viernes, 30 de julio de 2010

Pequeñas cosas que te dieron esperanza

24 graditos a las once de la noche... Al menos corre el aire, algo que sin duda es reconfortante y hace posible el salir a la calle... a las once de la noche. Sin embargo, debemos considerarlo como un golpe de suerte. ¿Qué es lo que tiene Sevilla, que por muy insoportables que sean sus veranos, la gente sigue viviendo aquí?





Pequeñas cosas que nos dan esperanza... Son apenas inperceptibles. No nos damos cuenta de ellas. Pero sin embargo, están ahí. "Hay un universo de pequeñas cosas" dijo Alejandro Sanz. Yo creo que no son tan difíciles de descubrir. Basta con pensarlo un poco. No es hasta cuando nos falla que nos damos cuenta de que nos habíamos apollado en esa idea.


Hay diversos ejemplos. Desde los más simples a los más fatalistas.


Ejemplo simple: tienes un conocido (por ejemplo un amigo de un amigo de un amigo, pero que lo conoces) que ha dejado de fumar. Razones: salud, principios, dar ejemplo a otro, capricho, no tiene dinero,... da igual. Modo: propia voluntad, paulatinamente, parches, chicles,... Ha decidido dejar de fumar. Tú confías en que no volverá a fumar. Sientes un inexplicable orgullo por él, porque ha hecho un gran esfuerzo por dejarlo. Y de repente, un día, abandona lo andado para caer otra vez en el vicio. Realmente te importa un bledo lo que haga, no haga o deje de hacer, pero sientes un pequeña frustración... había una pequeña esperanza de que fuese posible dejarlo. Si él podía, también podrían, tus padres, amigos, conocidos, o tú mismo, si es que fumas. Y esa esperanza se ha esfumado*. Puedes comprobarlo si conoces a alguien que lo haya dejado. Verás como sientes esa esperanza.
*Juro que no quería hacer un juego de palabras
No voy a enrollarme tanto con el fatalista. Conoces a alguien con cáncer. Se somete a las terapias. Mejora. Mejora. Mejora. Y se muere. Sientes pena por esa persona que ha perdido su vida para siempre. Pero, de algún modo, ¿no tenías la esperanza de que fuese posible recuperarse? ¿De que realmente la gente se puede recuperar de eso? Nuevamente, puedes comprobarlo con alguien que haya pasado por esa situación y ahora esté perfectamente (no vale personajes ficticios, que la españa adolescente está que no caga con FoQ).


Digo que son pequeñas cosas, aunque realmente no lo son. Busquemos algo más pequeño... Oh! Ponerle cinco minutos más al despertador después de que suene. No me digas que no tienes la sensación de poder quedarte mucho más tiempo en la cama. O despertarte antes de que suene. Sabes perfectamente que acabará sonando, pero igualmente tienes la esperanza de que no lo haga. Esperanza y confianza... Para terminar igual, son palabras muy distintas.


Y luego están los tópicos: si te levantas con el pie derecho, tendrás un buen día, con buen humor, etc.; le pides un deseo a la estrella fugaz y se te va a cumplir; ...


Oh! Y cuando ves esa camisa... es perfecta, preciosa,... te la pruebas... uff! un poco pequeña, cogeré una talla más. Pero no. Encuentras todas las tallas... menos la que tú quieres. No me digas que cuando fuiste a por otra camiseta, no tenías la esperanza de encontrar tu talla. La esperanza de tener una camiseta nueva. Una que te quedara perfecta. La esperanza de llevarla puesta el próximo sábado. La ensoñación de que esa persona especial te la viera puesta y te dijera algo bonito. Que los otros se mueran de envidia porque tu llevabas esa pedazo de camisa... ¡Qué bonito es soñar! ¡Pobre lechera!





En fin... si no fuera por estas pequeñas cosas... Para bien o para mal están ahí. Como muchas otras cosas, se encuentran a nuestro alrededor y no nos damos cuenta o simplemente no las valoramos.

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