jueves, 4 de noviembre de 2010

Rápido como un rayo. Miguel de Unamuno

No sé cuánto voy a poder escribir. Estoy esperando que en segundos la voz familiar de mi progenitora me llame para volver al lugar donde he estado encerrada durante dos días. He estado enferma. Tosiendo hasta las entrañas. Encerrada entre las paredes de mi casa. Falsa soledad, pues siempre me acompañan los sonidos de mi ruidosa familia... y los berridos de la llorona de mi vecina. Pero a ella no la culpo, sus meses de edad la disculpan.
En realidad han sido dos días de semidescanso, para qué nos vamos a engañar: tener escusas para no ir al instituto es, aproximadamente, lo mejor del mundo, después del chocolate. Pero solo lo ha sido a medias, pues el no estar de cuerpo presente no te exculpa de tener que seguir estando con las narices entre libros de textos... cuánto hecho de menos las novelas... esos bestseller que mi profesor tanto desprecia... Qué triste: mi vida se reduce al instituto y a libros de texto. ¡San Viernes! ¡Ven pronto a por mí!
Pero más triste es, querido lector, la diferencia entre tú y yo. La probabilidad de que estés leyendo esto desde tu ordenador personal es muy alta. Yo estoy escribiendo desde el lugar de trabajo de mis padres. ¿No suena patético? Ahora entenderás cuánto ha sido el tedio de estar dos días en mi casa sin internet y sin saldo en el móvil... ¡Horrible!
Y fuera de esto ya no tengo nada más que decir. ¡Siente pena por mí! ¡Nada interesante que decir! Y, si a caso lo tuviera, a nadie le importaría. ¿O es que acaso te interesa saber que hoy he descubierto a Miguel de Unamuno?
Bonitas narraciones: "San Manuel Bueno, mártir" y algo de un tal Don Sandalio que jugaba al ajedrez. El primero lo he leído por obligación (lo que yo te diga, todo gira en torno a ese infernal lugar), pero el segundo por curiosidad, y es el que me ha gustado más. Uno, porque expresa claramente su opinión (la del personaje) sobre la excasa capacidad intelectual de esa raza de homínido tan extendida en la Tierra... cómo era... ¡Eso, el homo sapiens sapiens! Que de sapiens tiene poco. Vamos, que llama tonto a todo kiski. Dos, porque habla de una forma muy poética de lo que hoy llamamos emparanoyarse. Sí, parece improvable barra imposible, pero es cierto.
Se oyen voces, queda poco...
El protagonista rechaza al prógimo vanal. No le gusta. No somos sueficiente para él... Entonces, para pasar el rato, se inventa su propia historia. Escoge a uno, un poco diferente al resto del rebaño, y se pone a pensar en él, a hacerse preguntas sin buscar la solución. Lo que nosotros (o al menos yo) diríamos "se montó su propia película". Lo que me ha llamado la atención es que el haberlo escrito con propiedad y lenguaje elevado, nos hace verlo como algo culto, respetable,... acaso excepcional y admirable. Sin embargo, si vemos al que nos acompaña decir en voz alta un pensamiento algo iluso... nos reímos de él. Hombre, yo, personalmente, no "de" él, sino "con" él. Pero yo soy una de las pocas excepciones. ¿Entendéis lo que quiero decir? Supongo que me ha trastocado un poco el darme cuenta, como suele ocurrir, de que muchas de "nuestras cosas" no las hemos inventado nosotros. ... Es que, a veces, me da por pensar (luego, a veces, me por existir, =P) en las gentes que se creen intelectualmente superiores a los demás por humillar a aquellos a quienes les da por decir sus ensoñaciones en voz alta. Me parece triste.
Para más inri, ayer vi en El Hormiguero que estaban hablando sobre que sólo un porcentaje muy pequeño de las personas logran cumplir sus sueños, y la mujer explicó que su teoría era que eso se debía a que desde pequeños nos están diciendo que no podemos conseguir los que queremos. ¿Entendéis la relación con lo que he estado diciendo antes? Si escuchas al que está sentado junto a tí en la parada del autobús decir "algún día me compraré un Ferrari". ¿Quién demonios es nadie para decirle lo contrario? ¡A ver quién es el imbécil que le dice que se baje de las nubes! ¡¿Por qué no?! Dejemos de hablar de terceras personas y despejemos el agua: algún día me compraré un Porsh GT3. Venga, el que no haya soñado alguna vez con conducir un deportivo que se ría el primero. ¿Alguien opina que no lo conseguiré? Ya hablaremos dentro de quince años.
Esto que ahora llamamos sueño, es mi meta. Si le dices constantemente a alguien que no es capaz de cumplir su sueño, acabará por creérselo. Pero si le ayudamos y simplemente dices que confías en que lo logrará, la probabilidad de que lo consiga aumentará considerablemente.
Bueno, esto sí que es otra ensoñación, y, aparte, un desvío del tema de no te menees, que ni las rotondas de Toscano.
Total, que vonito relato de Unamuno (Don Sandalio jugador de ajedrez). Sí, acabo de escribir esa palabra con "v". Un sacrilegio, ¿verdad? Es que he oído de pasada que quieren cambiar las reglas de la escritura española para adaptarlas un poco a la ineptitud de los educadores de primaria. Así los cortos de mente pasarán a ser los que escriben bien mientras que los que sabemos escribir bien pasaremos a ser unos cascarrabias incorregibles...

Si ya lo dijo aquel sabio, Octavio Ivan (mi profesor de Historia... ¿ves? todo gira en torno al instituto, que es la energía, pues por más que lo intentemos no somos capaces de crearlo ni destruirlo en nuestras mentes, sino que siempre está ahí para irse y retornar y acaparar cuantos rescoldos de cordura hay en nuestras cabezas), (¿a que ya se te ha olvidado por dónde iva diciendo, en?)... pues eso, que ya dijo aquel sabio, Octavio Ivan: "Váis a aprender que España es una enfermedad... todo lo español y todo lo que tiene que ver con España supone una enfermedad... lo fue y lo ha venido siendo hasta hoy". Y yo añado "y por mucho años más, por lo que veo".

Es sorprendente: ¡Me ha dado tiempo a desahogarme! Escribir estas pequeñas muestras de mis paranoias (porque sí, sólo es una pequeña muestra) me consuela y me da ánimos para seguir hasta el próximo día en que consiga que un alma caritativa me deje arañar unos segundo de su ordenador. O bien, claro, ir a la biblioteca, pero la pereza es la madre de todos mi movimientos y sólo hay dos razones en mi vida para moverme: ir a comprar chocolate o salir con mis amigos. Aunque ahora que lo pienso, cinco días a la semana tengo que volver a ese escalofriante lugar...

1 comentario:

  1. ¡Vaya, hombre, espero que te mejores pronto! (y si ya estás mejor, pues me alegro XP)
    Muy interesante esa reflexión sobre los sueños. A saber hasta qué punto somos nosotros mismos responsables de impedirnos cumplirlos, por culpa del puñetero pesimismo... Te apoyo, ¿qué motivos hay para cortarle las alas a los que se atreven a soñar?
    Y bueno, me alegro de que hayas descubierto algo interesante entre las lecturas obligatorias. Siempre sienta bien, algo así como "bueno, al final ha merecido la pena" xDD (no sé si te ocurrirá lo mismo, es que yo odiaba que me dijesen lo que tenía que leer...).
    ¡Nos vemos! ^^

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