domingo, 13 de diciembre de 2009

Paranoias escritas en clase (es que me aburro mucho)

A ver si adivinas en clase de qué estaba:
Hago un inciso en mis tareas para transformarme. En vez de ser yo, seré un yo poético: voy a expresar mis sentimientos.
O uno solo. Solo uno. Uno que no es nada si no es conmigo. Un sentimiento que no es único en mí; es en otras gentes. Sin embargo, lleva algo, algo característico que lo hace sin igual y propio.
Es la sensación de infelicidad en la soledad. No en la soledad de entre gente. Es la sensación de que sin lo que me rodea, no sería feliz. Por lo tanto, al tener lo que tengo, debería ser feliz, ¿no? Pero no, saber que soy tan dependiente me hace infeliz.
Todo lo que hago, es en busca de mi felicidad. De una propia y egoísta. Y es esto lo que me hace infeliz. Le dedico unas nueve horas al día a mi preparación académica, ¿para qué? Para lograr ser independiente y, por lo tanto, más feliz. Entonces, ¿dependo del estudio para ser feliz? ¿Dependo de ser independiente para ser feliz?
Después de esta reflexión que no viene a cuento en ningún momento, lo que me duele no es ser infeliz, es ser feliz cuando según mis ideas, no debería serlo. O, en otras palabras, la cabeza.
Aun así, aunque yo no tenga sentido alguno, sigo teniendo tres cosas muy claras:
1º La vida es una mierda, y luego vas y mueres.
2º Para evadirme de la vida y de mi realidad, sólo necesito un buen libro y música rock-pop de fondo.
3º Si alguien quiere caerme bien, sólo tiene que invitarme al cine (bebidas incluidas).
Sí, así de compleja y simple soy, y me hace gracia.

¿Has adivinado en qué clase estaba?
Sí, en filosofía.
No era muy difícil.
Y para despejar alguna duda:
sí, tengo amigos xDxDxD

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