ocurrido a mí. Y es que me he pasado 5 meses intentado ver la maldita película "La vida de los otros". Pero nada, que cuando no era por una cosa, era por otra. Pero hoy, por fin, la he visto. ¡Yupiii! ¡Chúpate esa, Destino!

La vida de los otros es un peliculón impresionante. O no, no lo sé, porque lo cierto es que a mí me pasa algo con las películas sobre política en Alemania. O, dicho de otra forma, me encantan las películas sobre la II Guerra Mundial (mientras más cerca de Berlín se desarrolle la película, mejor). En este caso, es la primera vez que veo una sobre la Alemania socialista de la década de los 80. Se nos muestra el gran control que ejerce la policía secreta de la república oriental sobre el país. El calvito de la imagen es un renombrado capitán al que le encargan "pillar" al escritor que podemos ver en el marco de la puerta, mediante las escuchas de su piso. Se merece el calificativo de peliculón porque la actuación de Ulrich Mühe es... no sé realmente cómo definirla. Se me viene a la cabeza el adjetivo "viva". Sí, su actuación es muy viva, muy de carne y hueso, tan genial, tan ... Joder, con razón se ha llevado tanto premio. Aunque claro, tiene algunos fallos, pero son de dirección. Yo, mientras veía la película, estaba constantemente preguntándome hacia dónde me iba a llevar, pues resulta que tiene muy poca acción (en el sentido "pin pan pun, tengo una pistola, pin pan pun, que dispara sola"), muy poca "sangre caliente"; y también esperaba algún tipo de "moraleja" (sí, no sé por qué, la esperaba). Pero no, no es más que un retrato. Un retrato bastante apasionante y... pues eso, muy chulo. Además el final es to guay...

Así que, Ghost, si lees esto, de nuevo muchas gracias por las recomendaciones tan maravillosas que me has hecho.

Ya que hablo de películas, ésta me ha recordado a otra: "El círculo del poder". Es una de esas películas que, recordando el vídeo linkeado, no veréis nunca (a no ser, claro está, que deis clase con mi exprofesor de historia). Es otro peliculón impresionante donde se ve la práctica del pueblo ruso bajo la presidencia de Stalin. Tampoco paré de recordarla mientras leía "1984" de George Orwell.


Bien, soltemos otra cosa:
Me siento orgullosa porque he conseguido adaptar una canción desde Synthesia a mi único instrumento: la flauta dulce de cuando estaba en primaria. Evidentemente, es una adaptación pobre, pero me da igual, porque me encanta.
La canción en cuestión es "Yoru no uta" (o un poco más conocida como "La canción de Tomoyo").
Éste es el vídeo y, para quien le interese (a mí, desde luego, sí), éstas son las notas:
(soy consciente de que podría tomarme la molestia de dibujar un pentagrama, colocar las notas con sus correspondientes signos musicales, escanearlo y ponerlo aquí, pero... bah, qué pereza, así es mucho más sencillo... además, en internet y en el ámbito casero, esas cosas parece que ya no se lleva)

Yoru no uta
do mi sol mi fa sol la si Do sol
fa sol fa mi fa sol re
do mi sol mi fa sol la si Do sol
Do si la sol do re mi re do
la la la si Do Do sol
sol sol sol sol fa re# fa sol

Otra:
Ya comenté lo de que fui al Salón de Cadiz etc. Pues resulta que mi amiga Rocío fue con cosplay... Los puntos suspensivos son una queja que hay que ver el por culo que dio la niña con el puto disfraz. Y es que éste resulta que consistía en unas vendas tapando las zonas no aptas para todos los públicos. Pero es que aunque llevara tela debajo de las nombradas vendas, en la parte de abajo, tan solo llevaba un culote cortísimo. Osea, que había que poner bien las vendas porque se le veía carne por todos lados.
Aparte, llevaba "vectores", léase cuatro brazos que no eran suyos de verdad, que tenían vida propia y juro que se lanzaban a por los pechos y a levantar vestidos. Vamos, un coñazo. Pero eso sí, monísima.
Y, ¿de qué coño iba vestida? Pues de una tal Lucy. Vamos, a mi me llega a decir que se acaba de escapar de un manicomio, y me lo creo. También iba otra chavala (también Rocío, para que no tener que aprenderse una muchos nombres), esta vez más vestida, de cuyo personaje no me enteré del nombre, que iba de pareja suya.
Pero a lo que vamos, que me despertó la curiosidad por conocer el anime que las había inspirado. Sobre todo, sentí curiosidad cuando oí que sólo tenía 13 capítulos (ésta es la mía).
Total, que por mucho que lo intentaba recordar, no tenía ni idea de cuál era, así que puse en google-images "lucy pelo rosa" y cuando vi a una con el pelo rosa, con las vendas, con sangre y con el medio casco que se había hecho Rocío supe que había dado con él. El resto es imaginable: seriesyonkis.com y más peleas con mi hermana.
Total, que he visto "Elfen lied" un anime chulo, corto, no excesivamente alucinante si internet te va fatal y que, en definitiva, me ha gustado. No indicado para ojos sensibles y mentes inocentes, porque hay sangre por un tubo y parece que la ropa sale cara. Pero vamos, que está guay. Después de esto, solo me queda añadir que Yuko me cae fatal porque es tontísima y vaya manera descarada de poner una puerta semiabierta para una futura continuación (que nunca ha llegado, según tengo entendido).


Bien, ¿qué más podemos añadir antes de cerrar la edición?
¡Ah! Podría contar mi drama con las matriculaciones. Jeje, os váis a reír.... yo lo hago... aunque no estoy segura de si es una de esas risas de los malos malísimos cuando saben que el bueno ya los ha acorralado y que no puede escapar, esa carcajada de arrogancia y asimilación.
Bien. Cuando se abrió el plazo, eché la matrícula para la escuela de idiomas de la universidad. Elegí alemán (estaba entre alemán y japonés, pero como tengo entendido que el japonés es más bonito y algo más fácil, pues he decidido que ya lo haré por mi cuenta, que necesito más las clases de alemán). Primer paso, hecho. Ahora quedaba coger el grupo... Grupo de la Facultad de economía-por la mañana (¡perfecto!)-no hay plazas. ¡Joder, joder, joder! Miro por todos lados, pero no hay manera: no hay clases cerca de mi facultad. Cabreada, dejo la matriculación, ya seguiré dentro de un rato. Pasa el rato, empiezo otra vez. ¿Y si lo intento mejor con el japonés?... La ocupación de las plazas de japonés es prácticamente idéntica a la de alemán. ¡Joder, joder, joder! Ya lo haré dentro de un rato. Pasa el rato pero sigo mosqueada. Empiezo de nuevo y cojo uno cualquiera de por la mañana. Listo. Voy a echar la matrícula en la Escuela de Idiomas... y miro la hora en la que me he matriculado: las clases de idiomas empiezan una hora antes de mi clases de ADE y continúa hasta media hora después ¡Pero si era por la mañana! ¡En qué estaría pensando!. La cosa se complica más cuando ambos lugares están en zonas tan diferentes del callejero (de hecho, he visto que el aula que he de usar, está en la facultad de matemáticas, que juro que la he buscado y no la encuentro; mi tío dice que está justo en frente de la de física, pero yo he pasado por allí y sólo había obras) Vamos, imposible.
¿Qué hacer? Pues está claro, cambiarme de grupo = más burocracia. Ya me veo otra vez recorriéndome el mapa de Sevilla en el maldito autobús (que me deja a tres mil pueblos). Pero lo más guay, lo más chachi, lo más alucinante es que: le pregunté a la de secretaría de mi facultad que qué debía hacer para arreglar el entuerto y... me dio a entender que me cambiara de grupo (no, ¿en serio?)... de ADE. ¡¡Que me cambie de grupo de ADE a por la mañana!! ¡¡¡Que a lo mejor puedo cambiarme de turno!!! SÍÍÍÍÍÍÍÍÍ Ya es tarde: me he hecho las ilusiones. Me dijo que a partir del día 24 intentara cambiarme de grupo alegando lo de mi situación y probando lo de las horas. Aun así, lo veo complicado, porque las horas siguen siendo muy estrechas, pero bueno, no pasa nada por salir un poco antes de una clase. En verdad me da palo, porque tengo un par de profesores muy chulos, pero bueno. ¡Ah! ¡Y hay más! ¡Estoy en el número 13 de la lista de espera para hacer la conjunta! En realidad, creo que 13 son muchos, al ritmo que está bajando la cosa, pero quién sabe, a lo mejor... Así que esto va a ser un mareo continuo voy a terminar de los nervios y afónica de tanta pelea en mi casa. Lo veo.

Ains qué tarde... Esto de las clases por la tarde me está matando. Tengo sueño a todas horas. Pero es que no me gusta acostarme temprano, porque si lo hago me da la sensación de que he perdido el día entero. En fin.

Ya le daré un repaso y corregiré los fallos ortográficos, gramaticales y de lo que sea mañana, que ahora me voy a morirme un ratito.

Bye

viernes, 30 de septiembre de 2011

Pensamiento rápido que no me cabe en 140 caracteres

Es que me hace mucha gracia volver a mi casa, entrar en blogger o twitter y enterarme de que media bloggosfera está en mi pueblo para ver a una escritora que, voy a confesarlo aun a riesgo de perder mi vida, no me parece nada del otro mundo. Eso explicaría aquel grupito de chicas que entraba en la estación tan tarde. ¡¿Habéis visto la macrocolchoneta que había en la plaza del Arenal?! ¿Había alguna celebración?
Yo al final no voy a asistir ninguno de los tres días: hoy porque estaba en clase, mañana porque me voy al Salón de Cádiz y el domingo porque, joder, tengo que dedicarle tiempo a mi ocupación favorita: dormir

martes, 27 de septiembre de 2011

Crónica de mi primer día en la universidad (Saskia quejándose, no contenido didáctico ni aprovechable de ningún modo)

¡Hay que joderse! Maldito día con sus malditas horas de espera. Maldita novela que me he dejado en casa. Maldita carrera y maldita yo por meterme en ella.

Aquí estoy, en la ruidosa estación de trenes, esperando a cogerlo para ¿ir a mi casa? No; después de un fin de semana de trabajar muy duro y muchas horas y dormir poquísimo, hoy me he levantado a las ocho para terminar de arreglar el maldito papeleo mío, el de mi amiga y el de su novio, he ido a las clases y en vez de irme a mi casa, ahora tengo que pasarme por la de mi primo para ponerle red. Quiero dormir, por favor.

Total, que eso, que me he pasado toda la mañana de un lado a otro con los papeles. Poco después de las tres, mis compañeros se fueron y me dejaron sin nada mejor que hacer que mirar posarse el polvo mientras que esperaba hora y media a que empezara mi clase.

1ª clase: Estadística. Me siento en primera fila dispuesta a empaparme de sabiduría y me veo a un señor de pinta... no muy rara, pero rara. La culpa era el pelo, porque desentonaba con todo el resto. Y es que a su cuerpo pequeño con barriga cervecera, camisa de rayas con manchas de origen incierto y barba canosa por partes, no le pegaba un pelazo bien teñido de negro y peinado "cassual". El tío se puso a hablar durante un tiempo que me pareció eterno, al volumen justo para que sólo los de la 1ª fila pudieran llegar a enterarse (y ni eso, porque la pava que se sentó a mi lado...), hablando y hablando sin decir nada...

Por eterno que me pareciera, resulta que terminó y muy pronto. Así que me esperaba otra hora y media para ver cómo crecen las plantas (un tema apasionante que comentaremos en otra ocasión). Me planteé irme. Pero me dije que no, que no podía empezar mal. Así que intenté meterme en la conversación de un pequeño grupo. Se ve que no les causé demasiada buena impresión, pero bueno. Y entramos en:

2ª clase: Introducción a la Economía de la Empresa. Hicieron una pequeña presentación y de repente llegó el déjà vu: la profesora pide una definición de empresa (en serio) y la clase empieza a decir pequeñas partes de la dicha definición con ayuda de la profesora. El momento preciso en el que me doy cuenta de que ya lo había soñado es cuando la profesora dice al mismo tiempo que yo sostengo con los dedos de ambas manos las dos puntas de mi boli Pilot Vball y lo miro: "Hay muchas definiciones de empresa y la mayoría son válidas". La única diferencia, es que en mi sueño el boli era de 0'5 y al final ha sido 0'7.

¡¡¡Joder!!! ¡Malditas Comisiones Obreras (o CC. OO., como quieras)! ¡Dicen que esto está a servicios mínimos! ¡Me cago en mi vida! Sigo, que si no me oyen.

Total, que ese mismo instante ya lo había soñado yo. El párrafo ha quedado un poco raro, pero si lo lees un par de veces más se puede llegar a entender.

Finalmente, me di cuenta de que esto es un error cuando noté que estaba volviendo a oír lo mil veces escuchado (y pasado de tema) en bachillerato. Que todo esto es una gran mierda. Pero lo cierto es que sé dónde radica el problema: es que yo tenía esperanzas de que lo observado durante el bachillerato desaparecería. ¿Qué es ésto que había observado? Que los economistas son en realidad intentos fracasados de escritores por no tener ningún talento literario, sólo rellenador. Madre mía, qué cantidad de relleno, qué capacidad, qué exageración. ¡Qué manera de decir cien veces lo mismo pero de diferente forma!

Hablemos de mi aula: la más fea de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales. Seguro. Las mesas son diminutas, a tres km de la silla, de un color beige-amarillo desvencijado. La pizarra es de tiza y la sala tiene una orientación de lo más extraña.

Y hablemos de la facultad. Me dijeron que aquello es una maldita pasarela de modelos. Y es cierto que haber, hay. Pero tampoco es exagerado. Yo hoy he ido más acorde a lo que esperaba; ahora que mañana, voy a ir to heavy. Voy a sacar el collar que me han regalado a ver si atraigo y alejo lo que me interesa.

Esto va a ser horrible. Voy a dormirme en cada instante. Me da igual que esté escalonado, yo me pongo detrás de un alto cabezón como el de hoy (que tenía la nuca de Felipe Reyes).

Y joder, aquí sigo esperando el maldito tren. Mañana no se me olvida Zafón seguro.

Ya para rematar, he observado otra cosa: las facultades de económicas están llenas de psicólogos. Me he encontrado con dos muchachas que la liaron parda con la prescripción y están en lista de espera para entrar en psicología. Y conozco otros casos. El más famoso es el de Punset.

Y ya está. No sé si cuenta como mi primer escrito en viaje de la facultad a casa (o viceversa), porque ni me voy a casa ni estoy en movimiento, sólo me duermo las piernas alternativamente sentada en un banco, procurando que las que están a mi lado no vean lo que escribo.
Una de mis novelas favoritas fue concebida en un tren.

Total, que no sé si mañana será el segundo día de esta novata.

jueves, 22 de septiembre de 2011

La pura realidad a veces es un chiste

Me encanta abrir la bandeja del correo y encontrarme con chistes:


Anoche mi madre y yo estábamos sentados en la sala hablando de cosas de la vida...
entre otras... estábamos hablando del tema de vivir/morir...
Le dije: "Mamá, nunca me dejes vivir en estado vegetativo, dependiendo de máquinas y líquidos de una botella. Si me ves en ese estado, desenchufa los artefactos que me mantienen vivo. "PREFIERO MORIR"
¡¡¡Entonces, mi madre se levantó con cara de admiración... 
y me desenchufó:
- el televisor
- el dvd
- el internet
- el pc
- el mp3
- la play
- la psp
- la wii
- el teléfono fijo
- me quitó el movil, la ipod, el blackberry me tiró TODAS LAS CERVEZAS!!!!
¡¡¡LA MADRE QUE LA PARIÓ!!!!
¡¡¡ CASI ME MUERO !!!


miércoles, 21 de septiembre de 2011

A que voy y le doy una horquilla...



De verdad que no me importa, que no valen na y yo tengo bastantes

Mientras menos mejor

Vídeos que dejo aquí porque sé que no los volveré a encontrar:










Proporción de suicidas por cada 100.000 habitantes


http://youtu.be/d0U-AwQsY4k

domingo, 18 de septiembre de 2011

Ains... He vuelto a caer.

Escrito ayer.


Que conste que no ha sido culpa mía. Es que llevo unos días en casa de mi tía y por alguna extraña obsesión, mi tío tiene que tener siempre el televisor encendido. Muchas veces entra, enciende la televisión y se vuelve a ir. Algo que fastidia mucho, porque si tengo la radio puesta la quita para afear el aire con el horrible sonido del televisor.

Y ahora mismo se ha quedado puesto en el telediario de Canal Sur. La noticia que ha dado lugar a comenzar esta entrada trata sobre las ayudas de la OTAN, o las organizaciones que sea, a Libia, Sirira, Palestina... no me enteré bien, la verdad, pero supongamos que es Libia (ya que cualquier ejemplo me vale). Es curioso que al principio yo estuviera en contra de estas ayudas. ¿Por qué? Por que con sólo oír la palabra guerra me entran náuseas y mi vena egoísta piensa que mientras más lejos mejor. Pensaba que el problema de Libia era de Libia.

¿Por qué he cambiado de opinión? No estoy segura de si he cambiado de opinión. Pero he mirado desde otro punto de vista y la declaración de una "ayuda condicional" me ha parecido abominable. Ya digo que no me enterado bien de la noticia, ni quiero enterarme, pero capté la esencia.

El caso es que acabo de terminar La voz dormida, de Dulce Chacón. La novela narra (por llamarlo de alguna manera) la situación, los movimientos, los sentimientos y pensamientos de diferentes personas pertenecientes al ámbito comunista en la postguerra, desde 1940 hasta algunos años en adelante. Resumiendo: lo que está de moda, los pobrecitos republicanos en la postguerra.

El caso es que en algunas de sus conversaciones expresan en su presente lo que yo pensé cuando lo estudié: malditos e hipócritas Estados democráticos de Europa que han dejado en bragas a la resistencia española. Y es que resulta un poco extraño escuchar las esperanzas de gente que cree que las democracias extranjeras les van a ayudar cuando tú sabes perfectamente que no va a ser así. Y cuando pasan los años y la gran guerra termina y se crea la SN y, en definitiva, se dan cuenta de que nadie les va a ayudar, que los pocos que son caen como moscas y que quizá hayan sido unos ilusos por creer que la guerra no terminó con aquel último parte,... entonces tú piensas, ¿por qué? ¿Porque lo hicieron mal? Eso seguro. Pero echarle la culpa a otro es mucho más fácil, y en este caso la culpa hay que echársela a aquella ayuda que nunca llegó, a aquellas promesas que no se cumplieron.

En primero (Hª internacional)  no pude evitar echarle las culpas a Gran Bretaña y a Francia por haberse quedado impasibles viendo cómo Hitler iba invadiendo uno a uno tantos países hasta llegar a Polonia. Y ahora, en segundo (Hª de España), no he podido evitar echarles la culpa por no hacer nada mientras Hitler y Mussolini sí hacían y, no solo eso, limitando en parte a los rusos.

El caso es que yo considero la Guerra Civil española una pelea de malos contra peores. Y ganaron los peores. Y uno de las claves decisivas para ese final fue la no-ayuda. Sentí resentimiento al saber que tanto Gran Bretaña como Francia reconocieron el Estado de Franco aún antes de que se diera por terminada la guerra (aunque, como he dicho antes, la fecha del fin pudo ser un tanto subjetiva).

¿Se entiende el paralelismo? Yo pienso en los rebeldes libios, en aquellos que han dado su vida para intentar ser libres (aunque eso es como todo: ya se verá qué es lo que les viene ahora). Tienen poco más que las ganas y encima no les echan un cable. Y yo me meto en la piel de alguien que haya visto cómo no llegaba aquel barco lleno de armas al puerto de Valencia y que ahora ve cómo no llega el mismo cargamento al rebelde que lo necesita para luchar por la justicia y puedo sentir la rabia.

¿Estoy consiguiendo explicarme? Los Estados occidentales (osea los gobernantes (osea, los más ricos)) podrían hacer el esfuerzo de hacer las cosas bien por una vez. Puede que se estén quejando de que no tienen dinero; pero como yo me pregunto dónde está y me respondo que lo tienen ellos, pues llego a la conclusión de que en realidad no les costaría el menor esfuerzo hacerles un favor a unos cuantas millones de personas.

Aprovecho que ha salido el tema para escribir mi opinión sobre toda esta moda de la II República y lo pobres desgraciaítos que intentaron esconderse o huir para acabar en alguna fosa. ¿Por qué me saca de quicio? Porque no la entiendo. ¿Qué no entiendo? Que haya gente con tanta cara y con la poca vergüenza de sacar dinero a costa de un hecho que fue, cifra arriba, cifra abajo, un trillón de veces peor de lo que son capaces de explicar. Me hace gracia que haya gente que pretenda, que intente y falle, contar unos hecho que sólo son capaces de imaginar. En realidad, lo que ocurre es que, no sé bien por qué, pienso que los únicos que pueden contar aquella historia son quienes la vivieron, que no me vale que un cuarentañero se documente todo lo que pueda y ya se crea con derecho para escribir, filmar, hablar sobre aquello. Que sí, que sabrán muchíiiiiisimo sobre el tema y puedan verlo con solo cerrar los ojos,... pero no. Todo este royo de levantar muertos, la creación de mártires, poemas hechos por no-protagonistas,... Puedo sentir la desazón de las Tristes guerras de Miguel Hernández... pero sólo veo autosobreestima  en escritores que imaginan. Tampoco entiendo muy bien qué se pretende con esta moda (seamos claros, todo pasa por alguna razón: que los ricos sean más ricos). Yo sospecho que el PSOE sabía que por propia no iba a lograr estas elecciones. De poco le ha servido.

Pero ahora hablemos de forma más concisa: sobre qué baso mis argumentos. Sobre poco, la verdad. Para qué engañarnos: soy una ignorante más. Pero el caso es que es así: TVE está pesadísima últimamente con la república (La República), el franquismo (comienzos "Amar en tiempos revueltos"), lo bueno que fue el fin del franquismo (hay que ver cómo han medrado los Alcántara) y ridiculizan a los nacionales durante la Guerra Civil (Plaza España); este año, en segundo, ha sido obligatorio leer Los girasoles ciegos;... Y es que a veces me topo con esas cosas y no veo más que propaganda, no una verdadera intención educadora. Más educadora, por ejemplo, me puede parecer la película Razas, que al haber sido escrita por el mismísimo Franco, puedo casi saber qué pasaba por la cabeza de ese hombre. Pero al leer La voz dormida,... al leer La voz dormida no puedo parar de ver los fallos, los anacronismos, las medio invenciones de una cuarentañera feminista que ha llegado a la fama sólo por escribir para un público determinado y no porque lo hiciera bien.



Bueno, como la entrada esta ya es bastante larga, ¿qué más da alargarla un poquito más? Y es que quiero comentar un par de cositas sobre un par de novelitas feministas: "El tiempo entre costuras" y "La voz dormida".

Es interesante cómo múltiples señoras me han recomendado (por decirlo de alguna manera) que lea "El tiempo entre costuras". Lo han hecho como si no hubiese nada más maravilloso en el mundo mundial. Que es supermagníficio. Que todas las mujeres tenemos que leerlo. Todo como si se les fuese a salir las entrañas del pecho, con una pasión,...     El caso es que empecé a leerlo. Apenas puedo leer dos páginas antes de cerrarlo con asco. No leía algo tan pésimo desde Tempus Fugit. Lo empecé a principios de verano y apenas casi he llegado a la página 50. Todo porque mentes más de fiar me han dicho que lo que es la historia no está tan mal, lo que pasa que hay que tener paciencia. El caso: que el número dos en todas las listas de lo más vendido, lo más mejor de lo mejor,... me parece una porquería de cuidado.

Y ahora llega "La voz dormida". No le voy a dedicar una entra sólo a esto. El caso es que yo, hace ya tela de tiempo, pregunté por alguna novela para llorar... y sin pensarlo dos segundos me dijeron que ésta novela. De hecho, me la regalaron por navidades. Y he estado esperando a que se me derrame alguna gota. Pero que va. Tan sólo se me humedecieron un poco los ojos en un momento que seguro no fue el que hizo llorar a quien me lo dijo.  Y yo no digo que la historia no sea "desgarradora" o "dura". Lo que pasa es que la "narración" es pesaísima, reiterativa a más no poder, y me ha hecho imposible empatizar con los personajes. Aparte de anacronismos y tal. Es más, me ha cabreado que una historia "buena" (porque es real, son testimonios), se haya desperdiciado en intentar hacer "poesía", poesía a base de reiteración. Que a mí no me importa que en un momento determinado, la redacción se vuelva poética,... pero es que, que un libro se pueda quedar en la mitad quitando todas las repeticiones... joder. Total, que la narración de vidas que han sufrido y han perecido, me ha parecido superficial. Vamos, que la escritora me ha parecido pésima, por premios que haya recibido.

Y, ¿a qué venía esto? Pues a que me dan vergüenza las mujeres que dicen defender a las mujeres, cuando no hacen más que ponerse y ponernos en ridículo. Dos novelas alabadas por sociedades feministas = dos bodrios. Como aquella historia que me contaron de que en un pueblo, la sociedad feminista le había protestado al ayuntamiento que por qué en los semáforos sólo tenía que haber hombres. ¿? (Vale, no me importa y, hasta cierto punto, lo puedo ver bien) Pues se cambiaron. Entonces cambiaron el monigote "hombre" por un monigote "mujer", que se diferenciaban porque tenían falda o vestido... Ahora protestaban que por qué los monigotes mujeres tenían que llevar falda y pretendían que se cambiara otra vez... :S   Por no hablar de que ahora el masculino no incluye necesariamente el femenino. Es que en los centros educativos a veces es bochornoso... Queridos padres y madres de alumnos y alumnas. Y en el mismo instante en que empiezan ya meten la pata, pues deberían haber puesto "queridos y queridas". Lo cierto es que a mí me parece ridículo. Esto ya lo he comentado antes, ¿no?


En fin...

Dejo otro vídeo de David Garrett que de verdad que me ha gustado: