jueves, 10 de junio de 2010

Maldito viento...

No me acuerdo exactamente en clase de qué estaba en ese momento. Puede que en Matemáticas, o quién sabe. El dibujo (el firmado por Inma Alcocer) fue hecho en clase de Francés.



En medio de la osuridad, aparece una luz. En la monotonía, entra rompiendo. En lo mismo, una diferencia. Una decisión importante. El camino más importante, el que quieres seguir.
Y por supuesto, lo tomas. Coges lo mejor. Sabes que te va a hacer feliz y persigues ese fin. Te acercas a esa puerta.
La ves frente a , abierta, esperándote. Tan solo te quedan unos pasos. Te das cuenta que la luz es brillante y cálida. Oyes las risas. Sabes, no hay duda, que detrás de ella podrás considerarte la persona más dichosa del mundo.
El camino puede ser más fácil o más difícil, más ancho o más estrecho, seguro o peligroso, largo o corto,... Pero de cualquier modo lo aceptas para obtener el beneficio. Compensa. Intentarás hacerle frente a lo que venga... cualquier cosa, no importa, llegarás...
... y de repente viene una racha de viento y la puerta se cierra.
-¡No! ¡Por favor, no!
Esto no puede estar sucediendo. Intentas abrirla. Tiras del pomo, lo giras, golpeas,... pides ayuda, gritas,... a cualquier precio.
Ayúdame! ¡Necesito tu ayuda!
Pero a nadie le importa. La empatía es una palabra vana como puede serlo utopía o generosidad.
La puerta está cerrada. Inquebrantable. Sigues. Una patada. Otra vez. ¿Lloras? Te rindes. No, lo vuelves a intentar. Vuelves a preguntar, a pedir ayuda, a reconsiderar el método, averiguar el mecanismo de la puerta...
El tiempo pasa y el tren sale de la estación. La puerta ya no sirve de nada...
...
Miras tus manos, rojas, inchadas por los intentos de derrumbar el muro. ahora sí que quieres llorar. Si lo haces o no, depende de tu fuerza emocional. Te derrumbas en esa habitación nuevamente oscura esperando que alguien o algo vuelva a iluminarla. Otra vez a usar palabras vanas... paciencia infinita,... esperanza,... ilusión,...

In the end, it doesn't even matter.





Los exámenes no me sientan muy bien. Ya queda menos...