sábado, 20 de noviembre de 2010

Maleducada, un respeto

Antes de copiar y pegar lo que tenía preparado, quería daros una explicación:

Quien haya leído un par o dos de mis entradas se habrá dado cuenta de que cometo muchos fallos ortográfico, gramáticos y de expresión. Muchas veces repito palabras y otras las omito. Por no hablar de los encuadres de imágenes... Se debe a que, como ya he mencionado un par de veces, internet no se encuentra muy accesible para mí. Por eso, cada vez que tengo una oportunidad, escribo todo lo rápido que puedo y lo publico sin mirarlo tres veces (me hacen falta por lo menos cinco). Ea, ya está. Sólo quería mentarlo porque alguna vez que otra me he jactado de escribir bien cuando previamente he cometido varios delitos contra la lengua.

Nos metemos en materia:

Esto lo escribí hace seis mil años en el mundo de las emociones... al cambio son más o menos cien en el mundo de las Ideas y aproximadamente un mes en el mundo real. Pero no voy a cambiarlo ni un ápice, está tal cual lo iba pensando:

Ayer iba de vuelta de hacer unos recados. En la casi vacía calle, escuché un "hola" muy bajito. No supe de dónde venía y mucho menos si se dirigía a mí. Supuse que salió de la pequeñita boca de un niño de unos cuatro o cinco años sentado en un portal, al que me estaba acercando a paso primuroso. Ahora lo pongo en duda, pero en ese momento que pensé no lo conocía y que, por lo tanto, era poco probable que se hubiera dirigido a mí en el caso de que hubiera sido él quien había dicho el bajo y dulce, pero decidido, "hola". Opté por quedarme en silencio: más vale estar callada y parecer tonta, que hablar y demostrarlo.

Me encontraba a escasos tres pasos de él, y ya bajaba la acera para esquivarlo. Me miró directamente a los ojos y me dijo con una expresión claramente molesta: "Te he dicho 'Hola'". Enrojecí y me sentí humillada. ¡Qué vergüenza! Rápidamente le contesté:

-¡Hola! Perdón, pero no te había oído.

Casi le hablo de usted. Y debería haberlo hecho. Debería haberme parado y pedirle disculpas expresamente. Mirad, soy una persona que mete la pata un mínimo de vez por día y una gorda cada mes. Y, por supuesto, la gran mayoría en público. En serio, paso vergüenza constantemente. Pero han sido muy pocas las veces en que el culpable, o más bien el origen (la culpa siempre la tengo yo) es un niño tan pequeño.

La regla más simple de educación: contestar en consecuencia cuando te saludan. Yo no he sido capaz de hacerlo, y me han regañado con toda la razón.

Son los niños los que merecen nuestros respetos, no nuestros mayores. Debemos respetarlos porque son puros, incorruptos. ¿Nosotros?, ¿nuestros mayores? Todos hemos hecho cosas despreciables. A ellos debemos pedirles perdón, por la vida que les estamos dejando. A nuestros mayores debemos juzgarlos, por lo que nos han dejado, y sólo en ocasiones muy escasas merecen la admiración por lo que son y/o han sido.

Ahora que lo vuelvo a leer me he dado cuenta de que lo he escrito como si tuviera treinta años, y todavía soy alevín. La última frase va en alusión a una de Oscar Wilde: "De pequeños los niños aman a sus padres, cuando crecen los juzgan y sólo a veces los perdonan"

4 comentarios:

  1. ... bueno ciertamente un niño algo extraño.... la verdad yo no solamente le hubiera saludado...probsblemente me habris sentado a su lado y le hubiese preguntado--- ¿te perdiste? estas solo? esperas a tu mama o a alguien? quieres que me quede a hacerte compañia? y le habria sonsacado su historia de pe a pa... xq yo soy asi ^^ siempre intento ayudar... Pero eso que dice de que los niños no son los malvados... depende... loshay de todos los tipos-- y muchos (yo incluida) utilizan / utilizaba esa creerncia de los "mayores" de mi supuesta inocencia para msnipularlos, andate con ojito, no creo que queden muchos niños inocentes hoy en dia......

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  2. claro que los niños manipulan! y eso de que nunca mienten... Ja. Pero no me refería a eso: yo creo que hasta los cuatro o cinco años aun no se han impregnado de la mierda del mundo. Me es imposible ver a mi prima de cinco años, tan pequeñita, con esa voz tan dulce y esa sonrisita diminuta y creer que tiene malas intenciones. De hecho, es una de las pocas excepciones que no va llamando la atención. Pero sé que debo disfrutarlo, porque ya le queda poco tiempo de inocencia...

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  3. Ciertamente, todo eso que has escrito demuestra una gran madurez mental. Te felicito :)
    Me quedo con esta frase, que me has dejado pensando: "Todos hemos hecho cosas despreciables. A ellos [los niños] debemos pedirles perdón, por la vida que les estamos dejando"
    Te sigo! =)

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  4. Eso de madurez mental habrá que demostrarlo, si me conocieras no lo dirías...jajaja. Aunque de todas formas gracias por el cumplido =D.

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