viernes, 17 de diciembre de 2010

"Imitación" de "El Conde Lucanor"

¡No me acordaba! Hace cosa de un año, tuve que hacer para la clase de Lengua un pequeño relato que imitase la estructura de los cuentos-fábulas de "El Conde Lucanor", de Don Juan Manuel.
Hoy lo he visto y me ha apetecido ponerlo.

Los relatitos de "El conde Lucanor" son eso, como pequeñas fábulas. La estructura es que un conde tiene problemas y consulta a su consejero. Entonces este le cuenta una historia con moraleja.

Y esta es mi "versión". No os riáis mucho.


"Quien mucho abarca, poco aprieta"

- Hola mamá- dijo el niño con la cara larga.

- Hola hijo. ¿Qué te pasa? ¿Por qué tienes esa cara?

- Es que… verás: ¿Te acuerdas de mi amigo Isaac?

- Sí, el morenito, ¿no?

- Ese. Pues resulta que este año hemos coincidido en la mima clase de 1º de Bachillerato. Es difícil, pero si se estudia un poco no cuesta tanto. El problema es que él no trabaja nada. Con lo avanzado que está el curso le será imposible aprobar las asignaturas y repetirá. Yo no hago más que ayudarle, pero… por mucho que me esfuerzo, no consigo que trabaje.

- ¿Sabes qué, hijo? Una vez, un rey veía que su hijo, el príncipe, no maduraba. Se había criado entre los lujos de palacio y tenía un desinterés rotundo en las artes de la guerra, la diplomacia y, en definitiva, aprender a ser el gobernador de las tierras de su padre. Mas el rey, con una paciencia infinita, intentó reeducar a su hijo: lo llevó de caza, a fiestas con varios nobles muy influyentes, le instruyó sobre tácticas de guerra,… Pero era inútil. Por mucho empeño que ponía el rey, el infante no sería capaz de ser un buen dirigente. Aun así el monarca no desistió, y puso tanto empeño que descuidó su reino hasta el día en que dejó de ser suyo. El esfuerzo que había puesto en su hijo le había hecho olvidar a sus enemigos que, finalmente le quitaron sus posesiones.


Hay que olvidarse de las causas perdidas y centrarse en las propias


El hijo hizo caso a su madre e hizo bien, porque se dio cuenta de que él mismo estaba descuidando su trabajo.

2 comentarios:

  1. Me ha encantado tu imitación, la verdad que te salió redonda. Y la moraleja, simplemente genial, debería hacerle caso a la susodicha pero ufff, vengo con defecto de fabricación y va a ser que haré todo lo contrario jeje.

    ResponderEliminar
  2. Yo tampoco le hago caso ninguno. Se me ocurrió porque es lo que me dicen siempre =P Pero sigo haciendo lo que me biene en gana independientemente de si me hace bien o no xD

    ResponderEliminar

Con esto que estás escribiendo contribuyes a una buena causa: que yo sea un poco más feliz =)